C. Involuntary Sovereignty Waiver
V. BETTER ANSWER: PROPOSED FRAMEWORK FOR LEGALITY
Acabamos de ver cómo los editores Mejía y Morales denunciaban las maniobras de los gobernantes del Trienio para moderar la revolución iniciada en 1820. Ahora bien, para terminar este trabajo, nos parece indicado aludir a la relación que tuvieron los editores de El Zurriago con la justicia del Estado liberal. El restablecimiento de la Constitución conllevó el de la libertad de imprenta. Esta estaba limitada por la misma Constitución al derecho de cada ciudadano de escribir, imprimir y publicar sus ideas políticas sin licencia previa. Ahora bien, ya en octubre de 1820, la mayoría moderada de las Cortes aprobó una nueva ley de imprenta, con carácter restrictivo, destinada a frenar la explosión periodística de los primeros meses del Trienio. Con esta nueva ley, se consideró una serie de posibles abusos de la libertad de imprenta, y se definieron y clasificaron cinco categorías de delitos especiales de imprenta (escritos subversivos, sediciosos, incitadores a la desobediencia, obscenos y libelos infamatorios). Además, se estableció una jurisdicción específica para los delitos de imprenta, el juicio por jurados.32 Luego, con la Ley adicional de febrero
de 1822 y el Código Penal promulgado por las Cortes en junio de 1822, se endurecieron a nivel legal las penas impuestas por la Ley de Imprenta anterior.33
Considerados estos elementos, podemos ahora resumir la actuación de la justicia contra El Zurriago. En dos años de publicación, el periódico
funesto, […] pensamos muy tristemente con respecto a lo que debemos esperar del actual Ministerio”.
El Zurriago, 67, 68 y 69, octubre de 1822, pp. 1-2.
32 Para conocer el funcionamiento de esta jurisdicción especial de imprenta, véase Juan Ignacio MARCUELLO BENEDICTO: “La libertad de imprenta y su marco legal en la España liberal”, Ayer, 34 (1999), pp. 5-6.
33 Para entender la evolución de la libertad de imprenta en el primer liberalismo español, recomiendo el minucioso trabajo de Alicia FIESTAS LOZA: “La libertad de imprenta en las dos primeras etapas del liberalismo español”, Anuario de historia del derecho español, 54 (1984), pp. 351-490.
se enfrentó a por lo menos diez denuncias (por un número entero o un artículo), de las cuales cinco se soldaron por condenas a pagar multas y encarcelamiento del responsable del impreso. Por ejemplo, la denuncia del número 5 de El Zurriago, por subversivo y sedicioso, le valió a Mejía cuatro meses de cárcel y, en otra ocasión, la denuncia de un artículo insertado en el número 25 hizo que el responsable de la imprenta de El Zurriago, Ruiz y Cerro, pagase 1500 reales de multa y estuviese en la cárcel durante tres meses. El ensañamiento de algunos fiscales contra El Zurriago les valió formar parte de la galería de personajes caricaturizados por Mejía y Morales (pensamos especialmente en el fiscal de censura Matías López Frías, cuyo mote en la publicación era Mati-Frías, y que había denunciado el número 38 de El Zurriago).
Para terminar, nos parece fundamental recalcar dos acontecimientos que demuestran a la vez el éxito de El Zurriago, la ira que desencadenó en algunos así como la impunidad que, en el Trienio, caracterizaba a ciertos personajes. El 21 de enero de 1822, el teniente coronel Hezceta intentó asesinar a Félix Mejía en su propia casa.34 El militar, en lugar de recibir
un castigo, fue recompensado por el Ministro de la Gobernación al ser nombrado Jefe Político de Granada. Y, por último, a principios de 1823, Mejía desapareció. Volvió a aparecer en Madrid algunos días después, sano y salvo. Aseguró que había sido raptado al salir de su casa, había rumores según los cuales fueron hombres a las órdenes de San Miguel quienes le habían secuestrado pero, a nivel judicial, nunca se emprendió nada para esclarecer la razón de semejante acontecimiento.
Conclusión
El Zurriago representó el bando más radical del liberalismo del Trienio
Constitucional. Su defensa de la Constitución de Cádiz así como su estilo callejero coincidieron con la ideología exaltada de sus redactores. El carácter comprometido del periódico también se percibe cuando consideramos su papel de denunciador de los abusos y de la corrupción del Estado liberal.
34 Los editores dan una versión irónica de este acontecimiento en el artículo “Batalla en la casa del Editor del Zurriago, don Félix Mejía, en la noche del 21 de enero corriente, y triunfo del teniente coronel don José Heceta”, insertado en el número 24 (enero de 1822) de El Zurriago.
La sátira manejada por Mejía y Morales, así como su creatividad a la hora de caricaturizar a los actores políticos del Trienio, ilustran su compromiso con una versión revolucionaria de la ciudadanía, en la cual el pueblo era un actor de peso que había que informar y también divertir. Sostenemos que El Zurriago representó un modelo de ciudadanía comprometida con el pueblo pues, el estilo de escritura del periódico era eminentemente popular, capaz de ser entendible por todos. Este lenguaje popular y callejero utilizado para parodiar y denunciar, reponía al nivel del pueblo los asuntos confiscados por los representantes liberales influyentes. De ahí viene el que este periódico tuviese numerosos enemigos pero también muchos imitadores. “Tuvo una especial repercusión en el público lector, sobre todo en la prensa, ya que el estilo del periodismo que ejerció (…) fue muy imitado por todo tipo de periódicos periféricos, los que, con frecuencia, reproducían su título, sus noticias y hasta su estilo”.35 De la
misma manera, El Zurriago encarnó, en nuestra opinión, un modelo de ciudadanía revolucionaria ya que este periódico mantuvo una postura muy crítica con respecto a las autoridades liberales. Desde sus páginas, se fustigaba a todo aquel que no respetaba el orden constitucional, y ninguno de los destacados actores políticos del Trienio escapó a la mordaz crítica de Mejía y Morales. Al fin y al cabo, uno de los redactores, Morales, pagó con su vida en 1824 su compromiso político. Su amigo Mejía, que emigró, logró continuar con su labor periodística y literaria, dejando para la Historia distintas obras esenciales para entender la revolución que se dio en el Trienio Constitucional.
Actas del V Encuentro de Jóvenes Investigadores en Historia Contemporánea