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BIBLIOGRAPHY

Los Censos Nacionales de Población y Vivienda han confirmado ciclos de vida más largos y tasas de natalidad en declinación (ambos elevan la tasa de dependencia de los jubilados). Estos dos factores han intensificado el debate sobre las políticas de jubilación. Preocupa a los gobiernos cada vez más el impacto de los aumentos que indican las proyecciones en el costo de su sostén.

Son pocos los países que han abordado las consecuencias de esto, más allá de sus efectos sobre el financiamiento de los regímenes públicos de reparto. Hasta la fecha, los debates y la acción se han centrado en los cambios en la edad de jubilación, la reducción de los niveles de prestación y el traspaso del costo de los gobiernos al sector privado. Las reformas neoliberales plantearon que los recursos que se les descontaban a los trabajadores de su salario para el fondo de pensiones tenían que privatizarse, con el fin de darle profundidad al sistema financiero. El razonamiento se basaba en que, en el largo plazo, el rendimiento obtenido por los instrumentos financieros adquiridos pagaría los costos administrativos y permitiría que las pensiones individuales fuesen superiores a lo que se hubiera obtenido en el régimen anterior.

2.3 AFORE

Desde julio de 1997, las AFORES administran el ahorro de los trabajadores afiliados al IMSS; en agosto del 2005, abrieron sus servicios a todos los mexicanos y, finalmente, a partir del 2008, las cifras de PENSIONISSSTE se sumaron a los recursos que maneja el SAR, el cual recibe el ahorro previsional de todos los trabajadores del país (www.imef.org.mx ).

Las AFORES son empresas financieras privadas autorizadas por la SHCP y supervisadas por la CONSAR, especializadas en el manejo de los ahorros para el retiro de los trabajadores; son instituciones que se dedican exclusiva y únicamente a administrar los recursos depositados en una cuenta individual de los trabajadores y tienen el objetivo de ofrecer a cada persona una pensión en el momento de su retiro. A pesar de que las AFORES son entidades privadas, el sistema tiene características particulares establecidas por el gobierno (Gutiérrez, 2009, www.consar.gob.mx, www.imef.org.mx):

• Es un sistema de ahorro forzoso

• Para muchos trabajadores es su único activo financiero • El fin de los recursos es socialmente sensible

• Existe una garantía gubernamental (pensión mínima garantizada)

La cuenta individual es la cuenta personal y única de cada trabajador administrada por la AFORE; en ésta, durante la vida laboral del trabajador, se acumulan las cuotas y aportaciones que realizan:

1. el patrón 2. el gobierno

3. el propio trabajador

A su vez, la cuenta individual que administra una AFORE está conformada de cuatro sub- cuentas (tabla 2.1):

• Retiro, Cesantía y Vejez (RCV). Se depositan las cuotas y aportaciones tripartitas (realizadas por el patrón, el gobierno federal y el trabajador).

• Aportaciones Voluntarias. El trabajador podrá llevar a cabo aportaciones, de manera voluntaria, que servirán para complementar la pensión. Puede realizarlo él personalmente en su AFORE o solicitarle a su patrón que las realice haciendo un descuento de su sueldo. No hay montos mínimos ni máximos.

• Vivienda. Únicamente el patrón realiza aportaciones que equivalen al 5% sobre el salario base de cotización bimestral. Estos recursos son canalizados al Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores (INFONAVIT) y la AFORE sólo lleva el registro de dichos recursos.

• Aportaciones complementarias. Se hacen depósitos por el trabajador o el patrón en cualquier momento con el propósito de incrementar el monto de la pensión. Sólo se podrá disponer de éstas al momento del retiro.

Tabla 2.1. Sub-cuentas administradas por una AFORE. Sub-cuenta Aportador Aportación

Retiro, Cesantía y Vejez (RCV).

Patrón Cesantía y Vejez 3.15% Retiro 2% Gobierno Cesantía y Vejez 0.225% Cuota Social 1.125% Trabajador Cesantía y Vejez 1.125% Aportaciones Voluntarias

Patrón Opcional Trabajador Opcional

Vivienda Patrón 5%

Aportaciones Complementarias Patrón Opcional Trabajador Opcional Fuente: elaboración Propia.

El sistema está implementado de tal forma que cada trabajador tendrá un monto diferente, es decir, el trabajador que gane más, trabaje más tiempo y realice aportaciones voluntarias, tendrá un patrimonio mayor al momento de jubilarse.

2.3.1 Antecedentes (Marcel, y Tapia, 2010; www.consar.gob.mx).

El 1 de septiembre de 1997 se anunció la nueva Ley del Seguro Social (LSS), que definió un esquema, inspirado en el chileno, para el sistema de jubilación. Anteriormente los recursos pensionarios de los trabajadores afiliados al IMSS eran administrados por dicha institución en una sola cuenta colectiva, sin obtener rendimientos: en el sistema pensionario anterior, el sistema solidario, las retenciones de los trabajadores de hoy pagaban las pensiones de los de ayer y, del mismo modo, las de los trabajadores de mañana pagarían las de hoy, lo que implicaba que esos recursos no se ahorraban, no podían invertirse, ni ampliar el ámbito de operación del sistema financiero. Dichos recursos, por su propia naturaleza de largo plazo, eran necesarios para incrementar el ahorro financiero de la economía, ampliar el horizonte de los instrumentos financieros disponibles para los inversionistas y reducir la dependencia de financiamiento externo. Aprovechando la crisis fiscal de los estados nacionales de 1970 y la crisis de endeudamiento de la década de 1980, los organismos financieros internacionales, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, promovieron el abandono del régimen solidario y su sustitución por un régimen de capitalización individual, éste último, operado por empresas financieras privadas. De esta forma, bajo el nuevo régimen, las pensiones dependerían mayoritariamente de las aportaciones realizadas a lo largo de la vida laboral de los afiliados, así como del desempeño de las carteras de inversión y las comisiones

cobradas (Albo, et al, 2007; Calderón, 2009; González, 2009; Gutiérrez, 2009; Mino, 2005)

En mayo de 1996, la LSS creó las AFORES que iniciaron operaciones el 1 de julio de 1997, con la finalidad de ofrecer cuentas personales a los trabajadores y para que el ahorro, generado a lo largo de su vida laboral, pudiera crecer con los rendimientos generados y, de esta forma, asegurar un retiro digno para los trabajadores y un manejo transparente de los recursos. En 1997 las AFORES iniciaron operaciones con un poco más de 103 mil millones de pesos (mdp) de menos de cinco millones de trabajadores, de esa cantidad, sólo 4783 mdp quedaron en las SIEFORES.

En 2004 los recursos tenían una alta concentración en valores gubernamentales: de cada 100 pesos invertidos en el sistema, 83 lo estaban en instrumentos del Gobierno Federal (al 31 de diciembre de 2004 cerca del 40% de la cartera de SIEFORE se concentró en bonos de desarrollo). Si no se buscaba la diversificación, la concentración de recursos en el Gobierno Federal se agudizaría en los siguientes años, del 83% se pasaría a casi el 90%, pues no había suficientes demandantes del sector privado. La regla número uno de cualquier inversión es: a mayor diversificación, menor riesgo, así que concentrar en un solo emisor, aunque éste fuese el Gobierno Federal, resultaba inconveniente.

En 2005, las AFORES manejaban las cuentas de más de 33 millones de personas y las SIEFORES invertían recursos del orden de 480 mil mdp; en ese año se hizo la apertura a inversión en la Bolsa de Valores, tanto en México como en países desarrollados. El 17 de enero de 2005, las autoridades dispusieron dividir las cuentas de las SIEFORE en dos vías: la SIEFORE 1, con un perfil de bajo riesgo, que enfocó sus recursos en valores de renta fija, nacionales (como habían sido desde el inicio de operaciones del sistema de pensiones) e internacionales, pero restringiendo a estos últimos al 20% del total de sus portafolios. La SIEFORE 2 se abrió a instrumentos de inversión con capital protegido al vencimiento, ligados a índices accionarios, es decir, Bolsas de Valores que, por naturaleza, son volátiles. Para mitigar los riesgos que implicaban los mercados bursátiles, se aplicaron candados, como el hecho de permitir la inversión en índices accionarios, mas no en empresas en lo individual, además de que el monto susceptible de exposición a este mercado sería apenas el 15% del total. Las limitaciones a la inversión en renta variable muestran la cautela con la que se deseaba avanzar en una medida que buscaba abrirse en un margen mayor a los mercados de valores. La apertura del régimen de inversiones debía hacerse de manera paulatina, siempre cuidando la seguridad de las inversiones y los trabajadores. La intención de las AFORES es aprovechar esta oportunidad de diversificación. Era un hecho que si este régimen de inversión funcionaba, en los siguientes años, seguramente habría la necesidad de replantear, ante los órganos de gobierno de la CONSAR, la viabilidad y la posibilidad de ampliar ese 15%. Con todo y las restricciones, los recursos canalizados a inversiones en renta variable no pasaron desapercibidos, SIEFORE 2 inició con recursos de alrededor de USD 6 mil millones, que

no sólo se podían invertir en la Bolsa Mexicana de Valores, sino en las Bolsas de Valores de los países desarrollados.

Cuando las cifras de PENSIONISSTE se sumaron a los recursos que maneja el SAR, el monto se ubico en 937 mil 442 mdp hasta diciembre del 2008. A mediados del mismo año, cuando se modificaron las reglas operativas, una de las más importantes fue cambiar el esquema de cobro de comisiones por el saldo de cuentas y no por los flujos. Las cifras oficiales disponibles indican que, en octubre de 2008, existían 39 millones 16 mil 892 cuentas, que sumaban fondos por 854 mil 916 mdp; en junio, por 833 mil 844 mdp; y en noviembre, por 826 mil 790 mdp. Así en 11 meses, se registró una minusvalía de 28 mil 126 mdp. No obstante, CONSAR ya había informado, a mediados de enero de 2009, que al cierre de diciembre de 2008 los recursos de las administradoras habían ascendido a 893 mil 299 mdp, es decir, 66 mil 509 mdp más que lo registrado en noviembre. El total de los recursos administrados por las AFORES (invertidos a través de SIEFORES) cayeron en dos períodos de ese año: uno en junio y otro de agosto a noviembre. El primero está referido al impacto por el alza en las tasas de interés (al subir éstas, los precios de los bonos bajan), lo cual impacta el desempeño del inversionista o SIEFORE, al tener que reconocer una minusvalía en el precio y, por tanto, en el valor de su inversión; y el segundo es resultado de la crisis financiera de ese año. Sin embargo, los ingresos acumulados por cobro de comisiones de las AFORES llegaron a niveles de 12 mil 413.7 mdp, un incremento del 5.73%, respecto al mismo mes del año anterior. Esto fue tan positivo que muchas AFORES registraron aumentos de tres dígitos en sus ingresos por concepto de comisiones y otras reportaron, como institución, el mejor mes de su historia.

2.3.2 AFORES hoy día (Marcel, y Tapia, 2010; Albo, et al, 2007; Calderón, 2009;

González, 2009; Gutiérrez, 2009; Mino, 2005; www.consar.gob.mx)

Estas empresas están facultadas para ofrecer a sus afiliados diferentes paquetes de inversión, con distintos rendimientos y riesgos y las SIEFORES pueden comprar distintos instrumentos financieros, entre ellos acciones de empresas y derivados.

En término de límites por activo, los marcos regulatorios permiten a los fondos de pensiones invertir en cuatro categorías de activos principales: bonos gubernamentales; instrumentos del mercado de capitales (acciones y bonos), depósitos bancarios y activos extranjeros. Los límites a la inversión en bonos gubernamentales normalmente son generosos, no sólo como reflejo del hecho de que estos activos forman parte de una cartera bien equilibrada, sino también porque los gobiernos necesitan financiar el costo de la transición del sistema de seguridad social administrado por el Estado. Los límites a la inversión en depósitos bancarios también han sido amplios. Sin embargo, las restricciones a las inversiones de los fondos de pensiones, tanto en acciones nacionales como en todos los activos extranjeros, son estrictas.

Hoy en día, las AFORES utilizan cinco sociedades de inversión que se diferencian por los valores que pueden adquirir, basados en su riesgo implícito y su rendimiento esperado. A mayor riesgo, mayor rendimiento. La SIEFORE 5 es la más agresiva financieramente o de mayor riesgo implícito; a su vez, la SIEFORE 1 es la de menor riesgo de este tipo y, por lo tanto, la de mayor estabilidad en sus rendimientos y flujos esperados. Las SIEFORES fueron divididas, de acuerdo con la edad del ahorrador: la SIEFORE Básica (SB) 5 contempla a los trabajadores de 26 años o menos; la SB 4, en el rango de entre 27 y 36 años; la SB 3, entre 37 y 45 años; la SB 2, entre 46 y 55 años; y la SB 1, de 56 años o más. Bajo los esquemas multifondos, los afiliados pueden acceder a un mayor número de alternativas de inversión para sus ahorros previsionales, lo que en teoría les permite escoger un fondo que se ajuste mejor a sus preferencias individuales. Los afiliados más jóvenes seguramente preferirán una cartera con una relación riesgo-rendimiento más grande, para aumentar el valor esperado de su pensión. Los afiliados de mayor edad o ya pensionados, preferirán un fondo de mínimo riesgo, y así minimizar las fluctuaciones en el valor de su pensión. Esta estrategia es consistente con el hecho de que al inicio de la vida laboral la riqueza del individuo se concentra en su capital humano y la riqueza financiera es mínima, por lo que es más factible arriesgar en la inversión financiera en busca de mayor retorno esperado. Cuando la riqueza financiera se acumula y se equipara en importancia al capital humano, se vuelve más relevante compensar los riesgos asociados a ambas fuentes de riqueza; mientras que al final de la vida laboral el capital humano ya

se ha depreciado y la principal fuente de riqueza es el capital acumulado para financiar la pensión

Las SIEFORES presentan las siguientes características (los límites de inversión para cada SIEFORE están dados en la tabla 2.2):

- Todas pueden invertir hasta un 30% de su capital en divisas y no más de 20% en deuda extranjera (ya contenida en el 30%), un 35% en los instrumentos de deuda mayores a mxAA- y sólo un 5% en instrumentos por encima de mxA-.

- Todas pueden realizar operaciones de Derivados.

- Tienen gran concentración de papeles gubernamentales (principalmente bonos y udibonos) en sus portafolios (del 80 al 90% en las SB 1 y del 60 al 70% en las SB 5).

- Presentan muy poca inversión en Renta Variable (por ejemplo, del 30% promedio aproximado en la SB 5, pero que representa menos del 7% del total de los recursos administrados).

- Realizan muy poca inversión en papeles internacionales (por ejemplo, menos del 5% en bonos extranjeros y menos del 3% en Renta Variable Internacional aproximado en las SB 5) (González, 2009).

Tabla 2.2. Porcentaje máximo de activos para conformar los portafolios de inversión de las SIEFORES. SIEFORE (porcentaje) SB1 SB2 SB3 SB4 SB5 Renta Variable 0 15 20 25 30 Instrumentos bursatilizados 10 15 20 30 40 Instrumentos estructurados 0 1 5 7,5 10 Fibras 0 5 5 10 10

Fuente: Revista Ejecutivos de Finanzas (Febrero 02, 2009).

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