CONCLUSION
BIBLIOGRAPHY
En principio, este diseño cualitativo proporciona motivaciones, pero también algunas dificultades de comprensión que se espera disminuyan con el transcurrir de la investigación. En
explorar el sentido general de los datos mediante la bitácora de análisis que “tiene la función de documentar el procedimiento de análisis y las propias reacciones del investigador al proceso” Hernández, Fernández y Baptista (p. 633). En este orden de ideas, ello implicó revisar si el material estaba completo o claro, lo cual no resultó tan bien e hizo bastante dispendiosa la revisión de los datos y la documentación del proceso analítico porque hubo necesidad de volver a los maestros objeto de la investigación con fines de clarificación de ciertos datos recogidos. Éste quizá es el paso más difícil de todo el proceso.
Para los mismos autores, los aspectos que contiene especialmente una bitácora de análisis pueden ser anotaciones que describan el proceso y las actividades realizadas, por lo tanto han de consignarse los problemas, los ajustes para resolverlos y las nuevas formas de codificación de la información. En la bitácora de esta investigación hubo necesidad de
replantear los datos anotados, pues el problema es que lo recogido no daba mayor información para organizar las categorías de análisis, o se dificultaba la interpretación de las unidades de información y su agrupación en un todo coherente; este paso es quizá uno de los más difíciles para el investigador. Lo importante es que por ser ésta una investigación de corte cualitativo brinda la posibilidad de ir haciendo ajustes al mismo proceso; requiere bastante disciplina y capacidad reflexiva para que se logre hacer ajustes pertinentes.
Es necesario hacer anotaciones en relación con la credibilidad y verificación del estudio, de tal forma que otros puedan hacer evaluación de este trabajo, y que se puedan dar razones que inciden en procedimientos que pueden resultar contradictorios. De acuerdo con Hernández, Fernández y Baptista, la bitácora de análisis ayuda a obtener validez y confiabilidad en el proceso de análisis.
Por otra parte, es indispensable que para las anotaciones o memos analíticos que no son otra cosa que memorandos que documentan “decisiones o definiciones hechas al momento de analizar los datos. Desde cómo surge una categoría hasta el código que se le asigna o el establecimiento de una regla de codificación” Hernández, Fernández y Baptista (p. 633),
registren la fecha de la anotación; incluyan referencias y fuentes importantes (por ejemplos datos de otros colegas); se marquen los memos con los encabezados que sinteticen las ideas señaladas; permitan el libre flujo de ideas; identifiquen el código particular al que pertenece el memo; usen diagramas, esquemas y matrices; se registren las reflexiones pasando de un nivel descriptivo a un nivel interpretativo; se guarde una copia de todos los memos. Esto es muy importante para que el proceso de codificación sea válido y sistematice con fines de triangulación. Desde la experiencia vivida esta es una de las tareas más complejas y que requieren tiempo y dedicación.
Es importante saber que en el proceso de análisis se codifican los datos en dos niveles: un primer nivel que identifica unidades de significado, las categoriza y les asigna códigos, pero cuando aparecen nuevas informaciones, es necesario analizarlas, reconocerlas, reagruparlas o crear nuevas categorías y asignarles nuevos códigos. Entonces en un segundo nivel se
comparan dichas categorías, se buscan posibles vinculaciones entre ellas y se agrupan en temas. Este proceso difiere totalmente del análisis cuantitativo que si contempla codificaciones preestablecidas.
En relación con el Manual de Codificación, es importante saber que para establecerlo desde la investigación cualitativa, es necesario por una parte, hacer primero una codificación abierta y por otra, tener en cuenta que “las unidades y categorías van emergiendo de los datos” Hernández, Fernández y Baptista (p. 637), los cuales se registran en el campo de observación. No hay codificaciones preestablecidas. Lo más preestablecido que se puede hacer es mostrar que por ahora se tiene una organización previa de estrategias: por una parte, estrategias de aprendizaje, entre las que están: de apoyo afectivo (incluyen la motivación y la sensibilidad que despiertan en el estudiante los nuevos contenidos de conocimiento a aprender); de elaboración o procesamiento (dirigidas a la decodificación, comprensión, retención e integración de nuevos contenidos a conocimientos previos); de reelaboración o reorganización (reorganización, jerarquización de la información aprendida, utilización del pensamiento crítico y divergente y
transferencia de lo aprendido a otras situaciones); de meta cognición (conciencia de lo
aprendido, regulación y autorregulación del comportamiento frente a lo aprendido y frente a las dificultades presentadas en el proceso).
Por otra parte, estrategias de enseñanza, entre las que están el aprendizaje situado, el aprendizaje basado en problemas, el aprendizaje basado en proyectos, el aprendizaje colaborativo, la enseñanza para la comprensión y la experiencia de aprendizaje mediado. Cada una de ellas puede convertirse en una categoría que ha de caracterizarse desde las unidades de análisis resultantes.
En este sentido, como el proceso mismo va dando los soportes conceptuales, en otro momento del proceso de la investigación se logran más elementos que contribuyen a esclarecer la codificación de la información. Lo que si es claro, es que no se puede codificar de la misma manera que en la investigación cuantitativa.