CONCLUSION
BIBLIOGRAPHY
Como suele aconsejarse en los trabajos de investigación y de acción con comunidades y con grupos, una mínima documentación previa a los primeros contactos personales con la población es un gesto de responsabilidad y respeto con ellos. Las personas aprecian que tengas información previa sobre sus procesos colectivos y sobre los logros y alcances de su lucha. Pero además esta documentación y búsqueda de información te permite sortear de manera preventiva detalles prácticos y te da elementos para la práctica de la prudencia dentro de las relaciones comunitarias, a la vez que suscita la curiosidad y se convierte en un acicate en la construcción de preguntas relevantes para la investigación.
Informarse no se limita a la recolección de datos ya documentados, sino que implica recoger otras impresiones personas que han tenido contacto con la población y que ofrecen una mirada rica en emocionalidad que te transmite inquietudes, satisfacciones, nostalgias, preocupaciones, que pueblan la imaginación académica y abren espacios simbólicos de reflexión para iniciar la tarea de confrontación de la propia experiencia con esta suerte de acercamiento vicario. Es así que el mismo proceso de búsqueda de la comunidad se constituyó en un espacio de conocimiento previo del proceso de Micoahumado.
159 Como Micoahumado no fue el único caso contemplado inicialmente para la investigación, esta etapa fue surtida también con los casos del colectivo 16 de mayo y con Las Pavas.
Cuando yo hablaba con los contactos que posiblemente podrían hacer el puente con comunidades que encarnaran la Subjetividad política para la vida, mi explicación apasionada sobre la búsqueda producía nombres en tonos de voz conservadores, dubitativos o prudentes. También en tonos entusiastas o sugerentes. Con el tiempo y luego de hacer un acercamiento a tres de las comunidades puedo decir que estas tonalidades no fueron gratuitas; que se relacionan con la subjetividad de las mismas comunidades en una suerte de distribución, a la manera de Bruner, de sus yoes personales y colectivos.
El caso de las Pavas me fue referenciado porque desde el punto de vista jurídico se considera un proceso exitoso y emblemático, tanto así, que meses después obtuvo el premio nacional de paz. Me fue presentado en un ―tono‖ sereno y convincente, centrando la
presentación en sus logros como proyecto de exigibilidad de derechos, enfatizando en su organización sólida y en el talante perseverante y claro de sus líderes. El orgullo fue la emoción predominante de quienes me hablaban del ellos, que, como se puede deducir, habían acompañado el proceso en alguna medida.
Con el Colectivo 16 de mayo, lo conocí gracias al profesor de Historia de la Universidad Javeriana, el doctor Rafael Díaz. El tono del profesor Díaz fue de invitación, de promoción, pues se planteaba la idea de que mi presencia pudiera complementar un proceso psicosocial que se había visto interrumpido coyunturalmente. El profesor puso de relieve la reconocida autogestión del Colectivo que se destacaba en ese momento por el liderazgo que tenía en la celebración del día de las víctimas en Barrancabermeja. La fecha que se había acordado para este evento, había sido escogida en conmemoración de la masacre del 16 de mayo de 1998 y en reconocimiento de la lucha valiente e incesante del Colectivo, por la memoria de los acontecimientos y en busca de justicia. No obstante destacar los esfuerzos del Colectivo, el sentimiento de preocupación por la continuidad de los procesos de acompañamiento que llevaba el colectivo y las necesidades de elaboración
160 del duelo que, comprensiblemente, permanecían en el colectivo aun después de 15 años, fue una constante en los encuentros con Rafael.
El tono en que apareció en mis interlocutores el nombre del proceso de Micoahumado,
fue entusiasta y se acompañó de un brillo en los ojos con un sorpresivo ―ya sé‖, seguido de un contundente ¡―Micoahumado‖!: –… tú hablas y se me vienen en seguida a la mente Micoahumado– afirmó Patricia Conde, profesional de la Corporación de Desarrollo y Paz de Magdalena Medio. –En un corregimiento en el Sur de Bolívar, por Morales; tienen un proceso muy interesante, tienes que conocerlos, te vas a encantar con ellos– completó.
Quizás no escuché más de tres nombres con esta contundente asociación mental de mis generosos asesores. La comunidad de Paz de San José de Apartadó fue uno, pero como ya se discutió, con ellos la suerte ya estaba echada y no había aun resultados a la vista. El nombre de Micoahumado, además, apareció en tres bocas distintas, lo que me impulsó a iniciar los preparativos para lograr hacer una visita al corregimiento.
La documentación propiamente dicha de los tres casos que decidí explorar más a fondo, no se hizo esperar. El caso de Las Pavas era el más conocido y por lo tanto del que fue más fácil encontrar información referenciada en noticias, informes, páginas y videos.
Para conocer acerca del Colectivo 16 de mayo la fuentes más importantes me las referenció el profesor Rafael Díaz quien de manera amplia me ofreció además sus reflexiones sobre de su proceso de reivindicación, especialmente en el ámbito de la memoria colectiva.
Para el caso de Micoahumado, la página de la CDPMM fue mi primera y principal fuente. Los datos sociodemográficos básicos los encontré en la página web del Municipio de Morales, pero los detalles de la lucha popular y del proceso soberano comunitario, estaban en las noticias, artículos y denuncias de la página de la Corporación. Además, los videos de la comunidad auspiciados por otras organizaciones, están publicadas en la plataforma Youtube.
161 A partir de esta información, me equipé con mis primeras preguntas y muchas ganas de conocer los procesos y sus protagonistas. Mi idea fue aprovechar los contactos de la región para visitar en un primer viaje las tres comunidades que me resultaban sugerentes.