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La llegada de la nueva dinastía a la monarquía hispánica supuso un cambio drástico en la Corona de Aragón. El fin de la época foral suponía la sustitución de las instituciones propias de cada uno de los reinos que la formaban por las de la Corona de Castilla. El municipio castellano había estado vetado en su inicio para la nobleza, pero a partir del s. XIII y XIV se generaliza por la exigencia de requisitos como poseer una extensión de tierras, tener una casa en la población o poseer caballo y armas. Se va configurando un sistema municipal en el que la nobleza va copando los puestos relevantes favorecida por la debilidad de monarquía en la segunda mitad del s. XIV. La nobleza va adquiriendo cada vez más poder y va creando una red de influencias en todos los ámbitos, dejando muy poco margen a la burguesía, situación que hacía poco viable la entrada de mercaderes o menestrales en estos cargos de las villas y municipios.
La llegada de los primeros reyes Habsburgo a España, hará que se incremente la ocupación de estos puestos por las oligarquías aristocráticas. Carlos I y Felipe II van a utilizar la venta de oficios en los municipios para obtener ingresos para solventar las continuas bancarrotas. El abuso de la nobleza a la hora de ocupar estos cargos, que en muchos casos eran vitalicios y que conllevaban un control absoluto del municipio, ha sido visto por muchos autores como la causa de la decadencia del municipio castellano. Frente a estos abusos se va perfilando la necesidad de una intervención regia a través un oficial. La figura del corregidor creada por los Reyes Católicos, se consolidará como la herramienta municipal para controlar el funcionamiento de villas y ciudades. Es lógico pensar que la imposición de la nueva estructura institucional municipal vendrá determinada por estos parámetros. La figura del corregidor será la cabeza visible del nuevo ayuntamiento de la ciudad de la Plana. El primer cambio en la institución local se produce el 6 de octubre de 1707 en que los jurados pasan a denominarse regidores, y seguramente fueron ellos los encargados de marcar las pautas institucionales de la localidad, ya que no encontramos nueva reunión de ninguna institución municipal hasta
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diciembre de ese mismo año, estando compuesta por un teniente alcalde, cuatro regidores y veinticuatro consejeros199.
El 26 febrero de 1708 es el Comandante General de los Ejércitos, el caballero d’Asfeld el que designa un nuevo ayuntamiento en la ciudad de Castellón de forma temporal hasta que se consolida de forma definitiva en diciembre de 1709 bajo las órdenes del corregidor Don Josep Antonio de Valdenebro y Tapia.200 Este nuevo ayuntamiento temporal formado en 1708 mantenía a muchas familias que habían formado parte del Consell de Castellón, pero veremos a continuación como ocurre exactamente lo mismo en los años posteriores. Por tanto encontramos un gesto de continuidad y no una ruptura con la institución anterior, como guiño a las élites locales para intentar no soliviantarlas. La única excepción será la figura del Corregidor que será una persona ajena a los círculos de poder locales y vendrá nombrado desde el centro de la Península.
Seguidamente exponemos una relación de los corregidores de los primeros veinte años del ayuntamiento borbónico, entre (1710 y 1729) y vemos claramente como son familias llegadas de Castilla, puesto que estos apellidos no aparecían en la época foral.
Tabla 37: Relación de corregidores entre 1710-1729201: Corregidor Número
de veces Período
D. Francisco de Bustamante y Velasco 8 1722-1729
D. Pedro Gajardo 7 1715-1721
D. Joseph Ibáñez Cuevas 5 1711-1715 D. Santiago Gonzáles de Escobedo 2 1710-1711
Elaboración propia.
Los corregidores del municipio castellonense entre 1710 y 1729 fueron cuatro diferentes pero ninguno de ellos pertenecía a las familias que habían controlado los cargos de responsabilidad local en la época foral.
199 En el documento 6 del apéndice se puede consultar los nombres de todos ellos. 200 En el documento 7 del apéndice se puede consultar el Decreto del caballero d’Asfeld.
201 AHMC. Elaborada a partir de los datos extraídos de las Actas Capitulares entre 1710 y 1729 que
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Tabla 38: Relación de los regidores entre 1710-1729202: Regidor Nº de
veces Período Regidor
Nº de
veces Período
D. Josep Castell de
Museros 20 1710-... Josep Figuerola 7 1723-…
D. Gerony Mas i Vallés 20 1710-… Doctor Tomàs Castell de
Alós 7 1723-…
Doctor Felip Roig 20 1710-… D. Geronimo Bou de
Monsonis 6 1710-1715 Vicent Figuerola ciutadà 20 1710-… Doctor Félix Poeta 5 1710-1714 D. Mathias Igual i Borràs 14 1710-1723 Doctor Vicent Martí i
Castell 2 1710-1711
Doctor Jaime Giner 14 1710-1723 Don Basilio Giner 1 1729-… Jaume Andreu ciutadà 7 1723-…
Elaboración propia.
Sin embargo, cuando observamos quiénes ocuparon el cargo de regidores podemos ver que fueron las mismas familias que ya había sido los consejeros de la institución foral local. Volvemos a encontrar a los Castell, los Mas, los Figuerola, los Giner, los Igual, los Andreu, los Martí o los Bou, e incluso en muchos casos emparentados unos con otros como el caso de Josep Castell de Museros que engloba dos de las familias que más veces ocuparon asientos en el Consell, o el caso de Martí y Castell. La presencia de las familias oligárquicas en el poder de la institución local se mantenían con la nueva monarquía y esto aseguraba que las redes clientelares en la villa de Castellón se traspasarán de la antigua institución del Consell al recientemente creado ayuntamiento borbónico. No podemos obviar, la desaparición de algunas familias que en el último período de la época foral habían adquirido mucha fuerza como los Breva o los Vilarroig que se habían mantenido durante todo el período objeto de nuestro estudio, o los Navarro o los Pasqual que no aparecen tampoco en la relación de nombres del ayuntamiento. Ello no impidió pero el afianzamiento de algunas familias para volver a crear los círculos oportunos en el mantenimiento del equilibrio para los dos pilares del juego local-regnícola, que podían favorecer un reinado tranquilo y sin grandes sobresaltos, siempre y cuando las élites locales no se viesen muy afectadas.
En la escribanía del ayuntamiento encontramos a Amella, un nuevo apellido que no había aparecido anteriormente, pero a partir de 1723 lo ocupa Josep Ferrer, familia que ya había pasado por el Consell desde la bolsa de mano mayor.
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El secretariado del ayuntamiento lo ocupa durante todo el período Josep Llorens de Clavell, heredero de la época foral puesto que ya habíamos encontrado este apellido en diversos puestos del Consell en el siglo XVII.
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