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8. Analytical Perspectives on Motivations for Blogging

8.3.3 Blogging as a Community Oriented Activity

El desarrollo de la medicina en el hospital no diferencia entre clínica como ciencia, y clínica como enseñanza (Foucault, 2010). El hospital es el entorno en donde se produce la transmisión del conocimiento principalmente y es el lugar en donde el médico en formación se confronta con nuevos sistemas de valores, normas y códigos que muy probablemente no había conocido previamente (Consejo & Viesca-Treviño, 2008). Es en el hospital en donde se perpetúa el proceso de medicalización, que define lo normal/anormal y constituye el cuerpo del

conocimiento transmitido en los procesos de educación médica. Este análisis planteado por Foucault, resulta tremendamente útil para analizar la forma cómo la medicina explica la existencia de lo diverso, de lo no heterosexual. En un primera instancia se debe definir la medicalización como proceso, para posteriormente continuar con su origen, sus formas de presentación y sus tipos.

De acuerdo a Fassin siguiendo a Michel Foucault (2004), los miembros de la sociedad moderna cuestionan su propia vida como ser vivo, animales políticos que indagan su existencia y requieren crear dominio sobre la misma para acoplarla a los ámbitos de la política. Este poder sobre la vida se ejerce en dos formas: a través de la anatomo-política del cuerpo humano, la cual lo condiciona mediante las diferentes disciplinas para el adecuado desarrollo de la sociedad, sobre todo en los aspectos económicos; y por medio de una biopolítica de la población, regulando los procesos vitales y por tanto el control funcional de la especie: natalidad,

morbilidad y mortalidad. Los mecanismos por los cuales el Estado hace ese ejercicio del control de los procesos propios de la vida y en favor de la biopolítica, se denominan biopoder (Cabrera Díaz, 2016).

La medicina se transforma como una herramienta al servicio de la biopolítica,

manteniendo los cuerpos funcionales, la salud de los trabajadores para un adecuado desarrollo económico y político de la sociedad, por intermedio de políticas de promoción de la salud y prevención de las enfermedades. Los aspectos biológicos son los que más se tienen en cuenta, mientras que las dimensiones espirituales y culturales pasan a un segundo plano (Cabrera Díaz, 2016). A medida que el biopoder se ejerce y el cuerpo se incorpora a la biopolítica, poco de su funcionamiento se escapa al control de la medicina, lo que Foucault denomina medicalización,

un proceso histórico que ha asociado la política y el bienestar del estado con el ejercicio de la medicina (Foucault, 1977). Se da un traspaso de problemas sociales desde una perspectiva religiosa y legal, con las consecuencias morales y punitivas asociadas, hacia una plataforma médica y científica, que inherentemente busca un objetivo terapéutico (Zola, 1972).

El proceso de medicalización se organiza en cuatro formas (Zola, 1972):

⁃ El ámbito de la privacidad en el ejercicio de la vida diaria está incluido en este proceso de control de la medicina sobre la persona, la enfermedad no es solo el objetivo, sino las costumbres, la dieta y las preocupaciones, usando un modelo multicausal de la etiología de la enfermedad.

⁃ La medicina conserva el control absoluto sobre aspectos operacionales técnicos propios; la prescripción de medicamentos es un aspecto en el cual la medicina decide las drogas que están mal y las que están bien, por ejemplo en el consumo de drogas recreacionales ilegales, las cuales son usadas para aliviar situaciones psicosociales importantes como el aislamiento, mal rendimiento académico o económico; en este momento la disfunción social toma un nombre médico: dependencia de drogas psicoactivas; la medicina y la industria farmacéutica entonces desarrollan medicamentos especiales con fines psicosociales: quitar la tristeza, mejorar la cognición o controlar los comportamientos impulsivos, controlados en el ámbito médico. En cuanto a la capacidad de realizar cirugía no es muy diferente, la capacidad de modificar el cuerpo incluso en situaciones en donde no existe una alteración de la fisiología, como en el caso de la cirugía plástica únicamente con fines estéticos, o la necesidad que se crea en la sociedad de discutir el aborto siempre en la arena médico-científica.

⁃ La medicina también se apropia de las zonas tabú del conocimiento, retiene la capacidad de decidir lo que es normal y lo que no, basada en el conocimiento íntimo del

funcionamiento del cuerpo humano, que además se extiende a las esferas sociales. Un ejemplo es el alcoholismo, que al considerarse como enfermedad, reduce las penas morales y legales; los procesos del envejecimiento, que resultan naturales a la

humanidad, se convierten en problemas médicos que requieren una solución práctica; o la consejería genética que tiene influencia directa sobre una pareja que piensa reproducirse. ⁃ La expansión de la medicalización es tal, que se usan argumentos con una base médica

para explicar y apoyar cualquier causa con objetivos sociales o políticos.

El proceso continuo de medicalización no es exclusivo de la medicina, teniendo en cuenta las características sociales de su funcionamiento, el origen se da por la interacción entre:

⁃ Los consumidores, quienes cada vez están mas atentos a los problemas de salud, que están inmersos en la jerga médica y tienen información disponible en diferentes medios, sus cuerpos son “… considerado(s) un texto a través del cual las personas trasmiten señales e información y la salud resulta una comodidad”(Maturo, 2012, p.124).

⁃ El desarrollo tecnológico permite el descubrimiento de nuevas enfermedades, y a la vez nuevas soluciones a los mismos (Maturo, 2012).

⁃ La atención médica administrada, que con el fin de generar cuidado en salud que sea económicamente sostenible, puede generar tratamientos para enfermedades que en realidad son problemáticas sociales (Maturo, 2012).

Maturo (2012) además afirma que se debe tener consideración de la medicalización en tres aspectos:

⁃ Medicalización conceptual: el uso de la jerga médica para describir situaciones no patológicas.

⁃ Medicalización institucional: qué advierte el uso de personal médico en situaciones de poder, sin que necesariamente estén preparados para el cargo.

⁃ Medicalización de las interacciones: en las cuales la relación del médico con el paciente redefine situaciones sociales como médicas, como en el caso de la homosexualidad, las vidas trans o la diferenciación racial como riesgos de salud.

El proceso medicalizador explica fenómenos, y los incorpora como cuerpo del conocimiento que es transmitido a los estudiantes de medicina; en el ejercicio del biopoder, busca tener cuerpos hábiles y productivos al servicio del Estado.

Entiende la diversidad como eventos lejanos de la normalidad, los reinterpreta en su jerga, y en el proceso busca una solución terapéutica para el caso. Tiene repercusiones sociales para la población, pero para las personas con orientaciones sexuales e identidades de género resulta un proceso de mayor complejidad, pues fragmenta sus identidades y las interpretaciones propias de sus cuerpos, explicando su existencia como anormal o como enferma y merecedora de un tratamiento, y al exponer sus argumentos científicos, se normaliza una nueva caracterización de estas comunidades en la sociedad en general.