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III. How to Fix the Bond for Deed Problem

4. Bond for Deed Exception

Mi nombre es Rosa, tengo 45 años y vengo de Colombia, exactamente de Medellín.

Eh... estoy aquí hace tres años. Vine acá pensando que estando acá, iba a mejorar

mi condición de vida. Pero realmente no es así, eh, nos equivocamos. Siempre

pensamos que porque van a pagar en dólares, como creemos como estamos en

Colombia, la vida va a ser diferente, pero mentiras. Antes la calidad de vida empeora,

porque vivimos, como nunca hemos vivido. Nuestra calidad de vida baja, la forma de

vivir. Y no, se equivoca realmente uno. Cuando estamos acá, nos damos cuenta de

la cruda realidad.

Yo vivía en Medellín, vivía con mis dos hijos. He sido estilista, toda la vida. Yo allá

tenía mi peluquería y estando allá conocí una señora chilena que era misionera. Lo

que paso es que esta niña… como que ella me tomo afecto y ella... le pareció que yo

trabajaba muy bien. Y ella me dijo, “¿por qué no te vas para Chile?, allá no saben

trabajar muy bien la peluquería”, y es la verdad (risas). Desafortunadamente es la

verdad (risas). Me dijo, “yo sé que te iría muy bien”, pero... lo que ella, nunca tuvo en

cuenta, fue que... que no me iban aceptar tan bien. Que a mí no me iba a ir tan bien,

porque, no aceptaban al ver que yo hacia mi trabajo bien. No aceptaban que yo hacia

las cosas bien hechas, sino... que trataban por todos los medios, de hacerme la vida

imposible, para que me fuera del sitio donde estaba trabajando.

El caso es que vendí la peluquería y me vine (risas). Vea, viene uno con dinero,

porque uno sale de lo que tiene allá…, para poder llegar acá, porque no es fácil

llegar acá. No es... barato, es costoso. Bueno, me vine en avión y a ver, cuando yo

llegue, no llegue directamente a Santiago. Cuando yo llegue, llegue al sur a un

pueblito, se llama Mulchén. Y con esta señora que le digo viene realmente acá, a

Mulchén y allá yo conocí a su familia. Me estuve un mes, me trataron muy bien... La

gente de provincia aquí es otra cosa, la gente es linda, cariñosa, afectuosa, se

preocupan por el vecino, el único defecto es que comen mucho (risas), pero son muy

afectuoso, muy cariñosos.

Bueno me estuve allá un mes y al mes me vine para cá a Santiago a donde la hija de

la señora y apenas ya conseguí trabajo como estilista, me independice, conseguí una

pieza y me fui a vivir aparte. Eh, pues yo me levantaba temprano para ir a trabajar.

Entonces mientras yo entraba al baño, yo colocaba mi almuerzo a cocinar y cuando

salía del baño, estaba crudo, porque la dueña de la casa le había bajado la... el gas...

a la comida. Y que porque no se podía gastar mucho gas y eso que yo le estaba

pagando. Y no me dejaba cocinar, o... o sea, según ella, si ella le bajaba la llama al

gas, la comida se iba a cocinar igual, y que se iba a gastar menos gas. Pero ella no

se da cuenta, que si le bajaba, se demoraba más tiempo. Tal vez se iba a cocinar

igual, pero se demoraba mucho tiempo. Y antes al contrario, gastaba mucho más

gas, porque se demoraba mucho más tiempo para... para que la comida estuviera. A

parte de eso, yo no tenía el tiempo, para esperar que estuviera. Entonces, casi por lo

regular, siempre me tenía que ir, sin los alimentos, porque ella me apagaba el fogón.

Yo le explicaba, pero ella no entendía. Ella me decía, que no y que no, que así no

era, y bueno. Son personas que… que son equivocadas, y no reconocen que están

equivocadas. Eso es uno de los graves errores que comete el chileno, que no...,

reconocen que están equivocados. Aunque no tengan la razón y saben, y uno les

demostrar que están equivocados y no lo admiten, no lo aceptan. Y eso es uno de

los grandes errores.

En el trabajo, bueno conseguí empleo donde una señora que entre comillas, eh,

formal conmigo, porque era muy cariñosa, afectuosa, pero de pronto me decía,

"recoge tus porquerías". ¡Imagínese!, ¿qué recogiera mis porquerías? mis cosas,

para ella, eran porquerías. En ese lugar un caballero... me amenazo. Me tuve que ir

de la peluquería, porque, el estilista de esa peluquería me amenazo. Me dijo que él

no era malo, pero que… “tuviera mucho cuidado, que podría ser muy malo, que

tuviera yo mucho cuidado, que algo me podía hacer”. Él me amenazaba, pues

porque yo trabajaba mejor que él. Él era un compañero de trabajo, pero resulta que

era, que ese compañero, era como prácticamente el encargado, porque la dueña

nunca estaba. Él era el que estaba ahí, y es la persona que llevaba ahí como 17

años trabajando. Llego yo con, con ideas nuevas, con cosas nuevas y entonces, él

empezó a ver que su clientela estaba interesada en lo que yo hacía, con los cortes

que yo hacía. Entonces vio que no le convenía, entonces me amenazo. Yo le dije a...

la dueña de la peluquería esta situación, pero ella no, no hizo caso. Lo que me dijo

era que no le hiciera caso, que él era así, que bueno. Y yo le dije, no. Entonces

resulte, yéndome de ahí, porque me amenazo. Yo me fui, porque me dio miedo.

La verdad es que he tenido varios empleadores, pero he tenido varios empleadores

porque he trabajado en varias partes. Porque he trabajado, por ejemplo, he tenido

dos trabajos a la vez. He trabajado en las mañanas en una parte, en las tardes en

otra, o en el día en un lado, y en la noche, en otro y así. Pero en la peluquería,

realmente he tenido tres. Ya después de ahí, me fui a otra peluquería, y la encargada

de la peluquería, también sí barría el piso conmigo. Ahí si me aguante mucho tiempo

por mis papeles. Porque yo tenía un contrato. En el anterior no tenía contrato, pero

en el otro sí, y me aguantaba y me aguantaba por los papeles. Entonces, ¡ah no¡ la

señora me gritaba, me mandaba... no le podía hablar. Yo llegaba y le hablaba y me

contestaba con un grito. Yo le pedía material para trabajar, y me decía, "¿y por qué

me tienes que pedir material? ¿Por qué no esperas? ¿Por qué no haces otra cosa?"

¡¿Y cómo así?! Sí yo estoy trabajando y tengo una clienta sentada, como me voy a

ponerme a sentar a esperarme que a ella le provoque darme material, o irme hacer

otra cosa y dejar la clienta. Y así…, me gritaba delante de las personas. Me hizo

llorar muchas veces. En una ocasión me hizo llorar porque, eh, le cepille el cabello a

una amiga, y... como la amiga, eh, fue muchas veces allá a esa peluquería, a que la

organizarán y le arregle, y le dañe el cabello con un mal producto que me dieron en

la peluquería. La... señora, la encargada me dio un producto, para yo hacerle un

alisado permanente y el producto no era de buena calidad. Y se le daño el cabello a

la clienta. Y yo tratando de arreglarle a la clienta el cabello. Tuve que responder yo,

por el trabajo, de mi bolsillo. Enseguida, le cepille el cabello, y tratándoselo de

organizar y no le cobre. Y esta señora me ultrajo mucho, porque no le había cobrado,

después que a ella se le había dañado el cabello. Me ultrajo tanto que otra clienta

que estaba ahí, me dio la plata para pagar el cepillado... de mi amiga.

Y sí, la encargada de la peluquería, me gritaba delante de la gente, le encantaba

hacerme sentir mal, o sea, me humillaba, honestamente me humillaba. Porque sabía

que yo ahí estaba dependiendo de un contrato, porque yo... cuando llegue estaba de

ilegal. Y tenía un contrato para poder tener mis papeles y estar aquí legal. Y la gente

aquí se aprovecha mucho de eso. Cuando una persona extranjera llega a trabajar, se

aprovechan porque, si están con ellos con un contrato te hacen trabajar más de la

cuenta, porque tienen un contrato y lo necesitas. Y si no haces lo que ellos quieren,

entonces, te van a despedir y te dañan los papeles, van a extranjería y te hacen el

daño, para que no… tengas tus papeles. Y si, no te dan contrato, con mayor razón te

hacen trabajar el doble, ¿por qué?, porque los engañan diciendo, “no, quédese,

trabaje más tiempo, que yo le voy hacer el contrato” y pasa un mes, dos meses, tres

meses, hasta cinco meses y cuando va llegando el sexto mes, los despiden y nos les

pagan, ni prestaciones y difícilmente les pagan el sueldo. No les pagan ni las horas

extras, y eso es verídico, porque yo tengo aquí... muchos conocidos y familia que sé

que les ha pasado... eso. De hecho, a uno de mis hijos le paso. Que él estuvo

conmigo un año y se fue por el abuso de la gente acá. Que los hacen trabajar y luego

no les pagan.

Por ejemplo, mi hijo trabajaba bien duro, trabajaba de noche y lo hacían trabajar y

trabajar. Y estaba una semana reclamando el pago, cada vez que iba a que le

pagarán “que venga mañana, venga mañana” y todos los días, “venga mañana” y

finalmente nunca le pagaron correctamente. Y me dijo: “má, ¿usted es boba? yo me

voy, vamos nos de aquí, que a nosotros no, nos hecho nadie del país. No se quede

acá, que no tenemos por qué humillarnos a nadie. Vámonos”. Pues yo no me quise ir

y él se fue. Entonces son cosas que sí. Entonces son cosas que son verídicas. Y

esas cosas pues no se deben hacer, no se hacen.

Ahora ya tengo mi definitiva y trabajo de... 10 de la mañana a 7 de la noche, de lunes

a lunes. Yo trabajo diario... yo... realmente es muy poco lo que descanso. Entonces

diario trabajo. Trabajo y trabajo, yo no hago sino trabajar. En el centro trabajo de

eh… lunes a sábado y los domingos trabajo, para Las Condes. En estos momentos

estoy trabajando con 4 personas, pero anteriormente, trabaje con seis estilistas.

Todos eran chilenos y yo la única colombiana… ¡y es tremendo, tremendo! Las

compañeras a mí, nunca reconocen que yo sea una buena estilista. Que sea una

buena profesional. Siempre dicen, no, es que entran por el..., (señala las nalgas)

trasero, es que entran por las... ¿cómo le dicen?, por las puchecas (señala los

senos). Que por eso es que entran los clientes, pero no dicen, es porque usted es

una buena profesional. Y a toda hora están bregando, a tumbarme los trabajos,

hacerme la mala caída con el cliente, de que no sé hacer esto, de que no sé hacer

aquello. Que no me vaya a atender con ella, que no se trabajar. Mis compañeros de

trabajo son muy traicioneros, al frente tuyo, sonrisas y más sonrisas, pero volteas y

te dan la puñalada. Como dicen ellos, te pelan. Das la vuelta y empiezan hablar de ti

de espaldas. Por ejemplo, alguno de... los compañeros me contó, siento él también

chileno y también me contó. De hecho, con los que estoy ahora..., una compañera

chilena llego a enfrentar a un compañero chileno, eh... sobre la situación que le estoy

hablando, ¿el por qué habla de mí, y me trataba como te trataba? Una chica me

defendió de un chico, pero el chico es gay..., entonces por eso.

Aquí en Santiago tengo una sobrina, y el esposo, que es moreno y también ha

sufrido... la discriminación por ser moreno. Yo no tengo... amistades prácticamente

no tengo. Y... los compañeros de trabajo, pero los compañeros de trabajo, son sólo

compañeros de trabajo, que están ahí y no más. Cuando salgo del trabajo, voy para

mi casa y llego a mi casa y estoy sola y... siempre por lo general estoy sola.

Entonces casi no salgo, solamente del departamento a mi trabajo, a mis dos trabajos.

Yo que voy a ir algún sitio para divertirme. Además empiezan muy tarde a carretear,

yo a esa hora ya tengo sueño (risas).

La relación con los chilenos ha sido mala, encuentro que las personas son

envidiosas, y si estás trabajando, si hay un chileno trabajando con un colombiano, o

con una colombiana, está mirando a toda hora como te hace quedar mal con el jefe.

Está mirando a todo momento, a estate criticando, estate diciendo, “es que ha que

vienen a este país, vienen a quitarnos el trabajo” o “es que no sabes hacer las

cosas”. Nunca admiten que una persona…, eh, hace bien su trabajo, siempre

encuentra un motivo para decir, es que usted hace eso. Y bueno, no sé, a lo mejor,

les parezca que (risas)... que no doy un aporte bueno…, de los chilenos, pero es que

es en realidad, lo que lo uno vive, lo que uno siente: la hostilidad, la grosería, el, son

eh... muy violentos, demasiado violentos. Son personas agresivas con los

colombianos. Eh, los tratan mal. Piensan que uno viene a quitarse el trabajo.

Yo encuentro que los chilenos son violentos porque responden con mucha

agresividad a todo. Si le hablas, si, si te les acercas son agresivos. Eh, no quiere

decir, que es te van a... a tirar (golpear). Si no en la forma en que te responden, te

responden con agresividad. En su forma de tratar a los demás son groseros y

maleducados, no, no son amables. Yo de pronto pienso que... que eso, viene desde

la cuna de cada persona, porque si... de generación en generación no cambiaron las

cosas y siempre fueron tratados de, la misma forma. A mí me da la impresión de, que

ellos tratan a las personas como ellos fueron tratados. Yo creo que ellos fueron

tratados así. Entonces yo no sé si, si es que… es la cultura de acá, que la gente sea

levantada (educada) de esa forma, que no contestan un saludo, que no miran las

personas. Y empezando que si se les saluda, nunca responden un saludo,

empezando por eso. Tú llegas a un almacén o a cualquier lado, y saludas y la

persona ¡ni te mira, es que no te mira!, no alza ni siquiera los ojos a mírate, y eso es

parte de mala educación.

Entonces yo pienso que... mi opinión personalmente, que es que la persona de acá,

de este país es como muy amargada, como que no, no está abierta a dar y recibir

afecto, ni cariño, porque… yo encuentro que son muy hostiles y así... como... que

ellos no reciben afecto, así tampoco dan afecto. Inclusive… a mí una señora me dijo,

que yo que estaba haciendo aquí, porque no me regresaba a mi país, que si no

había encontrado otro país a dónde ir, sino a este. Y los términos en los que me lo

dijo no son muy agradables, entonces para mí... eh... es como discriminar a la

persona.

Aquí se cree que... el racismo y el rechazo es con las personas morenas, pero yo no

soy morena y también he tenido ese tipo de problemas. Yo soy rubia, ojos verdes,

banca y alta, y por tener el cuerpo que tengo, los hombres creen que tienen derecho

a trátame como si fuera una prostituta y pararme en la calle a ofrecerme dinero, ¡son

atrevidos! cuando ven que uno es más o menos, eh, tiene un atributo. Porque eh, se

atreven a ofrecerte dinero, te paran a ofrecerte dinero. El hombre cree que porque la

mujer es colombiana... es una mujer fácil y que le pueden decir, lo que ellos quieran,

sin ella tener derecho... a decir nada, porque simplemente ella está en mi país. Y las

mujeres, a mírame mal... te trata mal y te... catalogan... como si vienes acá a quitarle

los esposos, que porque supuestamente ellas, las mujeres colombianas, desde niñas

son preparadas para ser putas. Pero eso es inseguridad en la mujer chilena, no se

dan cuenta de que son ellas mismas, las que generan esa situación. Por la forma de

vestir, por la forma de comportarse y por el rol que manejan... un bajo perfil que es

hipócrita, porque no son reales, no son auténticas. Lo único que ella tiene que hacer,

es sacarse partido a lo que Dios le dio, peinarse, estar bien, preocuparse por su

aspecto físico, estar bien organizada y llamativa para su esposo. Para que el esposo

no mire para otro lado.

En una ocasión me paso que yo iba caminando por la calle bandera y detrás de mi

iba, una… niña chilena con su esposo chileno. Iban detrás de mí hablando, y ella

iba... diciendo palabras feas. Diciéndome, pero yo no sabía que era a mí a la que

estaba diciendo... yo escuchaba que alguien decía: “colombianas, concha de su

madre, que vienen a quitarle los maridos aquí a uno”. Pero yo no sabía que era ¡a

mí! a la que se estaba refiriendo. Pero cuando y dije, quien será esa loca que... grita

y habla tan duro. Cuando mire pá trás, era que iba ella, con su esposo, iba hablando

que yo... o sea... se refería a mí como una prostituta, que venía aquí a quitarle el

esposo a las mujeres chilenas y todo, por mi forma de ser. Y no, eso no es así, la

culpable es la misma chilena, por no organizarse, por no vestirse bien vestida y por

no peinarse y por no estar organizada. Y que pasa con él hombre chileno cuando ve

una extranjera, que tiene sus uñas bien cuidadas, que se preocupa por su aspecto

personal, por su aspecto físico. Entonces a él le llama la atención. Pero la mujer

chilena no se preocupa por su apariencia física. A ella no le importa salir a la calle

como un espantapájaros y con las uñas de la manos horribles y los pies llenos de

callosidades. Pues yo digo que a ningún hombre le agrada. A mí como hombre, si yo

fuera hombre, a mí no me gustaría mirar una mujer así. Entonces a él le gusta la

mujer extranjera, sobre todo la colombiana porque se preocupa mucho por su físico.

Entonces ahí uno se da cuenta de la cruda realidad que hay acá, aquí uno se va con

una piedra en los dientes. Y la soledad que se vive, y que aquí nadie, te hace un

favor. Aquí una persona, tú le pides un favor y ya está mirando cómo es que te va a

cobrar el favor que le estas pidiendo. Aquí la gente no hace un favor sin pedir nada a

cambio, todos quieren sacar provecho de tu necesidad. Así es la realidad en este

país, así de sencillo. Eso es lo que uno encuentra cuando llega a Santiago de Chile.

Es ver la gente de este país, que no es acogedora. Y… y si no mal no recuerdo, ahí

en Global, un aviso que dice que Chile es acogedor, que... es el país que... que más

quiere a la gente, al turista, al que llega, y eso es falso. Acá la gente… no le gusta,

las personas de otros países... de otras partes. Específicamente los colombianos, los

peruanos, a ver... no, esos, los colombianos y los peruanos, son los que yo he visto

que... que tenga más mm, que están en contra ellos.

Y algo que me aterra a mi acá, por ejemplo a Colombia, lo han criticado mucho. Que

porque Colombia, es una ciudad muy violenta y aquí la gente dice, "ay no". A mí

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