2 Literature review
2.3 Structural brain abnormalities in schizophrenia and other
2.3.4 Brain structure, duration of illness and onset of illness in
A partir de 2008, la Subsecretaría de Atención de las Adicciones atravesó cinco cambios de Subsecretarios/as acompañados/as cada uno/a de su propio gabinete incluyendo en muchos casos también a Directores/as Provinciales y de Línea. Asimismo en 2009 el organismo pasó de depender del Ministerio de Salud al ámbito del Ministerio de Desarrollo Social, para regresar nuevamente a comienzos de 2012 al Ministerio de Salud.
Estos cambios fueron vivenciados por los/as trabajadores/as del organismo, en el mejor de los casos, como una “situación desgastante”, ya que a cada gestión le llevaba un período de tiempo conocer el funcionamiento interno, para luego poder implementar su plan de trabajo (aunque en algunos casos ni siquiera llegaron a implementar una política propia). Este tipo de circunstancias son comprensibles cuando se prevé que una gestión dure entre dos y cuatro años, sin embargo, hubo subsecretarios que estuvieron de tres a nueve meses a cargo de la cartera de gobierno, es decir, que no pudieron alcanzar a cumplir un año completo de gestión.
Las siguientes tres administraciones (la primera a cargo de la Lic. María Graciela García, la segunda a cargo del Dr. Javier José Goñi Campagiorni y la tercera liderada por el Lic. Edgardo I. Binstock), no sólo no alcanzaron a definir una estrategia distintiva o diferente de las anteriores, produciendo escasos materiales y realizando acciones por la inercia de trabajo que los equipos traían de años anteriores, sino que durante este período la institución atravesó una crisis aguda, con un deterioro importante en la calidad de atención, sumado a un menoscabo tanto en infraestructura como en las remuneraciones al personal, falta de pago de alquileres de los centros, servicios de luz, gas, teléfono. Algunas de las comunidades terapéuticas no tenían insumos para alimentar a los/as usuarios/as que estaban internados/as y diariamente tenían que ser retirados/as por sus familias para alimentarse en sus casas y luego regresar al día siguiente, o en su defecto las comunidades recibían donaciones de vecinos/as y del personal para poder mantener el servicio.
Las medidas de fuerza de distinto tipo (paros, asambleas, marchas, etc.) fueron un rasgo distintivo de este período. Las asambleas del personal de la Subsecretaría fueron periódicas, en algunos casos eran convocadas por los sindicados y en otros fueron autoconvocadas por los/as mismos/as trabajadores/as. En cada una participaban representantes de las regiones sanitarias donde distintos centros brindaban un informe de las malas condiciones en que estaban trabajando.
Se organizaron varios grupos de trabajo para elevar proyectos de gestión que pudieran hacer frente a la grave situación por la que atravesaba el organismo.
La Federación de Organizaciones No Gubernamentales (FONGA) denunciaba que la Subsecretaría adeudaba mensualidades a las ONGs, por las becas que recibían los/as pacientes derivados/as por la SADA. El monto por cada paciente en ese período era de 1250 pesos mensuales.
El primer indicio de deterioro, fue cuando la Lic. María Graciela García frente a la crisis institucional y al no contar con el presupuesto, ni con el respaldo del Ministro de Salud para poder llevar adelante su gestión, presentó la renuncia al año y cuatro meses de asumir. En ese momento la reemplazaría el Dr. Goñi, quien era Jefe de Gabinete del Ministerio de Salud, y oficiaría como interventor. Según declarara en los medios locales “la intención es cumplir con lo anunciado por Scioli en el marco de su discurso de apertura de sesiones ordinarias, en el que anticipó su intención de elevar el rango del área a secretaría, una
movida que implicaría que Adicciones salga del área administrativa del Ministerio de Salud” (Diario El día, 21-4-2009). Según explicó Goñi al diario El Día (21-4-2009) "me hice cargo por la acefalía en la que quedó el área y para comandar un período de trabajo en el que tenemos que construir y consensuar el proyecto que se enviará a la Legislatura para la reconversión del área".
Sin embargo, no se elevó el rango del área a Secretaría (como lo fuera en su creación) sino que se realizó un traspaso desde el Ministerio de Salud al Ministerio de Desarrollo Social. Esta transición fue iniciada mientras fue Subsecretario el Lic. Edgardo Binstock.
Recién cuando asume como Subsecretaria la Lic. Gabriela Torres, se pudo observar un cambio de paradigma en la política pública en materia de drogas, acercándose a una perspectiva de derechos humanos en el marco de los planteamientos que propone la Ley Nacional de Salud Mental (26.657) sancionada a fines de 2010. No obstante, debido a que la crisis institucional fue de tal envergadura, extendiéndose por más de dos años, signada por un alto deterioro en la calidad de atención por falta de recursos humanos y materiales, decadencia de infraestructura, desgaste de los equipos, inercia de trabajo por falta de lineamientos, etc., produjo en el personal y usuarios/as de los centros un descreimiento tal, que a cualquier propuesta que se hiciera desde los/as funcionarios/as se le ofrecía resistencia. En este contexto, pese a que gran parte de las y los funcionarias/os de la gestión de Torres era personal de carrera de la Subsecretaría, y habían vivenciado las mismas situaciones de menoscabo organizacional que el resto de los/as trabajadores/as, incorporaron un nuevo condimento que convulsionó aún más la situación, éste fue la utilización en muchos casos de estrategias autoritarias de traslado de personal, descalificación de los equipos o de profesionales, cierre de servicios, etc., que terminó produciendo un efecto de fuerte rechazo hacia la gestión desde muchos sectores del organismo.
Mientras tanto el consumo de sustancias en la Provincia de Buenos Aires adquiría nuevas características, con un incremento del consumo de pasta base entre los sectores más vulnerables de la población, pero también llegando a los estratos medios; la toxicidad de las sustancias y la baja calidad de las mismas que generaba un mayor deterioro en la salud de los/as usuarios/as; las lógicas de nuevas formas y depreciación de los intercambios por drogas; el consumo de psicofármacos y los policonsumos donde el alcohol siempre tuvo un lugar constante, marcaban también un rasgo distintivo en esta etapa, que no contó durante un extenso período de tiempo con una respuesta sociosanitaria acorde y de calidad para abordar la situación.
6.4.1. Gestión María Graciela García
En 27 de diciembre de 2007 mediante el Decreto 262/07B se acepta la renuncia presentada por la Lic. Patricia Segovia y se designa a la Lic. María Graciela García como Subsecretaria de la Subsecretaría de Atención a las Adicciones.
6.4.2. Gestión Javier José Goñi Campagiorni
En mayo de 2009 interinamente se designa como Subsecretario de Adicciones al Dr. Javier José Goñi Campagiorni por el lapso de tres meses entre el 8/5/2009 al 21/8/2009 en tanto se resolvía quién asumiría la dirección del Organismo.
6.4.3. Gestión Edgardo I. Binstock
El Lic. Edgardo I. Binstock en Septiembre de 2009 (Decreto: 1499/09) asume como Subsecretario hasta junio de 2010.
Fue durante su gestión que mediante el decreto 1625/09 del ejecutivo provincial se transfiere en septiembre de 2009 la Subsecretaría de Adicciones a la órbita del Ministerio de Desarrollo Social.
La crisis por la que atravesó la Subsecretaría continuaba siendo registrada por los medios locales: “la Subsecretaría de Atención a las Adicciones (SADA) atraviesa uno de sus peores momentos. Los propios empleados dicen estar a la deriva. Sostienen que no se les asignan tareas y denuncian atrasos en el pago de sueldos. Por otra parte, desde los CPA afirman que no pueden atender casos por falta de insumos, personal y por el pésimo estado de las instalaciones. Las organizaciones no gubernamentales, mediante las cuales se llevan a cabo las internaciones en centros de rehabilitación, advierten que están rechazando pacientes porque no perciben pagos por parte del organismo” (La Tecla, 2009).
6.4.4. Gestión Gabriela Alejandra Torres - ¿Hacia una transición?
En Julio de 2010 asume la Lic. Gabriela Alejandra Torres, extendiéndose su gestión hasta fines de enero de 2012.
Como comentamos brevemente ut supra, mientras la Lic. Gabriela Alejandra Torres se desempeñó como subsecretaria, observamos un marcado cambio de paradigma en la lectura de la cuestión social vinculada al consumo de sustancias, que se acerca a una perspectiva de derechos humanos, desde una concepción integral y su propuesta de intervención se centró en el plano comunitario.
Lamentablemente, el proceso de diseño del programa central “Familias en Red” que caracterizaría a su gestión, fue elaborado durante el primer año de mandato y recién fue presentado a los/as coordinadores/as regionales y distritales el 29 de julio de 2011, para luego ser transmitido a los equipos locales e implementado en los distintos municipios. Es decir, que recién un año después de asumir y seis meses antes de ser desplazada por la siguiente gestión, se presentó el programa que plasmaba las bases ideológicas de la nueva política referida a la intervención sobre el consumo de drogas. Como puede suponerse, ésta no llegó a ser internalizada por los equipos de trabajo ni tuvo el tiempo necesario de maduración para ser implementada en toda su magnitud.
A continuación repasaremos algunos elementos que permiten caracterizar esta propuesta, la cual fue presentada de la siguiente manera:
“en el marco de reconstrucción de un Estado que interviene en lo social como reparador de situaciones de sufrimiento y postergación de amplios sectores de la sociedad, promoviendo procesos de inclusión e igualdad de oportunidades, la transferencia de la Subsecretaria de Atención a las Adicciones a la órbita del Ministerio de Desarrollo Social abre una nueva perspectiva donde las problemáticas asociadas al consumo aparecen como un síntoma social y su atención requiere de modelos de abordaje integral que contemplen las distintas dimensiones que configuran al sujeto
Esta concepción de “síntoma social” vinculada a las problemáticas que se asocian con el consumo, es una explicación que no había sido considerada por ninguna de las gestiones anteriores. La misma se inscribe en el enfoque sociocultural, siendo que quienes defienden este tipo de discurso interpretan el síntoma no en términos psicopatológicos individuales como se haría desde el modelo psicosocial, sino vinculado a procesos sociales generalmente sujeto a la escasez de bienes y servicios, o a presiones de tipo culturales. Si bien podemos coincidir con esta visión que justificaría el traspaso de la SADA al ámbito del Ministerio de Desarrollo Social, sin embargo, en la práctica se tradujo en una mayor desfinanciación de la Subsecretaría, debido a que no se priorizaron aquellas áreas dirigidas a atender los usos problemáticos de sustancias.
De modo tal que algunos de los funcionarios de la gestión sostienen que:
“las transformaciones sociales y económicas regresivas que se produjeron en las últimas décadas del siglo pasado en el marco del modelo “neoliberal” atentaron contra las posibilidades de que las familias se constituyan en espacios de seguridad, contención, estabilidad y previsibilidad degradándose la relación entre sus miembros, por lo que tienden a dispersarse y desarrollar estrategias individuales para resolver los problemas asociados a la supervivencia” (Entrevista a funcionario, 2011).
Es interesante la visibilización que realizan de las situaciones desfavorables de amplios sectores sociales producto del modelo neoliberal, señalándose el impacto diferencial que éstos colectivos han tenido en relación al consumo de sustancias.
Otra de las iniciativas que se impulsaron en este período fue la elaboración de un subprograma de prevención del uso problemático de drogas dirigido a población travesti- transexual-transgénero, que desde una perspectiva de género pudiera garantizar una atención integral y de calidad, reconociendo las necesidades específicas en cuanto al género de esta población. Lamentablemente, pese a la gran cantidad de reuniones que se mantuvieron con ONGs. referentes de la población LGTBI88, y que desde el programa se había llegado a preparar lineamientos de trabajo básicos para iniciar sus actividades, no contó con la decisión política necesaria para poder implementarse.