OBSERVATION
IN LFET LUNG
IV. BRANCHING PATTERN OF THE BRONCHIAL TREE
El riesgo como la combinación de la probabilidad y la consecuencia de fallo. Una vez establecidos los modos de fallo y los escenarios, el riesgo se puede evaluar fácilmente. Una definición de riesgo puede ser:
Riesgo = Probabilidad del fallo (PdF) * Consecuencias del fallo (CdF)……….(9)
El riesgo se puede representar de forma gráfica mediante un diagrama de riesgo, según se muestra en la figura 14 de diagrama de riesgos o mediante una matriz de riesgos.
Figura 14. Diagramas de riesgos.
2.4.1 Diagrama de riesgos
En un gráfico o en una matriz de riesgo las líneas de “iso-riesgo” representan un mismo nivel de riesgo. Normalmente el riesgo representado se asocia a un tipo de consecuencias representado en el eje horizontal. Se deben considerar consecuencias de tipo:
Salud y seguridad del personal de la planta y población exterior.
Medio ambiente (corto y largo plazo).
Efectos económicos (pérdida de producción, coste reparación).
Dependiendo de la aplicación, todos los tipos de consecuencias podrán ser englobados dentro de una sola matriz de riesgo. Sin embargo, en la mayoría de los casos, al menos será necesario distinguir entre consecuencias económicas y el resto de ellas (consecuencias SHE).
Para la utilización de la matriz de riesgo, se hace necesario definir un nivel de riesgo que sirva como criterio de aceptación. Dicho nivel, separa las áreas de riesgo aceptable e inaceptable. Actualmente, muy pocos países y organizaciones industriales han decidido unos valores numéricos específicos para definir el nivel de riesgo aceptable (Ejemplo Holanda y Reino Unido) (figura 15).
Figura 15. Criterios de aceptación de riesgos.
2.4.2 La matriz de riesgo
El diagrama de riesgo o matriz de riesgos se puede utilizar como herramienta de apoyo a la decisión cuando se analiza el riesgo asociado a los diferentes modos de fallo.
En el diagrama de riesgo, la PdF se dibuja en el eje de ordenadas y la CdF en el eje de abscisas. Si dividimos el diagrama de riesgo en una red mayada, se obtiene una matriz de riesgos con niveles de frecuencias de fallos, en el eje de ordenadas y niveles de consecuencias, en el eje de abscisas.
La escala de probabilidades abarca cinco niveles, clasificados de "Muy baja" a "Muy alta". Dichos niveles se clasifican según dos categorías fundamentales, tiempo medio entre fallos (MTBF) y probabilidad (f). El valor del MTBF representa la frecuencia de fallos técnicos y (f) indica la probabilidad de que ocurra un fallo con consecuencias en la seguridad, salud o medio ambiente. Este valor (f) se utiliza para tener en cuenta que no todos los fallos provocan consecuencias en la seguridad, salud o medio ambiente.
La escala de severidad permite clasificar los fallos según sus consecuencias (desde las que no tienen ninguna consecuencia más que su reparación, a las que tienen consecuencias catastróficas). Esta escala tiene en cuenta las consecuencias de los fallos sobre cuatro aspectos fundamentales:
Consecuencias en la Seguridad.
Consecuencias en la Salud.
Consecuencias en el Medio Ambiente.
2.4.3 Construcción de la matriz de riesgos
En la figura 16 se puede apreciar la construcción de una matriz de riesgos.
Consecuencia
Insignificante Bajo Medio Critico Catastrófico
Prob
ab
ilid
ad
Casi segu ro Riesgo moderado Riesgo moderado Riesgo importante Riesgo intolerable Riesgo intolerable Altam en te Pr ob ab le Riesgo moderado Riesgo moderado Riesgo importante Riesgo importante Riesgo intolerable M edia Riesgo aceptable Riesgo aceptable Riesgo moderado Riesgo importante Riesgo importante
Poc o Pr ob ab le Riesgo bajo Riesgo aceptable Riesgo aceptable Riesgo moderado Riesgo moderado B aja Riesgo
bajo Riesgo bajo Riesgo aceptable Riesgo moderado Riesgo moderado
Figura 16. Matriz de riesgos.
Sobre la matriz de riesgos, se define el perfil de riesgos que se aceptaran, trazando una línea que marcará el límite de aceptación. Dicho perfil quedará definido por la frontera entre las consecuencias que se estará dispuestos a aceptar y las que no, en función de una probabilidad determinada para su ocurrencia.
Tras haber trazado el perfil de riesgo, también se realizará el perfil formado por las líneas inferiores de las casillas adyacentes a la línea de riesgo.
Con ello, la matriz de riesgo queda dividida en cinco zonas:
La zona de riesgo Intolerable (zona roja): Situada en la parte superior derecha de la matriz. Corresponde a los fallos que tienen consecuencias inadmisibles, bien por la severidad de las mismas o bien por la probabilidad que tengan de ocurrir. No podemos admitir un fallo cuyo riesgo quede en esta zona, por eso esta zona es la de mayor prioridad de actuación. Hemos de eliminar o disminuir sus consecuencias o frecuencia de aparición.
La zona de Riesgo Importante (zona naranja): Corresponde a los fallos que tienen consecuencias importantes o que pueden dañar al equipo o el personal, sin llegar a tener una consecuencia catastrófica para el equipo o de peligro de muerte para el personal, bien por la severidad de las mismas o bien por la probabilidad que tengan de ocurrir. Hemos de eliminar o disminuir sus consecuencias o frecuencia de aparición.
La zona de Riesgo Moderado (zona amarilla): Corresponde a fallos con un riesgo no deseable y solamente tolerable si no se puede realizar ninguna acción para reducir el riesgo o si el costo de hacerlo es muy desproporcionado en relación a la reducción que se conseguiría.
La zona Riesgo Aceptable (zona verde claro): Corresponde a los fallos con riesgo aceptable. El óptimo sería que todos los fallos tuviesen sus consecuencias dentro de esta zona, pues representa la relación óptima desde el punto de vista riesgo-costo.
La zona Riesgo Bajo (zona verde obscuro): Situada en la parte inferior izquierda de la matriz. Esta zona corresponde a fallos con riesgo aceptable, aunque estará dispuestos a aceptar riesgos mayores.
Realizando algún tipo de tarea de prevención para conseguir que el riesgo se sitúe en esta zona, se planeara gastar menos en dichas tareas, dispuestos a aceptar una severidad mayor (desplazándose hacia la derecha de la matriz), o una probabilidad de ocurrencia mayor (desplazándose hacia arriba en la matriz de riesgo), o ambas cosas al mismo tiempo.
Esta división de la Matriz de Riesgo servirá para establecer prioridades a la hora de aplicar metodologías de mantenimiento y para la optimización de puntos débiles (para determinar los rediseños a realizar para eliminar consecuencias inaceptables). Se puede apreciar en la matriz de riesgos que la situación óptima sería que todos los sucesos se situaran en la zona de riesgo aceptable y bajo. Sin embargo, no debemos olvidar que el proceso es dinámico y que se ha de adaptar a las circunstancias cambiantes del entorno. Por ello, cuando el entorno cambia puede también cambiar el perfil de riesgo y desplazarse hacia un lado u otro.
2.4.4 Objetivos de la matriz de riesgos
La matriz de riesgos se utiliza para identificar en la fase de evaluación los equipos de alto riesgo y realizar una evaluación detallada de los programas de inspección y mantenimiento. A partir de ella se puede:
Obtener valoraciones de riesgo para las principales funciones y modos de falla).
Identificar los equipos más críticos, sobre los cuales, se deberán tomar acciones de reducción de riesgos.
Determinar programas formativos que deben realizar los empleados.
Evaluar los programas actuales de inspección y mantenimiento y sugerir la implantación de nuevos programas.
Evaluar la frecuencia con que se realizan las tareas de inspección y mantenimiento y sugerir nuevas frecuencias.
Descubrir áreas con exceso o falta de mantenimiento.
Todo ello conduce al objetivo fundamental del RBM, conseguir una optimización del mantenimiento. Es decir reducir el gasto en mantenimiento, de la planta y no sólo no se vea afectada, sino que incluso sea mejorada. A partir de los resultados obtenidos en la matriz de riesgo podemos proponer el tipo de mantenimiento que se debe aplicar al componente asociado al modo de fallo correspondiente, según se muestra en el esquema desarrollado en la figura 17:
Este marco de decisión cubre tres propósitos importantes:
Asegura una evaluación sistemática de las necesidades de las actividades de mantenimiento preventivo.
Asegura una evaluación consistente a través de todo el análisis.
Simplifica la documentación de las conclusiones alcanzadas.
El programa de inspección y mantenimiento resultante se establece para evitar fallos en los equipos y para satisfacer requerimientos estatutarios. Sin embargo, no se dirige a los fallos introducidos durante la operación o el mantenimiento o por factores externos (terremotos, inundaciones).