Material & Methods
B. brassicae and average monthly temperature on Kale during s
Cuando conocí a Eduardo Martínez Luque en 1977, durante mi primer año de formación en seminarios, ya había oído su nombre con anterioridad. Se lo mencionaba no tanto por estudiar y enseñar la obra de Lacan (de por sí algo infrecuente por entonces en un analista de la APA), sino por hacerlo más allá de todo rasgo de mera “cultura” y “pluralismo” psicoanalíticos sin consecuencias. Poco tiempo después, ya participando en sus seminarios, pude apreciar de cerca su estilo en la transmisión, ajeno por igual a ortodoxias reverentes y a lacaneos de impacto epidérmico. Lo bastante asimilada y habiendo dado ya sus mejores frutos, la transmisión kleiniana dejaba por esos años de ser hegemónica en nuestro medio, y el “retorno a Freud” -también en la APA, al calor de nuevos aires institucionales- se convertía en una consigna convocante. Pero Martínez Luque nunca se ofreció para el recambio de idealizaciones. Como conocía bien y valoraba no sólo a Freud y Lacan, sino también a Klein -más allá de los excesos de un kleinismo que había devenido en establishment- y al resto de la tradición posfreudiana, podía argumentar sus objeciones sin condescender a consignas de barricada. Así por ej. su énfasis en la persistencia entre los analistas de formas más o menos larvadas de “ferenczismo” , respecto al que instaba a distinguir la posición freudiana, particularmente ante el problema del fin del análisis . Este énfasis se encuadraba en su interés profundo en lo propio de los fundamentos de la técnica analítica por fuera de toda oferta sugestiva de un saber en el lugar de la falta, y más allá del cualquier conjunto de procedimientos ad hoc . Un interés que lo llevó a repensar de modos cada vez más incisivos el final de análisis, en su cabal dimensión de acto que traspone el límite del saber del Otro . En Martínez Luque la pasión clínica se aunaba con la más vehemente afición, nada “turística”, por los más diversos campos de la cultura. En su conversación habitual eran frecuentes la reflexión epistémica, el comentario de intención política o la mención poética, a menudo enlazando problemáticamente los bordes más filosos de la experiencia analítica. A comienzos de la década de 1980, y sin menoscabo de su pertenencia a APA, parte de su generosidad intelectual se volcó en dos rudimentos apenas “institucionales”. El “Club Psicoanalítico” primero, y pocos años más tarde “Matema”, fueron espacios que de tan abiertos resultaban poco comunes para una época del ambiente analítico que, marcada por coyunturas tales como la decisión de un importante grupo de analistas de alejarse de APA para fundar APdeBA, o cierta mordacidad descalificatoria con la que buscaban afirmarse los incipientes -y sectorialmente contrapuestos- esbozos institucionales lacanianos, probablemente no fuera la más propicio para tales aperturas. Martínez Luque no consideraba al psicoanálisis una disciplina de fácil acceso. Por eso no era muy afecto en la transmisión a aproximaciones generales que pudieran inducir a presuponerlo de antemano, del tipo de “Psicoanálisis y … (literatura, o filosofía, o matemáticas, etc.)”. Solía incitar, en cambio, a buscar lo que le concernía al psicoanálisis en terrenos tan diversos como (por ej.) la lectura heideggeriana de la tekné aristotélica, la teoría de la enunciación en Ducrot, o la relación entre el cero y la serie en la génesis de los números naturales. Ahora bien, su aproximación a los textos era, no obstante la elasticidad de las articulaciones (con otros textos) en que podía encaminarlos, absolutamente rigurosa. Basta para ilustrarlo con mencionar la traducción que encomendó realizar, en el transcurso de un seminario que dictara en APA sobre “La ética del psicoanálisis”, de aquellos pasajes de la “Antígona” de Sófocles cuya versión en la edición disponible no terminaban de satisfacerlo. Pero no es menos cierto que su implicación con el psicoanálisis iba mucho más allá del rigor en los conceptos: en quienes asistimos a su intervención en un panel sobre “patologías severas”, hacia fines de 1997 , difícilmente dejará de resonar su voz recitando el fragmento de un poema de A. Ginsberg entramado en su llamado a los analistas a encontrar acuerdos mínimos, para cerrar filas y resistir a la pretendida imposición, que avizoraba inminente, de tecno- taxonomías (como el DSM 4 y otras por el estilo) sin lugar para el sujeto. Cabe a Eduardo Martínez Luque lo que en una ocasión le escuché citar de un texto de Nietzsche: “El pensamiento es para muchos un trabajo penoso, pero en mis días felices, una fiesta y una orgía”. De todo eso nos ha privado su muerte.
Notas Denominaba así a esa posición que desestimando lo esencial de la ruptura con la hipnosis para la
constitución del campo del inconsciente ubica al analista como dador de algo con que poder, supuestamente, levantar la marca de la castración. Es bien elocuente al respecto su intervención en la mesa redonda sobre “Análisis terminable e interminable, 40 años después, en Revista de Psicoanálisis, No.5 1978. Cf. “La técnica analítica en el interior de la Grosstmogliche Gegensatz (máxima oposición), en Revista de Psicoanálisis, N1, 1982. Cf. “Fin de análisis”, en “Comienzo y final de análisis”, Revista de Psicoanálisis, número especial internacional, No.3, 1994. En el Simposium de APA ese año.
Aporte de Ricardo Bruno
MASOQUISMO
Definición.- "Parafilia consistente en la necesidad de ser humillado, atacado, maltratado, etc., para obtener placer sexual".
Belloch A y otros, Manual de Psicopatología, Volumen I, Madrid, McGraw-Hill, 1995, pág. 459.
MATERNAJE
Generalidades.- “Se refiere al conjunto de procesos psico-afectivos que se desarrollan e integran en la mujer en ocasión de su maternidad (Recamier). No necesariamente habrá proceso de maternaje y puede
quedar diferido por mecanismos de defensa de la mujer. Ya Winnicott señaló la ambivalencia que una madre puede experimentar hacia su bebé. La maternidad representa, entonces una crisis evolutiva que afecta a todo el grupo familiar. Según Caplan, la mujer atraviesa esta crisis en función de su historia personal, la estructura de su personalidad, su situación presente (conyugal, familiar y social), las características del bebé, y la ubicación de ese niño en el encadenamiento histórico de la familia. El maternaje son los recursos internos y externos los que permitirán enfrentar y superar los nuevos desafíos que plantea el desarrollo”.
Vidal, G, Alarcón, R, Lolas, F (1995). Enciclopedia Iberoamericana de Psiquiatría. Buenos Aires, Médica Panamericana, Tomo 1, Micropedia.
MATERNALIZACIÓN
Definición.- Técnica de psicoterapia de las psicosis, especialmente de la esquizofrenia, donde se busca establecer entre analista y paciente un vínculo análogo al existente entre una buena madre y su hijo, y tanto en forma simbólica como real.
MEMORIA
Definición.- “Retención de lo experimentado o aprendido y su activación al rememorarlo”.
Vander Zanden James, Manual de Psicología Social, Barcelona, Paidós, 1986, pág. 622.
Memoria a corto plazo.- La MCP es el "almacén de memoria, de duración y capacidad limitadas (como mucho, 7 elementos o ítems durante unos 20 segundos)".
Belloch A y otros, Manual de Psicopatología, Volumen I, Madrid, McGraw-Hill, 1995, pág. 271.
Memoria a largo plazo.- La MLP es el "almacén permanente de capacidad prácticamente ilimitada. Contiene nuestros recuerdos autobiográficos, el conocimiento del mundo, así como el lenguaje, sus reglas y los significados de los conceptos".
Belloch A y otros, Manual de Psicopatología, Volumen I, Madrid, McGraw-Hill, 1995, pág. 271.
Memoria procedimental.- "La memoria de procedimientos incluye el conocimiento subyacente a habilidades cognitivas, motoras, etc., y al aprendizaje por condicionamiento, es decir, el 'saber cómo'". Se llama también memoria procedural.
Belloch A y otros, Manual de Psicopatología, Volumen I, Madrid, McGraw-Hill, 1995, pág. 271.
Memoria declarativa.- "Parte de la memoria cuyos contenidos corresponden a conocimientos del tipo 'saber qué'. Incluye a la episódica y a la semántica".
Belloch A y otros, Manual de Psicopatología, Volumen I, Madrid, McGraw-Hill, 1995, pág. 271.
Memoria episódica.- "Parte de la memoria permanente, se ocupa de almacenar, retener y recuperar información relativa a episodios con una referencia autobiográfica, esto es, contextualizados en tiempo y lugar para su poseedor".
Belloch A y otros, Manual de Psicopatología, Volumen I, Madrid, McGraw-Hill, 1995, pág. 271.
Memoria operativa.- O working memory. "Concepto que sustituye al de MCP (memoria a corto plazo); alude a un sistema más complejo, compuesto por un ejecutivo central y de varios subsistemas 'esclavos', como el bucle fonológico o articulatorio y la agenda viso-espacial".
Belloch A y otros, Manual de Psicopatología, Volumen I, Madrid, McGraw-Hill, 1995, pág. 271.
Memoria semántica.- "Trata con información de carácter general, con "conocimientos', con independencia del contexto temporal y espacial en que se adquirieron".
Belloch A y otros, Manual de Psicopatología, Volumen I, Madrid, McGraw-Hill, 1995, pág. 271.
Memoria de reconocimiento.- Con los años también llegan los olvidos, que pueden poner en dificultades a una persona mayor cuando llega el momento de reconocer a alguien que ha visto ocasionalmente. Según un trabajo realizado en la Instituto Nacional de Salud (NIH) de los EEUU, publicado recientemente en la revista científica Science, habría demostrado que estos lapsus se deberían a una falla en la memorización de la persona en cuestión y no a un olvido durante el reconocimiento. En ese estudio se compara el desempeño de un grupo de jóvenes veinteañeros con el de otro constituído por personas de alrededor de setenta años. En la fase de registro se les presentaron a los dos grupos treinta y dos personas para que las memorizaran. La segunda parte consistió en una prueba de percepción, en la que, tenían que encontrar otras dos personas que encajaran entre tres que habían memorizado. En la última prueba se le presentó a cada participante dos personas, una desconocida y una memorizada, y debía reconocer cuál había visto previamente.
A lo largo del estudio, los investigadores, liderados por el doctor Cheryl Grady, determinaron la velocidad y la precisión en las respuestas. Además midieron el flujo de sangre hacia determinadas zonas de la corteza cerebral, mediante una técnica denominada tomografía de emisión de positrones, como un parámetro de la actividad que está desarrollando el cerebro en ese momento. Los resultados no mostraron diferencias significativas entre los dos grupos en el tiempo de reacción. Sin embargo, la precisión en las respuestas fue diferente en la etapa de reconocimiento: mientras el grupo de jóvenes logró reconocer alrededor del 80% de las caras memorizadas, las personas mayores reconocieron el 65%.
Registros en la memoria.- La explicación de estos resultados la encontraron los científicos al analizar las tomografías. Durante la etapa de memorización de las personas se notó en los jóvenes un aumento de la irrigación sanguínea hacia un sector del cerebro denominado hipocampo y otras zonas adyacentes, que serían las encargadas de almacenar nuevos registros de memoria. El cerebro de las personas mayores no mostró un aumento de actividad en esas zonas durante la memorización. La imposibilidad de poner en funcionamiento toda la red de neuronas que permite memorizar estaría ligada al deterioro que sufre la zona del hipocampo con la edad.
Justamente durante el reconocimiento de las personas, tanto en los jóvenes como en los mayores, se activaron prácticamente los mismos sectores del cerebro, lo que estaría indicando que olvidar un cara no se debe a una falla en el momento del reconocimiento sino a la falta de registro en la memoria durante el primer encuentro.
Existen cada vez más evidencias en la literatura científica que demuestran que la actividad física podría reducir el deterioro cerebral propio del envejecimiento y a evitar el incómodo "Disculpe, ¿lo conozco?"
(Deborah Frid, Perdón, ¿lo conozco? En diario La Nación, Buenos Aires, 26-9-95).
MENOPAUSIA
Generalidades.- La menopausia es ante todo un acontecimiento fisiológico, y se define “como la cesación de los ciclos menstruales. Suele presentarse en la mujer, en condiciones normales, entre los 48 y los 50 años. Las manifestaciones más frceuentes son la atrofia y la sequedad vaginales y las sofocaciones. Constituye una época de riesgo para la osteoporosis (disminución de la cantidad de tejido óseo calcificado) y las enfermedades cardiovasculares. Los síntomas emocionales que la acompañan están relacionados tanto con las variaciones hormonales como con factores socioculturales y de estructura de la personalidad. Los más frecuentes son el insomnio, las fluctuaciones del estado de ánimo, las alteraciones del apetito y la irritabilidad”.
Farré Martí José (2000), Diccionario de Psicología. Barcelona: Océano, pág. 233.
Generalidades.- En la menopausia, “el psiquismo se hace inestable, y no es raro que las mujeres se tornen fácilmente impresionables y sugestionables. En general la mujer siente esta esta etapa como una fase de pérdida. Se observa un descenso apreciable de la vitalidad y la capacidad de trabajo. La contemplación en el espejo muestra que desaparece el encanto femenino. Los hijos salen de la casa y con frecuencia la mujer queda sola”.
Otte José (1977), Enciclopédica Médica. México: Reader’s Digest, pág. 715.
METACOGNICIÓN
Generalidades.- La metacognición -conocimiento acerca del pensamiento-y la supervisión son controles ejecutivos poderosos en el sistema del procesamiento de la información. La metacognición implica una conciencia de qué estrategias de pensamiento se deben usar y cuándo, cómo y por qué aplicarlas. Existen tanto diferencias individuales como del desarrollo en las aptitudes metacognoscitivas. Conforme los niños tienen más edad, son más capaces de supervisar y dirigir su atención y estrategias de aprendizaje. Los profesores pueden enseñar aptitudes metacognoscitivas para ayudar a los alumnos a convertirse en estudiantes estratégicos.
Woodfolk A (1996) Psicología educativa. México: Prentice-Hall, 6° edición.
METAFORIZACIÓN
Generalidades.- La capacidad metafórica es la habilidad para hacer metáforas, percibir analogías y para cruzar diversos dominios intelectuales en el proceso de establecer tales conexiones iluminadoras. Es, entonces, una ‘inteligencia’ que integra diversas inteligencias, y es este tipo de habilidad lo que llevó a Jerry Fodor a hablar de un procesador central. Sin embargo, percibir patrones en diversos dominios podría ser una habilidad lógicomatemática.
Parece haber tres formas de capacidad metafórica en niños normales: capacidad para percibir analogías sensoriales (ej: auditivo y visual); luego, en la edad preescolar, capacidad para comparar símbolos (palabras, movimientos, etc.) y sentir placer en ello; y finalmente en la edad escolar retoma su habilidad metafórica pero luego de un periodo donde su preocupación no es establecer analogías sino dominar cada
ámbito por separado. Todas estas formas de metaforizar son universales y están un tanto separadas del desarrollo de inteligencias específicas.
Gardner Howard, Estructuras de la mente: la teoría de las múltiples inteligencias, México, Fondo de Cultura Económica, 1983, pág. 320.
METAMORFOPSIA
Definición.- Distorsiones perceptivas consistentes en alteraciones en la percepción del tamaño y/o la forma de los objetos. Modalidades: dismorfopsias y dismegalopsias (ver estos términos).
Belloch A y otros, Manual de Psicopatología, Madrid, McGraw Hill, 1995, pág. 227.