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CHAPTER 5. GENOME-WIDE SEARCH OF STEM RUST RESISTANCE

5.5.6 Breeding perspectives

En el caso particular, la cuestión jurídica en debate consiste en determinar si en la Sen- tencia impugnada se han observado las reglas mínimas del debido proceso y, en su caso, si deviene procedente indemnizar al casante por daños y perjuicios que asevera le ha causado la denegación del otorgamiento de su pensión de jubilación, en el marco del Decreto Ley 19990.

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DESARROLLO ARGUMENTATIVO: Sobre la finalidad del recurso de casación PRIMERO. El recurso de casación tiene por fines la adecuada aplicación del derecho

objetivo al caso concreto y la uniformidad de la jurisprudencia nacional por la Corte Su- prema de Justicia de la República, conforme lo precisa el artículo 384 del Código Procesal Civil. En materia de casación es factible el control de las decisiones jurisdiccionales, con el propósito de determinar si en ellas se han infringido o no las normas que garantizan el derecho al proceso regular, teniendo en consideración que este supone el cumplimiento de los principios y garantías que regulan el proceso como instrumento judicial, precaviendo sobre todo el ejercicio del derecho a la defensa de las partes en conflicto.

SEGUNDO. Por causal de casación se entiende al motivo que la ley establece para la procedencia del recurso7, debiendo sustentarse el mismo en aquellas previamente

señaladas en la ley, pudiendo por ende interponerse por infracción de la ley o por quebrantamiento de la forma. Se consideran motivos de casación por infracción de la ley, la violación en el fallo de leyes que debieron aplicarse al caso, así como la falta de congruencia de lo decidido con las pretensiones formuladas por las partes y la falta de competencia. Los motivos por quebrantamiento de la forma aluden a infracciones en el proceso8, por lo que en tal sentido si bien todas las causales suponen una violación

de la ley, también lo es que estas pueden darse en la forma o en el fondo.

TERCERO. La infracción procesal se configura cuando en el desarrollo de la causa no se han respetado los derechos procesales de las partes, se han soslayado o alterado actos del procedimiento, la tutela jurisdiccional no ha sido efectiva, el órgano judicial deja de motivar sus decisiones o lo hace en forma incoherente, en evidente quebrantamiento de la normatividad vigente y de los principios procesales.

CUARTO. En el caso particular, y como se ha adelantado, se ha declarado procedente el recurso de casación por causales de infracción normativa material y procesal, por lo que en primer término debe procederse con el análisis de la infracción de normas de carácter procesal, desde que si por ello se declarara fundado el Recurso, su efecto nulificante implicaría la anulación de lo actuado hasta donde se advirtiera el vicio, con disposición, en su caso, de un nuevo pronunciamiento por el respectivo órgano de ins- tancia, careciendo de objeto en tal supuesto emitir decisión sobre la infracción material invocada por el casacionista en el escrito de su propósito.

Sobre el debido proceso. QUINTO. El debido proceso (o proceso regular) es un derecho

complejo, desde que está conformado por un conjunto de derechos esenciales que impiden que la libertad y los derechos de los individuos perezcan ante la ausencia o insuficiencia de un proceso o procedimiento o se vean afectados por cualquier sujeto de derecho —incluyendo el Estado que pretenda hacer uso abusivo de estos. Como señala la doctrina: “[…] por su naturaleza misma, se trata de un derecho muy complejamente

estructurado, que a la vez está conformado por un numeroso grupo de pequeños derechos que constituyen sus componentes o elementos integradores, y que se refieren a las estructuras,

7 Monroy Cabra, Marco Gerardo, Principios de derecho procesal civil, Segunda Edición. Bogotá: Editorial Temis Librería, 1979, p. 359.

8 De Pina, Rafael, Principios de derecho procesal civil, México DF: Ediciones Jurídicas Hispano Americanas, 1940, p. 222.

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característica del tribunal o instancias de decisión, al procedimiento que debe seguirse y a sus principios orientadores, y a las garantías con que debe contar la defensa”9—. Dicho de otro

modo, el derecho al proceso regular constituye un conjunto de garantías de las cuales goza el justiciable, que incluyen la tutela procesal efectiva, la observancia de los principios o reglas básicas y de la competencia predeterminada por ley, así como la pluralidad de instancias, la motivación, logicidad y razonabilidad de las resoluciones y el respeto a los derechos procesales de las partes (derecho de acción y de contradicción), entre otros. SEXTO. Así también, el derecho al debido proceso, consagrado en el inciso 3) del artículo

139 de la Constitución Política del Perú10, comprende a su vez, entre otros derechos de

los ya señalados en el considerando precedente, el de obtener una resolución fundada en derecho, mediante decisiones en las que los jueces expliciten en forma suficiente las razones de sus fallos, con mención expresa de los elementos fácticos y jurídicos que los determinaron, dispositivo que es concordante con lo preceptuado por el inciso 3) del artículo 122 del Código Procesal Civil11 y artículo 12 del Texto Único Ordenado de la

Ley Orgánica del Poder Judicial12. Además, la exigencia de motivación suficiente prevista

en el inciso 5) del artículo 139 de la Carta Fundamental13, garantiza que el justiciable

pueda comprobar que la solución del caso concreto viene dada por una valoración racional de la fundamentación fáctica de lo actuado y la aplicación de las disposiciones jurídicas pertinentes, y no de una arbitrariedad de los magistrados, por lo que en ese entendido es posible afirmar que una resolución que carezca de motivación suficiente no solo infringe normas legales, sino también principios de nivel constitucional. SÉPTIMO. En esa misma línea, cabe anotar que la motivación escrita de las resoluciones

judiciales en sociedades pluralistas como las actuales, importa el deber de justificar las decisiones jurídicas, de tal manera que sean aceptadas por la sociedad y que el derecho cumpla su función de guía14. Igualmente, la obligación de fundamentar las sentencias,

9 Faudes Ledesema, Héctor, “El Derecho a un juicio justo”. En: Las garantías del debido proceso (Materiales de Enseñanza) Lima. Instituto de Estudios Internacionales de la PUCP y Embajada Real de los Países Bajos, página 17

10 Artículo 139, inciso 3) de la Constitución Política del Perú.- Son principios y derechos de la función jurisdiccional: […]3. La observancia del debido proceso y la tutela jurisdiccional.

11 Artículo 122, inciso 3) del Código Procesal Civil. Las resoluciones contienen: […] 3. La mención sucesiva de los puntos sobre los que versa la resolución con las consideraciones, en orden numérico correlativo, de los fundamentos de hecho que sustentan la decisión, y los respectivos de derecho con la cita de la norma o normas aplicables en cada punto, según el mérito de lo actuado. 12 Artículo 12 del Texto Único Ordenado de la Ley Orgánica del Poder Judicial. Todas las resolu-

ciones, con exclusión de las de mero trámite, son motivadas, bajo responsabilidad, con expresión de los fundamentos en que se sustentan. Esta disposición alcanza a los órganos jurisdiccionales de segunda instancia que absuelven el grado, en cuyo caso, la reproducción de los fundamentos de la resolución recurrida, no constituye motivación suficiente.

13 Artículo 139, inciso 5) de la Constitución Política del Perú. Son principios y derechos de la función jurisdiccional: […] 5. La motivación escrita de las resoluciones judiciales en todas las instancias, excepto los decretos de mero trámite, con mención expresa de la ley aplicable y de los fundamentos de hecho en que se sustentan.

14 ATIENZA, Manuel, Las razones del derecho. Madrid: Centro de Estudios Constitucionales, 1991, pp.

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propias del derecho moderno, se ha elevado a categoría de deber constitucional, a mé- rito de lo cual la Corte Suprema de Justicia de la República ha señalado en el Primer Pleno Casatorio, Casación número 1465-2007-CAJAMARCA, una similar posición a la adoptada por el Tribunal Constitucional nacional en el expediente número 37- 2012-PA/TC, fundamento 35, en el sentido que: La motivación de la decisión judicial

es una exigencia constitucional; por consiguiente, el juzgador para motivar la decisión que toma debe justificarla, interna y externamente, expresando una argumentación clara, precisa y convincente, para mostrar que aquella decisión es objetiva y materialmente justa, y por tanto, deseable social y moralmente.

OCTAVO. Asimismo, el proceso regular en su expresión de motivación escrita de las resoluciones judiciales, entiende que una motivación defectuosa puede expresarse en los siguientes supuestos: a) Falta de motivación propiamente dicha: se presenta cuando se advierte una total ausencia de motivación en cuanto a la decisum jurisdiccional emitida en el caso materia de conflicto, sea en el elemento fáctico y/o jurídico; b) Motivación aparente: cuando el razonamiento en la sentencia sea inconsistente, sustentado en conclusiones vacías que no guardan relación con el real contenido del proceso; c) Motivación insuficiente: cuando se vulnera el principio lógico de la razón suficiente, es decir que el sentido de las conclusiones a las que arriba el juzgador no se respaldan en pruebas fundamentales y relevantes, de las cuales este debe partir en su razonamiento para lograr obtener la certeza de los hechos expuestos por las partes y la convicción que lo conduzca a un sentido determinado, respecto de la controversia planteada ante la judicatura; y, d) Motivación defectuosa en sentido estricto: cuando se violan las leyes del hacer pensar, tales como de la no contradicción (nada puede ser y no ser al mismo tiempo), la de identidad (correspondencia de las conclusiones a las pruebas), y la del tercio excluido (una proposición es verdadera o falsa, no hay tercera opción), entre otros, omitiendo los principios elementales de la lógica y la experiencia común.

NOVENO. Igualmente, el derecho a la motivación de las resoluciones judiciales en- cuentra inmediato correlato con el derecho a probar, desde que este último sirve de soporte a aquél, pues no se concibe una correcta motivación si no haya respaldo en el material probatorio idóneo para tal fin. Bustamante Alarcón sobre el particular señala que: “[…] si el derecho a probar tiene por finalidad producir en la mente del juzgador

el convencimiento sobre la existencia o inexistencia de los hechos afirmados por los sujetos procesales, este derecho sería ilusorio si el juez no apreciara razonadamente todos los medios probatorios actuados en el proceso con el fin de sustentar su decisión”15.

El control de las decisiones jurisdiccionales y el debido proceso en el caso concreto DÉCIMO.

Ingresando al análisis de la infracción normativa procesal que sirve de fundamento parcial al recurso de casación, se observa que el recurrente invoca como agravio la vulneración al debido proceso en su matiz de motivación, al considerar que el Colegido Superior yerra al estimar que no se ha probado el daño moral, cuando en el decurso del proceso se ha indicado que el daño moral ha consistido en la angustia y sufrimiento de un anciano como lo es el demandante, evocándose sentencias del Tribunal Constitucional respecto

15 BUSTAMANTE ALARCÓN, Reynaldo. El derecho fundamental a probar y su contenido esencial. ARA

Editores, p. 93

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al debido proceso. En tal escenario, corresponde a este Supremo Tribunal determinar si la decisión adoptada por la Sala de mérito fue expedida respetando lo dispuesto por el Artículo 50° inciso 6) del Código Procesal Civil, concordante con el Artículo 12° del Texto Único Ordenado de la Ley Orgánica del Poder Judicial, que disciplinan que

los Magistrados tienen la obligación de fundamentar los autos y las sentencias bajo sanción de nulidad, respetando los principios de jerarquía de las normas y el de congruencia.

DÉCIMO PRIMERO. Para determinar si estamos frente a una resolución carente de motivación, el Tribunal Constitucional ha señalado que: “[…] el análisis de si en una

determinada resolución judicial se ha violado o no el derecho a la motivación de resoluciones judiciales, esta debe realizarse a partir de los propios fundamentos expuestos en la resolución cuestionada, de modo que las demás piezas procesales o medios probatorios del proceso en cuestión solo pueden ser evaluados para contrarrestar las razones expuestas en la resolución acotada, más no pueden ser objeto de una nueva evaluación o análisis […]”16.

DÉCIMO SEGUNDO. La Sala Superior en el examen realizado respecto del derecho sustantivo invocado por el pretensor y sobre la base de los agravios que escuetamente citó en el segundo considerando de la recurrida, argumentó en el tercer considerando lo siguiente: “[…] las alegaciones del apelante, a que se contrae el considerando precedente,

no están referidas directa y específicamente a los argumentos con los que el a quo sustenta su decisión y que están contenidos en los Considerando Octavo al décimo cuarto de la resolución impugnada”, agregando en el cuarto considerando que: “(…) conforme a lo que dispone el artículo 196 del Código Procesal Civil: ‘…la carga de probar corresponde a quien afirma hechos que configuran su pretensión o a quien los contradice aleando nuevos hechos’ y en el caso de autos, el demandante no ha absuelto tal carga procesal, pues, no ha probado el daño moral y el daño a la persona alegados en la demanda, resultando por tanto de aplicación, lo que dispone el artículo 200 del mismo cuerpo procesal”.

DÉCIMO TERCERO. Como se verifica de los considerandos transcritos en sus partes pertinentes, el Colegiado Superior no ha expuesto las razones y/o motivos por los que arriba a las conclusiones que a priori contiene su pronunciamiento, esto es, no ha explicado por qué a su criterio los agravios que sostienen el recurso de apelación ejercitado por el ciudadano Pascual Montalván Huancas no se encuentran directamente relacionados con los fundamentos que sirvieron de sustento de la decisión desestimatoria del juez especializado. Asimismo, no explica ni mucho menos fundamenta por qué a su criterio no se encuentra probado el daño moral y el daño a la persona, que han sido argüidos en la demanda, para así válidamente aplicar la sanción procesal prevista por el artículo 200 del Código Procesal Civil.

DÉCIMO CUARTO. En ese escenario, aprecia este Supremo Tribunal que la Sentencia de Vista vulnera el derecho a la motivación de las resoluciones judiciales, incurriendo en una evidente falta de motivación, toda vez que la determinación de la confirmatoria de la desestimación de la demanda, no ha sido el resultado de un análisis mínimo sobre los agravios denunciados en el recurso de apelación ni menos ha implicado la exposición de los hechos, circunstancias y actos que conllevan a decidirse en el mismo sentido que el A quo. Por ello, la actuación de la instancia revisora contraviene de modo objetivo

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el derecho al proceso regular, infringiéndose los incisos 3) y 5) del artículo 139 de la Constitución Política del Perú y determinándose su nulidad a tenor de lo dispuesto por el artículo 171 del Código Procesal Civil, careciendo de objeto emitir pronunciamiento sobre la infracción legal de orden material por la que también se declaró procedente el recurso de casación.

V. DECISIÓN

Por tales fundamentos y de acuerdo a lo regulado además por el Artículo 396° inciso 1) del Código Procesal Civil, RESOLVIERON: Primero. DECLARAR FUNDADO el recurso de casación interpuesto por el pretensor Pascual Montalván Huancas. Segundo. CASAR la sentencia vista contenida en la resolución número cuarenta y tres del uno de julio del dos mil quince, expedida por la Segunda Sala Especializada en lo Civil de la Corte Superior de Justicia de Lambayeque y en consecuencia NULA la misma, debiendo la Sala Superior emitir nuevo pronunciamiento con atención a lo glosado en las consideraciones integrantes de la presente resolución. Tercero. DISPONER la publicación de la presente resolución en el diario oficial El Peruano, conforme a ley; en los seguidos por Pascual Montalván Huancas con la Oficina de Normalización Previsional sobre Indemnización por Daños y Perjuicios.