En la reflexión sobre los compromisos ontológicos y epistemológicos se distinguen diferentes lugares teóricos, como el de la filosofía e historia de las ciencias, la sicogénesis, la semántica, la ciencia moderna, la dimensión cultural y la educación en ciencias naturales, desde los cuales se puede significar, comprender y enriquecer el discurso sobre dichos compromisos.
En el ámbito de la filosofía, Toulmin (1977) distingue que el problema de la comprensión humana es doble: el hombre conoce y también es consciente de que conoce. Esta comprensión, según este autor, se ha desarrollado históricamente por dos caminos: uno referido al mirar ―afuera de nosotros mismos‖ y dominar los problemas
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que nos plantea el mundo que vivimos, en el cual ampliamos nuestra comprensión; y el otro relacionado con mirar ―hacia adentro‖ y considerar cómo llegamos a dominar esos problemas, es decir, la hemos profundizado. Las relaciones entre estas dos actividades ha cambiado de un periodo a otro de la historia intelectual y generan la inquietud sobre qué concepción elaboramos realmente a partir de nuestra situación epistémica.
Para Toulmin, la tarea práctica (―mirar hacia afuera‖) es aplicar esos patrones de juicio para determinar qué ideas, conceptos o puntos de vista tienen el mayor ascendiente actual para ejercer autoridad intelectual sobre nuestros pensamientos y acciones. La tarea teórica (―mirar hacia adentro‖) es dar una explicación analítica de las consideraciones por las cuales debe juzgarse la autoridad de esos mismos patrones. El autor considera que cada uno de nosotros piensa sus propios pensamientos, pero los conceptos los compartimos con nuestros semejantes: somos responsables como individuos, pero el lenguaje en que se articula nuestras creencias son propiedad pública. Para comprender qué son los conceptos y qué papel desempeñan en nuestra vida, debemos considerar la relación central entre nuestros pensamientos y creencias, que son personales o individuales, y nuestra herencia lingüística y conceptual, que es colectiva. Las creencias personales solo hallan expresión mediante el uso de conceptos comunales. Los nuevos moldes en los que se plasman nuestros pensamientos personales adquieren una forma definida solo cuando se convierten en instrumentos intelectuales como colectivos de una comunidad determinada (Toulmin, 1977).
El epistemólogo, filósofo e historiador de la ciencia Fleck (1986) plantea la relación
sujeto-objeto-estado de conocimiento cuando examina el contexto entre el modo de pensar de una época y los conceptos que son considerados pertinentes para este mismo periodo por medio de un condicionamiento histórico-cultural. El autor plantea que la epistemología no debe considerar la relación bilateral entre el sujeto y el objeto para la construcción del conocimiento, sino que se debe considerar el estado de conocimiento como un tercer componente de esta relación para unir lo conocido al conocer. El colectivo de pensamiento está impregnado al estado de conocimiento y al medio cultural en que se encuentra el sujeto cognoscente.
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Para Fleck, el conocimiento consiste en una red de conceptos y de hechos en equilibrio dinámico con otras redes: cada nuevo hecho cambia el significado de todos los términos en toda la red y las asunciones básicas de un estilo de pensamiento están en constante cambio. Esta flexibilidad de la red permite a un estilo de pensamiento resistir los principales retos mientras transmite una ilusión de invarianza. La base social de este cambio de significado continuo descansa en la diversidad de interpretaciones dentro del colectivo de pensamiento en todo momento. Esto se debe a la pertenencia simultánea de los individuos a diversos colectivos de pensamiento, ya sea dentro o fuera de la ciencia.
Desde otra perspectiva, el filósofo y epistemólogo Bachelard (1984) plantea que el entendimiento de la pluralidad epistemológica y el perfil epistemológico posibilitan adelantar investigaciones que tengan en cuenta el espíritu científico, los principios metafísicos que subyacen en un concepto, las distinciones epistémicas en la evolución de la noción y la conceptualización teórica en las ciencias. El autor considera que en cualquier actitud filosófica general se puede oponer, como objeción, una noción particular cuyo perfil epistemológico revela un pluralismo filosófico.
En esta perspectiva, el perfil epistemológico tiene la pretensión de constituirse en herramientas que vislumbran las rupturas históricas que se han sucedido en la conformación de los conceptos científicos, y sobre este psicoanálisis, determinar los obstáculos que el conocimiento ha superado hasta la construcción de las teorías recientes. Estos distintos ―estados de pensamiento‖ por los que discurre las diversas conceptualizaciones (realismo ingenuo, racionalismo primero, racionalismo de la mecánica racional, racionalismo completo, racionalismo discursivo), al ser planteados como perfil, proporcionan una descripción de los procesos de consolidación de un proceso particular (Orozco, 1996). Un perfil epistemológico debe ser relativo a un concepto designado, que vale solo para un espíritu particular que se examina a sí mismo en un estadio particular de su cultura (por ejemplo, el perfil epistemológico de masa o energía).
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Desde el ámbito de la sicogénesis y la historia de la ciencia, Piaget y García (1982) afirman que la tesis empirista es insostenible, es decir, que no hay percepción o experiencia ―pura‖. La ―práctica‖ es analizada en términos de acciones que la constituyen y que aparecen como factores esenciales en el punto de partida del proceso cognoscitivo y que en la experiencia del niño las situaciones con las cuales se enfrenta son generadas por su entorno social, y las cosas aparecen en contextos que les otorgan significaciones especiales. No se asimilan objetos ―puros‖; se asimilan situaciones en las cuales los objetos desempeñan ciertos papeles y no otros. Cuando el sistema de comunicación del niño y la niña con su entorno social se hace más complejo y más rico, y particularmente cuando el lenguaje se convierte en medio dominante, lo que se puede llamar la experiencia directa de los objetos comienza a quedar subordinada, en ciertas situaciones, al sistema de significaciones que le otorga el medio social. Estas ideas se enriquecen con el concepto ―marco epistémico‖, el cual está ligado a la epistemología.
En el ámbito de lo cultural se encuentra el filósofo e historiador de la ciencia Elkana (1977), quien considera, como se señalaba en el apartado anterior, que las ideologías y las constricciones sociopolíticas influencian en gran medida las opiniones conscientes sobre el conocimiento, sus fuentes, lo que se considera legítimo o aceptable, en síntesis, sobre las imágenes del conocimiento. El autor tiene en cuenta que todos los hombres desarrollan opiniones sobre la naturaleza que los rodea y sobre el conocimiento, que el medio cultural determina en gran medida el modo de vivir de todos los hombres y forma sus opiniones sobre la sociedad y sobre su manera de vivir y que se pueden separar las opiniones sobre el mundo y el hombre de las opiniones sobre el conocimiento, en el cual están insertas las primeras.
Este autor considera que el conocimiento se desarrolla a partir de la interacción de tres factores, como se expuso en el apartado anterior: El conocimiento en cuanto tal, las imágenes socialmente condicionadas del conocimiento, los valores y las normas incluidas en las ideologías que no dependen directamente de las imágenes del conocimiento. Las imágenes del conocimiento son perspectivas sobre el conocimiento socialmente determinadas; son factores determinantes en el problema de las escogencias
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efectuadas en el corpus del conocimiento. Ellas son las ligazones que desde hace mucho tiempo se han intentado establecer entre la esfera puramente social (normas, valores, ideologías) y el conocimiento en cuanto tal, y las imágenes cognitivas determinan lo que será considerado importante, interesante, que vale la pena, armonioso, azaroso, simétrico, bello, absurdo.
La investigadora Molina (2000) plantea que la relación entre significado (como experiencia del lenguaje), cristalización de los esquemas de significado y vida social se refiere a los aspectos históricos y a la continuidad o no de los significados en una cultura dada –la relación significado–acción–, a partir de la consideración de que el lenguaje es también una acción. La autora considera, como se expuso en el apartado anterior, que emergen varias caracterizaciones en esta línea: el significado como acto de significar; los significados se negocian constantemente en contextos culturales porque los sujetos y grupos poseen diferentes motivos, creencias, criterios, etc.; el significado siempre está en consideración; podemos proponer que en la base de todo significado, de todo aquello que es significativo, en el grado de significación, en la misma experiencia de vida llevada a la experiencia del lenguaje, existen valores, conglomerados de relevancias que expresan y asignan la importancia, creencia, legitimidad, conveniencia, de aquello que es significativo, y que los conglomerados nos remiten a contextos culturales. En consecuencia, podríamos construir cristalizaciones –también en el sentido histórico y temporal–, los procesos de negociación, dinamización, aceptación, elaboración de significados en una cultura dada. (Molina 2002, 2005).
Desde la perspectiva de la semántica, se considera que este ámbito del conocimiento tiene un compromiso ontológico que excede el de aquellas cosas que nombran las palabras, el moblaje del mundo, y que consiste en un compromiso con los types o universales y se compromete con entidades abstractas. Se trata de saber cómo el sujeto epistémico fija la referencia y no cómo las palabrasrefieren a las cosas, y esta referencia –que no es únicamente lingüística– es conocimiento de ellas. Entonces, se plantea que una explicación correcta debe considerar que antes de utilizar una etiqueta símbolo– el sujeto epistémico aprende su uso, tanto desde el punto de vista estrictamente lingüístico
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–las reglas que rigen su enunciación– como del moblaje del mundo al que se aplica. Suma a los términos unas percepciones estructuradas –Gestalten– con las cuales identifica aquello que nombra (Lorenzano, 2004).
A diferencia de lo anterior, la semántica cognitiva tiene en cuenta los compromisos ontológicos y epistemológicos en los que se sustenta el realismo metafísico, en el cual se ubica que el mundo consiste en una totalidad fijada de objetos independientes de la mente del sujeto, que hay exactamente una descripción verdadera y completa del ser, de la esencia, del mundo y en la verdad interviene algún tipo de correspondencia. Lo cual conduce a pensar que las entidades en el mundo forman categorías existentes objetivamente en función de sus propiedades objetivas comunes y que hay tipos de entidades en el mundo y que existen relaciones lógicas entre las categorías del mundo. En este lugar teórico, el pensamiento se refiere a la manipulación de símbolos abstractos. Los símbolos obtienen su significado mediante la correspondencia con entidades y categorías del mundo. Así, la mente ―refleja la naturaleza‖ y los conceptos son signos que están en correspondencia con entidades y categorías del mundo real (o mundo posible) (Muñoz, 2006).
En la perspectiva de la ciencia moderna, Harman (2003) distingue que durante el siglo XVIII la ciencia occidental adoptó el compromiso ontológico de separatividad, en el cual se tiene en cuenta la separación del observador de lo observado, del ser humano de la naturaleza o del espíritu de la materia, por ejemplo. Se considera que el universo está formado de partículas fundamentales y cuantas. La comprensión de la realidad se logra mediante la indagación científica y todo conocimiento científico está basado en datos obtenidos a través de los sentidos físicos. Tal información es cuantificable, y el compromiso epistemológico relacionado con los datos físicos de los sentidos es la única evidencia empírica sobre la cual tiene que estar basado el cuadro científico de la realidad.
En cuanto en la perspectiva totalizante, el compromiso ontológico es de singularidad, totalidad, interconexionalidad. Se considera que el universo es un único todo dentro del
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cual cada parte está conectada con las demás. Esta totalidad incluye cada aspecto accesible a la atención humana: el mundo físico discernido mediante nuestros sentidos físicos y todos los contenidos de conciencia. Como compromiso epistemológico consiste en pensar que nosotros contactemos la realidad no de una, sino de dos maneras. Una es por medio de los datos de los sentidos y la otra, en la que se tiene en cuenta que nosotros hacemos parte de la unicidad, mediante un profundo e intuitivo autoconocimiento (Harman, 2003).
En el ámbito de la educación en ciencias la noción de compromiso, como ya se ha anotado, es adoptada por Mortimer (1994, 1995, 1997, 2011), quien plantea la relación entre modalidades de pensamiento y formas de hablar, referidas a la noción de perfil conceptual y la investigación de la producción de nuevos significados en las clases de ciencias. En este contexto, para buscar los compromisos deben ser considerados datos de diversas fuentes de forma dialógica, no secuencial, y poner todos los conjuntos de datos al mismo tiempo en interacción con los otros. Las diferencias entre perfiles resultan de la diversidad de la experiencia social de los individuos, en la medida en que esta puede ofrecer más o menos oportunidades para emplear distintos modos de pensar en contextos en que son pragmáticamente poderosos.
Desde otra perspectiva como la de ―visión de mundo‖ la cual corresponde a la organización fundamental de su mente, incluido un conjunto de presupuestos (que actúan como compromisos) subyacentes a sus actos, sus pensamientos, sus disposiciones, sus juicios, etc., tienen un carácter tanto ontológico como epistemológico, constituyendo criterios para las apreciaciones de cuales ideas o creencias son válidas y relevantes, es decir, tienen fuerza o alcance para el individuo (Cobern, 1996).
La propuesta de visión de mundo (World View) está basada en una tendencia estructuralista de la antropología cultural e implica una posición multiculturalista en torno al reconocimiento de los otros. En este sentido, la enseñanza de las ciencias se concibe como la enseñanza de una segunda lengua, donde la ciencia es una cultura nueva para el estudiante, con sus propias lógicas, formas de formular sus problemas y
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perspectivas propias en su interior, al igual que con unas entidades abstractas según su visión de mundo (Cobern, 1994, 1996). En la tabla 1 se presenta a manera de síntesis los compromisos ontológicos y epistemológicos en dichas perspectivas.
Tabla 11
Compromisos ontológicos y epistemológicos en las perspectivas
Ámbito Autores Perspectiva Compromiso
ontológico Compromiso epistemológico
E pis temologí a, his tor ia y fil os of ía de la c ienc ia Toulmin (1977) S it ua ción epis témica
Varía en cada época y es significado por las comunidades en las
cuales emerge. Lo ontológico puede ser lo dado (fuera del sujeto)
o lo constituido y significado (mirar hacia
adentro).
Considera la relación entre pensamientos y creencias, que son personales o individuales, y
la herencia lingüística y conceptual, que es colectiva. Es una decisión comprometida,
las comunidades valoran, en la decisión, lo tradicional y lo nuevo. Fleck (1986) R elac ión sujeto - objeto -e stado de conoc im iento
Los individuos aportan significados diferentes a
los conceptos (compartidos con los otros miembros de su colectivo de pensamiento). En el proceso se produce una diversidad de interpretaciones.
Se tiene en cuenta la relación sujeto-objeto-estado de
conocimiento.
Considera que el pensamiento está formado por una red
intrincada de ideas estructuradas, que la persistencia de los sistemas de
ideas es una estructura condicionada por un estilo de pensamiento que explica cómo
es la disposición para el proceder orientado. Bachelard (1984) P lur ali da d epis temológi ca y pe rf il epis temológi co Se constituye para un concepto, tiene un carácter idiosincrático. Cada individuo tiene la posibilidad desde un psicoanálisis objetivo de su pensamiento, de establecer la naturaleza y proyección de su propio perfil epistemológico.
Considera que cada concepto científico puede ser descrito por
más de una doctrina filosófica, cada una de ellas representa una forma de pensar, un conjunto de compromisos epistemológicos
que enfocan una fase del concepto. S icogé ne sis e his to ria de la cienc ia Piaget y García (1982) M ar co epis témico No hay percepción o experiencia ―pura. La experiencia supone una
aplicación de instrumentos cognoscitivos, así como
una atribución de relaciones entre los
objetos, esto es, la
Se considera que en cada momento histórico y en cada sociedad, predomina un cierto marco epistémico, producto de
paradigmas sociales y epistémicos, que una vez constituido resulta indiscernible la contribución que proviene de la componente social o de la
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Ámbito Autores Perspectiva Compromiso
ontológico Compromiso epistemológico acción. componente intrínseca al
sistema cognoscitivo. En la experiencia del niño, las
situaciones con las cuales se enfrenta son generadas por su
entorno social, y las cosas aparecen en contextos que les
otorgan significaciones especiales. C ult ur al Elkana (1977) Imáge ne s de l c onoc im iento
Los principios y las imágenes del conocimiento definen lo primario y así tomar una
decisión que solo es posible para un caso dado y claramente
específico.
Está relacionado con la fuente de conocimiento, depende del contexto. Puede ser un principio
metafísico, la observación o el cálculo o la multiplicidad de
estructuras conceptuales complejas superpuestas. El conocimiento se desarrolla a
partir de la interacción del conocimiento en cuanto tal, las
imágenes socialmente condicionadas del conocimiento, los valores y las
normas incluidas en las ideologías que no dependen directamente de las imágenes
del conocimiento. Molina (2000; 2002) C onglom er ados de r eleva nc ia
Considera que hay una relación significado y acción. Los significados se negocian constantemente en contextos culturales. Los conglomerados se constituyen a partir de la idea de
valor como decisión, permite resolver las ambigüedades que
se generan en: los juegos del lenguaje, los actos de habla, los
usos metafóricos y analógicos, la negociación del significado y
la apertura, no linealidad, y amplias opciones de significar,
características que se pueden identificar en la concepción de conocimiento inspirada en la metáfora de la red. S emántica c ognit iva Lorenzano (2004) S ujeto ep is témico que f ij a la re fe re nc ia Si se piensa en universales puede darse la relación, en la que un
objeto abstracto se relaciona -refiere a- un
objeto físico. Solo si los enunciados
son verdaderos sus términos guardan una relación de referencia con el mundo. Solo así se
El sujeto epistémico fija la referencia, por ejemplo, mesa
como entidad abstracta se encuentra en relación con la
mesa física, este type se encuentra, en principio, en relación de significación con los objetos físicos, es a su vez signo
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Ámbito Autores Perspectiva Compromiso
ontológico Compromiso epistemológico comprende el
compromiso ontológico con los vocablos que denominan objetos y relaciones del mundo
empírico. Muñoz (2006) C ategor ías de l mundo La realidad consiste en entidades que tienen propiedades fijas y que
sostienen entre ellas relaciones. Algunas propiedades son esenciales, determinan a
las entidades ser lo que son y sin las cuales no
serían de este tipo las cosas; otras propiedades
son accidentales y sus modificaciones no alteran el ser de la cosa; las entidades que tienen una o alguna propiedad en común forman una categoría, esta propiedad
o propiedades son necesarias y suficientes
para la definición de la categoría, por tanto las categorías son objetivas
El conocimiento consiste en conceptualizar y categorizar correctamente las cosas en el mundo y atrapar las conexiones objetivas entre aquellas cosas y