El Centro de Atención a la Diversidad de la Universidad Especializada de las Américas (CADI), es una unidad académica administrativa, estructurada como un modelo formativo de intervención psicopedagógica, extensión e investigación en educación especial, social y desarrollo humano en el marco de la Escuela para Todos.
El Centro ha sido creado para dar apoyo al sistema educativo nacional mediante un enfoque transdisciplinario e interdisciplinario, con la finalidad de ofrecerle la atención psicopedagógica y terapéutica integral a niños, niñas y jóvenes con necesidades educativas que aseguren su presencia, aprendizaje y participación en su entorno escolar con la intervención y apoyo de profesionales idóneos, docentes, padres de familia y comunidad educativa en general.
Los vínculos permanentes que mantiene la Universidad Especializada de las Américas con las instituciones de educación, salud, bienestar social, organizaciones no gubernamentales, instituciones especializadas y con la comunidad generan la demanda de los servicios que ofrece el CADI.
El centro funciona como un espacio de prácticas universitarias para los estudiantes de las Facultades de la Universidad, que les permita aplicar los aprendizajes adquiridos, generar nuevos conocimientos y participación en el desarrollo de investigaciones científicas, proyectos sociales psicopedagógicos innovadores, que fortalezcan la educación inclusiva de manera equitativa con calidad y al sistema educativo en general.
Tiene como misión, atender las niñas, a los niños y los jóvenes, con dificultades de acceso al aprendizaje y a la adaptación social, que inciden en la promoción, permanencia y egreso exitoso en los niveles del sistema educativo para fortalecer el desarrollo de las prácticas universitarias bajo la orientación de profesionales idóneos.
Su visión consiste en ser un centro integral de referencia para la comunidad y acompañamiento psicopedagógico en atención a la diversidad funcional y la adaptación social, que articula los conocimientos teóricos y prácticos de los profesionales que se forman en UDELAS.
Sus objetivos generales:
• Asegurar la permanencia, el aprendizaje y la participación de la población estudiantil con diversidad funcional y de adaptación social en el sistema educativo.
• Brindar servicios integrados y especializados de prevención y atención psicopedagógica a la población estudiantil que lo requiera.
• Ofrecer espacios de prácticas universitarias y profesionales guiadas, que contribuyan a la formación y perfeccionamiento profesional de los estudiantes que cursan las diferentes carreras en UDELAS.
• Desarrollar investigaciones y proyectos socioeducativos innovadores que contribuyan a la producción y difusión de conocimientos científicos para la atención e intervención de la población con necesidades educativas.
Objetivos específicos
• Contribuir de manera efectiva en los programas sociales, del sector educativo y de salud en la prevención de situaciones de vulnerabilidad y diversidad funcional.
• Coordinar trans e interdisciplinariamente los servicios ofrecidos en el CADI.
• Favorecer la práctica universitaria mediante un sistema de programación, desarrollo y seguimiento de las actividades de enseñanza y de aprendizaje, la extensión y la
investigación que asegure la calidad de la misma.
• Desarrollar investigaciones socioeducativas que generen conocimientos básicos y que den respuestas a las necesidades de aprendizaje de la población y a las buenas prácticas
educativas.
discapacidad, con dificultades en el aprendizaje y poblaciones en riesgo social, que permi tan potenciar sus capacidades.
• Asesorar y orientar a los actores de la comunidad educativa en la construcción de las competencias básicas, que le permitan a los estudiantes con necesidades educativas desenvolverse en la sociedad.
Funciones del Centro
El centro tiene como funciones:
• Planificar, organizar, ejecutar, evaluar y coordinar programas de atención y medidas de apoyo, que aseguren la permanencia, el aprendizaje y la participación de la población estudiantil con diversidad funcional y de adaptación social, que acude al centro.
• Coordinar, facilitar y orientar las prácticas universitarias de los estudiantes que cursan las diferentes carreras en UDELAS.
• Promover investigaciones sociales y educativas que contribuyan a mejorar la atención e intervención de la población con diversidad funcional y adaptación social.
• Coordinar y extender los servicios de atención del centro a la comunidad y a las organizaciones vinculadas con la universidad.
• Promover y desarrollar servicios de asesoría y consultoría en las áreas de atención del centro.
Área de servicios especializados:
• Área de Docencia y capacitación para los estudiantes de práctica, orientación a las familias, a docentes y visitantes.
• Área de evaluación fonoaudiológica integral.
• Aula de Recursos para la integración sensorial, psicomotricidad, desarrollo infantil temprano, musicoterapia y educación especial, y otras áreas de atención
• Área psicopedagógica para la atención individual y grupal.
• Servicios de Apoyo a Estudiantes Universitarios con diversidad funcional y sus profesores. • Espacio Sordo
• Unidad de Apoyo • Prácticas Universitarias guiadas.
• Orientación integral a docentes, estudiantes, familias y visitantes. Población beneficiaria
La población beneficiada participa del conjunto de los nueve mil trescientos cuarenta y cuatro estudiantes (9,344) en el sistema de educación inclusiva del Ministerio de Educación y los trece mil (13,000) que atiende el IPHE, además de los provenientes de las escuelas particulares. También de los estudiantes universitarios de UDELAS que lo requieran, debido a las necesidades de apoyo en su ingreso, avance y evaluación educativa, en las adaptaciones curriculares que necesitan, la accesibilidad física y al aprendizaje.
Específicamente la siguiente población:
· Niños, niñas y jóvenes con necesidades educativas. · Estudiantes universitarios con diversidad funcional. · Estudiantes de práctica universitarias de la UDELAS · Grupo familiar de la población beneficiaria.
· Docentes de UDELAS.
· Docentes del sistema educativo · Otros profesionales.
9.5. Reflexiones, retos y propuestas para la mejora de los derechos
humanos y la inclusión
Universidad y derechos humanos
Por su propia naturaleza, las instituciones de educación superior están llamadas a ser el mejor escenario para la puesta en valor de los derechos humanos, pues su tarea primordial así como su razón de ser la impregnan de una esencia de fuerte aroma social. Las universidades se deben a su entorno, a la sociedad donde se encuentran instaladas; de ella se nutren y retroalimentan. En ese sentido podemos afirmar, con buen grado de certeza, que la marca de agua institucional de los centros de estudios del nivel terciario le viene de fuera. Las universidades hacen suyas, o por lo menos así debería ser, las aspiraciones del conjunto social.
Es indudable que el conocimiento es un bien público. Siendo la educación superior un importante reservorio de ese patrimonio, debe generar mecanismos para poner al servicio de la sociedad, los saberes que allí se apilan. Sería razonable, entonces, esperar que la Universidad como institución se convierta en uno de los principales factores de impulso del desarrollo social, entendida ésta como la satisfacción progresiva de las necesidades que se generan en la sociedad en que se encuentra inserta.
Cuando nos referimos a colmar y responder incesantemente a demandas sociales, no es otra cosa que garantizar la reproducción de la existencia humana en condiciones dignas, tal y como vienen dictadas por ese conjunto que todos debemos reconocer como derechos humanos.
Así, los derechos humanos hacen parte del contexto universitario; no le son ajenos a la institución, por el contrario, no se puede pensar la educación superior sin incorporar dicha noción. Ello supone que la propia entidad universitaria debe ser capaz de acoger en su seno la amplia gama de intereses de los grupos humanos y colectividades diversas que la circundan. Visto desde la perspectiva de los derechos, las universidades están obligadas a ser celosas cumplidoras de prácticas inclusivas y estrictas guardianas de los derechos humanos en tanto su universalidad, indivisibilidad, interdependencia y el carácter progresivo de las mismas.
Las universidades deben ser espacios en los cuales la diversidad, en todas sus expresiones, encuentre su mayor capacidad de despliegue. El constante desborde de todos los límites o impedimentos, en el plano de la inclusión, debe ser la tónica que marque toda la actuación institucional. En ese sentido, la autonomía universitaria está llamada a jugar un papel relevante. Es sobre ella que estos centros de formación superior deben sostener su quehacer en el ámbito de la docencia, investigación, extensión y gestión. La autonomía y la libertad académica, aunados a una acertada y cabal comprensión de la transversalidad de los derechos humanos en el espacio universitario, deben hacer de éstos el esquema de una educación inclusiva.
Al fin y al cabo, si los derechos humanos, entre otras cosas, son un conjunto de prerrogativas que se reconocen al ser humano, considerado individual y colectivamente, las universidades están llamadas a darles todo el impulso que ellas merecen e incorporarlas a su cotidianidad institucional. De hacerlo,
no encontrarían una mejor forma de medir su eficacia sino a través de cuán extendida sea la inclusión que se provea. Esa es la dimensión y el alcance del tema que aquí nos ocupa.
A los efectos de prohijar más inclusión educativa, y en un ejercicio de acercamiento a temas nacionales y sectores sociales, la Universidad Especializada de las Américas ha avanzado en el fortalecimiento de sus políticas institucionales que consoliden las bases de un modelo universitario cada vez más inclusivo; abierto a los nuevos tiempos que exigen la incorporación de grupos y personas que históricamente han sido excluidas de las oportunidades de educación superior, en la agenda universitaria. En este sentido, se instaló una Mesa de Trabajo, el viernes 6 de mayo de 2016. El acto formal se desarrolló en el Salón de Rectoría, motivado por el importante hecho de que, mediante la Resolución 68/237 de la Asamblea General, las Naciones Unidas ha proclamado el Decenio Internacional de los Afrodescendientes. Al proclamar este decenio, la comunidad internacional reconoce que los afrodescendientes representan un grupo específico cuyos derechos humanos deben promoverse y protegerse. Alrededor de 200 millones de personas que se identifican a sí mismos como descendientes de africanos viven en las Américas. Muchos millones más viven en otras partes del mundo, fuera del continente africano.
El Decenio Internacional de los Afrodescendientes, cubre de 2015 a 2024 y constituye un auspicioso período de la historia en el que las Naciones Unidas, los Estados Miembros, la sociedad civil y todos los demás agentes pertinentes se sumarán a los afrodescendientes y adoptarán medidas eficaces para poner en práctica el programa de actividades en un espíritu de reconocimiento, justicia y desarrollo. También es una oportunidad única para aprovechar el Año Internacional de los Afrodescendientes, que fue observado por la comunidad internacional en 2011, y para hacer un mayor hincapié en la significativa contribución realizada por los afrodescendientes a nuestras sociedades y proponer medidas concretas con el fin de promover su plena inclusión y luchar contra el racismo, la discriminación racial, la xenofobia y las formas relacionadas de intolerancia.
En UDELAS hay señales muy claras que indican que, a largo plazo, nuestras posibilidades de seguir atendiendo los grupos vulnerables en la sociedad panameña guarda relación con nuestra capacidad de articulación con la mirada de organizaciones de la sociedad civil que actúan con planes y programas para incidir en la vida social, política, económica y cultural de dichos sectores sociales. En ese sentido, debemos continuar siendo un espacio que anime la producción de conocimiento de cara a que este pueda aportar a mejorar las condiciones de vida de dichos grupos vulnerables, con especial énfasis en aquellos que hoy se constituyen en el foco de nuestra atención, y de otros que deben ser atendidos, como la población afropanameña.
Sin duda, la universidad no solo debe asumir iniciativas sino impulsar acciones, como parte de la agenda universitaria, con un claro compromiso de coadyuvar a los esfuerzos que realicen distintas expresiones del movimiento social de cara a la inclusión social plena de grupos y colectivos vulnerables del país.
9.6. Referencias
• Ocampo González, A. (2014). Los desafios de la incusión en la eduación superior latinoamericana en el siglo XX! Santiago de Chile: Consejo de Rectores de Valparaiso .
• Panamá, U. d. (2016). Politicas de la Universidad de Panamá. Panamá: Imprenta universitaria. • SENADIS. (2015). Plan estrátegico 2015-2019. Panamá: SENADIS.
• UDELAS. (2008). Estatuto Orgánico. Panamá: Punto Gráfico S.A. • UDELAS. (2014). Plan estrategico 2014-2018. Panamá: IMPREUDELAS. • UDELAS. (2014). Plan estratégico 2014-2018. Panamá: IMPREUDELAS. • UDELAS. (2014). Plan estratégico 2014-2018. Panamá: IMPREUDELAS. • UP. (2016). Plan operativo anual 2016. Panamá: Imprenta Universitaria . • UTP. (2015). Plan estratégico 2015-2019. Panamá: CINDA.