Capitulo 5
5.1 No es el medio sino el fin
¿
Cuál será la responsabilidad de un cristiano, de un consejero o de un educador con respecto a la violencia en los videojuegos? ¿Combatir la decadencia moral de la sociedad que los videojuegos tan solo representan? ¿O atacar a los videojuegos como responsables de todo? Quizás la respuesta se un poco de las dos cosas.Los videojuegos son un método de expresión, por eso están protegidos bajo la primera enmienda de la constitución de los Estados Unidos. El problema claramente se distingue, que no es el medio interactivo que expresa un mensaje, sino más bien, el mensaje que expresa. El problema no es el medio, sino el fin. El mismo cuchillo que se utiliza para comer, puede emplearse para matar a alguien.
que sirve para comer de la educación y del desarrollo intelectual, sino más bien, un cuchillo de violencia, el mismo cuchillo que emplean los soldados para matar a sus adversarios. Un cuchillo que esta manchando de sangre los niveles morales y éticos de su sociedad, un cuchillo llamado videojuegos.
Por el mal uso, ¿privaremos a la sociedad de un utensilio tan necesario como el cuchillo? Claro que no. ¿No será mejor educar a la sociedad en como usar el cuchillo productivamente? Desde luego. Con los videojuegos ocurre lo mismo. Son una herramienta grandiosa de educación y en cierto grado también de entretenimiento.
Ha sido siempre más fácil prohibir que educar. Con la prohibición no se obtiene una solución sino una restricción temporal que solo lograra postergar el acumulamiento de sentimientos humanos que a la larga explotaran. Principalmente entre jóvenes como ser, desafiar a la autoridad. El ser humano parecería tener un mecanismo innato que reacciona a la restricción de la libertad diciendo: “Si Dios dio al hombre una libre voluntad ¿quien será el hombre para quitársela?”
Después de todo de eso se tratan los videojuegos. De dar al jugador una libertad que va más allá de la que este tiene en su vida cotidiana. La violencia esta encerrada en este mismo marco. Cuando mayor es la violencia que un jugador expresa en un juego mayor es su libertad de expresión. Es una cuestión de libertad. El jugador podría reaccionar en un juego con una libertad que no acarrearía consecuencias negativas.
Lo malo no es la expresión de la libertad, sino que los videojuegos violentos enseñan y acostumbran al jugador a ejercer una libertad que en
la realidad no tiene. Una libertad basada en la agresión hacia el prójimo como medio para la autosatisfacción. Aun más, empleando símbolos como autos y armas, que el jugador es capas de reconocer.
5.2 Todo es lícito, pero no todo
conviene
El apóstol Pablo dijo que no es la libertad una excusa para el libertinaje. Que el ser humano tenga la libertad para hacer lo que bien le parezca no quiere decir, que sea beneficioso para su vida. En particular cuando lo que se hace, es justificado ante la evidencia negativa que la conducta promueve, por aquellos que fomentan esa conducta por intereses financieros.
Pero aun con esta conclusión, dependerá de cada individuo darse cuenta y cambiar de actitud. El objetivo de esta tesis es pesar y medir la realidad de la violencia en los videojuegos, no doblegar la voluntad, ni restringir la libertad de nadie. Este es un material informativo y preventivo cuyo propósito es educar la mente del usuario o de aquel que aspire a ello, para que informadamente, pueda tomar decisiones apropiadas y convenientes.
La evidencia es abrumadora y abundante. La violencia en los videojuegos es el ingrediente que más se busca, que más se vende y que más se defiende. Es un medio que educa y forma sobre todo, la mentalidad de los niño de una forma ficticia e irreal, especialmente cuando hoy, para acabar un juego se necesiten más de cien horas. Un adulto tiene una libertad más amplia para elegir que un niño. Un niño depende del buen juicio de sus Padres para hacer lo correcto.
5.3 Lo que se hace en secreto se
manifestara en publico
Quiero dejar en claro. Ya sea el jugador un adulto o un niño que dependa de sus padres para conseguir un videojuego, los videojuegos son mucho más que un juego. Como vimos hasta aquí, los videojuegos son capaces de enseñar, acostumbrar, acondicionar y simular eventos y circunstancias reales. Un videojuego que es capaz de enseñar a un piloto a volar un avión es también capaz de enseñar a otro, como destruirlo.
Los videojuegos son grandes herramientas para la educación de los niños cuando están bajo la supervisión de sus Padres. También son excelentes para entretener, siempre y cuando no se asemeje, la casa de un jugador, a un coliseo romano lleno de alboroto y jubilo a causa de la sangre y el exterminio.
En conclusión, los videojuegos otorgan a su sociedad un gran poder, pero como todo lo poderoso, demanda mucho cuidado y mayor responsabilidad. El cuchillo de los videojuegos ya esta en las mesas de casi todo el mundo. La decisión final es de cada individuo. ¿Comeremos con el cuchillo y daremos de comer a otros con el fruto del progreso y el desarrollo? ¿O nos autodestruiremos por el sabor de una violencia desenfrenada?
El utensilio es el mismo. ¿Qué hace la diferencia, si lo usamos para edificar o para destruir? La libertad de cada uno. Y a la larga, sea cual fuere la decisión que una persona tome en lo secreto, su resultado se manifestara en publico.