llega a mis manos la obra Vitamin C, Natures Miraculous Healing Missile afirmando en la pagina 198 que un grupo de investigadores australianos viajaron a las islas Fiji y solicitaron permiso del jefe de la villa para examinar a varios oriundos fijianos, analizar sus dietas y practicarles tests de vitamina C urinaria. Al final del estudio se llevaron una gran sorpresa al encontrar presencia de ascorbato en las muestras de todos los isleños analizados, y que la dieta estaba basada en un 90 % en ingesta de frutos cítricos (papaya, bananos, guayabas, pinas, mangos, melones y aguacate). Se pudo concluir que la ingesta diaria de vitamina C de estos habitantes se hallaba en el rango de los 8 grs. al día.
Se ha considerado que cualquier causa de stress, el trauma, la presencia de enfermedades, el uso de antibióticos, los jarabes, los antihistamínicos, la inmunización, el tabaquismo y en general cualquier otra situación que genere aumento en la utilización de la vitamina C corporal disminuye la respuesta del organismo al ejercicio físico. El interferón es producido endógenamente de manera adecuada solamente si se ha consumido suficiente cantidad de ascorbato. Si el nivel de vitamina C es alto, todas las demás vitaminas son adecuadamente absorbidas. Pero si la vitamina C está baja los niveles de las otras vitaminas también caen. Por su parte, la calidad del colágeno y la función renal también mejoran en presencia de vitamina C. El Dr. Greenwood recomienda grandes dosis de vitamina C para preservar la integridad de los discos intervertebrales y reducir el dolor muscular después del ejercicio.
El Dr. Sherry Lewin en su libro «Vitamin C, Its Molécular Biology and Medical Potencial», explicó que los mamíferos producen en su cuerpo cada día 10 grs. de vitamina C como una acción metabólica necesaria para el adecuado rendimiento ante los requerimientos físicos diarios. Los humanos que practican deporte también consumen de su cuerpo la misma cantidad de vitamina C. Pero los animales la producen endgenamentee mientras que el hombre no; por lo tanto debe suplirla de manera exogena. Por este argumento todo deportista debe consumir 10 grs. de vitamina C por día cuando esté practicando un deporte, y no 500 mg.
Durante un estudio doble ciego en el equipo profesional de la liga de football australiano, el Dr. Zimmerman decidió suspender la prueba en la mitad del camino, ya que pudo notar fácilmente la diferencia entre los deportistas que recibían placebo y los que recibían suplementos de vitaminas. El 5 de Julio de 1966 se publicó en la revista «Nutrition Today» que el Dr. N. Yakovlev, un especialista en medicina deportiva y miembro de la academia de ciencias de la Unión Soviética, afirmó que en los Juegos Olímpicos de Roma en 1960 los deportistas rusos tuvieron un éxito evidente sobre las otras naciones debido a un disciplinado entrenamiento físico y mental complementado con el consumo de vitamina C durante la fase de preparación. La explicación a este fenómeno fue que el inicio de la fatiga no es debida al consumo de los
sustratos que generan energía, sino a la inactivación de las enzimas metabólicas.
El Dr. H. Syed del Sprinfield Hospital en Londres publicó un articulo en el British Medical Journal en Noviembre de 1967 en el que afirmó que la rigidez muscular producto del ejercicio que se practica súbitamente puede prevenirse consumiendo 500 mg. de vitamina C antes del ejercicio y 400 mg. después del ejercicio junto con suficientes líquidos. En 1972 los Doctores Kalokerinos y Dettman realizaron un exhaustivo estudio en el Essendon Football Club y demostraron que los jugadores tenían una ausencia de vitamina C urinaria después de cada partido, a pesar que les suministraban 3 grs. antes de comenzar el juego. Como se ha explicado anteriormente todo paciente sano debe eliminar vitamina C por orina. La ausencia de vitamina C indica que la suplementación está siendo absorbida por un organismo en necesidad. Algunos deportistas presentaron trazas de vitamina C en su orina y era evidente su adecuado estado nutricional. En contraste, uno de los futbolistas con inadecuado estado nutricional para su condición de deportista, presentó ausencia absoluta de vitamina C en su orina. Se investigó su ambiente de vivienda y se descubrió una dieta incorrecta. Se le inició suplemento únicamente con vitamina C y su respuesta física y mental fue mejorada notoriamente. Ellos concluyeron lo siguiente:Todo deportista debe consumir 10 grs. de vitamina C al día (ascorbato de sodio en polvo 3 veces al día después de las comidas). De igual modo debe consumirse magnesio, vitamina B6 y Zinc con el objeto de producir adecuadamente Prostalandina E1. Finalmente, agregaron a la lista, el consumo de vitamina E como un antioxidante necesario para la adecuada absorción de la vitamina C y para proteger la integridad de la membrana celular.
La Dra. Shari Lieberman PhD, profesora de la University of Bridgeport afirma que una dosis diaria de 1.000 mg de vitamina C previene la gripa y el resfriado común en los atletas elite, como corredores de maratón. La vitamina C ayuda a proteger a los atletas de los altos niveles de daño oxidativo resultante del excesivo entrenamiento. Este estrés oxidativo parece ser el responsable de efectos adversos en su función inmune al igual que de dolores y daño muscular. Si bien el ejercicio regular y mesurado genera importantes beneficios sobre el sistema inmunológico, el ejercicio excesivo puede incrementar la producción de radicales libres endogenos y aumentar la producción de
estrés oxidativo. Debe también recordarse que la vitamina C es necesaria para la adecuada producción de ácido hialuronico, el componente que mantiene saludables la integridad estructural de los huesos.