CHAPTER 2: DISTRICT SIX IN RETROSPECT
7.2 Business and functional linkages
Érase una vez, en un lejano reino de Oriente, que se encontraban dos amigos cuya curiosidad y deseo de saber acerca del Bien y del Mal, los hizo un día dirigirse a la cabaña del sabio Lang con ánimo de interrogarle.
Una vez en su interior y junto a otras gentes allí reunidas, preguntaron al sabio:
“Dinos anciano ¿Qué diferencia existe entre el Infierno y el Cielo?” El sabio contestó: "Veo una montaña de arroz recién cocinado, humeante y sabroso. A su alrededor, hay muchos hombres y mujeres famélicos y hambrientos, víctimas de expectativa y frustración. Sus palillos son más largos que sus brazos y por ello, cuando prenden el arroz no pueden hacerlo llegar a sus bocas ansiosas".
Un rumor exclamó entre los allí reunidos...
Más tarde el sabio prosiguió y dijo: "Veo también otra montaña de arroz recién cocinado, humeante y sabroso. A su alrededor, hay muchos seres humanos alegres y sanos que sonríen con satisfacción y benevolencia. Sus palillos son también más largos que sus brazos. "SIN EMBARGO,
HAN DECIDIDO DARSE LA COMIDA LOS UNOS A LOS OTROS"
44 REFLEXIONES
¿Quién puede negar que se siente más feliz cuando coopera a favor del bienestar de las demás personas?
¿Se trata ésta de una satisfacción natural inherente a la mayoría de los seres humanos sanos?
Dormía y soñaba que la vida no era mas que alegría. Desperté y vi que la vida no era más que servir. Serví y vi que servir era la alegría.
Rabindranath Tagore
Y en tal caso, ¿de dónde proviene tal alegría?
Alguien dijo que cuánto más crecía y se desarrollaba, más incrementaba un “supremo gozo” de sentirse útil al mundo. Tal vez, la maduración del alma humana se mida por el grado de inclinación hacia el servicio a sus próximos. Cuando la consciencia del alma es todavía incipiente, la persona tiende a reflejar cierto grado de egocentrismo y narcisismo, algo natural en las primeras etapas de desarrollo, sin embargo mediante una progresiva maduración, el ego se descentraliza y expande hasta que “el otro” es incorporado y amado en lo profundo del sí mismo.
En realidad, no hay mejor viaje que aventurarse en el otro, el resto es turismo. El viaje hacia el otro supone haber superado el egocentrismo y haber desarrollado la capacidad de ponerse en el lugar de los demás y desde allí entender y comprender sus procesos e influencias. Desde esta posición de apertura y flexibilidad puede brotar la compasión.
¿Qué es en realidad la compasión?
A menudo, este sentimiento es mal entendido, tal vez porque comúnmente se cree que el hecho de sentir compasión significa “ponerse a sufrir” con la persona que sufre. En realidad, la compasión se basa en desear activamente la eliminación del dolor y del sufrimiento en los seres que lo padecen. Se trata de una sensibilidad solidaria y eficaz que acompaña y acciona en la medida de las propias posibilidades.
El que da al que lo necesita, en realidad hace un préstamo al Universo. Vïctor Hugo
El grado de indiferencia hacia el dolor ajeno, además de privarnos de amor y sensibilidad, puede llegar a ser una patología. La sintonía con el padecimiento del otro es una herramienta que la Vida ha conformado en el ser humano para que
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ésta se preserve mientras se expande la consciencia.
Según el Mahabaratta, texto sagrado hindú, el mundo de las relaciones personales es el gran campo de experimentación emocional de las cuatro actitudes que, al parecer, existen al interactuar con los demás. Según este texto, en el primer escalón, hay personas que se relacionan con otras, simplemente para “recibir”. En el segundo escalón, se encuentran aquellas personas que se relacionan para “dar y recibir”. Existe otro tercer grupo de personas que se relacionan para “dar”, pero, según afirma el texto, gozando todavía de su dar y de las consecuencias benéficas que éste tiene. Y en el cuarto escalón, existe otro pequeño número de personas, tal vez muy avanzadas en el camino de maduración interior que se relacionan con otras para ofrecer y dar como acción natural, plena de neutralidad interior, sin por ello incrementar o alterar su grado de alegría habitual. Por cierto, una “alegría sin objeto”.
Sólo una sociedad altruista que se base en el compartir puede ser estable y feliz. Nisargadatta
En el relato de Cielo e Infierno, las dos actitudes son indicativas de dos mundos. Por “ infierno” se suele entender un ámbito “in-fero” es decir, inferior. Y en este sentido, es inferior un nivel de evolución más primario y egoísta. Un nivel en el que el sentimiento de supervivencia básico no permite el desarrollo de las valores más elevados del dar y compartir desde el alma.
En este sentido, la competitividad es un reflejo de la supervivencia de niveles pretéritos en los cuales los seres humanos, para reproducirse o defender el territorio se veían obligados a pelear y matar bajo la ley del más fuerte, sin reconocimiento de derechos inherentes a las llamadas democracias.
La guerra entre hermanos y entre pueblos sigue estando presente en el fondo atávico del inconsciente humano. Tal vez, en el camino de nuestra evolución todavía nos encontramos a mitad de camino entre los dioses y las bestias. En este sentido, los pleitos, las cárceles, los servicios de represión policial y las guerras siguen señalando toda la gama de flecos de un pasado animal con una mínima presencia del amor, la inteligencia y la consciencia.
Sólo con la separación y la búsqueda del interés propio, aparece en el mundo el verdadero sufrimiento.
Nisargadatta
Todavía la sensación de separatividad invade el estrecho zoom de la consciencia del primitivo ser humano del un siglo XXI que, aún avanzado en tecnología, sigue inmaduro en el conocimiento interior del alma. Nuestra actual sociedad está conformada por un heterogéneo número de niveles evolutivos. De entre ellos, resalta un grupo humano de carácter primario que todavía compite con cólera y violencia, al más puro “estilo mamífero”, en el cometido de la propia supervivencia. Un territorio que se ha hecho más virtual que físico y que se refleja
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en el ámbito de complejos intereses económicos que de forma más sofisticada también hablan de supervivencia.
Nada aprovecha tanto al mundo como el abandono de los beneficios. Un hombre que no piensa más en términos de pérdidas y ganancias, es el verdadero hombre no violento.
Nisargadatta
¿Conocemos alguna sociedad en la que cualquier forma de violencia haya sido erradicada?
En casi todas las zonas geográficas de este planeta, existen capas sociales en las que la violencia del “asalto y cuchillo” se ha visto sutilizada a la esfera verbal o legal. Desde este punto, se observa a individuos de la modalidad avanzada que anteponen la comprensión y la voluntad de concordia a la herencia atávica del mamífero.
El propio Sigmund Freud llegó a decir al respecto que aquel histórico día en el que un ser humano en vez de arrojar una lanza profirió un insulto, nació la civilización. Sin duda, tal insulto en sociedades avanzadas ha sido envuelto en un celofán de matices legales, algo que aunque todavía parezca mezquino, guarda relación directa con el nivel de inteligencia y sensibilidad alcanzado por la Humanidad
En realidad, el término “cultura” deriva de “cultivo” y hace referencia al trabajo interior de educación y desarrollo que uno ha realizado sobre el jardín de su propio psicocuerpo. Sin duda, un trabajo de refinamiento interior que dinamiza el proceso de individuación y autoconciencia .
Una persona joven y bonita es un accidente de la naturaleza. Una persona adulta y bonita es una obra de arte.
Anónimo
En realidad, la obra de arte más importante de la vida es el propio yo. Y el hecho de cultivar y optimizar el carácter y las sublimes potencialidades de que disponemos, convierte la vida en una obra de belleza y perfección que con el tiempo gana en lucidez y solera.
Hace muchos miles de años, el ser humano se hizo Homo Erectus y comenzó a mirar al cielo con todo lo que ello ha supuesto en la búsqueda de un mundo mejor, menos automático y más voluntario, menos esclavo y más libre, menos denso y más sutil. Nuestros antepasados tuvieron que vivir de un nomadismo violento y depredador hasta que llegó la Era Hortícola y Agraria. Momento en el cual, la vida se revolucionó por el invento del arado y una gran parte de la sociedad ya pudo ser liberada por el trabajo de unos pocos que con sus “máquinas” creaban excedentes alimentarios. Tal revolución permitió a los recién liberados ampliar el enfoque de su atención hacia las ciencias y las artes que cultivan el espíritu humano.
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Por contraposición al infierno, el cuento presenta un cielo. Sin duda, se pretende describir un ambiente en el que cada ser humano goza de un mayor grado de paz y profundidad que hacen de sus relaciones un campo solidario y compasivo. Se trata de una atmósfera en la que se expresa la interdependencia con todas las formas de vida.
Que nadie acuda a verte sin después marcharse mejor y más feliz. Madre Teresa
El sentimiento de cooperación supone que, en alguna medida, se ha erradicado el miedo que encierra a la persona en la conciencia de escasez de su propio ego. El amor y el miedo parecen ser dos fuerzas emocionales básicas que se relacionan entre sí. A mayor presencia del miedo es menor la presencia del amor, y a mayor presencia del amor es menor la presencia del miedo.
Como seres humanos individuales nos acercarnos veloces a los niveles trans- personales de evolución en los que se sabe que “no hay caminos para la paz, sino que la Paz es el camino”.
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