Organización asistencial
Generalidades
Continuidad de cuidados
√ Se debe garantizar la continuidad de cuidados, asegurando que sea un mismo profesional el que actúe como referente para el paciente y sus cuidadores en distintos momentos del proceso.
√ Estas actividades deben estructurarse en base a programas definidos y evaluables basados en la evidencia disponible
Colaboración entre profesionales pacientes, familiares y asociaciones de autoayuda
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El plan de atención a los pacientes bipolares debe otorgar un papel importante a los autocuidados aunque, en función de la evolución de la enfermedad, en algunos momentos las decisiones pueden tener que ser tomadas por el profesional sanitario en contacto con los cuidadores informales (siempre informando al paciente).
El autocuidado puede estar facilitado por las organizaciones de autoayuda que disponen de programas específicos para entrenar el autocuidado.
Dispositivos
Atención Primaria de Salud
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Dado que ambos van a actuar secuencial o simultáneamente sobre el paciente, los servicios de atención primaria y especializada deberían establecer programas integrados de atención que deberían incluir 1:
• Control periódico en atención primaria y especializada del estado psicopatológico y el funcionamiento personal y social para asegurar que los síntomas, incluidos los subumbral, son tratados si interfieren en el funcionamiento personal y social.
• Protocolos claros para la administración y control de tratamientos farmacológicos y psicosociales.
• Acuerdos claros entre los profesionales de los distintos niveles asistenciales sobre el reparto de tareas y responsabilidades.
• Planes de tratamiento escritos y acordados con el paciente y, cuando proceda, con sus cuidadores informales, que promuevan el autocuidado.
Centros/Unidades de Salud Mental
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A los pacientes con trastorno bipolar debería ofertárseles en el centro de salud mental, además de atención por un equipo multidisciplinar adaptada a sus necesidades, contacto con un profesional de referencia que asegure la continuidad de cuidados y la coordinación entre los profesionales de ese o otros dispositivos que deben actuar sucesiva o simultáneamente sobre el paciente.
Unidades de Hospitalización
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La hospitalización debe considerarse en los pacientes con trastorno bipolar cuando existe un riesgo de que se produzca un daño importante para él o para su entorno. La unidad de hospitalización debe proporcionar un entorno de apoyo, seguro, emocionalmente acogedor e interculturalmente sensible con un alto nivel de compromiso por parte del personal.
Hospitales de Día
√ La hospitalización parcial podría considerarse una alternativa posible para disminuir la estancia en hospitalización completa en pacientes agudos con depresión bipolar grave o para el tratamiento de cicladores rápidos caracterizados por depresión severa o hipomanía.
Centros/unidades de rehabilitación psicosocial
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La utilización de recursos específicos de rehabilitación en régimen de día para pacientes con trastorno bipolar debe reservarse para aquellos casos en los que éstos puedan estar indicados por una limitación funcional que los requiera.
Programas
Programas de coordinación de cuidados / case management
√ Los programas de coordinación de cuidados o case management podrían ofrecer una vía eficaz para garantizar la continuidad de cuidados y la coordinación de los distintos profesionales que han de actuar simultánea o sucesivamente sobre un mismo paciente con trastorno bipolar.
Tratamiento asertivo comunitario
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En el caso de los pacientes con trastorno bipolar, la indicación de programas de tratamiento asertivo comunitario debería reservarse sólo para pacientes con un alto uso de la hospitalización y graves dificultades para implicarse en el tratamiento por otros métodos.
Equipos de atención domiciliaria en crisis
√ Las razones para el uso de ésta y otras medidas para favorecer la permanencia en su medio de los pacientes deben contrapesarse con consideraciones sobre los riesgos y la carga familiar.
Intervención temprana
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Los pacientes con trastorno bipolar pueden beneficiarse de programas de atención precoz que se han desarrollado para personas con psicosis y que deberían servir para proporcionar una atención altamente especializada en diagnóstico, e intervenciones, farmacológicas, psicológicas, sociales, ocupacionales y educativas adecuadas para esta población y disminuir el período de tiempo en el que el trastorno está presente sin recibir tratamiento adecuado.
Otras propuestas de organización de la atención
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La coordinación entre las actividades realizadas en la atención primaria de salud y la atención especializada debe ser garantizada en los términos establecidos en el apartado sobre el papel de la atención primaria de salud.
Programas específicos
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Para los centros de salud mental se recomienda la articulación de programas específicos para trastorno bipolar que organicen la intervención de los distintos miembros del equipo multiprofesional garantizando la provisión de tratamientos farmacológicos y psicosociales y cuidados, apoyo y la relación con atención primaria de salud.
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Las unidades especializadas en trastorno bipolar pueden jugar un papel en la atención a casos especiales o en la provisión de segundas opiniones, aunque los pacientes no deberían perder en ningún caso vínculo con los dispositivos estándar que garanticen la necesaria proximidad y el carácter asertivo que requieren algunas actuaciones.
Inserción Laboral Preparación laboral
√ Los servicios de salud mental en colaboración con otras agencias deberían poder ofertar a las personas con trastorno bipolar preparación laboral
Empleo con apoyo
√ Los servicios de salud mental en colaboración con otras agencias deberían poder ofertar a las personas con trastorno bipolar empleo con apoyo.
Dispositivos Sociales Alojamiento
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La provisión de alternativas residenciales estructuradas puede ser considerada como una posibilidad en pacientes con dificultades para mantenerse en un alojamiento autónomo, con gran uso de la hospitalización o con dificultades para mantener la adherencia al tratamiento, adaptando el tipo de alternativa residencial a las necesidades del paciente. Se puede valorar su utilización en aquellos casos que requieran algún grado de supervisión para las actividades de la vida diaria,
evidencia de carencia o debilitamiento de los soportes familiares y del fracaso reiterado de otras alternativas de soporte comunitario.