Así, la necesidad cultural es construida socialmente a partir de elementos que corresponden a una tradición occidental de la forma de concebir la cultura, cuya principal característica ha sido la de generar un modelo de política pública orientada a las bellas artes y a los espacios representativos de éstas.
Veamos la opinión de los visitantes del caso del Museo revisado respecto a lo que conciben como cultura. Cabe aclarar que en el concepto de cultura elitista, se englobaron distintas definiciones como arte, pintura, música, teatro, libros, bibliotecas, danza; mientras que en cultura popular se enmarcaron las ideas de tradición, costumbres, hábitos, folclor, habilidades, creencias, comida, etnias, raíces, antepasados, sabiduría; en educación se incluyeron los conceptos de educación, conocimiento, valores, escuela, aprendizaje; en tanto que en otros, se incluyeron conceptos relacionados como turismo, ecología, ciudadanía, entre otros no relacionados con los anteriores.
188
Tabla 22. Porcentaje de usuarios de acuerdo a grupos de edad y la definición de cultura
Definición de cultura por grupos de edad
Definición cultura Grupos de edad Total Menor de 18 años 18 a 24 años 25 a 29 años 30 a 64 años 65 y más años cultura elitista % del
total 0.5% 10.7% 7.2% 15.8% 0.0% 34.2% cultura popular % del total 0.3% 6.7% 5.3% 9.6% 0.0% 21.8% Museo % del total 0.3% 2.1% 1.7% 4.1% 0.0% 8.3% educación % del total 0.1% 6.3% 3.9% 10.1% 0.3% 20.6% Historia % del total 0.1% 3.9% 2.1% 4.3% 0.0% 10.4% Otro % del total 0.0% 1.6% 1.2% 1.9% 0.0% 4.7% Total % del total 1.3% 31.2% 21.4% 45.8% 0.3% 100.0%
Esta tabla permite evidenciar que predomina la concepción elitista del concepto de cultura con más de un 34%, de los cuales la mitad corresponde a un grupo de edad adulto; mientras la relación exclusiva con museo se distingue con un 8%, lo que resulta relevante si se contrasta con el concepto de educación que rebasa el 20%, con un leve margen por abajo respecto a cultura popular que se consideró por un 21.8%.
Si bien la encuesta aplicada se realizó con personas que accesaron a alguno de los 3 Museos, es relevante considerar la opinión sobre el interés que tienen sobre la cultura, en la que destaca el poco interés de las personas, seguido por aquellos que sí tienen mucho interés.
189
Gráfica 21. Porcentaje de interés por temas culturales
Las necesidad cultural, desde una perspectiva axiológica, se encuentra en un contexto de disfuncionalidad de valores, en el que la influencia de los medios masivos de comunicación han generado sujetos ajenos a sus propias necesidades. Esto es, que los sujetos son más pasivos, ante una propuesta televisiva y mediática, en donde la información, actividades y contenidos son planteados de una forma muy rápida y digerida, el homo videns que responde a las nuevas realidades en el que según Giovanni Sartori (1997:13) “la palabra está destronada por la imagen”.
La encuesta aplicada a los visitantes de los 3 Museos indica el predominio de la televisión, entendida como vehículo privilegiado en la transmisión de la cultura.
190
Gráfica 22. Porcentaje de usuarios de acuerdo al lugar donde escucharon hablar de cultura
La realidad es múltiple y se ve afectada por la globalización, en especial si ésta debilita la conciencia sobre las necesidades humanas. La tendencia es enfocar al sujeto hacia la individualidad y el consumismo, aludiendo a las necesidades materiales, confundiendo los medios con los fines. En esta época se incita al individuo a que se fije más en sus deseos que en sus necesidades. Pero no por eso dejan de existir las necesidades ni el capital cultural. El sujeto metropolitano lo construye y reelabora día a día. Cabe aclarar que de acuerdo a J. Alguacil:
Las necesidades son y están, se satisfacen o no, de una forma o de otra, independientemente del nivel de consciencia que los sujetos tienen sobre ellas y los procesos en los que se genera la satisfacción o no de unas necesidades [...] El grado de comprensión de uno mismo depende del entendimiento que posea de los conocimientos y normas de la cultura en el que se inscribe el sujeto y por tanto se realiza en base a la interacción con los otros sujetos y sus propias experiencias durante periodos sostenidos (Alguacil, J. 2000:62).
Los satisfactores culturales responden parcialmente a este modelo considerado “elitista”, pues involucra conocimientos, códigos y lenguajes determinados por los “campos culturales”, de acuerdo a la postura de Pierre Bourdieu (2010). En el caso
191
de los 3 Museos, de corte histórico, la postura elitista queda matizado por el libre acceso, ciertos días. Además la dinámica de estos espacios suaviza o hace digerible los contenidos y propuestas:
Por eso planteo lo de la polisemia, que en el sentido de que, de que la persona que entra al museo está dirigida por la misma estructura del museo. O sea, está pensada para que tú puedas entrar, leer o ver o disfrutar, lo que estás tú en ese momento pasando en tu trayecto, es decir, el museo cumple en esa función de que te deja algo, te lo deja. Es decir, no conozco a nadie que salga del museo y salga con un sentido de insatisfacción, o sea todos salen satisfechos de ahí de una u otra manera, los ves interactuando con los aparatos , los ves viendo o subiendo a los vagones del tren, los ves moviendo aparatos, los ves viendo las cosas, platicando con otros46
De esta forma, para comprender este proceso de necesidad-satisfactor, se debe tener claro que existe una relación inherente entre la necesidad cultural y la política pública. En este sentido, el Estado y las políticas culturales permiten esbozar estas formas o procesos a través de los cuales, se plantea esta satisfacción. Tema que retomaremos en otro capítulo.
Desde esta visión de desarrollo cultural inserto en el desarrollo humano, se privilegia el papel del sujeto social, que ordinariamente es separado de estos procesos de satisfacción de necesidades, lo cual da como resultado que el sujeto sea inconsciente de estas necesidades culturales y que incluso sea incapaz de identificarlas como tales. Recurrentemente en las políticas públicas hay un proceso ajeno entre las necesidades y las satisfacción de éstas, por ello se cuestionan en gran medida las políticas públicas, ya que se los satisfactores son dados desde instancias en las que no se involucra al sujeto, planteando procesos en lo que la accesibilidad a los satisfactores, queda muy lejano al sujeto.
Como lo plantea Alguacil J. (2000: 57) se da una “pérdida del sentido de los límites de la tensión entre la acción del Estado y la acción del Mercado, entre la
192
necesidad en sí, y las formas y medios de satisfacerse, precisan de una complementación que abra vías a nuevas estructuras que permitan la acción consciente y responsable de los sujetos”. Este involucramiento del sujeto social dentro de su desarrollo cultural, es lo que se privilegia en este posicionamiento académico.