3. K ANBAN AS A SOFTWARE DEVELOPMENT METHOD
5.2 C HANGING THE MINDSET
Nacional de Estudios Históricos de la Revolución Mexicana, 1985, 448 pp., p. 361.
21aGeqroo/fqfd/part/phqr/opb/Carp1-27.
Unidad de Historia y Cultura Naval
El lugar donde se proyecta construir el fuerte es el más pro- fundo en aguas mexicanas de la bahía, la piedra para la cons- trucción del mismo habría que tomarla en la costa nuestra ocupada por la tribu rebelde maya, lo que impone la posesión previa por fuerzas del gobierno; medios adecuados de trans- porte, el establecimiento de campamentos y aprovisionamien- tos en general, lo que plantea una empresa dilatada y costosa. En lugar del fuerte, propongo la adquisición o la construcción de una embarcación de calado reducido, para franquear los canales, de acomodación apropiada para el personal desti- nado a la misma y, provista de dos embarcaciones menores. Este proyecto ofrece la ventaja de movilizar la embarcación a los lugares que exijan las circunstancias.22
Es decir, proponía la construcción de una embar- cación que pudiera situarse en la desembocadura del Río Hondo, resultando ésta menos costosa y proporcionaría mayor movilidad y menor riesgo para la tripulación, que si se creaba el fuerte en el que se tendrían que establecer destacamentos y sistemas logísticos para construirlo y mantenerlo; además que estaría siempre expuesto a los ataques de los indios mayas.
Procedió a elaborar el croquis y las especificaciones que se requerían, dise- ñando el pontón para construirlo en madera, eslora entre perpendiculares 66 pies, manga de la cuaderna maestra 24 pies, puntal 12 pies, calado medio con 30 toneladas, dos y medio pies.23 La Secretaría de Hacienda y Crédito Público
giró instrucciones al Cónsul de México en Nueva Orleáns, Manuel Gutiérrez Zamora, para que firmara con la Casa Zuvich el contrato de la construcción de la obra, comenzándose semanas más tarde los trabajos relativos en el asti- llero de Walnut Street, en la ribera izquierda del Mississippi. El 10 de agosto de 1895 el Subteniente Blanco recibió la comisión de supervisar la construc- ción del pontón. Trece días después, por acuerdo presidencial se le asignó un bono anual de 489.10 pesos, gratificación que recibió mientras duró su comisión en la Secretaría de Hacienda. Mientras se encontraba inspeccionan- do la construcción del pontón, el 1º de julio de 1896 fue ascendido a Segundo
22Mario Lavalle Argudín, La Armada en el México Independiente, p. 352.
23 Mario Lavalle Argudín, La Amada Nacional en el México Independiente, México, Talleres Gráficos de la
Dirección General de Oceanografía de la Secretaría de Marina, 1985, 641 pp., p. 509.
Capitán de Navío José María de la Vega
Almirante T. Othón Pompeyo Blanco. Ensayo biográfico
Teniente del Cuerpo General de la Armada Nacional, con un sueldo de 952.65 pesos anuales.24
Poco tiempo después de iniciada la obra falleció el Cónsul Gutiérrez Zamora, designándose en su lugar a José Jacinto Jiménez. Este suceso y la quiebra del Banco de Luisiana, donde el constructor Zuvich tenía todos los fondos que garantizaban la construcción del pontón Chetumal, dieron como resultado algunas demoras, prolongándose el plazo de entrega por un mes.
El pontón tuvo un costo de 10,000 dólares y se recibió en los primeros diez días del mes de abril de 1897. Para finales de ese mismo mes arribó al puerto de Campeche, remolcado por un vapor de la compañía mexicana Ro- mano y Berreteaga. El pontón fue bautizado con el nombre de Chetumal, del cual asumió el mando el Segundo Teniente Blanco para trasladarlo a su des- tino final: la Bahía de Chetumal. Zarpó a fines de noviembre del puerto de Campeche con rumbo a Progreso, Yucatán, remolcado por el vapor nacional
Ibero. Al llegar, la Comandancia del Resguardo Aduanal de ese lugar propor-
cionó a Othón P. Blanco una ametralladora Catling, quince fusiles Winchester y seis pistolas Smith, con su correspondiente dotación de cartuchos, éstos últimos casi inservibles porque al momento de usarlos no explotaban.
Representación a escala del pontón Chetumal
Unidad de Historia y Cultura Naval
Se hizo escala en Cayo Ancona, Progreso, Isla Mujeres y Cozumel. Tanto en Campeche como en Progreso surgieron problemas para integrar la tripu- lación, porque la gente de mar, sabiendo el destino final del pontón, no quería aceptar, ya que se temía que al llegar fueran atacados por los rebeldes mayas. Al final, gracias al apoyo de las autoridades de los lugares por donde pasó la embarcación, se logró conformar una tripulación de 13 hombres, incluyendo al Comandante.
La travesía no fue fácil, porque en repetidas ocasiones se rompieron los cabos del remolque, provocando que el pontón quedara a la deriva. Antes de llegar a su destino final, el Segundo Teniente Blanco debía entrevistarse con las autoridades inglesas de Belice para informar sobre el establecimiento del pontón. En diciembre de 1897 la tripulación llegó al puerto de Belice, en donde fue alcanzada por una lancha que traía a bordo al Presidente de la compañía americana Stanford Manufacturing, cuyo apellido era Skidy, quien manifestó tener una concesión del gobierno de México para la explotación de palo de tinte en Río Hondo. Skidy informó a Othón P. Blanco de una posible confabulación para retrasar su llegada hasta que los contrabandistas lograran remover un enorme cargamento de caoba y palo de tinte que tenían en Río Hondo. Por ello, le ofreció continuar su camino siendo remolcado por el va- por Stanford, propiedad de esa compañía.
José María Rosado, de origen mexicano y representante comercial del puerto de Steven Bross, apoyó a Blanco para lograr la comunicación con las autoridades inglesas. Fue presentado con el Coronel Wilson, Gobernador de la colonia de Belice, a quien le informó que el gobierno mexicano había orde- nado el establecimiento de una sección aduanera, marítima y fronteriza en la Bahía de Chetumal y Río Hondo. Dejó muy claro que todas las embarcacio- nes mercantes, sin importar su nacionalidad, estarían obligadas a presentar su documentación o despachos a las autoridades del pontón Chetumal; siem- pre y cuando quisieran operar en cualquier punto de Río Hondo.
Aunque las autoridades en Belice no estaban tan a gusto con las disposicio- nes del gobierno mexicano, Othón P. Blanco logró con su habilidad y juicio- sa actuación, gestionar que las más altas autoridades inglesas aceptaran los ordenamientos de la Legislación Aduanera Mexicana, haciendo que dichas autoridades publicaran en el periódico oficial de la colonia británica, llamado