A. Government Code Sections Related to Missing Persons
1. California Penal Code Sections 14200-14213 and 14250
“A mí no me lo contó nadie, yo lo viví, de todo esto ya me había olvidado, pero leer que en ese momen- to las fuerzas subversivas no tenían poder, me obliga a recordarlo.” Así lo recuerda Pablo Jasienovicz en una carta publicada el 12/03/2010 por Foro Republicano.
“Caía la noche del viernes 15 de octubre de 1976, todo parecía normal en la barriada de Villa An- gus un barrio popular debajo de la barranca, cerca de las costas de río, terrenos bajos e inundables de la ciudad de Zárate con casas bajas, algunas muy precarias, calles sin asfaltar que siguen el orden que le dan las construcciones que buscan el mejor lugar para asentarse.
Alrededor de las 22 hs. un apagón en la zona, fue el preludio nefasto de lo que más tarde pasaría. En la calle Rodríguez Peña al 400 una casa muy linda, grande, con un parque de pasto bien corta- do, de paredes altas y puerta de madera, de repente: ruido de camiones, gente bajando, tomando posiciones y un grito ¡Ramiro salgan están rodeados! Los vecinos asustados no podían imaginar lo que sucedía, en sus patios soldados, y policías de civil, los obligaban a buscar refugio, solo se veían los cascos por el resplandor de la luna. De pronto un disparo desde la casa desencadeno la balacera, el ruido ensordecedor de las ráfagas de metralla taladraban las paredes y los destellos iluminaban la noche. Poco a poco se iban perdiendo los perfiles de la casa los vecinos testigos de semejante hecho aun recuerdan y dicen, parecía una guerra.
Adentro 6 personas: 4 adultos y dos niños. Ramiro, logra escapar, lo cubre en su retirada una de sus compañeras, su mujer herida, estaba embarazada, la mamá de los niños los cubrió con los col- chones y los dejó a resguardo, murió ametrallada, en el patio trasero sus últimas palabras fueron “Nos encontraron hijos de puta. Viva montoneros carajo” se cree que uno los integrantes alcanzó a escapar herido y algunos cuentan, que fue encontrado horas más tarde y lo mataron.
Una vez que terminaron los disparos sólo se sentía el caminar de los soldados entre los escombros, la oscuridad envolvía al barrio, no se permitía a los vecinos salir de sus casas, se aseguro el perí- metro, solo unos pocos se atrevieron a desobedecer y mirar por sus ventanas y ver un escenario en penumbras donde se iban cargaron los cuerpos en un camión, la joven embarazada aun vivía, y allí entre los escombros se encontró a los chicos que fueron llevados a la casa de en frente de la familia Ramírez y dejados en custodia, al otro día la abuela vino a buscarlos. Al amanecer la claridad iba descubriendo el horror de lo que había pasado, el miedo y la impotencia. Nunca supieron que armas se utilizaron pero la vivienda quedo destruida. Los testimonios de Rosa Medina y Juana Delia Vallejos son estremecedores, todavía se les eriza la piel al contarnos lo que paso esa noche, Rosa agrega en su relato, que los chiquitos decían “mi mamá y mi tío se escaparon y van a venir a buscarnos eso nos dijo mi mamá cuando nos escondió”. Juana cuenta del operativo “todo parecía estar muy preparado los autos, camiones y efectivos rodearon toda la manzana, dicen que a uno de los que se escapó, herido, lo encontraron allá arriba por la Meteor y lo mataron, porque el perro lo siguió y así los soldados lo encontraron, hasta el día de hoy nos preguntamos ¿por qué sería tan importante esta gente? Que hicieron tal despliegue, yo creo que nunca lo sabremos”.
Testimonios de Lindolfo Ovideo y Gabriel Di Paolo vecinos también, aseguran, “se sentían tiros y tiros nomás tiraban a mansalva, parecía que se esperaba mucha gente esa noche en la casa, porque
había mucha comida, fuentes con comida, que es lo que se pudo ver cuando los soldados después de cavar todo el terreno se fueron llevándose, mobiliario, armas, papeles, eran los soldados del arsenal, nosotros creemos por todos los comentarios que se hacían después, que tal vez se estaría por realizar una reunión, lo bueno que dejaron los chicos creo que se lo entregaron a la abuela, porque después de todo lo que se supo, que se llevaban los chicos, los soldados, acá no, los dejaron, sino quien se hubie- ra enterado,también seria desaparecidos”. Gabriel Di Paolo “La señora madre de los chiquitos era rubia, blanca de cara y tenían un perro muy lindo y parecía entrenado cuando los chicos salían a la puerta o iban hacer un mandado el perro los iba a buscar y los chicos venían prendidos del perro, que se escapo cuando paso esto, apareció a los dos días asustado.”
Por eso desde ese momento sólo especulaciones, nadie sabe quiénes eran, pero algunos recordaban que los chicos iban a la escuela, que era una casa que siempre tenía gente, que habían venido de Santa Fe o de Bahía Blanca pero nadie preguntaba, y hoy aún de esto no se habla, solo la gente del barrio sabe lo que pasó esa noche. Esa noche de octubre que todo parecía normal, ya no sería nada igual poco a poco iríamos tomando conciencia que la muerte seria la imagen cotidiana, porque la dictadura gobernaba este país.
Este episodio que se conoce como la matanza de Villa Angus de semejantes características, ocu- rrido en nuestra localidad, se asemeja a tantos otros, y se establece como modus operadus de la dictadura. Ahora bien ¿pudieron los grupos armados llamados comúnmente guerrilleros haber producido, un atentado al arsenal y hacer estallar su polvorín?
De montoneros podemos decir: Si bien “El Descamisado” era el órgano oficioso de los montone- ros, la revista “Evita Montonera” y el folleto “El Montonero”, fueron publicaciones oficiales, con comunicados de las distintas estructuras, partes de combate, editoriales que reflejaban las posi- ciones formales de “la Organización” sobre la coyuntura o sobre su estrategia. Después de haber consultado varias fuentes escritas y orales sobre las posibles actividades de la organización mon- toneros en la Zona, en el año 76, podemos descartar el atentado al Arsenal de Marina, de parte de esta organización.
Para ese entonces, si bien había operativos o actividades dentro de los objetivos que se habían fijado, también queda claro que las organizaciones estaban siendo tremendamente perseguidas y en algunos lugares brutalmente diezmados. En entrevista con los Antropólogos Forenses nos co- mentaban que los integrantes de los diferentes grupos se trasladaban continuamente, de provincia en provincia.
Y esto acarreaba consigo un anonimato y la clandestinidad en el lugar que se asentaran, que solo beneficiaba a los represores, tal es el caso de Villa Angus, antes mencionado.
Roberto Baschetti en su libro Documentos 1976-1977 volumen I Golpe militar Y “Resistencia Popular”, escribe en la página 63 con referencia al 17 de octubre.
“Bombas varias por otro aniversario del 17 de octubre. En la avenida San Juan al 4000 explota una bomba plástica en un camión con equipo de exteriores de un canal privado de TV. Con artefactos
De las conversaciones con Arnol Kremer cuyo nombre de guerra era Luis Mattini, rescatamos algunas cuestiones importantes para nuestra hipótesis. Fue el máximo dirigente del PRT-ERP lue- go de la muerte de Santucho hasta su disolución. Este zarateño de hablar pausado fue uno de los hombres claves en la década del ‘70. Para tratar de encontrar algunas respuestas nos remontamos en nuestra entrevista a algunos episodios antes del año 1973 y así esclarecer un poco el espacio de actividades de los grupos armados en la zona.
P:- Queremos preguntarte por qué, según tu punto de vista, fue más importante la actividad del ERP en Zárate que la de Montoneros.
AK:- Montoneros prácticamente no existía, dicho de una manera práctica. Además Zárate es una zona peronista, yo siempre dije que en Zárate el peronismo no ganaba las elecciones, las robaba. Pero justamente en Zárate no existía, podía tener alguna gente, pero como estructura no. Éramos dueños absolutos, incluso en Dálmine teníamos gente del ERP en las comisiones internas. En la zona del río Paraná (Zárate, Campana, Baradero, San Pedro) nuestra presencia era única.
P:- Siendo que Zárate es peronista, ¿Por qué PRT-ERP y no Montoneros?
AK:- Buena pregunta. Mirá yo no sé exactamente, pero Montoneros no hizo centro en el cordón industrial. Hizo centro en los gremios de servicios, salvo en algunos lugares, como en Córdoba. Pero allí incluso nosotros como en Villa Constitución (Santa Fe) teníamos predominancia. El PRT tuvo una política especialmente dirigida a todo lo que era grandes fábricas. En las fábricas chicas encon- trabas gente de Montoneros pero en las fábricas grandes no. Yo no quiero decir que controlábamos las fábricas pero en todo ese cordón teníamos una “célula” en cada una de ellas. Cuando se habló de la guerrilla industrial, en la época de Isabel (Perón), se habla del PRT. Pero ideológicamente sabíamos, por ejemplo, que cuando hacíamos un operativo en Dálmine los obreros salían y decían: Bien Carajo. Viva Perón Carajo.
Pero además en Zárate se dieron cosas extrañísimas, se dieron circunstancias como que el PRT, la Línea de Santucho (Roberto) contactó allí a un grupo ya experimentado, que éramos “ viejos”, de 30 años. Yo le llevo a la mayoría de los militantes del PRT 10 años. Los tres fundadores del PRT en Zárate, Reynol Hietana, que tiene mi edad, yo y Edgardo González, llegamos a armar un grupo que en los tiempos de la CGT de los Argentinos era de 20 personas.
Esto se fue decantando y algunos quedaron en el ERP. Después entró una generación nueva y más adelante de los viejos no quedamos ninguno. La izquierda tenía una base sólida, no era PC, no éra- mos gorilas. Estos núcleos tenían que ver con la actividad de la José Ingenieros (Biblioteca). Mal que les pese, la biblioteca era la “cueva” de donde surgimos.
P:- ¿Fuiste presidente de la Biblioteca?
AK:- Fui presidente, secretario. El viejo Lintridis (Moisés) fue el que dijo “Bueno estos muchachos hacen algo en este país” a pesar de que el viejo era un pacifista total. Luego el viejo se comportó como un héroe. Estoy haciendo una serie de semblanzas. Era un núcleo muy sólido. Cuando nosotros co- menzamos a activar estábamos bombardeando como se dice Dálmine, para tratar de entrar allí, yo había trabajado en Cometarsa donde me echan justamente por pertenecer al PRT.
Es notable, hasta el ‘73 nosotros no tuvimos ninguna caída. Esto le dio al ERP un cierto prestigio, eran operativos limpios y la gente apoyaba.
muy organizada. Una tradición muy formada donde toda la gente de izquierda tenía un prestigio muy grande, prestigio por ser buenas personas, además fuimos delegados sindicales, como trabajado- res éramos muy buenos, cumplidores. En una comunidad chica como Zárate, todo se sabe. Como dijo el viejo Lintridis si está la mejor gente, algo bueno deben estar haciendo. Creo que eso influyó mucho en la captación de cuadros, lo que vino después fue terrible porque todo esto obró como un descuido. Después del ‘73 hubo como un exceso de actividad en Zárate que nosotros tratamos de regular, cuan- do hablo de exceso me refiero a mucha actividad que dejaba flancos al descubierto, cuando vino la represión fue brutal. El trabajo nuestro fue muy paciente y la captación, vuelvo a repetirte, se debió, creo a la “figura” del núcleo original.
P:- ¿Después del ‘76?
AK:- Yo ya no estaba ahí, yo me fui a finales del ‘73, me fui por razones operativas, seguí viviendo un tiempo pero después ya me mudé. Pasaba por Zárate pero no tenía control de las operaciones. Se renovó gente, vinieron algunos cuadros de afuera, con malas experiencias y además se agrandó demasiado, para una zona como esa no necesitás tanto quilombo. Yo estuve allí tres años de trabajo intenso, pero me trasladé. Volvía, pero recuerdo que una vez para una reunión de Dálmine, estába- mos todos enmascarados y yo hablaba de la zona, los demás decían como sabe este cuadro… Yo no les dije que era de ahí.
En Zárate hubo un grave error y fue que se desarrolló de manera muy abierta la Juventud Guevarista. La cantidad de chicos muy jovencitos que murieron, se podría haber regulado. Mosqueira, Cavassi, Mariani, Paluci…
La causa por la cual nos fuimos de Zárate, es más por razones operativas que de seguridad. La razón era que cada vez que venía alguien de la Dirección Nacional, cuando yo era secretario de la zona, se llevaba alguien, eran cuadros muy sólidos, yo le preguntaba a quien te vás a llevar, hasta que me llevaron a mí.
Mi hermano también se va por otras razones, la mayoría de los caídos zarateños no caen en Zárate. P:- ¿Tu hermano? (Nos referimos a Rodolfo Kremer),
AK:- Mi hermano cae en San Pedro. No sé más que decirte. P- Pero después del golpe, ¿siguieron operando en Zárate?
AK: Después de lo de Monte Chingolo hubo un repliegue táctico, con la muerte de Santucho (julio del ‘76), el partido se repliega, quedan algunas células funcionando, pero la cúpula sale del país para reorganizarse.
P- Concretamente, te pregunto por la explosión del Arsenal de Zárate, se habla de un atentado gue- rrillero. ¿Ustedes tuvieron algo que ver?
AK:- no, el E.R.P. No fue. No fuimos nosotros, yo ya estaba afuera, para esa época en Checoslovaquia, reunidos con los cubanos, que nos decían que tratáramos de sacar a nuestra gente para evitar la ma- sacre. No el E.R.P. no fue.
La entrevista terminó como empezó, sin mediar demasiadas palabras, Arnol se levantó de la mesa del bar donde estábamos y, tal vez recordando sus épocas clandestinas desapareció dejándonos con
dría haber seguido sucediendo acciones individuales…” “… Mucho del armamento era de fabricación cacera, no teníamos la tecnología para desarrollar armas de gran precisión. En el caso de morteros no podían tener precisión ya que podían recorrer 150 metros más o menos pero sin ningún tipo de precisión, en el caso y en el lugar donde estuvo emplazado quedaba un pozo que provocaba la carga impulsora, pero repito el proyectil lanzado no tenía ningún tipo de precisión por lo cual me parece imposible la historia de la bengala. Pero como dije anteriormente puede haber sido una acción indivi- dual, no orgánica del ERP. Como sabemos la dirección del partido estaba fuera del país luego después de la caída de Roby”.
Reino nos sugirió que investigáramos si hubo conscriptos que estuvieran prestando servicios en el arsenal y buscando en el libro del Batallón Perdido y cotejando la lista de desaparecidos de Zárate encontramos tres, que son Salerni Luis (4/3/77), Ritter Gullermo (0/11/76), Giribaldi Bocelli Ri- cardo Hugo (16/09/77) con desaparición forzada. Con la coincidencia de la desaparición de Mario Palucci y Mario Mariani jóvenes que militaban en la Juventud Guevarista. Esto surge de seguir manejando un abanico de hipótesis.
“¿Qué podrían estar ocultando? Acá se abre una perspectiva nueva, los negocios de Massera ¿Habría una posibilidad que Massera se hubiera beneficiado con la explosión? ¿Hubiera destruido una línea de producción y haber empezado otra?
Luego se le pregunta sobre la posibilidad de un sabotaje “estoy pensando, si por ejemplo, un loco suelto hubiera usado un método muy rudimentario, para disparar una carga, hay cosas que necesitan nada más un poco de trotyl y unas tablas y es posible hacerlo, son propulsiones que no tienen direc- ción, el ángulo puede ser muy amplio. Si la carga pegó en la puerta de casualidad habrían encontrado un pozo, eso hubiera sido detectable, además se tendrían que haber escuchado dos explosiones la del impulso y la del impacto….¿un accidente? “La posibilidad de que ahí falle algo, es muy limitado”.