• No results found

3.4 Our Approach

3.4.2 Camera Position Sampling

La Historia de Vida es una técnica de investigación cualitativa, ubicada en el marco del denominado método biográfico, cuyo objeto principal es el análisis y transcripción que el investigador realiza a raíz de los relatos de una persona sobre su vida o momentos concretos de la misma (Martín, 1995) y también sobre los relatos y documentos extraídos de terceras personas, es decir, relatos y aportaciones realizadas por otras personas sobre el sujeto de la Historia de Vida.

Su principal finalidad la podemos localizar en el relato que se extraen de las mismas contextualizadas en un lugar y tiempo determinado, que permiten revivir, analizar e incluso situarse ante tales circunstancias y razonar su comportamiento en ese determinado momento. De esta forma las historias de vida constituyen un instrumento de narrativa que se construye a través del curso de la vida. Su elaboración aunque parece más propia de la vejez, no es exclusiva de esta. Una historia de vida es ante todo un relato autobiográfico. Constituye una metodología, que nos permite reunir los acontecimientos más significativos de la vida.

De igual forma Ferrarotti (1988) diría que la historia de vida significa profundizar en el mundo de los valores, de las representaciones y subjetividades que escapa a la atención de las ciencias sociales en nombre de datos y actos “desencarnados”, para este autor, las experiencias y valores compartidos constituyen el hilo conductor y el objeto privilegiado de las ciencias sociales, es así como el autor defiende la técnica argumentando que toda conducta, todo acto individual, aparece en su forma más individualizada como una síntesis horizontal de una estructura social. La vida termina siendo una práctica que se apropia de las relaciones sociales,

las internaliza y las transforma en estructuras psicológicas para su actividad de desestructuración y reestructuración.

El individuo, en relación con las estructuras y la historia de una sociedad, es un polo activo e imprime su huella como práctica sintética. Lejos de reflejar, reproducir o ser solo manipulado por lo social, el individuo se adueña de ello, lo mediatiza, lo filtra y lo traslada de nuevo proyectándolo en otra dimensión, y la única forma de aproximarse a dichas dimensiones y realidades es a través de la exploración del relato y la historia de vida del sujeto, es decir que cada acto individual es la totalización de un sistema social. El análisis de las historias de vida nos lleva entonces a la hermenéutica de una interacción donde cada relato biográfico nos da: la imagen totalizadora de un sistema social y una totalización en marcha.

Las historias de vida representan una modalidad de investigación cualitativa que provee de información acerca de los eventos y costumbres para demostrar cómo es la persona. Ésta revela las acciones de un individuo como actor humano y participante en la vida social mediante la reconstrucción de los acontecimientos que vivió y la transmisión de su experiencia vital. Es decir, incluye la información acumulada sobre la vida del sujeto: escolaridad, salud, familia, entre otros, realizada por el investigador, quien actúa como narrador, transcriptor y relator. Éste, mediante entrevistas sucesivas obtiene el testimonio subjetivo de una persona de los acontecimientos y valoraciones de su propia existencia. Se narra algo vivido, con su origen y desarrollo, con progresiones y regresiones, con contornos sumamente precisos, con sus cifras y significado.

Respecto a esto Blumer (1969), señala que los seres humanos actuamos en base a los significados que las cosas o eventos tengan para nosotros. Es así como se entiende que en la

historia de vida se recoge aquellos eventos de la vida de las personas que son dados a partir del significado que tengan los fenómenos y experiencias que éstas vayan formando a partir de aquello que han percibido como una manera de apreciar su propia vida, su mundo, su yo, y su realidad social.

Los objetivos de la historia de vida, como método de investigación, vistos desde lo propuesto por Ruíz (2003) son los siguientes:

Captar la totalidad de una experiencia biográfica, totalidad en el tiempo y en el espacio, desde la infancia hasta el presente, desde el yo íntimo a todos cuantos entran en relación significativa con la vida de una persona. Incluye las necesidades fisiológicas, la red familiar, las relaciones de amistad, la definición personal de la situación, el cambio personal y el cambio de la sociedad ambiental, los momentos críticos y las fases tranquilas, la inclusión y la marginación de un individuo en su mundo social circundante.

Captar la ambigüedad y el cambio. Lejos de una visión estática e inmóvil de las personas y de un proceso vital lógico y racional, la historia de vida intenta descubrir todos y cada uno de los cambios acaecidos a lo largo de su vida de la persona, las ambigüedades, faltas de lógica, dudas, contradicciones, vuelta atrás que se experimentan a lo largo de los años.

Captar la visión subjetiva con la que uno mismo se ve a sí mismo y al mundo, cómo interpreta su conducta y la de los demás, cómo atribuye méritos e impugna responsabilidades a sí mismo y a los otros. Tal visión revela la negociación que toda vida requiere entre las tendencias expresivas de la persona y las exigencias de racionalidad para acomodarse al mundo exterior.

Descubrir las claves de interpretación de fenómenos sociales de ámbito general e histórico que sólo encuentran explicación adecuada a través de la experiencia personal de los individuos concretos.

En conclusión, las historias de vida forman parte del campo de la investigación cualitativa, cuyo paradigma fenomenológico sostiene que la realidad es construida socialmente mediante definiciones individuales o colectivas de una determinada situación, es decir, se interesa por el entendimiento del fenómeno social, desde la visión del actor. De ahí que los datos obtenidos al utilizar la metodología cualitativa constan de ricas descripciones verbales sobre los asuntos estudiados.

Además, toma en consideración el significado afectivo que tienen las cosas, situaciones, experiencias y relaciones que afectan a las personas. En tal sentido, los estudios cualitativos siguen unas pautas de investigación flexibles y holísticas sobre las personas, escenarios o grupos, objeto de estudio, quienes, más que verse reducidos a variables, son estudiados como un todo, cuya riqueza y complejidad constituyen la esencia de lo que se investiga.