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CAN SERIAL RAPISTS BE DISTINGUISHED FROM ONE-OFF RAPISTS?

[181]

He mencionado antes que a partir del momento en que Lowdham dice «Éarendel me parece una palabra especial. No es anglosajón» (véase p. 112 y nota 113) hemos de tener en cuenta un tercer texto: la parte del texto mecanografiado F que sigue después de este punto y se extiende hasta el final de la Noche 66 (p. 122) fue desechada y substituida por otra versión. Llamaré «F1» al trozo desechado, y « F2» al texto que lo substituyó. El hecho de que al final de la sección rescrita sea F2 lo que continúe hasta el final de los Papeles demuestra que esta revisión fue llevada a cabo durante la confección del texto mecanografiado.

Durante cierto trecho el manuscrito original E fue seguido fielmente en F1 y para esa parte sólo es necesario dar el texto del último.

—En cualquier caso —dijo Lowdham—, Éarendel no es anglosajón. O más bien lo es y no lo es. Creo que se trata de uno de esos casos curiosos de «coincidencia lingüística» que me han confundido mucho tiempo. En mi opinión, a veces se desechan con demasiada facilidad como «meras casualidades». Ya sabéis las cosas que se encuentran en cualquier diccionario de una lengua extraña, que tanto gustan a los filólogos aficionados, deseosos de derivar una lengua de otra que conozcan mejor: una palabra que es casi idéntica en forma y significado a la palabra correspondiente en inglés, o latín, o hebreo, o lo que sea. Como mare «macho» en las Nuevas Hébridas y el latín maris, marem.

[186] O el ejemplo que solía darse como terrible advertencia en los antiguos libros de texto: popol

significa «gente» o «asamblea popular» en tamil, pero no tiene ninguna relación con populus o sus derivados, y en realidad deriva, dicen, de una palabra tamil que se refiere a una estera en la que se sientan los participantes. »Apuesto a que en ocasiones es pura casualidad, o al menos carece de importancia. Sin embargo, creo que a veces dos caminos diferentes, en tiempos y lugares muy distantes, pueden desembocar en una palabra muy similar, producto de un proceso oculto de creación de símbolos con una conclusión parecida. En cualquier caso, la «casualidad» puede despertar en la mente ecos más profundos o dormidos, con lo que la palabra similar [182] adquiere una significación o un contenido emocional similar. En todas las lenguas hay palabras en las que parece despertar el genio, palabras cuya forma, aun dentro del estilo general, poseen un resplandor o una belleza de virtud universal. —Si comprendo todo esto, y no estoy en absoluto seguro de hacerlo —dijo Markison—, supongo que estás intentando decirnos que has descubierto Éarendel o algo parecido en alguna lengua extraña. ¿Es así? —Creo que voy a interrumpir un momento —dijo Jeremy, que había estado muy inquieto desde que surgiera la palabra Éarendel—. Hemos intentado reforzar los recuerdos mediante la práctica, pero yo no he logrado gran cosa todavía. Sin embargo, he conseguido relacionar Numenor[187] con una biblioteca, con algo que encontré una vez cuando estaba trabajando en las historias de fantasmas. No puedo sacar nada más en claro, o no pude entonces. Pero como resultado del esfuerzo por recordar han salido a la luz una gran cantidad de escenas vagas de sueños de ésos en los que estás buscando algo, dando vueltas por bibliotecas en busca de un libro perdido para encontrar sólo polvo

e inquietud.

»Hace dos noches tuve un sueño del que todavía recuerdo un pasaje con bastante claridad. Yo tomaba una carpeta, o una cartulina, de una estantería alta, y dentro encontraba un manuscrito. Estaba escrito con una letra ornamental y bastante arcaica, pero creo recordar que yo sabía que en realidad no era antiguo (por el papel, o la tinta, o algo), sino que databa de este siglo. De vez en cuando había pasajes escritos en caracteres desconocidos.

—He encontrado aquella hoja perdida del manuscrito de mi padre —interrumpió Lowdham—.

[188] Se la he enseñado a Jeremy y está bastante seguro de que los caracteres son los mismos, aunque

no hemos conseguido descifrarlos. No es ningún alfabeto conocido en los libros.

—Y lo que es todavía más extraño —dijo Jeremy—, es que no hay ninguna relación entre mi visión o el manuscrito del sueño y Edwin Lowdham: el estilo de la escritura es completamente distinto. El viejo Edwin tiene una letra grande, negra, ancha y redondeada; la mía era más delicada y puntiaguda. »Bien, por desgracia lo que recuerdo del contenido del [183] manuscrito de mi sueño —lo llamo así porque empiezo a dudar de que este sueño se base en alguna experiencia consciente en absoluto— no tiene mucho sentido, pero trataba, creo, de algún tipo de historia legendaria[189] y estaba lleno de nombres que parecían pertenecer a la misma lengua. Recuerdo que el nombre Numenor o Numenore aparecía con frecuencia, igual que el nombre Ëarendil. Muy parecido, ya veis, pero escrito ë-a-r-e-n- d-i-l, Ëarendil.

»Así que creo que Arry probablemente tenga razón. Debe de ser un caso de coincidencia o congruencia lingüística, y la clave no se encuentra en el anglosajón. No hemos de preocuparnos por las conexiones del inglés Éarendel en las otras lenguas relacionadas, como los nombres propios

Orendel, y Aurvendill, o el sajón Horwendillus.[190]

—Pero ¿no está registrado Auriwandalo como nombre longobardo? —dijo Markison, que tiene metida la cucharada en la mayoría de disciplinas del saber—. Qué extraño que los longobardos surjan una y otra vez.

—Cierto —dijo Lowdham.

—Hum, sí, y hay una relación entre estos nombres y las estrellas —dijo Jeremy—. ¿Acaso no arrojó Thor el dedo de Aurvendil al cielo, Arry?[191] Y Ëarendil está relacionado con una estrella en la lengua extraña. No sé por qué, pero estoy seguro.[192] —Así es —dijo Lowdham—, pero en la lengua desconocida era sólo una relación legendaria, no lingüística, creo. Ëarendil significaba Amigo del Mar.[193] Estoy bastante seguro, porque… bueno, tal vez sea mejor que prosiga donde lo dejé. »Cuando desapareció mi padre …

El siguiente pasaje de E / F1 se conservó casi inalterado en el texto revisado F2 (pp. 113-114) hasta «alguna gran historia sobre Numenor», y no hay necesidad de repetirlo aquí. Los textos sólo difieren en el nombre de la «montaña en forma de cono»; por otro lado, hay una diferencia de gran importancia al determinar la relación de El Hundimiento de Anadûnê con los de Los papeles del

Notion Club. Donde F2 dice «¡Desolado está Minul-Tarik, el Pilar del Cielo está abandonado!» el nombre en E es Menelminda, substituido a lápiz por Meneltyúla, mientras que en F1 es Menel-tubel, substituido por Menel-tubil.

No obstante, a partir de «alguna gran historia sobre Numenor», los tres textos divergen entre sí, sobre todo el manuscrito E y el primer [184] texto mecanografiado F1. Por tanto, prosigo ahora con el texto de E (cf. pp. 113 ss.).

»Pero la mayor parte de estas palabras recordadas son y eran casuales, como las palabras que ves en un diccionario cuando estás buscando otra cosa. Transcurrió mucho tiempo antes de que empezara a apuntarlas y a emplearlas para la lengua que estaba “inventando” para divertirme. No pegaban, o, mejor dicho, empezaron a controlar y modificar mi lengua según su propio estilo. Llegó a ser difícil decir cuáles eran palabras inventadas y cuáles palabras fantasmas; en realidad pienso que la “invención” fue perdiendo cada vez más importancia. Pero siempre había un gran residuo que no podía incorporarse.

»No tardé en advertir, según aumentaban mis conocimientos, que algunos de los ingredientes eran anglosajón y otras cosas que os diré en seguida. Pero cuando los eliminé todavía quedaba una gran cantidad de palabras, y mientras reflexionaba lo que hacer con ellas hice un descubrimiento: pertenecían a otra lengua fantasma, que estaba relacionada con la otra. Podía ver muchas de las leyes o reglas de la evolución: el estilo númenóreano era el más antiguo en la mayoría de los aspectos, el más arcaico, mientras que el otro se había aproximado (como si hubiera entrado en contacto con nuestras costas occidentales) a un estilo mucho más similar a las antiguas lenguas noroccidentales.

—No entiendo —dijo Stainer. —Y yo tampoco —dijeron Markison y Guildford. —Dales los ejemplos que me diste a mí, Arry —dijo Ramer.

—Bueno —vaciló Lowdham—, lo haré, si recuerdo alguno en el que el pueblo llano pueda ver la relación con claridad (suele ser bastante complejo). Sí, lome es «noche» (pero no «oscuridad») y

lomenlinde es «ruiseñor», estoy seguro. En la segunda lengua es dumh, posteriormente du, y duilin.

Yo los relaciono con las palabras en occidental primitivo domi, domilinde. Alda significa «árbol» — fue una de las primeras palabras que me llegaron—, y orne cuando es más pequeño y delgado, como un abedul o serbal; en la segunda lengua tengo galað, y orn (plural yrn): los relaciono con galada, y

orne (plural ornei). A veces las formas son más similares: el Sol y la Luna, por ejemplo, aparecen

[185] como Anar, Isil junto a Anaur (posteriormente Arnor) e Ithil. Primero prefería una lengua y luego la otra, según el estado de ánimo lingüístico,[194] pero la más antigua me pareció siempre la más augusta, de algún modo, la más… no sé, litúrgica, monumental: solía llamarla latín de los Elfos. La otra parecía más teñida de la pérdida y la añoranza de estas costas de exilio… —hizo una pausa—, pero no sé por qué digo eso. —Pero ¿por qué latín de los Elfos? —preguntó Markison. —No estoy seguro —dijo Lowdham—. La verdad es que no me refiero a Elfos en ninguno de sus antiguos significados post-shakespeareanos. De hecho asocio la lengua con el nombre Eressë, que es una isla, creo. Suelo llamarla Eressëano.[195] Pero también está relacionada con nombres como

Eldar, Eldalie que al parecer se refieren a… bueno, a algo parecido a los Enkeladim de Ramer.[196]

—¡Eso me corta a mí el sueño! —exclamó Jeremy—.[197] ¡Claro! Ahora lo sé. No era una biblioteca. Era una carpeta que contenía un manuscrito, en una estantería alta que había en la habitación de segunda mano de Whitburn,[198] ese extraño y oscuro lugar donde aparecen todo tipo de cosas invendibles. ¡No me extraña que en mis sueños hubiera tanto polvo y ansiedad! Deben de haber pasado quince años desde que lo encontré allí: Quenta Eldalien, la Historia de los Elfos, de

John Arthurson,[199] en un manuscrito muy similar al que os he descrito. Le eché un vistazo ansioso pero rápido. Pero aquel día no tenía tiempo que perder, y en la tienda no había nadie que pudiera

responder mis preguntas, así que me fui rápidamente. Tenía la intención de volver, pero no lo hice hasta casi dos semanas después. Y entonces el manuscrito había desaparecido. No lo tenían apuntado en los registros y ni el viejo Whitburn ni ningún otro recordaba haberlo visto. Recuerdo que en ese entonces me pareció una catástrofe, pero estaba muy ocupado con otras cosas y no tardé en olvidarme de todo.

—La verdad es que parece que más de una mente hubiera trabajado en líneas similares —dijo Ramer—. Varias mentes, de hecho, porque nuestro experto está equivocado por una vez. Lewis también menciona el nombre en alguna parte.

—¡Cierto! —exclamó Jeremy—. En un prólogo ¿no? Pero creo que era una cita de una fuente desconocida. Y utilizaba la forma [186] numinor. Todas las otras fuentes dicen númenor, o númenórë, ¿no es verdad, Arry?[200]

—Sí —dijo Lowdham—. Nume es Oeste, y nore es linaje o tierra. En inglés antiguo era Westfolde, Hesperia.[201] Pero querías saber por qué Elfos. Bueno, eso me llegó por otra vía. ¿Recordáis que mencioné que el anglosajón me llegaba mezclado con otro material extraño? Bien, conocí el anglosajón a través de los libros ordinarios, por supuesto, bastante pronto, y eso cambió las cosas, aunque algunas de las palabras y los nombres que me llegaron no están en los diccionarios … Desde este punto y hasta el final de la Noche 66 la versión del manuscrito original E es muy similar al texto definitivo (pp. 118-122 ), aunque faltan algunos elementos, entre los cuales destaca la descripción de Lowdham de la antigua lentitud y sonoridad de la dicción (p. 119). Después de las palabras de Frankley «A menos que respaldes sus teorías, por supuesto» Lowdham prosigue: «La verdad es que creo que lo hacen. Tengo aquí un fragmento que me llegó muy pronto, mucho antes de que pudiera interpretarlo, y que se ha repetido una y otra vez en varias formas»: Westra lage wegas rehtas wraithas nu isti …[202] Los versos en inglés antiguo que empiezan Monað módes lust están en la escritura posterior, pero tienen la misma forma que en F2 (véase p. 120 y nota 126, y p. 153). En E no se menciona la fecha en que le «llegaron» los versos, ni que fuera una noche de mucho viento. El rasgo más notable de esta versión original es, evidentemente, que las dos «lenguas fantasmas» de Lowdham eran el Quenya y el Sindarin (o, mejor dicho, la lengua que pasaría a llamarse Sindarin). El relato de Lowdham en esta versión conserva, pues, la experiencia lingüística de Alboin Errol en El Camino Perdido (cf. nota 194): «El eressëano, como lo llamaba de muchacho … empezaba a estar bastante completo. Tenía también mucho beleriándico, y comenzaba a comprenderlo, y su relación con el eressëano» (CP.55-56).

La primera versión mecanografiada F1 sigue el manuscrito E al principio de la sección dada arriba («Pero la mayor parte de estas

palabras recordadas son y eran casuales …», p. 184), en la descripción de Lowdham de cómo las «palabras fantasmas» «empezaron a controlar y modificar mi lengua [inventada] según su propio estilo»; pero cuando dice que mientras cribaba el «gran residuo que no podía incorporarse» hizo un descubrimiento, éste es completamente distinto al del texto original. Aquí es donde el Adunaico aparece por primera vez. Es posible [187] que mi padre llevara mucho tiempo reflexionando acerca de esta nueva lengua, pero aun en ese caso parecería que no había alcanzado una forma lo suficientemente desarrollada para introducirla como la «segunda lengua» de Lowdham en el manuscrito E. De hecho, dudo que fuera así. Es más que probable que el Adunaico surgiera en este momento (para más comentarios al respecto veáse pp. 11-12).

Doy aquí el texto de F1 a partir de este punto (correspondiente al texto de E dado en pp. 183-184 y al texto final F2 en p. 114).

»Cuando supe más advertí que algunos de los ingredientes eran anglosajón y otras cosas parecidas: hablaré de eso dentro de un minuto, pues no era una parte significativa. Mientras trabajaba con el resto, recogiendo y cribándolo, hice un descubrimiento: tenía dos lenguas fantasmas, el Númenóreano A y el B. La mayor parte de las primeras cosas que obtuve eran B; posteriormente A me llegó con más frecuencia, pero B siguió siendo la lengua más habitual, sobre todo en cosas como pasajes conexos; A se limitaba principalmente a palabras y nombres sueltos, aunque creo que gran

cantidad de ellos están incorporados en mi lengua inventada.

»Por lo que podía o puedo ver, las dos lenguas no están relacionadas, aunque tienen algunas palabras en común. Pero además de estas lenguas hay un residuo, del que ahora advierto que consiste en algunos ecos de otras lenguas posteriores al Numenoreano A y B, pero derivan de ellas o de su mezcla. Ahora puedo determinar algunas de las leyes o líneas de cambio, porque las lenguas numenoreanas, creo, son arcaicas y pertenecen a un mundo más antiguo, mientras que las otras han evolucionado y son propias de la Tierra Media. —No lo entiendo del todo —dijo Stainer. La mayoría pensábamos lo mismo y así lo dijimos. —¿No podrías darles algunos de los ejemplos que me diste a mí, Arry? —dijo Ramer—. Algunos de los nombres importantes y una palabra o dos. Sería mejor que tuviéramos algo definido antes de continuar.

Lowdham vaciló. —Lo intentaré —dijo—. Pero no podré dar muchos ejemplos de las formas posteriores que han evolucionado; la mayor parte de las veces no es fácil comprender las relaciones, ni siquiera para los filólogos, sin numerosos ejemplos puestos por escrito todos juntos. [188]

»Bueno, tomemos el nombre Numenor o Numenore. Pertenece a la lengua A. Significa Oesternesse y se compone de nume “oeste” y nore “pueblo” o “país”; sin embargo, en B el nombre es

Anadun, y el pueblo es llamado Adunai. Y la tierra tiene otro nombre: Andore en A y Athanati en B, y

ambos significan “tierra del don”. Aquí no parece haber relación entre ambas lenguas, pero en las dos menel significa “los cielos”. Aparece en B en el nombre Menel-tubil, que he mencionado antes. Y parece haber alguna relación entre la palabra A Valar por un lado, que al parecer significa algo parecido a “dioses”, y el plural B Avaloi y el topónimo Avalloni por otro.

»El nombre Ëarendil, por cierto, pertenece a la lengua A, y contiene eäre “el mar abierto” y la raíz ndil “amor, devoción”. El nombre correspondiente en B es Pharazir, compuesto por pharaz y la raíz iri– [substituido a tinta en el texto mecanografiado por: Azrubel, compuesto por azar “mar” y la raíz bel–]. Una gran cantidad de los nombres parecen tener formas dobles como ésta, casi como si un mismo pueblo hablara dos lenguas. En ese caso, supongo que la situación podría compararse, por ejemplo, con la del chino en japón, o la del latín en Europa. Como si un hombre pudiera llamarse Godwin y también Theophilus o Amadeus. Pero aun así, en algún momento de la historia deben aparecer dos pueblos diferentes.

»No sé si queréis más ejemplos, pero las palabras para el Sol y la Luna en A son Anar e Isil (o en su forma más antigua Anar e Ithil), y en B son Uri y Nilu. Estas palabras sobreviven en una forma muy evolucionada en las lenguas posteriores de las que he hablado antes: Anor (Anaur) e Ithil, junto a

Uir, Yr y Nil, Njul. De nuevo las formas A y B no parecen relacionadas; pero hay una palabra que

aparece con frecuencia y es casi idéntica en ambas: lome en A, y lomi en B. Significa “noche”, pero tal como me llega me da la impresión de que no tiene connotaciones malignas: es una palabra de paz y belleza y carece de los matices de miedo o ceguera que tiene “oscuro” para nosotros. Desconozco la palabra A para el sentido maligno. En B y sus derivados hay muchas palabras o raíces, tales que dolgu, ugru, nulu. »Bueno, ya lo tenéis. Espero que no os hayáis aburrido todos. Me gustan estas lenguas. Las llamo Avalloniano y Adunaico.[203] Primero prefiero una y luego la otra, según mi estado de [189] ánimo

ar sauron túle nahamnalantier turkildi unuhuinetarkalion ohtakare valannar

Herunumen [ilu >] eru terhanteiluvataren … ëari ullier kilyannaNumenore ataltane.

mares fluirán en-el-Abismo … Numenor cayó.

y ? llegó ? … cayeron ?

bajo-la-sombra … ? hizo-la-guerra a-los-Poderes …

Señor-del-Oeste mundo se partió … de-Dios …

lingüístico, pero A, el Avalloniano, es la más hermosa debido a su estilo más simple y eufónico. Y de algún modo me parece más augusta, más antigua y, bueno, sagrada y litúrgica. Yo solía llamarla el latín de los Elfos. Pero el Adunaico está más teñida de la pérdida y la añoranza de la Tierra Media, estas costas de exilio. —Hizo una pausa, como si escuchara ecos desde una gran distancia—. Pero no sé por qué digo esto —concluyó.

Hubo un breve silencio y luego habló Markison. —¿Por qué la llamabas latín de los Elfos? — preguntó—. ¿Por qué Elfos? —Me parecía adecuado —respondió Lowdham—. Pero la verdad es que no me refería a elfo en ninguno de sus antiguos significados post-shakespeareanos…. El resto de la Noche 66 es idéntico al de F2 (pp. 118-122), excepto en que, igual que en E, la descripción por parte de Lowdham del antiguo modo de pronunciación está ausente. Veremos que en F1, igual que en E, Wilfrid Jeremy interrumpe para hablar del «manuscrito de su sueño» (p. 182), que encontró en una biblioteca, en el que aparecían los nombres Numenor y Ëarendil: los caracteres desconocidos de algunos de sus pasajes eran los mismos que los de la única hoja conservada de las «notas en una extraña escritura» de Edwin Lowdham (p. 111), que Arundel Lowdham había vuelto a encontrar; pero este pasaje está completamente ausente en F2 (p. 113). Posteriormente, en E, Jeremy regresa al tema