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Career work and learning: identity and goals

6.2 Internal factors affecting career decision-making

6.2.1 Career work and learning: identity and goals

Aunque es complejo encontrar explícitamente la definición de representación mental (RM) en la obra Richard Dawkins, ésta puede entenderse como una abstracción de la realidad elaborada en el espacio cognitivo. Este autor asume toda su postura desde el pensamiento darwinista, razón por la cual la

representación mental contiene dos factores determinantes para su comprensión: la selección natural y el lenguaje.

En primer lugar, la RM tiene una relación directa con la selección natural, debido a que la lógica de la última favoreció la evolución del cerebro como órgano vital para el procesamiento y respuesta a estímulos; de esta manera, sus transformaciones permitieron el alcance de mejores niveles de adaptación para que el cerebro se fuera consolidando como espacio focal de representaciones mentales, todas ellas instauradas como resultado de la abstracción de la realidad. Conforme iba encontrando complejidad en su composición y funcionamiento, las representaciones mentales incorporaban mayor funcionalidad en la relación con el entorno, siendo entonces la selección natural la responsable de generarlas. Así pues, la RM puede ser entendida -desde este primer factor- como la prueba infalible de la evolución del órgano cerebral al haber favorecido la adaptación y sobrevivencia del hombre.

Pregunta Richard Dawkins (citado por Dennett, 2006, p.p. 111):

“ i los neurocientíficos encontrasen un “centro de Dios” en el cerebro, los científicos darwinianos como yo querríamos saber por qué evolucionó el centro de dios. ¿por qué aquellos ancestros nuestros, que tuvieron la tendencia genética de desarrollar un centro de dios, sobrevivieron mejor que sus rivales, uienes no lo desarrollaron? ”

Puede ser que la respuesta lleve implícita la acción y efecto de la RD. Incluso, la tendencia natural del cerebro a originar mecanismos que faciliten su interacción con el entorno, ayuda a entender el carácter imprescindible de la RM. No puede existir realidad razonable sin el ejercicio mental de la representación. La realidad y su abstracción se dan gracias a la estructura mental que proporciona la representación.

Como segundo factor determinante se encuentra el lenguaje, entendido

como el agente cooperador en la constitución de las representaciones mentales. El lenguaje entabla relaciones directas con las representaciones mentales, en tanto existe una necesidad comunicativa. Chirs Buskes (2009), refiere el acto comunicativo como medio evolutivo para la adaptación cultural:

“Al comunicarnos con otros sabemos ue otros seres humanos tiene una idea propia del mundo y si queremos podemos ponernos en el lugar del otro. Gracias al lenguaje disponemos además de un medio evolutivo totalmente nuevo: la trasmisi n de conocimientos habilidades por medio de la cultura ” (2009, p.p. 217)

Al parecer, la transmisión verbal de cualquier idea (para este caso,

entendida como representación mental), hace que se estructure y sopese su valor con la realidad. En este sentido, la dinámica comunicativa en el espacio mental extrae la representación de lo estrictamente irreal para llevarlo al campo real. Así, el lenguaje materializa la RM en el sentido que la hace objetiva, además de prepararla para su validación en un tejido social.

Existen representaciones mentales que se transmiten a través del lenguaje: relaciones, conceptos, proposiciones, etc. Sin embargo, este proceso de trasmisión no es posible sin una lectura de contextos y sin un agente que las transmita. Para suplir ambas condiciones existen los memes:

“sobreviviendo a traducciones entre distintos len uajes, viajando como polizones en canciones, iconos, estatuas y rituales, reuniéndose de nuevo en extrañas combinaciones en el itinerario de las cabezas de ciertas personas, donde dan lugar a nuevas creaciones, que, si bien comparten un rasgo de familia con las ideas que las inspiraron adquieren nuevas características nuevos poderes a medida ue viajan” (Dennett, 2006, p.p, 24)

Estos dispositivos de información, cuentan con la posibilidad de crear y recrear el imaginario social en cualquiera de sus perspectivas (moral, religiosa, política, etc.). Por su condición comunicativa, llevan a configurar representaciones mentales en todos y cada uno de los individuos de una cultura. Richard Dawkins adhiere estrechamente su teoría evolucionista a los memes debido a que, por su naturaleza, cooperan en la adaptación de individuos a su contexto.

Puede decirse entonces que la RM para Dawkins, al haber sido favorecida por la evolución, se entiende como el resultado de una facultad mental que abstrae los rasgos de la realidad, y que lleva a cabo su estructuración por el ejercicio comunicativo efectuado por el lenguaje.

Ahora bien, esta misma cuestión desde la perspectiva de Daniel Dennett tiene un horizonte de comprensión distinto pero no contrario. Para Dennett, la RM

es un proceso mental que da razón de la realidad a partir de la tensión entre lo tangible y lo imaginable. En procura de una comprensión un poco más detallada, se señalan a continuación dos factores determinantes: el biológico y el comunicativo.

El factor biológico subraya como importante y necesario, para la creación de representaciones mentales, el buen funcionamiento del órgano cerebral. Dennett establece la validez de la representación mental en un cerebro sano. Todos y cada uno de los procesos que intervienen para la estructuración y configuración de la RM, deben tener en cuenta los estímulos externos a los que el individuo está sujeto. Esto es posible, únicamente a partir del óptimo funcionamiento cerebral; razón por la cual, cuando se alude a la RM en Dennett, se considera la tensión entre lo tangible y lo imaginable: lo tangible tiene que ver con la concreto, lo imaginable con la interacción de representaciones mentales en el espacio mental. Un cerebro en malas condiciones, lleva a cabo procesos mentales incoherentes ue no dan cuenta de la realidad De hecho, Dennett afirma ue “La representación puede estar siendo relacionada con las alucinaciones en tanto que la alucinación es una representación autoestimulada. El cerebro, o alguna de sus partes, en un descuido, en aña a la mente” (Dennett, 1995 ) En caso de que el cerebro no lleve a cabo un correcto funcionamiento, se habla de alucinaciones y no de representaciones mentales, ya que una alucinación es engañosa para efectos de la relación con el entorno. La RM, por su parte, disfruta de estímulos fieles a la realidad.

Así pues,

“…las alucinaciones son el resultado normal de lar os períodos de privaci n sensorial. Una posible explicación de este hecho sería que durante la privación sensorial, la parte dirigida por datos del sistema de generación y verificación de hipótesis haga descender la posición de su umbral para el ruido, el cual se ve así amplificado en forma de patrones arbitrarios de señales de confirmación y refutación, que terminan por convertirse en detalladas alucinaciones, cuyo contenido no es sin el producto de ansiosas expectativas y confirmaciones aleatorias. Además, como demuestra la mayoría de testimonios, las alucinaciones se van produciendo de forma gradual (en condiciones de privación sensorial o bajo el efecto de drogas). Primero son débiles para ir haciéndose mas fuertes (objetivas y narrativas). (Dennett, 1995, p.p. 25)

En resumen, toda representación mental no puede ser concebida sin un funcionamiento cerebral adecuado, en donde los procesos mentales que intervienen encuentran un óptimo rendimiento.

El segundo elemento determinante es el comunicativo. La RM se estructura,

sobretodo, en la transmisión e interacción con otros individuos. Así, cualquier RM lleva implícita una dimensión comunicativa, haciéndola interactuar con otras RM.

A propósito del origen de las representaciones mentales, para Daniel Dennett, la RM nace a la par con el lenguaje, puesto que éste al ser resultado de la evolución, configura en el espacio mental los criterios de lectura y explicación de la realidad; conforme se estructura el lenguaje, la representación mental toma forma definida. Así pues, el lenguaje afianza la RM puesto que con él evidencia la presencia de un pensamiento.

“para ue se produzca un pensamiento, alguien (alguna mente) debe pensarlo; para ue se produzca un dolor, al uien debe sentirlo (…) el problema con los cerebros es, parece, que cuando miramos en su interior, vemos que ahí no hay nadie. Ninguna parte del cerebro es el pensador que piensa o el sentidor que siente; tampoco todo el cerebro al completo parece ser un mejor candidato para cumplir ese papel tan especial. (Dennett, 1995, p.p, 41)

En síntesis, para Daniel Dennett, la representación mental encuentra su origen en la operacionalización del lenguaje y su garantía en el óptimo funcionamiento del aparato cerebral; para, de esta forma, entenderla como el resultado de una facultad humana capaz de dar cuenta de la realidad desde su confrontación con lo imaginable.

En cuanto a las convergencias entre Dennett y Dawkins, pueden resaltarse dos especialmente, a propósito de la RM. El primer punto de encuentro está determinado por el carácter primordial del elemento biológico: para ambos la validez y objetividad de la representación mental están dadas por la participación del órgano cerebral. Ahora bien, en el caso de Dawkins, este criterio está mencionado en términos de consecuencia evolutiva, distinto en Dennett, quien lo direcciona para efectos de su objetividad y validez.

La segunda afinidad tiene que ver con el carácter comunicativo que demanda la RM, siendo para ambos autores el lenguaje un dispositivo que

afianza la representación mental. Esta no se aísla del elemento comunicativo, ya que representa la única posibilidad para evidenciar la comunicación. Aunque parezca obvio, el contexto en el que se desarrolla la RM regula el lenguaje haciéndolo inteligible, allí se encuentra el valor de los memes en la construcción de representaciones mentales que pueden ser de tipo individual o colectivo.

En conclusión, la representación mental, y toda forma que de ella se derive, tiene en cuenta un elemento biológicamente innato y otro que tiene que ver con la experiencia social y cultural (criterio comunicativo). Para todos los tipos de representación mental, es imprescindible tener claridad en cada uno de estos elementos, así como de sus niveles participación en el espacio mental. De esta forma, se propone a continuación abordar el caso concreto de la representación de dios.