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Chapter 4: CASE STUDIES

4.3 Case Studies

IRLANDA, 1944 Diseñad o p or Andreína Díaz / V enezuela

Ante los desencuentros y las continuas presiones de los representantes de Estados Unidos, Rusia, China e Israel, en septiembre de 2002 decide fi- nalizar su labor al frente del ACNUDH.

Incidir en una globalización más humana, que no escatime los derechos de la creciente población inmigrante del planeta, donde las relaciones in- ternacionales sean equilibradas y los principios humanistas de justicia, equidad y dignidad sean efectivos. Ése es el nuevo horizonte para Mary Robinson y la organización Ethical Globalization Initiative (EGI-Realizing Rights, Iniciativa para la Globalización Ética), que fundó en octubre de 2002.

Su voz no cesa, la ofrece tenaz, inconformista y valiente como un clamor, como si fuera la única voz, como si fueran todas las voces.

Nació en una familia culta y católica irlandesa, su expediente académico es especialmente brillante y ha representado los más altos cargos políticos tanto en su país como a nivel internacional. Des- de muy joven, en el ámbito universitario y en el de representación política, ha sabido abrir caminos hasta entonces vetados para las mujeres.

Formó parte del Senado irlandés entre 1969 y 1989, en el que propició el debate hasta conse- guir la legalización de la contracepción en 1979. Irlanda es un país de larga tradición moral con- servadora pero ella litigó contra la legislación ir- landesa sobre homosexualidad ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos y fue pionera en la lucha contra la legislación económica y social discriminatoria para las mujeres. Desde los años ochenta trabajó en favor de la legalización del di- vorcio y la ampliación de los supuestos del abor- to.

En 1989 renunció al escaño de senadora y dio por terminada su carrera política. Se disponía a dedicarse en exclusiva a la práctica jurídica pri- vada. Pero el Partido Laborista irlandés (LP) le propuso ser candidata a la Presidencia del país y así contraponer su talante progresista a las ac- tuaciones antiabortistas y antidivorcistas de los poderosos sectores conservadores. Robinson aceptó con la condición de concurrir como candi- data independiente.

En 1990 el electorado dio su apoyo a la primera mujer Presidenta de Irlanda percibiéndola como la gran oportunidad de progreso: laica, legalista y no sectaria, sus posicionamientos eran inusuales en su país. Su labor fue fundamentalmente repre- sentativa y de armonización del juego político de partidos. Durante su mandato rompió los esque- mas tradicionales en la manera de hacer política, apostó por el diálogo para superar los conflictos y avanzó en la normalización de las relaciones con Gerry Adams (líder del partido republicano radical Sinn Féin, brazo político del Ejército Republicano

Irlandés, IRA) y la Reina Isabel II de Gran Bretaña, a pesar de las innumerables críticas. Convencida de los valores democráticos, ha trabajado para construir una sociedad basada en los principios de libertad y tolerancia, deshaciendo prejuicios, buscando las condiciones para la paz a través de procesos de negociación y posibilitando una solu- ción constitucional para el conflicto norirlandés. No obstante, durante su Presidencia no sólo se ocupó de las cuestiones internas. Viajó a Somalia en 1992 durante la crisis alimentaria, en 1994 visitó Ruanda tras el genocidio y mostró su deci- dido apoyo al Tribunal Penal Internacional de La Haya que juzgaba los crímenes de guerra en la antigua Yugoslavia.

Este abierto interés por la defensa de los dere- chos humanos en el mundo, en línea con las ac- tuaciones llevadas a cabo por la ONU en estos conflictos, convencieron a su Secretario General, Kofi Annan, de la idoneidad de Mary Robinson para desempeñar el cargo de Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Hu- manos (ACNUDH). Así, en septiembre de 1997, decide renunciar a la Presidencia de Irlanda e in- corporarse a esta nueva responsabilidad.

Mary Robinson declaró en alguna ocasión que su mandato requería que fuese “la voz de aquellos que no tienen voz”. Y así lo hizo hasta que sus continuas denuncias fueron respondidas por las principales potencias mundiales con la congela- ción de sus fondos al ACNUDH como medida de presión. Estados Unidos incluso se retiró de la Co- misión de Derechos Humanos en una actitud sin precedentes en la historia de la institución. Tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, y en un contexto complaciente con las nuevas vio- laciones de los derechos civiles que requería la guerra global contra el terrorismo, Mary tampoco silenció sus palabras: “Las libertades, arduamen- te conquistadas, deben protegerse frente a las amenazas y a la incertidumbre internacional”.

MARY ROBlNSON

Casada con Franklin D. Roosevelt, tuvo una hija y cinco hijos. Descendiente de inmigrantes y de familia influyente, quedó huérfana con 10 años. Sus tareas de voluntariado fueron una constante en su vida. Después de ser primera dama de Es- tados Unidos (1933-1945), fue nombrada dele- gada de Naciones Unidas (1946-1952) por Harry S. Truman, lideró la elaboración de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Designada por John F. Kennedy, presidió una comisión para analizar el estatus de la mujer en su país (1961- 62). Defendió los derechos de los afroamerica- nos y de las mujeres, fue diplomática, pacifista y escritora.

Ella dijo que “es más inteligente tener esperanza que no tenerla, tratar de hacer las cosas que no

ELEANOR

ROOSEVELT