Chapter 2: Generalised Distribution and Contemporary Japanese Mass Art I Introduction: Carroll on consumption
III: Case Study: Kitamura's Versus (2004) and Miike's Visitor Q (2001)
Es importante explorar el tema de los retos que suponen la diversidad a la luz de la idea de prestigio. Para esto, haré una contraposición entre las ideas de la comisión británica y de la actual configuración de la formación en la Escuela, sobre cómo debe ser un oficial naval. Así, se podrá ver cómo, aunque se hayan modificado ciertos parámetros, la categoría de prestigio no se pierda. Cosa que logra pelear contra el imaginario que existe sobre la institución naval, y a la vez, alimentar la idea de cómo se configura el prestigio dentro de la Armada Nacional.
Como lo dije anteriormente, el proyecto del Imperio Británico fue crear una suerte de ‘civilización’ dentro y fuera de sus colonias, esto se siguió reproduciendo hasta el siglo XX aún con la fuerza que tenía el Imperio. En este caso puntual, la importancia que tenía la Armada Real Británica, la que había asegurado los territorios al Imperio, fue quien influencio a la Armada Colombiana. Teniendo en cuenta que al estructurar toda la institución naval, también escogieron quienes iba a ser parte de ella, es imposible negar que existieron intereses de por medio. La importancia de la imagen, de los buenos modales y de un oficial íntegro, se configuraba en un tipo particular de cuerpo que, aunque respondía a las capacidades de aquellos que querían incorporarse19 también respondían a ideas políticas y sociales propias
del contexto propio y al colombiano. El perfil del oficial naval fue muy claro para los británicos20 y se siguió reproduciendo, a veces con intención y otras no.
Este perfil que se heredó de los británicos supone un reto gigante a la apertura étnica y social que ha tenido la institución. Hoy en día las comunidades vulnerables han tenido la posibilidad, no completamente, pero sí de varias maneras, de reivindicar sus derechos. La entrada a la Armada, supone la posibilidad (para aquellos que lo quieran), de ser parte de una institución que es considerada de élite. En este punto, la institución empieza a ser consciente
19 La comisión naval británica llega en los años 30, en aquel momento el reconocimiento a las
comunidades afros e indígenas era inexistente. La idea de la eugenesia era muy fuerte y las posibilidades de educación para estas comunidades eran inexistentes. Claramente su perfil no encajaba en el de oficial naval.
20 A su llegada, los británicos, empezaron a relacionarse con las familias prestantes de Cartagena,
por la manera en que esta sociedad emulaba valores que ellos consideraban apropiados. Por esto, la Armada se vio constantemente relacionada con familias reconocidas de la Heroica.
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de que el prestigio puede moldearse en cuerpos distintos y no se va a suponer una pérdida de este, debido a la cada vez mayor diversidad existente dentro de la institución. El reto ha sido y seguirá siendo la transformación misma de la idea que heredó la tradición británica.
El reto es entender que el uniforme blanco lo puede portar cualquier hombre o mujer que cumpla con los parámetros académicos y de condición física. Que si bien parte importante de la configuración naval es la herencia británica, hay tradiciones que no se deben ser legitimando y más en el contexto que vivimos hoy en día. La importancia de la entrada de mujeres, afros, indígenas y personas pertenecientes a clases sociales medias-bajas, marca un hito en la configuración que se piensa de la Armada. Esto, aunque aún es un resto y hay mucho camino por delante, nos demuestra que la institución militar más conservadora, se ha visto enfrentada a un nuevo mundo, que ve como necesaria la apertura a las diferencias.
El prestigio se ve reflejado, más allá de la manera en que lucen y hablan (que es un plus, no se puede negar), en los profesionales que salen de la Escuela Naval, como expertos en temas marítimos, se ve en el desempeño en campo y las relaciones que mantienen con sus colegas. Los ascensos de los rangos, son la muestra de cómo esto supone obtención de prestigio y de nuevo respeto ganado.
Finalmente, el reto más grande que queda es combatir el imaginario de la Armada Nacional como institución elitista. Es pensar qué se conserva y que se rechaza de la tradición británica que dejó una huella particular, tanto positiva como negativamente, en la construcción de la fuerza naval de nuestro país. Aunque la apertura está ocurriendo, es importante ver qué pasa con la manera en que se siguen moldeando los cuerpos, los modales y la forma misma de ser. Es importante entender que tanto influencia esto en las dos nociones de prestigio que están en la institución: la externa y la interna. Entender estas connotaciones que trae cada una para la Armada Nacional es otro de los retos que debe enfrenta la institución.
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Capítulo 4:
Buen viento y
buena mar:
reflexiones
finales
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4.1 Ser marino es entender que la existencia es profesión y amor
“Ser marino es entregarse sin palabras a las mil y una estrellas del universo y depositarlas en el cristal del alma. Es grabar en el corazón la alegría del hogar lejano y adherirlo a la esperanza. Es soñar entre ninfas a conquistar a delfos y a Neptuno y enlazar los recuerdos con la soga fugaz de pensamiento. Es dulcificar las ilusiones con esa salobre caricia de la brisa del mar” –Anónimo
Después de ver los retos que ha afrontado la institución y que debe seguir haciéndolo, es necesario hacer unas reflexiones finales sobre dos ideas puntuales: la primera, la Armada como una institución donde se construye una manera particular de prestigio; la segunda, la oficialidad naval entendida como una élite. Esto a manera de cierre de todas las experiencias expuestas de los oficiales y de la mía en el trabajo de campo.
Durante los relatos de los oficiales cada vez se fue esclareciendo cuáles eran las razones de la obtención de prestigio. En ese sentido, la definición que apropie de Goode (1978), se fue haciendo más evidente, efectivamente el prestigio es asignado por un colectivo (en este caso, la sociedad colombiana, las otras Fuerzas Militares o las familias) o por un individuo (alguna persona cercana, algún miembro de la sociedad colombiana o algún miembro de la Fuerzas Militares). Esto que se asigna es porque se ve un comportamiento por encima de la media, aquí empieza a diferenciarse la construcción del prestigio dentro y fuera de la institución. Dentro, se muestra que la obtención de prestigio se da gracias a la manera en que se desempeñan los oficiales, a los ascensos, a su compañerismo y a su herencia británica, el dinero no es un factor que entra en juego, ni la clase proveniente, ya que los cuerpos han sido moldeados para responder a las necesidades de la institución, pero eso sí, esto acarrea la creación de vínculos sociales deseados, que aunque no supongan beneficios propiamente económicos, sí traen beneficios sociales, como un estatus. Para afuera, el imaginario social se ha ido alimentando con las relaciones que se hacen de una Armada con oficiales provenientes de clase social alta, con dinero y que llegan también a generar grandes ganancias. Se desconoce que si bien hay bastante estabilidad en la oficialidad, en términos de vivienda, salud y pensión, las ganancias no son tan altas y la dedicación es bastante extenuante, estar dispuesto todo el tiempo para lo que necesite la institución explica porque los beneficios se les asignan a estas personas.