En la ciudad de Lérida hay una prisión, donde no faltan presos, pequeña, bonita, bastantes envía el barón, lireta, liró.
Ciento cincuenta presos cantan una canción, la niña les escucha pequeña, bonita,
desde el alto del mirador. lireta, liró.
Cantad, cantad, buenos presos, de aquí os sacaré yo,
iré a ver a mi padre pequeña, bonita, conseguiré el perdón, lireta, liró.
Ay, padre, padre mío, yo os pido un don. Ay, padre, padre mío, pequeña, bonita, las llaves de la prisión, lireta, liró.
Ay, hija Margarita, mañana liberaré a todos, Ay padre, padre mío, pequeña, bonita, acusadme a mí de todo, lireta, liró.
Y en cada cabeza en la horca, poned un ramo de flores para que la gente cuando pase, pequeña, bonita,
sienta el buen olor, lireta, liró.
FICHA TÉCNICA
Letras: Canciones Tradicionales Catalanas Música: Popular
Arreglos y Dirección de Orquesta: Antoni Ros-Marbà Compañía Discográfica: Edigsa
Referencia del LP: C.M. 189 LS - Dep. Legal B. 40.482/1967 Técnico de Grabación: Jaume Gratacà
Dirección Artística: Salvador Gratacòs
Conjunto Instrumental: 8 Violines, 3 Violas, 2 Violoncelos, Contrabajo, 2 Flautas, Flauta Dulce, Clarinete Bajo, Oboe, Cuerno Inglés, Fagot, 3 Trompas, 2 Trompetas, Trombón, Tuba, 2 Fiscornios, Tenora, Tible, Arpa, Piano y Percusión.
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Es el segundo larga duración de Serrat. Atrás ha quedado su long play “Ara que tinc vint anys” que significó sobradamente el descubrimiento de los modos y maneras del nuevo cantautor.
Serrat elige para su segundo álbum versionar diversas canciones del folklore tradicional catalán. Son temas que han ido quedando en la memoria sentimental y cultural de las gentes de su pueblo y se dispone a renovarlas y popularizarlas.
A pesar de que el álbum no salió a la venta hasta mediados del año 1968, fue grabado en el año anterior y la discográfica Edigsa hubo de aplazar su salida a la venta por la campaña de críticas que se desencadenó en Cataluña a causa de la decisión de Serrat de grabar también en castellano y aceptar el nombramiento como representante de Televisión Española para el festival de Eurovisión.
No fue hasta unos meses después de su renuncia cuando los directivos de Edigsa decidieron publicar este trabajo al percibir entonces un evidente cambio de opiniones hacia Serrat en la sociedad catalana, que lejos de criticarle la decisión de ejercer su bilingüismo, ahora le aclamaba por reivindicar el uso del catalán como lengua propia y representativa de un pueblo.
Por el contrario, en el resto de España, son numerosos los ejemplos de crítica feroz e intolerancia hacia todo lo que significaba Joan Manuel Serrat. La terrible campaña auspiciada por los medios de comunicación oficiales da lugar a hechos tan vergonzosos como abucheos en sus recitales y quemas públicas de sus discos como si de autos de fe se tratara.
Es en este clima tan enraizado y controvertido cuando se pone a la venta el disco “Cançons tradicionals”, con medio país considerando a Serrat como un héroe y el otro medio como un renegado.
El disco alberga una colección de temas sencillos, muy representativos del sentir catalán. En general se trata de canciones escritas en pasados siglos y que se han ido transmitiendo de generación en generación. Serrat las canta ahora y con ello, asegura la supervivencia de esos temas.
La portada del disco mostraba en su primera edición una fotografía de Joan Manuel fumando un cigarrillo, una imagen que se suprimió años después y se aumentó el tamaño del grabado original de los segadores de la primera portada, que -no hay que olvidarlo- tuvo bastantes problemas para pasar por la censura.
Serrat interpreta estas canciones con suma sencillez, sin adornarse en lo más mínimo y dándole a todo el trabajo un tono serio y formal, procurando no desvirtuar la importancia de las letras y la primitiva música.
Los acertados arreglos de Antonio Ros-Marbà contribuyen en todo momento a que el disco camine por un sendero íntimo y sosegado, dándole a estas canciones un sello de inocencia y pureza musical como en ningún otro disco de Serrat.
Canciones para escuchar tranquilamente y saborearlas. Temas que muchas veces ha gustado Serrat de incluir en sus conciertos como señas de identidad de la cultura de su pueblo y que ha logrado trasmitir incluso a públicos no catalanes la emoción de canciones tan hermosas como “El testament d’Amelia” y “La cançó del lladre”.
EL TESTAMENT D'AMELIA
Una canción que data probablemente del siglo XIV y que cuenta la historia de un pasaje de la vida de la hija de un rey. La muchacha está enferma de amores y su madre le aconseja confesar y hacer testamento. Así lo hace ella y distribuye sus bienes entre los pobres, su hermano y la Virgen, y a su madre le deja en herencia a su marido para que lo siga guardando en su alcoba "como ya hace mucho tiempo que lo viene haciendo”.
De una gran popularidad en los ambientes catalanes, la canción ha llegado hasta nuestros días con un considerable número de variaciones en su música, pero no así en su letra que es marcadamente constante.
En ella hallamos imágenes muy convincentes de la gravedad de los hechos que narra. Sobre todo en la repetición de los versos “Ai, que el meu cor se'm nua/ com un pom de clavells” que suponen una preciosa forma de expresar el ánimo de la atribulada protagonista.
El tema ha conocido muchas versiones -la han interpretado Tete Montoliu, Jordi Savall y la Companyia Electrica Dharma con Ginesa Ortega, entre otros-, si bien fue Serrat el primero que la grabó.
“El testament d’Amelia” se supone que fue escrita para la tercera hija de Ramón Berenguer III y Dulce de Provenza, cuyo nombre era quizás Mahalta o Mafalda. De autor anónimo porque como Serrat ha explicado en algunos conciertos, “el cuello es el cuello”...
LA PRESÓ DEL REI DE FRANÇA
La canción recoge algunos de los hechos ocurridos a Francisco I (1494-1547), Rey de Francia que fue derrotado en la batalla de Pavía en el año 1525 y tuvo que rendirse por ello a Joan Aldana, capitán del ejército de Carlos V. Parece ser Aldana atravesó Cataluña con su prisionero y la impronta de su paso fue el origen de esta canción que Serrat interpreta con la gravedad obligada por sus versos.
La música que la acompaña permanece en todo momento en segundo plano y sólo la flauta participa activamente en algún pasaje.
EL COMTE ARNAU
A pesar de que se pensaba que era la más antigua del cancionero catalán -al estar escrita para Arnau Mir, Conde de Pallars Jussá en el siglo XII-, las modernas investigaciones han datado la canción perteneciente al siglo XVI o de los comienzos del XVII.
La letra de la canción peca de excesivo esquematismo y repite los diálogos constantemente. Quizás para remarcar la soledad en la que se encontraba el conde, que quería descargar su pena con la compañía de algunas de sus hijas. Serrat supera con dignidad la interpretación de esta cancioncilla que por su estructura monocorde no permite el lucimiento.
LA CANÇÓ DEL LLADRE
Mi tema preferido de este disco y sin duda, el de mayor riqueza musical. Una preciosa canción que Serrat ha seguido cantando en sus conciertos de "Sombras de la China". Y esta vez en una remozada versión merced a los nuevos arreglos que consiguen que el piano de 'Kitflus' y la flauta de Tito Duarte nos transporten a una última dimensión, a un paraíso de rosas y agua. Una canción de extrema fragilidad en la que la entonadísima voz de Serrat nos encierra el corazón en un puño.
Bromeaba Joan Manuel al apuntar en los recitales de su última gira que el título de esta canción no tenía nada que ver con ninguno de los presentes en el concierto, y que había que volver a recordar aquello de “cualquier parecido con la realidad era pura coincidencia...”
En su letra la figura del ladrón está tratada con un sentimiento complejo. Por una parte hace hincapié en la ejemplar condena que merece, pero por otra traslucen en sus versos una simpatía y admiración indisimulable hacia el protagonista.
L'ESTUDIANT DE VIC
“L’estudiant de Vic” es una simpática canción que narra las andanzas del muchacho que por despecho a no poderse casar con una viuda, decide hacerse cura y servir en un rectorado.
Pero no debía estar muy convencido de su decisión y tan pronto como puede, deja embarazada a la viuda: “quan es van tornar a trobar,/ una basca ja en tenia” (“cuando la vuelven a ver,/ una barriga, ya tenía”).
El tono humorístico de sus versos no impide que estemos ante un tema que Serrat vuelve a interpretar con la seriedad y el formalismo presentes en todo el disco.
LA DAMA D'ARAGÓ
En el folleto que acompaña al disco se nos dice que valía la pena escuchar esta canción como si la sintiéramos por primera vez. Tanto su delicada letra como su música sencilla y sugerente nos aportan sensaciones muy agradables. Se trata de glosar la belleza de la protagonista y lo hace con imágenes muy logradas. Basta la primera estrofa para convencernos de que estamos ante una dama singular: “A Aragó n'hi ha dama/ que és bonica com un sol,/ té la cabellera rossa,/ li arriba fins als talons”.
El estribillo que se repite tras cada estrofa advierte del destino trágico que espera a aquellos que caigan en su profana y renacentista belleza.
EL BALL DE LA CIVADA
"El ball de la civada" ha llegado hasta nuestros días como un juego para que los niños bailen. Sin embargo su texto recuerda el tiempo en que era bailada por adultos -en su mayoría damas- en las reuniones que tenían lugar entre las faenas del campo. También existe la teoría de que el hecho de que en sus versos se hable de cebada y no de trigo obliga a pensar en un origen más lejano en el tiempo.
De ritmo muy alegre y con un estribillo muy pegadizo -que está presente en todas las estrofas con ligeros cambios-, esta canción fue la elegida por una banda infantil de música para recibir a Serrat en el aeropuerto tras la vuelta de su exilio.
CANÇÓ DE BATRE
He aquí otro ejemplo de cómo las faenas de los campesinos se acompañaban con cantos y coplillas. La versión que recuperó Serrat tiene un origen mallorquín y es la única canción de su repertorio sin acordes musicales.
EL ROSSINYOL
Otra preciosa canción que ha conocido bastantes versiones en voces de otros intérpretes. Su melodía mantiene una gran delicadeza y el comienzo de la letra es bastante digno y eficaz.
La voz firme y segura de Serrat consigue dar una gran credibilidad a estos versos que hablan de las penas y fatigas de la malcasada.
LA PRESÓ DE LLEIDA
El último corte cuenta la trágica historia de unos presos que terminarán en la horca gracias a la “generosidad” del barón que no halla mejor medio para liberarlos. Toda la canción está envuelta en un aire triste y solemne de acorde a la gravedad de sus versos. Y Serrat no abandona su maestría a pesar de que la canción adolece de excesiva monotonía y la música es poco menos que inapreciable.