CHAPTER 6 AN ANOVA METHOD OF EVALUATING SPECIFICATION
6.3 A CASE STUDY IN ROUGHNESS MEASUREMENT
Las Naciones Unidas se han comprometido activamente a fomentar las relaciones armonio-sas entre la India y el Pakistán, países que desde hace décadas padecen los efectos de la con-troversia sobre Cachemira. El problema se remonta a los años cuarenta, cuando el Estado de Jammu y Cachemira fue uno de los principados a los que se dio la opción de adherirse a la India o al Pakistán en virtud del plan de partición y la Ley de Independencia de la India de 1947. El Maharajá hindú de Jammu y Cachemira, cuya población era principalmente musulmana, firmó el instrumento de adhesión de su Estado a la India.
El Consejo de Seguridad examinó la cuestión por primera vez en 1948, cuando la India denunció que miembros de diversas tribus y otras personas estaban invadiendo Jammu y Cachemira con el apoyo y la participación del Pakistán y que se estaban produciendo com-bates. El Pakistán negó las acusaciones y declaró ilegal la adhesión de Jammu y Cachemira a la India.
El Consejo recomendó varias medidas, incluido el envío de observadores militares de las Naciones Unidas, para poner fin a la lucha. También estableció una comisión de las Na-ciones Unidas para la India y el Pakistán, que hizo propuestas sobre la cesación del fuego, la retirada de las tropas y la celebración de un plebiscito para decidir la cuestión. Ambas par-tes aceptaron la propuesta, pero no se pudo llegar a un acuerdo acerca de las modalidades del plebiscito. Desde 1949, tras un acuerdo de cesación del fuego firmado por las partes, el Grupo de Observadores Militares de las Naciones Unidas entre la India y el Pakistán
(UNMOGIP) ha controlado la línea de cesación del fuego en Jammu y Cachemira.
Tras un acuerdo firmado en 1972, las partes se comprometieron a solucionar sus dife-rencias pacíficamente, pero se ha mantenido la tensión. En abril de 2003 se vislumbró la posibilidad de salir del estancamiento cuando el Primer Ministro de la India y el Presidente del Pakistán comenzaron a adoptar una serie de medidas recíprocas destinadas a mejorar las relaciones bilaterales. El Secretario General manifestó su esperanza de que la normalización
En lo que respecta a la administración del Programa por la Secretaría, el grupo concluyó que había habido mala administración por parte del Jefe de la Oficina del Programa para el Iraq. El Comité Volcker afirmó que el antiguo jefe de la Oficina del Programa para el Iraq había aceptado 147.000 dólares en concepto de sobornos durante su mandato, una acusación que éste rechazó. Sin embargo, el Secretario General decidió levantar de inmediato su inmunidad judicial. El Comité también investigó las denuncias contra el Secretario General y concluyó que éste no había participado en las decisiones sobre adquisiciones.
Desde la publicación del Informe Volcker se han puesto en marcha varias iniciativas de reforma de la gestión con el fin de fortalecer una conducta ética, la supervisión interna y la rendición de cuentas, la transparencia, la declaración de la situación financiera y la protección de los denunciantes.
de las relaciones diplomáticas y el restablecimiento de las comunicaciones por ferrocarril, por carretera y por vía aérea, así como otras medidas de fomento de la confianza, condujese a la reanudación de un diálogo sostenido.
En noviembre, el Pakistán ofreció una cesación del fuego unilateral en la línea de con-trol de Jammu y Cachemira con efecto a partir del 25 de noviembre, primer día de las festi-vidades musulmanas de Eid Al-Fitr, a lo que la India respondió positivamente. Finalmente, todas estas iniciativas condujeron a una cumbre que se celebró durante los días 4 y 5 de enero de 2004 en Islamabad entre el Primer Ministro de la India, Atal Bihari Vajpayee, y el Presidente del Pakistán, Pervez Musharraf, y su Primer Ministro, Zarafulah Khan Jamali.
El Secretario General encomió a los dos líderes, añadiendo que la mejora de las relacio-nes sería muy importante para toda la región del Asia meridional, no sólo porque reduciría las tensiones, sino también desde el punto de vista económico y social. Instó a ambas partes a proseguir sus gestiones, en aras de la promoción de un diálogo sostenido y serio. Y en lo que calificó de “un elocuente gesto de paz y una oportunidad para volver a reunir a familias separadas durante casi 60 años”, en abril de 2005 se inauguró un servicio de autobuses a través de la línea de cesación del fuego.
Más recientemente, un atentado perpetrado en febrero de 2007 contra el tren “Friend-ship Express”, que hace la ruta entre Nueva Delhi y Lahore, se saldó con 67 muertos y casi 20 heridos. El Secretario General Ban Ki-moon, en una declaración de la que se hizo eco el Consejo de Seguridad, condenó enérgicamente el atentado terrorista y exigió que sus autores fueran llevados ante la justicia. También expresó su satisfacción por el hecho de que tras el atentado los líderes de la India y el Pakistán hubieran reafirmado su determinación de seguir avanzando en la senda del diálogo.
Tayikistán
Tayikistán obtuvo la independencia en 1991, después de la desintegración de la Unión Soviética. Pronto tuvo que hacer frente a una grave crisis social y económica, a tensiones regionales y políticas y a diferencias entre los laicistas y los tradicionalistas proislámicos, que sumieron al país en una guerra civil que se saldó con más de 50.000 muertos. En 1994, las conversaciones celebradas bajo los auspicios del Representante Especial del Secretario Ge-neral condujeron a la firma de un acuerdo de cesación del fuego y el Consejo de Seguridad estableció la Misión de Observadores de las Naciones Unidas en Tayikistán (MONUT) para ayudar a supervisar su cumplimiento.
En 1997, las negociaciones patrocinadas por las Naciones Unidas culminaron en un acuerdo de paz que la MONUT ayudó a aplicar, en estrecha cooperación con una fuerza de mantenimiento de la paz de la Comunidad de Estados Independientes y con una misión de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE). En febrero de 2000 se celebraron las primeras elecciones parlamentarias multipartidistas del país. La MONUT se retiró en mayo y fue sustituida por una presencia mucho más pequeña, la Ofi-cina de las Naciones Unidas para la Consolidación de la Paz en Tayikistán (UNTOP), con
el mandato de ayudar a consolidar la paz y promover la democracia. La UNTOP finalizó su labor el 31 de julio de 2007.
El cierre de la UNTOP puso punto final a un capítulo de la asistencia política de las Na-ciones Unidas en Asia central, pero en diciembre de 2007 se abrió una nueva página con la inauguración del Centro Regional de las Naciones Unidas para la Diplomacia Preventiva
en Asia Central. Con sede en Ashgabat, la capital de Turkmenistán, el Centro se estableció
para ayudar a los gobiernos de la región a hacer frente a una serie de desafíos y amenazas co-munes de manera pacífica y con espíritu de cooperación, en particular el terrorismo, el tráfi-co de estupefacientes, la delincuencia organizada y la degradación del medio ambiente.
El Centro, que representa la culminación de varios años de consultas entre las Naciones Unidas y los cinco países de Asia central, ofrecerá a los gobiernos su asistencia en esferas, como la creación de capacidad para prevenir los conflictos de manera pacífica, la facilita-ción del diálogo, y la catalizafacilita-ción del apoyo internacional para proyectos e iniciativas espe-cíficos. El Centro colaborará estrechamente con los programas y organismos existentes de las Naciones Unidas en Asia central y con las organizaciones regionales.
Camboya
Antes de la aplicación del Acuerdo de Paz de París de 1991, logrado con la intermediación de las Naciones Unidas, Camboya se hallaba sumida en un profundo conflicto interno y es-taba relativamente aislada. Desde que dejó de ser colonia francesa en los años cincuenta, el país había sufrido no sólo los efectos indirectos de la guerra de Viet Nam en los años sesenta y setenta, sino también conflictos civiles devastadores y el genocida régimen totalitario de Pol Pot. Durante su régimen de los jemeres rojos (“Khmer Rouge”), entre 1975 y 1979, casi dos millones de personas perecieron a causa de enfermedades, de inanición o asesinadas, muchas de ellas en los tristemente famosos “campos de la muerte” de Camboya.
En 1993, con la ayuda de la Autoridad Provisional de las Naciones Unidas en
Cam-boya (APRONUC), el país celebró sus primeras elecciones democráticas. Desde entonces,
los organismos y programas de las Naciones Unidas han ayudado al Gobierno a fomentar la reconciliación y el desarrollo, y la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos y el Representante Especial del Secretario General han ayu-dado a promover y proteger los derechos humanos, que constituyen la piedra angular del Estado de derecho y del desarrollo democrático.
En mayo de 2003 se llegó a un acuerdo con el Gobierno para que las Naciones Unidas ayudaran al país a establecer y gestionar un tribunal especial encargado de juzgar delitos cometidos durante el período del Khmer Rouge. El Tribunal se estableció el 29 de abril de 2005 y sus magistrados y fiscales tomaron posesión del cargo en julio de 2006. El 13 de junio de 2007 se aprobó su reglamento interno. A partir de julio, las salas extraordinarias de los Tribunales de Camboya dictaron sus primeros autos de acusación por crímenes de lesa humanidad y órdenes de detención provisional contra varios acusados. (Véase también la sección sobre los tribunales internacionales en el capítulo 6.)
Myanmar
Desde que los dirigentes militares de Myanmar invalidaran los resultados de las elecciones democráticas de 1990, las Naciones Unidas han ayudado a impulsar el retorno a la demo-cracia y la mejora de la situación de derechos humanos mediante un proceso incluyente de reconciliación nacional. En 1993, la Asamblea General instó a que se acelerara el regreso a la democracia y pidió al Secretario General que ayudara al Gobierno de Myanmar en el pro-ceso. El Secretario General utilizó sus buenos oficios para ese fin y designó sucesivamente a tres enviados especiales para que entablaran diálogo con todas las partes pertinentes.
La Asamblea ha renovado el mandato de buenos oficios del Secretario General anual-mente desde 1993. Por medio de su mandato, las Naciones Unidas tratan de promover avances en cuatro esferas clave: la liberación de los prisioneros políticos, un proceso político más incluyente, el cese de las hostilidades en las zonas fronterizas, y un entorno más propi-cio para la prestación de asistencia humanitaria.
Tras un período, entre 2004 y 2006, en que no se celebró ningún diálogo de alto nivel entre las Naciones Unidas y el Gobierno, la misión de buenos oficios del Secretario General se reanudó en mayo de 2006 con una visita a Myanmar del Secretario General Adjunto de Asuntos Políticos, Ibrahim Gambari. En septiembre, el Consejo de Seguridad incluyó la situación de Myanmar en su programa de trabajo; en noviembre el Sr. Gambari visitó el país por segunda vez.
En mayo de 2007, el Secretario General Ban Ki-moon designó al Sr. Gambari su Asesor Especial sobre Myanmar. En septiembre, el país atravesó por una situación de crisis y el Sr. Gambari volvió a visitar Myanmar, y de nuevo en el mes de noviembre, por invitación del Gobierno. El Asesor Especial se reunió con los más altos dirigentes de Myanmar y con la líder de la oposición, detenida, Daw Aung San Suu Kyi, y su partido, la Liga Nacional para la Democracia. El Asesor Especial también mantuvo una serie de consultas de alto nivel con los principales Estados miembros interesados, en particular de Europa y de Asia. En octubre, el Consejo de Seguridad emitió una declaración de la Presidencia expresando su “apoyo firme e incondicional” a la misión de buenos oficios del Secretario General.
Paralelamente al mandato de buenos oficios del Secretario General, la Comisión de Derechos Humanos designó en 1992 a un relator especial para que supervisara e informara sobre la situación de derechos humanos en Myanmar, cuyo mandato fue prorrogado poste-riormente por el Consejo de Derechos Humanos. El relator especial visitó el país por última vez en noviembre de 2007, por invitación del Gobierno.
Nepal
El Acuerdo General de Paz firmado en noviembre de 2006 entre la alianza de partidos políticos en el Gobierno y los insurgentes maoístas que desde 1996 libraban una lucha armada en Nepal puso punto final a un conflicto de diez años en este país de Asia meridio-nal. El Acuerdo se produjo seis meses después de que un movimiento popular, coordinado indirectamente por los maoístas, pusiera fin a la monarquía autoritaria de Nepal. En este
contexto marcado por profundos cambios y sus secuelas, las Naciones Unidas desempeña-ron un papel importante, a petición de Nepal, ayudando al país a mejorar su situación de derechos humanos y a consolidar la paz.
La labor de las Naciones Unidas en Nepal adquirió mayor relieve en 2005 después de que se estableciera en el país de una importante oficina del Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. Esta oficina desempeñó un papel fundamental en la supervisión de los compromisos en materia de derechos humanos contenidos en el código de conducta que acompañaba el acuerdo de cesación del fuego y de las disposiciones de derechos humanos del acuerdo de paz. Por medio de informes y declaraciones, la ofici-na del Comisioofici-nado trató activamente de persuadir a las fuerzas de seguridad nepalíes y maoístas para que actuaran con moderación y se abstuvieran de dirigir ataques deliberados contra la población civil.
Las Naciones Unidas participaron durante años en las gestiones políticas emprendidas para poner fin a las hostilidades e impulsar una solución política negociada en Nepal. En julio de 2006, atendiendo a una solicitud de asistencia de las Naciones Unidas presentada por el Gobierno, el Secretario General envió al país una misión de evaluación inicial. En agosto, el Gobierno y los maoístas remitieron sendas cartas idénticas al Secretario General solicitando la asistencia de las Naciones Unidas para supervisar el código de conducta de la cesación del fuego, observar las elecciones para la asamblea constituyente, desplegar per-sonal civil cualificado a fin de supervisar y verificar el acantonamiento de los combatientes maoístas y sus armas en zonas designadas, y supervisar que el ejército de Nepal permanecie-ra en sus cuarteles y no tomapermanecie-ra sus armas.
En agosto de 2006, el Secretario General nombró Representante Personal suyo en Ne-pal a Ian Martin, para apoyar el proceso de paz. El Sr. Martin y su equipo llevaron a cabo una labor fundamental para ayudar a las partes a encontrar puntos comunes sobre algunos aspectos clave, en particular la organización de las elecciones para la Asamblea constituyen-te, la gestión de las armas y los ejércitos y el modo de llegar a un consenso sobre el papel de las Naciones Unidas en el proceso de paz.
El Gobierno reiteró en noviembre la petición de asistencia de las Naciones Unidas, formulada previamente por ambas partes. El Secretario General pidió que el Consejo de Seguridad enviara una misión de evaluación técnica a Nepal con miras a desarrollar un con-cepto total de las operaciones. La operación incluiría el envío de una misión política de las Naciones Unidas para prestar la asistencia solicitada por las partes y el despliegue anticipa-do de 35 observaanticipa-dores civiles y 25 asesores electorales. El 1º de diciembre, el Consejo apoyó esta solicitud por medio de una declaración de su Presidente, y el 23 de enero de 2007 aprobó la resolución 1740, por la que se estableció la Misión de las Naciones Unidas en Nepal (UNMIN). Con posterioridad, el Sr. Martin fue nombrado Representante Especial del Secretario General.
Desde su establecimiento, la UNMIN ha permanecido activa en varios frentes. Sus su-pervisores de armas se ocuparon el registro de las armas y de los combatientes maoístas, un
proceso que concluyó a finales de 2007. Los expertos electorales de la UNMIN ayudaron a la Comisión Electoral de Nepal proporcionándole apoyo técnico para la planificación, preparación y celebración de las elecciones a la Asamblea constituyente. Un pequeño equi-po de observadores electorales de las Naciones Unidas participó al margen de la UNMIN en la revisión de todos los aspectos técnicos del proceso electoral y en la preparación de un informe sobre la celebración de las elecciones. Entretanto, los oficiales de asuntos civiles de la UNMIN aportaron a la Misión la capacidad de lograr la participación de las comunida-des situadas fuera de Katmandú, y ayudaron a crear un clima propicio para la celebración pacífica de las elecciones.
A finales de 2007, Nepal había emprendido la senda de la paz, con el apoyo continuo de las Naciones Unidas a dicho proceso, pese a las dificultades que presentaba la aplicación de algunos aspectos del Acuerdo General de Paz y el aplazamiento en dos ocasiones de las elecciones a la Asamblea constituyente previstas para ese año.