Otros nombres: beleño, beleño negro, haba de cerdo, hierba de gallina, hierba de las punzadas, hioscianuro, jusquiana (figura 3--37).
Es una planta de la familia de las solanáceas. La raíz es anual o bianual, verti- cal, gruesa como el pulgar, cilíndrica, de un blanco morenuzco, llena de vello, blanca interiormente. Tallo derecho de 30 a 60 cm de alto, ramoso, con vello, vis- coso, de color verde oscuro. Hojas radicales, pecioladas, tortuosas, pinatífidas.
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Figura 3--37. Hyosciamus niger.
Hojas caulinares, de color verde gris, amplexicaules, sinuosas, angulosas, veno- sas, viscosas, de sabor mucilaginoso, dulce, un poco acre; de olor fétido que tras- torna. Flores axilares, solitarias, paniculadas, de color amarillo sucio; cáliz gran- de en forma de campana, con cinco lóbulos agudos; corola infundibuliforme, obtusa, con cinco divisiones y cinco estambres inclinados. Cápsula operculada con dos celdas cortadas horizontalmente, sencillas, pequeñas, verdosas, puntia- gudas, irregulares, casi reniformes, un poco achatadas, arrugadas, oleosas, de olor que trastorna y de sabor amargo. Florece en junio y es altamente venenosa. Se da en terrenos baldíos, a orillas de los caminos y en terrenos cultivados y abandonados.
Una leyenda cuenta que el humo de sus semillas quemadas provocaba riñas violentas y discusiones; que personas mal intencionadas se valían de las propie- dades de este vegetal para producir a sus enemigos la locura o la muerte.
Hipócrates lo recomendaba como narcótico. Era utilizado para que las partu- rientas tuvieran menos dolores, prendiendo fogatas con la planta para que la futu- ra madre aspirara el humo. Dioscórides y Celso lo incluyen en sus listas de medi- camentos, aunque posteriormente Dioscórides proscribió su uso debido a su violenta acción y toxicidad. Se tienen numerosas citas en que son palpables sus efectos mortales en el hombre y en algunos animales. Se ha visto ardor molestísi- mo en la boca y en las fauces, delirio, risa sardónica, furor, convulsiones, estupor y abatimiento del pulso por haberlo comido.
Gardane relata que unos criados que dormían en un lugar en donde se había puesto el beleño para ahuyentar a los ratones se despertaron con vómitos, hemo- rragias nasales y vehementes dolores de cabeza. En las Efemérides de los curio-
sos de la naturaleza presentan el caso de un sujeto en quien al cavar la raíz del
beleño y al aspirar el vapor que exhaló se le produjo una manía furiosa. Haller relata que Boerhaave se atolondró y se embriagó cuando estaba preparando un emplasto de esta planta.
Es muy venenosa para los pájaros, gallinas, ratones y perros. Sin embargo, los carneros, caballos, vacas y cerdos lo comen sin que les haga ningún mal. Renard asegura en el tomo 28 del Diario de la medicina que los chalanes mezclan las simientes del beleño con avena para engordar a los caballos y venderlos mejor. Boyle lo usó para atajar las hemorragias. Platero y Foresto lo han elogiado con- tra la hemoptisis. Stoerck lo dio, con admirables efectos, a enfermos que padecían convulsiones y síntomas espasmódicos internos, palpitaciones, manía, melanco- lía, epilepsia y cefalalgia envejecida. Tournefort dice que las hojas cocidas en le- che sosiegan los dolores de la gota y disipan la leche coagulada de los pechos.
En la actualidad se le reconocen propiedades de antiespasmódico y calmante del sistema nervioso. Se le suele indicar en el tratamiento de la epilepsia, hipo- condria, histeria, insomnio, neuralgia y tos de origen nervioso. Atenúa la acción de los purgantes. En dosis mínimas actúa como hipotensor, pero en cantidades elevadas provoca caída de presión y hasta parálisis. Se aplican sus hojas sobre úlceras y tumores en forma de cataplasmas. Uno de sus componentes, la hioscina, es utilizado por la medicina galénica en colon irritable, espasmos gastrointestina- les y disquinesias de las vías biliares. Fue experimentado por Hahnemann y su patogenesia fue dada a conocer en su Materia médica pura.
Se prepara con toda la planta en floración según la Regla 1.
HYPERICUM
Otros nombres: cazadiablo, corazoncillo, hierba de las heridas, hierba de los pin- chazos, hierba de San Juan, hipérico, Hypericum perforatum, mil agujeros (figu- ra 3--38).
Es una planta de la familia de las hipericáceas. Su tallo es ramoso, lampiño, cua- drangular o con dos caras, con puntos negros; alcanza una altura de hasta 60 cm; de color rojizo, algo leñoso en la base.
Hojas opuestas, en pares, dentadas, ovaladas, lanceoladas, con nervaduras y un gran número de puntos transparentes, arrolladas por detrás de sus bordes, más claras por el envés. Sus flores son de un hermoso color amarillo, distribuidas en panojas; cáliz con cinco divisiones, con cinco pétalos largos, estrechos; estam- bres numerosos, reunidos en tres manojos. Fruto formando una cápsula con tres valvas y tres celdas polispermas. La planta contiene resina, más abundante en las semillas; su olor es fuerte, balsámico, y su sabor amargo y algo salado.
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Figura 3--38. Hypericum (corazoncillo).
Es originaria de Europa. Es muy común en los pastos, sitios donde hay mucha hierba y sin monte, a lo largo de los vallados y de los caminos. Florece en julio y agosto. A esta planta se le han atribuido poderes sobrenaturales.
Los griegos la usaban para erradicar conjuros, mala suerte y malos espíritus. Durante mucho tiempo fue empleada para efectuar exorcismos. Se la llama hier- ba de San Juan porque florece alrededor del 24 de junio. Hasta la Edad Media, la gente llevaba consigo una ramita de la planta para librarse de la brujería.
En medicina se lo utilizó para combatir la locura y la melancolía, así como para curar heridas, reducir inflamaciones y moretes; contra la tuberculosis, picaduras de insectos. La herbolaria lo considera excitante, astringente, antihelmíntico y vulnerario; lo recomiendan para el reumatismo, lumbago, gota, ciática, artritis, torceduras, catarro de los bronquios y de la vejiga, dolores de cabeza, gastritis, mala digestión, insuficiencia hepática, menstruaciones irregulares, incontinen- cia urinaria, depresión, insomnio, lombrices intestinales.
Se prepara con las semillas pulverizadas según la Regla 4.