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Cases where the unit cost of transportation is nil

3.6 Numerical analysis

3.6.1 Cases where the unit cost of transportation is nil

Fueron varios los espacios de sociabilidad que propiciaron la formación de la Asociación Wagneriana en Barcelona. Seguimos en este proceso, el testimonio de uno de sus fundadores, Luis Suñé.74

Como apuntamos antes, en enero del año 1900, se fundó en Barcelona el semanario local Joventut, dedicado al arte, la literatura y la ciencia, que contó con la colaboración de eminentes personalidades del mundo cultural de la época. En esta revista, en ocasión de las representaciones liceístas, Joaquim Pena publicó una serie de artículos donde realizaba una severa crítica a las ejecuciones por parte de artistas y dirigentes, remarcaba los principales defectos, errores, supresiones, y señalaba con precisión los lugares donde residían las fallas artísticas. Estos artículos generaron una polémica entre sus defensores y detractores. Al mismo tiempo, Antonio Ribera, Salvador Vilaregut y muy especialmente el propio Pena, escribieron en la mencionada publicación, una extensa e interesante información sobre los Festivales de Bayreuth que se celebraban desde el año 1876, y de las notables versiones realizadas en el “Teatro del Príncipe Regente” de Munich:

Su lectura indujo, casi sin querer, a forjar comparaciones con las representaciones de esta ciudad, algunas de las cuales resultaban, en general, algo tanto distanciadas de aquellas en el concepto de realización artística adecuada. Además no había traducciones fieles de los poemas. Gran parte del público no entendía nada del valor real de tales obras y por lo tanto las aceptaba tal como eran servidas, más o menos desvirtuadas (Suñé, 1999:7).

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Ver capítulo 1. 74

A partir de una conferencia dada por él en el Salón del Tinell del Ayuntamiento de Barcelona el día 28 de noviembre de 1951 con motivo del 50° aniversario de la fundación de la Associació Wagneriana de Barcelona. Publicado por el órgano de difusión de la AWB en castellano “Wagneriana Castellana”, gracias a la donación del texto por parte de la hija de Suñé, Isabel.

65 En este contexto, tres estudiantes de la facultad de medicina: Josep M. Ballvé, Amali Prim y el propio Suñé, junto a un conocido crítico de teatro –Rafael Moragas– iniciaron una serie de encuentros íntimos donde analizaban las partituras y libretos wagnerianos, y ejecutaban algunos fragmentos de sus obras. De este pequeño grupo surgió la idea de formar una Asociación Wagneriana, proyecto que también tenía el hijo de Moragas, estudiante de derecho, y Alfonso Gallardo, estudiante de ingeniería. Moragas propuso visitar a Pena, para conocer su opinión y pedirle consejo (Suñé, 1999: 8). Pena estuvo de acuerdo y para contribuir a la causa, se encargó de redactar una nota que fue publicada en el mes de octubre de 1901, en la prensa de la ciudad: “La comisión iniciadora de la ‘Agrupació wagnerista’, tiene el gusto de participar a los socios inscritos y demás aficionados, que el sábado 12 del corriente a las diez de la noche, tendrá lugar la primer reunión en el local de los Quatre Gats” (La Vanguardia, 11/10/1901, citado por Janés i Nadal, 2013: 80). En esta reunión –a la cual asistió una numerosa concurrencia– se expusieron los medios y finalidades de la misma y se nombró una comisión gestora encargada de los trabajos preliminares, como redacción de los Estatutos, domicilio, adhesiones, propaganda, etc. El 19 de octubre, en el mismo local, se realizó otra reunión en la que se leyeron, discutieron y aprobaron los estatutos, y se eligió la junta directiva que quedó conformada de la siguiente manera: Joaquim Pena (presidente), Salvador Vilaregut (vicepresidente), Antoní Ribera (director artístico), Rafael Moragas (secretario), Amali Prim (vice-secretario), Luis Suñé (tesorero), Antoni Colomé (contador), Geroni Zanné (bibliotecario) (La Publicidad, 21/10/1901, citado por Janés i Nadal, 2013: 80).

Finalmente, el 2 de noviembre se realizó una tercera reunión en el mismo café, donde se hicieron los trámites legales para dejar constituida la sociedad, y los juramentos de los socios directivos. En síntesis, un grupo de jóvenes, estudiantes universitarios, intelectuales nucleados en torno a Joventut, y las tertulias que se organizaban en el café-taberna Els Quatre Gats fueron los espacios de sociabilidad que propiciaron la formación de la Asociación Wagneriana.75

Al decir de Vilaregut, la entidad se planteó como una fundación artística; no sólo musical, ya que –para ellos– el arte de Wagner era integral, es decir que, además de

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Colaboradores de Joventut, y al mismo tiempo miembros de la Asociación Wagneriana, fueron por ejemplo: Joaquim Pena, Xavier Viura y Geroni Zanné; Miquel Domènech i Español, Adrià Gual, Carme Karr, Lluís Via (fundador de la revista) y Salvador Vilaregut, entre otros.

66 considerarle como músico, le consideraban también como poeta dramático y como pensador. La misión de la AWB era más educativa que recreativa, y en lugar de lograr simplemente la ejecución de las obras, se proponía profundizar en su estudio para descifrar y propagar su significado (Suñé, 1999: 9). Según los primeros artículos del estatuto, sus objetivos eran -además de prohibir los juegos, debido a que muchas asociaciones musicales en tiempos pasados habían devenido en casinos-:

A. Estudiar a conciencia la obra wagneriana por medio del análisis poético, musical y filosófico de las obras escénicas y teóricas de Ricardo Wagner y también todas las que directa o indirectamente hayan tenido influencia o hayan sido una derivación.

B. Preparar la realización práctica de la mencionada obra, fomentando la formación de artistas catalanes aptos para su ejecución, por medio de una escuela de canto y declamación, en catalán, donde se enseñe el estilo de la interpretación del drama lírico. C. Propagar y desarrollar las ideas wagnerianas, inculcando la afición a su estudio por medio de traducciones de las obras de Wagner y de sus mejores comentaristas y fundando una revista wagneriana.76

Señala Aviñoa (2005: 118) que dicha entidad removió los ambientes culturales de la ciudad implicando no tanto los músicos profesionales, como la burguesía ilustrada, los artistas y los profesionales liberales, según se puede comprobar en el listado de socios protectores, fundadores y corresponsales. Buena parte de los propósitos antes mencionados fueron alcanzados, en especial los referentes a la divulgación y el estudio de la obra de Wagner (conciertos, audiciones, conferencias, estudios ensayísticos), la promoción de una escuela de canto y la traducción de los libretos a la lengua catalana, además de transcripciones de partituras para canto. Según Cerdà i Surroca (1999: 5), Joaquim Pena tradujo junto a Zanné, Xavier Viura y Josep Lleonart Marsillach, los libretos de las óperas del compositor alemán a la lengua catalana.77 A estos nombres, añadimos los de Antoni

76 “Estatuts de l´Associació Wagneriana”, artículo 1, citado por Aviñoa (2005: 117). 77

Por ejemplo, entre 1901 y 1906 se tradujeron y publicaron las siguientes versiones al catalán: El Capvespredels Déus (Zanné y Ribera); L’Or del Rhin (Vilaregut y Ribera); La Walkyria (Viura y Ribera); L´Holandès Errant (Viura y Ribera); Siegfried (Viura y Pena); Els Mestres Cantaires de Nurenberg (Viura y Pena); Lohengrin (Viura y Pena); La Posta dels Déus (Viura y Pena); Rienzi (Viura y Pena); Tristany i Isolda (Zanné y Pena), (JANÉS I NADAL, 2013:91).

67 Ribera, Salvador Vilaregut, Joan Maragall y Anna D’Ax (Nuria Sagnier) (Janés i Nadal, 2013: 189-250).78