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2.3 Categorization of Documents

2.3.3 Categorization Systems

A lo largo de la historia las puntas de un sistema de armas han tenido variadas formas, pesos, y materiales con que han sido confeccionadas. Todas estas

variables siempre han sido objeto de estudio y

perfeccionamiento y esto no se detendrá nunca para lograr que el sistema sea cada vez mas efectivo en la

realización del trabajo buscado.

A pesar de todo el conocimiento adquirido y los recursos volcados a estos

desarrollos, lejos se esta de poder predecir con exactitud que es lo que hará una punta cuando llega a su blanco.

Lo que sigue es un poco de la historia en el desarrollo de las puntas para sistemas de armas:

El plomo es un metal que en la época en que se empezaron a desarrollar las primeras puntas reunía una serie de características ideales para poder

trabajarse con la tecnología disponible de aquellos años. No son necesarias altas temperaturas para cambiar de estado sólido a liquido, es económico, se le puede dar las formas deseadas sin grandes esfuerzos y cuenta con un alto peso especifico.

Las primeras puntas eran esferas de plomo, lo que representaba una

considerable mejora en las características balísticas del ingenio si se lo compara con lo que se usara hasta ese momento, las piedras, y también contenían mas energía que las flechas. Sin embargo, las prestaciones que podían obtenerse con esferas en cuanto a alcance era bastante limitada.

Haciendo un salto de varios siglos en la historia, la forma esférica de las puntas dio paso a las ojivas, que cortaban mucho mejor el aire y por ende se podía dispara mas lejos con precisión.

A diferencia de los fulminantes y vainas, el binomio propelente - punta existe desde la misma creación de las armas de fuego. En busca de optimizar el sistema de armas muchos diseñadores se abocaron a la tarea de colocar la carga de propelente y la punta unidos, y así reducir los tiempos de carga de un arma.

Para ello, se busco diseñar en las puntas ojivales una cavidad interna que

contenga el propelente, o sea que, dejando volar la imaginación, en cierta época de la historia, las puntas también fueron vainas. Con el tiempo, las " puntas- vainas" fueron cediendo terreno antes las vainas de papel y de metal. La forma de las puntas se modifico para que las vainas pudieran sostenerlas. En un primer desarrollo, las puntas poseían el mismo diámetro exterior que las vainas que lo contenían.

Esas fueron las épocas en que podía decirse que un calibre .36 era de verdad un .36; un .22 era un .22, etc. Aunque esta etapa de la historia en el desarrollo de la cartuchería parezca superada, la misma esta vigente hoy en día, ya que hay un cartucho que es el rey indiscutido a nivel mundial que aún utiliza este sistema de puntas. Me refiero al .22 Long Rifle, el cartucho de mayor uso del mundo, cuyo consumo supera a la suma de todos los demás cartuchos. En la segunda mitad de la década de 1860, la invención de los cartuchos de vaina metálica y fuego central, modifico la forma de las puntas y el sistema de engarce entre estas y la vaina que lo contenía. Esta es la época en donde las vainas con un diámetro de, por ejemplo, .38" montaban puntas de menor

diámetro, ya que si estas ultimas tuvieran el mismo diámetro no cabrían dentro de su alojamiento.

El hecho de que las denominaciones de los nuevos cartuchos no se modificara a pesar de la disminución del diámetro de las puntas se debe a una cuestión

comercial, ya que para el usuario habitual de armas de aquella época, el

cambiar de su fiable .38 a un desconocido y no probado .357 podía inducirlo a no consumir el nuevo producto. Sin embargo el nuevo cartucho que contenía a su punta introducida en gran parte de su longitud dentro de la vaina perduro y es el mismo que nosotros utilizamos actualmente.

Lo que no había tenido ningún tipo de modificación en toda esta evolución era el propelente utilizado. La pólvora negra seguía siendo el combustible dentro de las nuevas vainas metálicas con sistema de fuego central. Por lo tanto las

velocidades que poseían las puntas eran bajas. Y debido a esto, el plomo seguía reinando como el metal con las mejores características para obtener puntas. Todo esto cambio cuando a fines de la década de 1880, hicieron pie fuerte los nuevos propelentes de quemado progresivo. Los expertos de la época se dieron cuenta que las puntas mas livianas y de menor diámetro podían ser lanzadas con mayor energía que las pesadas puntas de plomo empujadas por los gases de la pólvora negra. Pero una de las cualidades del plomo que había sido muy apreciada en los comienzos, ahora se convertía en un problema. Me refiero a la baja temperatura de fundición del mismo.

Con la mayor temperatura que producían los nuevos propelentes unido a la mayor velocidad, se descubrió que el plomo fundía dentro de los caños, dejando gran cantidad de residuos dentro del mismo y perdiendo propiedades balísticas. Además, la acumulación de plomo dentro del caño tornaba inseguro al sistema

con el correr de los disparos.

La solución que se tomo fue reducir el

diámetro de las puntas de plomo, y dotarlas de una envoltura de un metal o aleación, mucho mas resistente a los nuevos esfuerzos del disparo. Así nacieron lo que hoy en día se conoce como puntas encamisadas.

Así se obtuvo una punta que resistiera los avances de la tecnología. Sin embargo la balística terminal cambio radicalmente. Las pesadas y gruesas puntas de plomo

animadas de poca velocidad y energía que antes "volteaban" a los blancos habían sido

reemplazas por livianas y veloces puntas que "agujereaban" sus objetivos. Los ingleses, en aquella época potencia colonialista guerrera, buscaron la

manera de voltear objetivos, partiendo de puntas que agujereaban, logrando los primeros avances en la india. Allí se desarrollaron puntas que son los primeros pasos de lo que actualmente se consideran puntas expansivas. Estas puntas recibieron el nombre del arsenal en donde fueron desarrolladas, el cual se llamaba " Dum Dum".

Para finalizar con esta reseña, las puntas modernas poseen diseños en los cuales se combina al siempre presente plomo con aleaciones de cobre, zinc, acero, y poseen diversas formas y funciones específicas, desde las totalmente encamisadas, para uso militar, hasta las de expansión controlada,

prefragmentadas, incendiarias, perforantes, fumígenas, etc.

Las puntas fundidas de plomo no se han retirado de la escena. Hoy en día se lo ha combinado con distintos metales para formar aleaciones que poseen mayor resistencia a los esfuerzos y las temperaturas, se han moldeado a las puntas para que contengan lubricantes que reducen los desgastes que las estrías de un caño generan, se le han adosado copas metálicas a la base de las mismas, o se ha dotado de baños de otros metales que cumplen la misma función que los lubricantes.

Como en los inicios, las puntas de plomo siguen siendo muy aceptadas por su bajo costo y en nuestro país son una opción mas que interesante para la

producción de cartuchos no solo para tiro de recreación, sino también para otros usos como la caza y la defensa personal.