• No results found

Be cautious when changing the settings of the Advanced menu items Incorrect field values

In document SABERTOOTH X58. Motherboard (Page 77-83)

La adopción de las NIC/NIIF está suponiendo un revulsivo para muchas empresas. En particular, la banca y las compañias de seguros tienen que reconocer en el Balance, como consecuencia de los acuerdos de Basilea, el riesgo de crédito asociado a sus clientes (Ballarín, 2006:17) cuestión ésta que se hace más sensible para el caso de empresas Pyme (Labatut, et al, 2006), obligando a clasificar los créditos en función de la solvencia de los clientes.

Aunque el análisis de riesgo puede ser contemplado desde diversos ángulos(1), en este trabajo analizamos

sólo uno de estos riesgos, el riesgo de crédito. Éste tiene que ver con el análisis financiero de la empresa y es contemplado aquí, sólo desde la óptica del análisis contable, el que usa los estados contables como mecanismo de evaluación de dicho riesgo. Aunque éste puede ser analizado contemplando variables no contables de tipo cualitativo(2), o variables de mercado(3); éstas no serán tratadas por nosotros, ya que no

guardan relación con el fin perseguidio.

El objetivo de este trabajo es, concretamente, mostrar cómo la información contenida en los estados contables que generan las empresas españolas con la legislación actual y con el borrador del Plan General de Contabilidad (BPGC), es poco fiable para el análisis de la solvencia a corto plazo de la empresa. Con esta finalidad, y tomando como referencia el coeficiente dinámico de solvencia técnica (CDST) propuesto por García Martín (1990), se muestra la inconsistencia de los datos contables en el cálculo y se propone la corrección del sistema de representación seguido en el borrador en aras de una mejora de esta información para la toma de decisiones, dando cumplimiento así al requisito de relevancia que preconiza el Marco conceptual recogido en el BPGC.

Para ello hemos dividido esta investigación en los siguientes apartados: en primer lugar, en el apartado 2, se realiza un estudio de los antecedentes sobre la solvencia a corto plazo de la empresa; en segundo lugar, en el apartado 3, se describe cómo se desarrolla el análisis de la solvencia basado en los datos contables; el apartado 4 muestra cómo actúa el descuento de efectos en el análisis de dicha solvencia. Finalmente, el apartado 5 incluye algunas conclusiones.

1. INTRODUCCIÓN

2. ANTECEDENTES

El análisis de la insolvencia basada en datos contables podemos decir que se estudia de forma estructurada desde el trabajo seminal de Beaver (1966), en el que trata de buscar la capacidad predictiva de los ratios contables ante una situación de insolvencia empresarial. A partir de este momento, surgen modelos más desarrollados que sustituyen el análisis unidimensional de Beaver por otro de tipo multidimensional cuyo hito

(1) El acuerdo de Basilea reconoce tres tipos de riesgos (Labatut, et al, 2006:6): a) Riesgo de crédito: riesgo asumido en la concesión de créditos, por impago, no devolución o probabilidad de insolvencia del deudor; b) Riesgo operativo: riesgo de pérdida derivado de la inadecuación del sistema administrativo o de fallos de los procesos internos de administración, del personal o de los sistemas internos; c) Riesgo de mercado, riesgo derivado de las variaciones en los tipos de cambio y de la diversificación de las carteras.

En cualquier caso, para un análisis de los tipos de riesgo puede verse Mascareñas (2004)

(2) Existen diferentes trabajos que analizan la insolvencia y que contemplan la utilización de variables no cuantitativas tales como el de Keasey and Watson (1987), Somoza (2001) o el caso de Back (2005) para Pymes.

(4) Por ejemplo, Ballarín (2006)

(5) Por ejemplo, Olmeda y Fernández (1997), Yang et al (1999), McKee y Lensberg (2002) y Piramuthu et al (2005).

más significativo es el trabajo de Altman (1968) con su conocido modelo Z-score. En general todos estos modelos establecen que la probabilidad de insolvencia o quiebra se incrementa cuando la rentabilidad disminuye y el nivel de endeudamiento se incrementa, tal como ocurre con el modelo de Altman o el también conocido modelo de Olhson (1980).

Al conjunto de trabajos que utilizan variables financieras de tipo contable se les conoce como modelos contables para el análisis de la insolvencia financiera y usan, sobre todo, un gran número de ratios que suelen reducir mediante el Análisis de Componentes Principales (ACP), que permite seleccionar aquellos que mayor influencia tienen en el estudio(4). Una revisión de los trabajos empíricos desarrollados entre los años

1968 y 2005 para la predicción de la quiebra puede verse en Ravi y Ravi (2006).

Tal como se desprende del trabajo de Ravi y Ravi (2006:5-8) los ratios contables son profusamente utilizados en en análisis de la insolvencia, tanto desde la óptica de liquidación del negocio (winding-up option), por ejemplo, los ratios activo circulante /pasivo circulante; activo circulante/activo total; o deudas totales/activos totales; como de continuidad (run-on option), por ejemplo, resultado antes de intereses e impuestos/activos totales; flujos de efectivo/deudas totales.

Sin duda los ratios contables son de una gran utilidad y uso generalizado y se vienen aplicando tradicionalmente para el análisis de la solvencia y la liquidez (Kristy, 1994). La óptica de liquidación, aunque utilizada en los análisis, presenta limitaciones insalvables asociadas a su propio punto de vista (la liquidación) por lo que se viene sugiriendo la utilización de otros ratios que ofrezcan más luz en relación con las operaciones del prestamista basados en el principio de gestión continuada.

En este sentido es de destacar la aportación de Fraser (1983) en el análisis de la liquidez proponiendo el ratio

donde: CFO son los flujos de tesorería de las operaciones del ejercicio t

D, son las disponibilidades (tesorería y activos financieros cotizados) de t-1 PC, es el pasivo circulante de la empresa de t-1

Este ratio establece la importancia en el análisis de la liquidez y solvencia de la tesorería, así como la introducción del tiempo. De la importancia de los flujos de tesorería en la dinamización del análisis de la solvencia da idea el incremento de trabajos que en los últimos años incorporan los flujos de tesorería en el estudio de la predicción de la insolvencia(5).

En España, quizá debido a la no incorporación del Estado de flujos de tesorería en el modelo contable de 1990, se le ha prestado menos atención a esta cuestión. Uno de los trabajos en este campo es el de Rojo (1993) en el que, entre otras propuestas basadas en flujos financieros, desarrolla el siguiente ratio:

CFO + Dt-l Fraser ratio = PCt-l RGO - D Cobertura de la deuda = ET

Donde: RGO son los recursos generados en las operaciones; D, son los dividendos

ET, es el exigible total

Posteriormente, este mismo autor (Rojo, 2000:260) propone el coeficiente de cobertura de las obligaciones financieras:

Donde: FTO, es la tesorería generada en las operaciones;

OBF, son las obligaciones financieras contractuales, reembolso de deudas financieras, intereses y dividendos, en su caso.

Con todo, el autor que más ha insistido a nivel español en la necesidad de analizar la solvencia tomando en consideración un punto de vista dinámico y trabajando con flujos de tesorería ha sido García Martín (1990) al proponer para el análisis de la liquidez de la empresa el coeficiente dinámico de solvencia técnica (CDST)(6):

Donde: RGO, Recursos generados en las operaciones;

VNF, es la variación de las necesidades de financiación entre dos períodos consecutivos; af, es la reducción del endeudamiento o amortización financiera prevista;

DIV, son los dividendos que se espera pagar en el ejercicio.

De acuerdo con los autores, un ratio superior a la unidad presupone que la empresa es solvente técnicamente.

(6) Ver también García Martín y Fernández (1992)

FTO COBF = OBF RGOt CDST = VNFt + aft-l + DIVt-l

2.1. El coeficiente dinámico de insolvencia técnica: una breve explicación.

Sabemos que en el activo a corto plazo hay una serie de partidas que permanecen en la empresa a lo largo de su vida como consecuencia de que se renuevan con una determinada periodicidad –existencias, deudores comerciales, entre otros-, lo que justifica el carácter permanente que configuran los importes de estas cuentas en el balance, y a ese agregado le llamamos activo comercial.

Paralelamente en el pasivo a corto plazo nos encontramos también con determinadas partidas contables que permanecen en la empresa a lo largo de su vida como consecuencia de que se renuevan con una determinada periodicidad –proveedores, acreedores comerciales, organismos de la seguridad social acreedores,..etc-, lo que justifica el carácter permanente que configuran los importes de estas cuentas en el balance, y a ese agregado le llamamos pasivo comercial.

Un concepto derivado de la comparación del activo comercial y del pasivo comercial es la magnitud financiera Necesidades de Financiación. Ello quiere decir que dado el carácter permanente de los activos y pasivos comerciales, la diferencia entre ambos debe ser cubierta siempre por financiación permanente (recursos

(7) : “Aproximadamente igual”.

propios), y de esta forma se establece el equilibrio financiero en el corto plazo. Cabe la posibilidad –grandes superficies- que las necesidades de financiación sean negativas, lo que significa que financiación permanente via proveedores cubre el activo comercial y un largo etc.

Si queremos conocer la tesorería generada por la actividad ordinaria (TAO) tendremos que acudir a la siguiente expresión:

TAOt = RGOt ± VNFt [2]

Donde: VNF, variación de las necesidades de financiación.

Si la VNF>0 absorbe fondos: resta de los recursos generados, la TAO disminuye. Si la VNF<0 aporta fondos: suma a los recursos generados, la TAO aumenta. En base a lo anterior la expresión [1] puede quedar como sigue:

Con ello reafirmamos la idea de que la solvencia es operativa exclusivamente con una visión dinámica, y que los ratios tradicionalmente empleados para la medición de la misma carecen de utilidad; no se justifican científicamente en un razonamiento ad hoc.

TAOt

CDST =

aft-l + DIVt-l

[3]

De acuerdo con el CDST, si analizamos las empresas de una muestra, la mayor parte de ellas deberían tener un valor superior a la unidad, ya que, tal como sugiere la propia lógica económica, las empresas deben generar flujos de tesorería suficientes en el ejercicio para hacer frente a los compromisos financieros que vencen en el mismo.

Para comprobar esta hipótesis se ha seleccionado una una muestra de 479 empresas andaluzas no cotizadas durante el período 2000-2004 que presentan cuentas anuales normales. Sobre esta base, se ha calculado CDST para los ejercicios 2001-2004.

Por las limitaciones de la información financiera procedente de la muestra se han realizado algunas transformaciones en el ratio. En particular, el numerador de la expresión [2] ha adoptado la forma siguiente:

3. EL ANÁLISIS DE LA SOLVENCIA TÉCNICA EN BASE A DATOS CONTABLES

RGO – VNF = FTO RBEdT – VNF(7) [4]

Donde: RBEdT, es el Resultado bruto de explotación (RBE) que se ha ajustado por los impuestos, por suponer éstos un desembolso financiero.

(8) Cuando VNF es superior a RBEdT, el primero se pasa al denominador utilizando la expresión [1], de forma que el coeficiente sólo sea negativo sin RBEdT es negativo. Cuando las obligaciones financieras a corto plazo (af + DIV) son 0, se toma el mayor valor del cociente entre la media del sector y el total de la muestra.

Bajo la restricción de que toda empresa será solvente si su valor es superior o igual a la unidad.

La tabla 1 recoge el porcentaje de empresas que para cada uno de los años (2001-2004) presentan un CDST superior a la unidad.

Sin duda los resultados son desalentadores: prácticamente el 63% de las empresas son insolventes, en tanto que, durante estos ejercicios no eran capaces de cubrir con la tesorería generada en cada año los compromisos contractuales adquiridos en el ejercicio previo con vencimiento en el actual: devolución de la deuda financiera (préstamos), pago de intereses y, en su caso, pago de dividendos acordados.

Resulta difícil asumir estos datos. Pensar que el 63% de las empresas no tienen capacidad para cumplir sus compromisos contractuales rebasa la lógica y la realidad. En este sentido cabe argumenar que esta incapacidad puede tener sus causas en elementos no controlados.

Dos son las causas que se pueden esgrimir:

1. Al crecimiento experimentado que obliga a financiar las actividades con recursos ajenos acicionales (RAc) que sirven para reintegrar los compromisos financieros adquiridos en ejercicios pasados. 2. La inadecuada información que ofrecen los datos contables en relación con las necesidades del análisis de solvencia.

En este trabajo nos interesa centrarnos en la segunda de las cuestiones, por el especial momento de regulación contable en la que nos encontramos inmersos, por lo que sólo a ella nos referiremos.

3.1. El descuento de efecto en el CDST.

El problema que se plantea tiene que ver con la forma de presentar los datos contables y, en menor medida, en la forma de resgistro seguida.

A su vez, esta opción supone que aft-l del denominador pasa ahora a recoger el importe del nominal de la

amortización financiera y los intereses. Quedando la expresión como sigue(8):

[5]

Tabla 1. Número de empresas y % de ellas con CDST > 1

Empresas válidas % de empresas > 1 CDST01R CDST02R CDST03R CDST04R 476 39,08 476 34,45 476 37,39 476 35,29 RBEdTt – VNFt CDSTt = aft-l + DIVt-l

(9) Activo no corriente del BPGC, epígrafe III, Deudores comerciales y otras cuentas a cobrar, de naturalea económica. (10) Pasivo no corriente, epígrafe III, Deudas a corto plazo, de naturaleza financiera.

Nuestra hipótesis es que la forma de mostrar el descuento de papel en el balance influye en un incorrecto análisis de la información para el estudio de la solvencia empresarial.

Cuando las empresas descuentan efectos comerciales siguiendo el PGC90 (e igual ocurre en el BPGC), éstas mantienen dentro de los deudores comerciales el importe descontado (con otro nombre: ‘Clientes, efectos

comerciales descontados’) y reconocen una deuda con las entidades financieras por igual importe, generalmente

bajo el nombre de ‘Deudas por efectos descontados’.

Así, una empresa que descuenta efectos comerciales por importe de 100, soportando unos gastos financieros de 10, haría:

100 Clientes, efectos comerciales descontados (4311) Clientes, efectos comerciales en cartera (4310) 100 90

10

Banco (572)

Intereses por descuento de efectos (664)(665 BPGC)

Deudas por efectos comerciales descontados (5208)

100

Cuando elabora el balance, la partida ‘Clientes, efectos comerciales descontados’, lógicamente, figura dentro del Activo Circulante, epígrafe III(9). Deudores (1. Clientes por ventas y prestaciones de servicios). Sin embargo,

la partida Deudas por efectos descontados se hace figurar dentro del Pasivo Circulante en el epígrafe E.II

Deudas con entidades de crédito(10), de carácter financiero.

Tal como muestra la expresión [5] el numerador trata de estimar los flujos de tesorería de las operaciones del ejercicio (FTO) agregando al RBEdT la variación de las necesidades de financiación (VNF).

Mientras el RBEdT lo extraemos directamente de la cuenta de resultados, la VNF, así como la amortización financiera (af) del denominador, la obtenemos mediante adición de diferentes partidas del balance.

La partida Clientes efectos comerciales descontados, al estar dentro de Clientes por ventas es catalogada como un activo comercial (ACo), mientras que la partida Deudas por efectos comerciales descontados, al estar dentro de las Deudas con entidades de crédito será catalogada como pasivo a corto no comercial, lo que tiene como resultado un incremento de la VNF (ACo – PCo) y un aumento del endeudamiento financiero a corto. En base a lo anterior se produce un empeoramiento formal –no real para el modelo desarrollado- de la solvencia de la empresa.

Este comportamiento tiene la siguiente implicación:

1. Por un lado aumentamos los ACo al seguir manteniendo un crédito contra el cliente, cuando lo más probable es que éste se extinga al vencimiento por el pago al banco que realiza el propio cliente.

NF = ACo+ – PCo

Donde: ACo+, pone de manifiesto que recoge los clientes descontados cuyo cobro se ha realizado a través del banco de forma anticipada y que éste no cargará a la empresa salvo que sea impagado.

(11) El efecto puede ser neutro cuando la cuantía de efectos descontados se mantiene constante a lo largo de los ejercicios. Ver Apéndice 1. (12) Las reticencias generales a este procedimiento tropiezan con una tradición asociada al concepto de transferencia del riesgo de crédito concedido por la entidad financiera. Se argumenta que debe ser reconocida en Balance la deuda ya que todavía no se “ha cedido de manera sustancial los riesgos

y los beneficios inherentes a su propiedad”. Sin embargo, lo cierto es que el riesgo de crédito sólo se produce si existe impago por el cliente, lo que significa

reconocer un deterioro de valor sustentado en una póliza (contrato) que posibilita el descuento de papel.

Esta opción permite, al mismo tiempo, un análisis de los períodos medios de cobro a nivel general o teórico (sin considerar el descuento, importe bruto de los clientes) y el real (considerando el descuento, importe neto de los clientes) más realista.

2. Por otro lado, aumentamos formalmente la amortización financiera (af) del próximo ejercicio al aumentar el pasivo a corto no comercial (Pcnc), aún cuando lo más probable es que no haya que hacer frente a tales deudas, salvo que los efectos resulten impagados.

La partida Deudas por efectos comerciales descontados pasa a incorporarse a las obligaciones financieras a corto plazo de la deuda:

af = Pcnct-l+ + GFP

donde: - Pcnct-l, recoge las obligaciones financieras por préstamos y similares que tienen vencimiento

en el ejercicio siguiente, e incluye las deudas por efectos descontados que no se pagarán por la empresa salvo que sean impagadas por el cliente.

- GFP, son los desembolsos a realizar por gastos financieros.

Este doble efecto hace que el numerador de la expresión [5] se vea disminuido(11) mientras que el denominador

figura incrementado, lo que merma el CDST y muestra una posible falta de solvencia de la empresa. Mientras que la teoría nos muestra que la solvencia técnica, a nivel agregado, debería ser superior a 1, nos encontramos que muy pocas empresas superan este nivel, tal como se ha mostrado en la tabla 1.

El apéndice 1 recoge un ejemplo ilustrativo de lo que se ha señalado. En él se muestra cómo, aunque el CDST es inferior a 1, en realidad no se puede decir que la empresa no pueda cubrir sus obligaciones financieras. Para solucionar este despropósito podemos considerar la partida Deudas por efectos comerciales descontados como un menor importe de la partida Clientes efectos comerciales descontados (menor activo comercial) o viceversa, según a que partida demos más relevancia.

En cualquiera de los dos casos, estamos consiguiendo que el impacto del descuento de papel comercial sea nulo en el CDST, puesto que el trasfondo económico de la operación es nulo también, salvo en el posible riesgo de impago, que recogeríamos mediante el sistema de correcciones que establezca el modelo contable(12).

El sistema sugerido, aunque muestra ciertas reticencias asociadas a la tradición contable y, posiblemente al enfoque sesgado a favor de las entidades financieras, no cabe duda que es ventajoso para todos al ofrecer información adecuada sobre la realidad económico-financiera de la empresa y, a nuestro entender, tiene cabida dentro de la nueva regulación contable (BPGC) ya que:

1. El activo descontado no puede ser dispuesto por la empresa en tanto que ha sido transferido a un tercero, por lo que no puede esperarse de él beneficios económicos futuros, tal como señala el Artº 36 de la Ley 16/2007.

2. De acuerdo con los criterios de confección del Balance del BPGC, “un activo y un pasivo se podrán presentar en el balance por su importe neto…(en tanto que) la empresa tenga en ese momento,

(13) Esta información puede ser mostrada de forma clara (si así lo decide la empresa, pues la realidad es que no siempre es ésta la práctica general) en el PGC90 (Ver nota 14.2 de la Memoria). El BPGP hace lo propio en la nota de memoria 9.2.3.d).

(14) Se establece la hipótesis restrictiva de que todas las empresas utilizan el mismo porcentaje de descuento.

(15) Cuando este importe es superior al volumen de obligaciones financieras a corto plazo (af) que figuran en balance, se considera que la empresa no tiene deudas financieras a corto plazo.

el derecho exigible de compensar los importes reconocidos,….” (Normas de elaboracón de las cuentas anuales 6ª.2), aspecto éste que se cumple según entendemos.

3. Siguiendo las sugerencias de las definiciones y relaciones contables del BPGC (cuenta 431), se indica que la deuda asociada a los efectos descontados “deberá recogerse, generalmente, en las cuentas correspondientes del subgrupo 52.” Esto significa que es una opción y, por tanto, admisible cualquier otra.

Este índice se ha multiplicado por la cifra de negocio de cada empresa de la muestra(14) lo que permite

In document SABERTOOTH X58. Motherboard (Page 77-83)