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NOTA PRELIMINAR. En lo sucesivo, “resistencia” quiere decir tensión de rotura a
flexión paralela y “rigidez” quiere decir, módulo de elasticidad paralelo.
1) Las familias de distribuciones indicadas en las tablas 4-2, son una propuesta operativa de parámetros a utilizar para la realización de análisis de fiabilidad de estructuras de madera, en el marco normativo vigente en España (Código Técnico de la Edificación) y normas complementarias (Código Modelo
Probabilístico, y normas ISO asociadas a la temática de la fiabilidad estructural). 2) Las coníferas españolas, con la única salvedad del radiata, son notablemente
más densas y rígidas que las norteamericanas, o las de Europa central y del norte, para los mismos valores de resistencia. Esto conduce a que el sistema de clases resistentes actual es extraordinariamente desfavorable para las coníferas españolas.
Esta conclusión ya ha sido apuntada por otros autores, de modo muy acentuado para el caso de vigas de gran escuadría. En el marco de la presente tesis hemos tratado de poner una cifra, en términos de fiabilidad, a la cuestión. El hecho de que se trate de una solución (relativamente, véase más adelante) conservadora, no debería considerarse una justificación para no avanzar en la dirección de la optimización: en opinión de este autor, se trata de una solución desproporcionadamente conservadora en lo tocante a la densidad y la rigidez. Considérese que el estado límite que (con la única excepción del cálculo en situación accidental de incendio) suele gobernar el
dimensionado estructural en madera son la rigidez y la solución de los nudos (dependiente directamente, por lo general, de la densidad). Esto lleva a que podamos terminar utilizando, en la práctica, entre vez y media y tres veces más madera de la necesaria.
Miguel A. R. Nevado - Página6-3 3) La aplicación de la norma de clasificación UNE 56544, junto con la asignación
correspondiente de clases resistentes, no siempre conduce a los niveles de fiabilidad estructural exigidos en la normativa de referencia (Eurocódigo 0 y CTE), presentándose desviaciones potencialmente importantes. Esto es un efecto, parcialmente, del hecho de que la variabilidad de la resistencia es, con total claridad, mucho mayor que en las especies de coníferas en las que
tradicionalmente se han basado las normas europeas. Asimismo, la variabilidad de la rigidez es mayor, de forma igualmente clara.
Particularmente, en el caso del pino insigne, cuando se plantea la fiabilidad objetivo de β = 4.3 (que sería el normativo, habitualmente), la aplicación de la norma referida da lugar a situaciones claramente inseguras. En las demás especies, sólo cuando se dimensiona la estructura para las clases ME-1, se cumplen los objetivos de seguridad claramente. En las ME-2, no se cumplen, pero no tan acusadamente como el caso del pino insigne. Por lo demás, es notable el caso del laricio, en que la fiabilidad es extraordinariamente superior a la exigida.
Lógicamente, esta es una conclusión basada en un limitado estudio de tipos estructurales, además de que determinadas muestras (caso de las de pino insigne) pueden no representar suficientemente a la población de referencia.
Esta reflexión debe matizarse a efectos prácticos: la resistencia sólo suele ser determinante del dimensionado, en la mayoría de los casos reales, cuando se determina el estado límite último accidental en incendio. Pero como en este caso, el factor kfi que debería utilizarse en un 12% mayor que el propuesto en normativa con carácter general (véase el final del Capítulo 5.1), posiblemente la situación real es, al final, segura. Dicho de otro modo, las referidas situaciones de insuficiencia de fiabilidad, sólo son de aplicación a aquellas (escasas) situaciones de dimensionado en que los estados límites últimos a flexión no accidental son
determinantes.
4) La eficacia de la norma de clasificación UNE 56544 parece baja: se rechaza ~1/3 de la madera, para obtener escasamente ~1/5 en calidades estructurales elevadas. El ~50% restante, no presenta mejores valores a efectos de fiabilidad estructural que los de la madera antes de clasificarse (se aprecia gráficamente en el Anejo A.6). Además, a la mejora en la resistencia asignada, no le
acompaña, en ningún caso, una mejora equivalente en la densidad y la rigidez.
Por tanto, la utilización de maderas no clasificadas es una opción con un apreciable potencial de aprovechamiento. Lógicamente, la viabilidad de obtener madera no clasificada debe verificarse, pero puede considerarse que (con fiabilidades objetivo de β = 4.3), sensiblemente, una utilización como C18 para el pino silvestre y laricio, C16 para el carrasco y el gallego y C14 para el insigne, serían situaciones conservadoras.
Por ejemplo, en zonas donde el principal objeto de aprovechamiento de la madera en su totalidad es de relativo poco valor económico (p.ej, palets, apeas…) cabe casi
inmediatamente el planteamiento. En el caso de aserraderos certificados para clasificación, cabría de modo igualmente sencillo el establecimiento de los mecanismos de certificación simplificados. Por otro lado, la utilización de técnicas bayesianas (ver a continuación) facilitaría su control con costes reducidos.
Miguel A. R. Nevado - Página6-4 5) La información obtenida sobre la variabilidad de los parámetros de las
distribuciones (véase serie de tablas 4-4), puede considerarse como un importante punto de partida para la aplicación de técnicas de actualización bayesiana.
Eso es así tanto en el análisis de estructuras existentes como en la utilización práctica de maderas provenientes de aserradero.
Se trata de técnicas que, combinadas con las citadas estimaciones de parámetros, tienen significativo potencial en un entorno de producción de la madera más bien poco propenso al mantenimiento de procesos de control de calidad homogéneos y continuos. Esto no debería, en absoluto, impedir la utilización extensiva como elementos estructurales de la madera que producen: es mucho más sencillo (y barato)
implementar técnicas bayesianas que modificar hábitos industriales. No se trata, en ningún caso, de eliminar el autocontrol de calidad. Se trataría de aprovechar para la utilización estructural, los procedimientos de autocontrol ya habituales en la industria. Nótese que estos
procedimientos, al proceder de prácticas consuetudinarias, pudieran resultar más consistentes y fiables a plazo inmediato, que la implantación de nuevos protocolos que requieren las nuevas normas.