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Chapter 3 Certification

3.2 Certification Process

especialmente los hechos relacionados

con el deporte en los últimos treinta

días. (Llamado a Sala al señor Ministro

del Interior). (Resolución de la Cámara

de 7 de diciembre de 2016)

——Continuando con la consideración del asunto motivo de la convocatoria, tiene la palabra el señor diputado Jorge Pozzi.

SEÑOR POZZI (Jorge).- Señor presidente: quiero comenzar mis palabras diciendo que nosotros tenemos la más absoluta convicción de que el ministro Bonomi fue en su momento un gran ministro de Trabajo y Seguridad Social y que ahora también es un gran ministro del Interior. Por eso vamos a respaldar la política que están llevando adelante él y el equipo que hoy lo secunda, pues tiene consistencia, se prolonga en el tiempo, cuenta con los recursos y empieza a dar resultados.

Tenemos la convicción de que entre la delincuencia del país y la sociedad que quiere vivir en paz no hay mejor barrera que este equipo del Ministerio del Interior, que está llevando las cosas adelante.

A nuestro juicio, no hay nada más que pueda presentar el Frente Amplio o la fuerza de la oposición en la sociedad que sea mejor parate a la delincuencia que el equipo que hoy tiene el Ministerio del Interior. Eso lo decimos con total y absoluta convicción porque lo hemos analizado mucho, hemos acompañado esta política y sabemos cómo se ha desarrollado.

Se trata de una política que tiene consistencia, que empezó de menos a más y que comienza hoy a arrojar los resultados que estamos esperando. Estamos seguros de que vamos a culminar estos cinco años de Gobierno con los resultados esperados.

Hoy ha sido un largo día en el que se han dicho muchísimas cosas sobre datos, resultados, compara- ciones y se han tocado un montón de otros aspectos.

Quiero decir que estoy de acuerdo con gran parte de la alocución que hizo en su momento el señor diputado Gonzalo Mujica sobre determinadas vivencias personales. Me consta que también le sucede a buena parte de la ciudadanía, y nosotros debemos ayudar a que se corrijan.

Tanto la policía como el ejército y otras dependencias del Estado, que no son militares, son organizaciones muy grandes y muy difíciles de controlar en todos sus aspectos y detalles. Además, son organizaciones muy complejas donde, como en todos lados, hay gente muy dedicada y muy responsable de su trabajo y otra que no lo es tanto. Esto sucede en cualquier parte de la actividad pública, y en la actividad privada es exactamente igual. Esto se debe a que la sociedad que funciona así.

Hay otra mirada sobre la actuación de la Policía Nacional en este momento. Se están viendo casos de policías que aun estando de civil, fuera de su horario de trabajo, terminan tiroteándose con los delincuentes y matándolos, o peor aún, perdiendo la vida. Podrían haber mirado para el costado y nadie hubiera sabido que esas personas que estaban ahí paradas eran policías. No sé si esto sucedía antes, pero hoy está sucediendo ahora en la Policía Nacional. Estos son aspectos que corresponde poner arriba de la mesa como una actitud positiva en beneficio de la sociedad y de los que nosotros queremos defender.

Somos políticos y sabemos que en política todo es discutible y todo es valedero. Una sociedad democrática es así. ¡Ojo con hacer campaña con el tema de la seguridad y creer que eso da réditos! Si esto cambia -que puede pasar pues la alternancia es posible-, el que agarre va a enfrentar este problema tan latente como lo tuvimos nosotros y como otros partidos políticos que antes estuvieron en el poder.

No es un problema de fácil resolución, pues presenta multiplicidad de causas y factores que, humildemente, estamos tratando de atacar. Querer llevarse puesto al ministro Bonomi es un error. Lo vamos a defender con uñas y dientes porque creemos que es la barrera de contención que tenemos. Me parece que debemos evitar -esta sería una discusión bastante más larga- los mensajes duales que damos a la sociedad.

Voy a contar una anécdota. Se puso la guardia perimetral del Ejército a custodiar las cárceles y se dio órdenes a los soldados que estaban arriba de las casetas de cómo tenían que actuar en caso de fuga. El primer soldado que cumplió la orden mató a un preso, y hubo que esconderlo en un recinto militar para que no fuera preso. Hubo solamente dos casos en los cuales los presos murieron escapándose. En el primer caso, el soldado le pegó un tiro en la cabeza y

lo mató y en el segundo, el soldado no le tiró a la cabeza, sino a las piernas, con tanta mala suerte que se desangró. Después, ningún soldado tiró más. Avisan que se están escapando, pero no tiran más. Ese policía que nosotros vemos en la calle también es un ser humano y a veces lo ponemos en situaciones bien complejas. Por aplicar la ley, termina más complicado que el delincuente que quiso reprimir. Estas son cosas debemos que revisar. Algo no está funcionando del todo bien y ese trabajo también es nuestro.

SEÑOR GROBA (Óscar).- ¿Me permite una interrupción, señor diputado?

SEÑOR PRESIDENTE (Gerardo Amarilla).- Puede interrumpir el señor diputado.

SEÑOR GROBA (Óscar).- Agradezco al señor diputado Pozzi la interrupción que me concede.

Señor presidente: en primer lugar, queremos decir que la figura de la interpelación, tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado, es muy importante, fundamental para las actividades parla- mentarias, para la democracia y una herramienta trascendental para citar a los ministros en caso de necesidad. No obstante, chamuscar las interpe- laciones, como se ha hecho en el día de hoy, es un error político gravísimo.

Sin duda, no vinculamos este error de los dos legisladores convocantes -el primero y el que pasó a ser segundo en esta propuesta, porque negociaron- con los partidos políticos que, como se ha dicho, tienen más de ciento ochenta años de historia, y somos respetuosos de eso.

A todos nos sorprendió. Fue una sesión bochornosa; se aprovechó un clásico que no se jugó, por suerte, porque de lo contrario habría habido una masacre. Veníamos de la larga interpelación del 27 de octubre -por eso digo que las interpelaciones son valiosas-, convocada por el senador Bordaberry; inclusive, tenemos el listado de las preguntas que se hicieron. Al final, el senador Bordaberry dijo: "Antes que nada, quiero agradecer al señor ministro y al señor subsecretario por haber respondido las preguntas. Me parece que, más allá del derecho legítimo que tienen para exponer sobre lo que a ellos les parece conveniente, siempre es bueno que en estos debates, en estas interpelaciones, se contesten las preguntas". Esto había pasado pocos días antes.

En estos temas debe existir una política de Estado, y creemos que se está construyendo una política de Estado, pero esta sesión también fue un desastre por la baja calidad de las intervenciones de los miembros interpelantes, ya que largaron un búmeran a fin de año que les pegó en la frente, y en esta interpelación les pasó lo mismo. En aquel momento, la interpelación se largó por los medios de comunicación a partir de una convocatoria a la comisión respectiva para que el ministro expusiera los mecanismos de seguridad del clásico y explicara otras cosas, y está bien. Es el paso previo a una interpelación. Por eso digo que hay que proteger la figura de la interpelación. Sin embargo, hubo un retruque del diputado uno -vamos a llamarlo así, aunque no fue el protagonista inicial, porque después, en una especie de concesión, quien tuvo la iniciativa pasó a ser el segundo-, que planteó la interpelación y recibió el apoyo de los sectores opositores, tanto de la UP como del Partido Independiente y seguramente de sus partidarios. Pero cuando la prensa anunciaba la interpelación y el ministro dijo "voy", arrollaron los tientos, recularon y quedaron comprometidos en ese apoyo el Partido Independiente y la Unión Popular; la prensa y los demás legisladores estábamos confín- didos porque no sabíamos cuál sería el motivo de la interpelación.

Esa sesión fue bochornosa. El Partido Inde- pendiente planteó, y consta en la versión taquigráfica, que estaba sorprendido por el cambio del motivo de la interpelación, y en el mismo sentido se expresó la Unidad Popular; la prensa también sentía lo mismo, así como todos los que estábamos en sala.

(Suena el timbre indicador de tiempo)

——En esta interpelación se manejaron datos erróneos -por eso digo que los interpelantes están atajando de nuevo el búmeran- y hubo mal aseso- ramiento. Es más, se habló de temas personales del ministro y de la diputada Pereyra, que el cuñado de Tal entró por tal lado y resulta que, como gana Fulano, Fulanito, que es el esposo de Mengano, también entró. En realidad, esto se parece más a la telenovela Moisés que a una verdadera interpelación. SEÑOR PRESIDENTE (Gerardo Amarilla).- Ha culminado su tiempo, señor diputado.

SEÑOR GROBA (Óscar).- ¿Me permite otra interrupción?

SEÑOR POZZI (Jorge).- Sí, señor diputado.

SEÑOR PRESIDENTE (Gerardo Amarilla).- Puede interrumpir el señor diputado.

SEÑOR GROBA (Óscar).- Gracias, señor diputado. Por lo tanto, lo destacable y razonable fueron los anuncios que hizo el señor ministro, la recorrida histórica que hizo de la violencia en el deporte y de la violencia en general, las medidas anunciadas y también algunas intervenciones serias de legisladores de otros partidos, como el Partido Independiente y otros, que señalan su preocupación por las políticas de Estado, porque es mentira que esto empezó con el primer ministro del Interior frenteamplista, como se ha dicho. Es falso; es mentira. Tenía muchas cosas para decir en este sentido, pero no me va a dar el tiempo.

Por ende, los dos legisladores que pertenecen a partidos que ya estuvieron en el Gobierno están chamuscando la interpelación. No digo que esto esté respaldado por sus respectivos partidos políticos, aunque creo que responde más a la necesidad de poner en el pincho algo a fin de año -para demostrar a sus colectividades políticas lo que hacen- que a un problema de seguridad en general y en el deporte. Y eso es lo que creemos que no debe pasar en una interpelación, porque demuestra que se chamusca, se estropea el mecanismo de la interpelación, y con seguridad esta sesión pasará totalmente inadvertida, salvo por las buenas intervenciones de legisladores de otros sectores políticos y, naturalmente, del señor ministro y de sus asesores.

Al principio de la sesión se comparó a los asesores del ministro con una comparsa, con intención de denostarlos. Sin embargo, quiero decir que quien va a los tablados sabe que la comparsa es una excelente demostración artística popular, y su comparación termina siendo un elogio a los ministros y a sus asesores. Aprovechamos para felicitar a las comparsas, porque este carnaval tiene un nivel muy bueno.

Tenemos un video de tres minutos para pasar, que tiene que ver con un ministro que perteneció al partido del interpelante uno, y fue filmado en 1988, pero no quiero abusar del tiempo de otros legisladores.

SEÑOR PRESIDENTE (Gerardo Amarilla).- Tiene la palabra la señora diputada Macarena Gelman. SEÑORA GELMAN (Macarena).- Señor presidente: no creo que vaya a agregar mucho a lo que ya se ha dicho en las horas que lleva el debate.

El ministro ha sido más que claro y ha focalizado muy bien su intervención a la hora de exponer los motivos que lo trajeron a esta interpelación. Sin embargo, no parece responsable seguir utilizando la interpelación como rutina y como estrategia de desgaste del gobierno. De hecho, la rutina llevó al acostumbramiento de la población, ya que estas instancias no generan las mismas repercusiones, desvirtuando una herramienta que creemos ya no cumple adecuadamente con los objetivos que tiene. Ya estas instancias no generan las mismas repercusiones que antes. Desvirtuamos la herramienta y además creemos que ya no cumple en forma adecuada los objetivos que tiene.

Es claro que el ministro del Interior debe responder por los problemas de seguridad, pero también es necesario que todos los integrantes del sistema político nos hagamos cargo de la parte que nos toca, tanto en el contenido de lo que decimos, como en la forma en que lo planteamos.

Además, considero humildemente que, cuando hacemos estas cosas, lo único que logramos es amplificar una visión distorsionada y reduccionista de la seguridad, que contempla solo una arista de todo el problema.

Si hay algo que la oposición ha logrado en estos años es sembrar un estado de alarma en la sociedad que no nutre ni califica el debate, aunque aporta unos cuantos minutos de televisión por día.

Necesitamos hablar más de estos temas, es cierto, pero también necesitamos hablar mejor. Debemos explicar a la ciudadanía que no hay medida concreta que, mágicamente y de un momento a otro, resuelva los profundos fenómenos sociales que estamos viviendo.

Quienes prometen soluciones "fáciles" -entre comillas- están prometiendo un imposible. Son las soluciones más antiguas, más pedidas y más practicadas en el mundo entero, siempre empeorando la situación de seguridad.

La estrategia de obviar el relato histórico de cómo llegamos a este escenario y sembrar el terror al otro, que es supuestamente un enemigo, es una estrategia que ha sido usada en el pasado y que los militantes de izquierda conocemos muy bien y que, además, padecimos en carne propia. A una porción importante de la población, en general la más pobre, la somete a una violencia permanente, mientras convive con el resto de la sociedad.

Esos a los que hoy la oposición llama simplemente delincuentes son los niños y adolescentes que los gobiernos de la época obligaron a crecer en medio de la crisis, con padres y madres desempleados, sin un plato de comida en la mesa y sin un horizonte de oportunidad a la vista. Y esto no implica disculpar nada; no queremos que otra vez se endilgue al Frente Amplio estar del lado de los delincuentes, pero debemos tenerlo en cuenta.

Acusarlos a ellos de ser el problema habla de la absoluta irresponsabilidad de los actores políticos de nuestro sistema, que parecen haber perdido la memoria.

En este escenario, es protagonista el crimen organizado, que impone un conjunto de reglas de convivencia abusivas en las comunidades más vulnerables. Es muy fácil pedir que las rapiñas y los hurtos sean la vara con la que se miden las acciones del Ministerio del Interior, pero es mentiroso decir que ese es el problema más serio que tenemos en materia de seguridad.

El fenómeno de la instalación de redes criminales en los territorios no es un hecho aislado; es una realidad latinoamericana de la que mucho sabemos sobre sus efectos, porque redunda en situaciones de horror, que nos parecen lejanas, pero que están instaladas hace mucho en los barrios de nuestro país y tienen como carne de cañón a las personas más vulnerables.

Desde nuestro punto de vista, es muy ilustrativo que en un debate sobre seguridad -como es una instancia de interpelación- poco se hable de los orígenes concretos de la delincuencia en nuestro país, de su evolución, de la creación de subculturas del delito y de las escalas de valores que rigen las comunidades que están dentro de nuestra sociedad.

Otro ejemplo es que poco se reivindique la regulación restrictiva de la tenencia de armas en la población civil, cuando está más que probado que

gran parte de las armas utilizadas por los delincuentes provienen de robos en nuestros hogares.

Un hecho político inédito en esta Cámara es que de todas las interpelaciones realizadas al ministro del Interior, esta es la que más minutos ha dedicado la oposición a hablar de una de las aristas más complejas de la seguridad publica: la violencia basada en género.

Naturalmente, ninguna muerte es peor que otra, pero este año han fallecido cinco mujeres a manos de sus parejas o exparejas y ni un solo aficionado a algún deporte.

Ese tipo de violencia expone a la mitad de la población en sus propias casas. Sin embargo, parecía no ser de relieve político como para llamar a un ministro a esta sala.

Realmente, nos alegra saber que las mujeres de este país, de ahora en más, cuentan con todos nosotros para acompañar las medidas que a nivel nacional se promueven desde que el Frente Amplio es gobierno y para ampliar las medidas que están tomando los gobiernos a nivel departamental y local.

En este sentido, si observamos los recursos destinados al Proyecto 121 "Igualdad de género" en el presupuesto para el quinquenio 2015-2019, la segunda Secretaría de Estado con más recursos destinados al abordaje de este tipo de violencia es el Ministerio del Interior. Los recursos destinados -casi $ 85.000.000- fueron dirigidos a la formación y capacitación en la Escuela Nacional de Policía, a la atención a victimarios y a la implementación del programa de tobilleras.

¿Cuántas uruguayas y cuántos uruguayos han muerto en lo que va del año por delitos asociados a la propiedad privada? ¿Cuántos han muerto por accidentes de tránsito? ¿Cuántos se han autoeli- minado? ¿Cuántas mujeres han sido asesinadas porque otra persona las consideró de su propiedad? A ninguna muerta a manos de su pareja o expareja se le ha dado la importancia que sí se le dio a los hechos relativos a la violencia en el deporte y al episodio de la garrafa, que motivaron originalmente esta interpelación, más allá de que luego se amplió. Asimismo, queremos dejar claro que no le restamos importancia a este hecho. Será la reforma del Código Penal la que ponga sobre la mesa cuánto queremos proteger la propiedad privada y cuánto queremos proteger la vida y la integridad física de las personas.

Para dar respuesta al problema de la seguridad se intentó transitar el camino de los acuerdos, en un diálogo en el que la oposición, en su mayoría, solo estuvo dispuesta a poner una sola arista de la seguridad como la relevante y una sola forma de respuesta como la útil: más pena para los delitos contra la propiedad que cometen los más pobres.

Tanto en el año 2010 como en el año 2015, a nivel de los partidos con representación parlamen- taria, se llegó a un acuerdo. Queremos dejar claro que la oposición no tiene un modelo alternativo. Este ha sido tomado como parte de la agenda del Gobierno a través del diálogo parlamentario y partidario. Las propuestas que no se incorporaron no representan un modelo alternativo. En realidad, son propuestas taquilleras, pero mantienen la misma esencia.

Lo que intentamos plantear, señor presidente, es que estamos ante un fenómeno complejo que nos exige debates profundos, sin simplismos, para analizar una realidad distinta, nueva en muchos sentidos y que nos exige pensar en otras soluciones. Y para pensar en soluciones, tenemos que sentar las bases de otro debate y alejarnos del marketinero pero infructífero debate actual.

No voy a reiterar el amplísimo espectro de medidas tomadas por los Gobiernos de mi fuerza política, porque ya se ha hecho reiteradamente. Incluso, como fue dicho, aun a contrapelo de lo que el Frente Amplio considera debe consistir en una política de seguridad, la fuerza política del ministro interpelado ha escuchado algunas de las propuestas

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