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2.2 Dynamic memory allocation

4.1.3 Challenges

Pero no sólo Aristóteles trabajó en la dirección de digerir las diferencias en una tipología que las recogiera anulándolas (¿acaso la lógica no es un esfuerzo de re- cogida, el logos no es originariamente una forma de re-unión y que, por tal condición, tiende al recogimiento que abre paso a todo tipo de “abstracción”?).

«Le plus grand effort de la philosophie consista peut-être à rendre la représentation infinie (orgique). Il s’agit d’étendre la représentation jusqu’au trop grand et au trop petit de la différence de donner une perspective insoupçonnée à la représentation, c’est-à-dire d’inventer des techniques théologiques, scientifiques, esthétiques qui lui permettent d’intégrer la profondeur de la différence en soi ; de faire que la représentation conquière l’obscur ; qu’elle comprenne l’évanouissement de la différence trop petite et le démembrement de la différence trop grande ; qu’elle capte la puissance de l’étourdissement, de l’ivresse, de la cruauté, même de la mort. Bref, il s’agit de faire couler un peu du sang de Dionysos dans les veines organiques d’Apollon.» (DR, 337-338)

La aspiración de lo orgánico es llegar a ser lo orgiástico y conquistar el en sí. Para Deleuze este esfuerzo tuvo sus dos momentos culminantes con Leibniz y Hegel260. En el primer caso, la representación conquista lo infinito porque una técnica de lo infinitamente pequeño recoge la mínima diferencia y su desvanecimiento, mientras

259 Para un desarrollo en detalle de la crítica a Aristóteles y al aristotelismo cf. DR, 45-52. 260 Para las críticas a Leibniz y Hegel cf. DR, 61-71.

que en el segundo caso una técnica de lo infinitamente grande recoge la máxima diferencia y su descuartizamiento, estando los dos de acuerdo porque el problema hegeliano es también el del desvanecimiento y el problema leibniziano es también el descuartizamiento.

La técnica de Hegel radica en el movimiento de la contradicción261. Consiste en inscribir lo inesencial en la esencia y conquistar el infinito con las armas de una identidad sintética finita. La técnica de Leibniz se cifra en un movimiento que Deleuze denomina “vice-dicción”262 y que consiste en construir la esencia a partir de lo inesencial y conquistar lo finito por la identidad analítica infinita.

Pero ¿de qué sirve infinitizar la representación? Para poco, ya que conserva todas sus exigencias. Lo que se descubre es tan sólo un fundamento que relaciona el exceso y la falta de diferencia con lo idéntico, con lo semejante, lo análogo, lo opuesto: la razón se ha convertido en fundamento, es decir, en razón suficiente, que ya no deja escapar nada263. Pero nada ha cambiado, la diferencia sigue marcada por la maldición. Sólo se han descubierto medios más sutiles y más sublimes de hacerla expiar, o de someterla, de rescatarla para ponerla bajo las categorías de la representación.

«Ainsi la contradiction hégélienne a l’air de pousser la différence jusqu’au bout ; mais ce chemin, c’est le chemin sans issue qui la ramène à l’identité, et qui rend l’identité suffisante pour la faire être et être pensée. C’est seulement par rapport à l’identique, en fonction de l’identique, que la contradiction est

la plus grande différence. Les ivresses et les étourdissements sont feints ;

l’obscur est déjà éclairci dès le début. Rien ne le montre mieux que l’insipide monocentrage des cercles dans la dialectique hégélienne. Et peut-être, d’une autre façon, faut-il en dire autant de la condition de convergence dans le monde leibnizien.» (DR, 338-339)

La representación infinita comprende el Todo, es decir, el fondo (como materia primera) y la esencia (como sujeto, como Yo o forma absoluta). La representación infinita relaciona, a la vez, el fondo y la esencia. Pero, o bien el fondo es la continuidad infinita de las propiedades de lo universal que se envuelve en los Yoes particulares finitos considerados como esencias, o bien los particulares son sólo

261 Lèbre (2002: 14-15) aclara: «Deleuze appelle représentation orgique ce passage de la diversité finie à la contradiction infinie. L’orgie, c’est la fête de Dionysos, qui dissout dans l’ivresse et la danse la calme organisation maintenue par Apollon. C’est la fête de la démesure, qui fait éclater les différences finies au profit de la plus grande des différences, la contradiction. Mais c’est surtout, par-delà la diversité apparente, l’apparition à la surface du fond des choses […]. Bacchus ou Dionysos figure alors le mouvement infini de l’idée, qui se communique à chaque membre particulier, habité de l’intérieur par sa contradiction avec son autre (chaque membre intériorise l’ivresse générale).».

262 Cf. DR, 66, 69, 70 y 357.

propiedades o figuras que se desarrollan en el fondo universal infinito pero que remiten a las esencias como las verdaderas determinaciones de un Yo puro o, mejor, de un “Sí Mismo” envuelto en ese fondo. En cualquiera de los dos casos, la representación infinita es el objeto del doble discurso de las propiedades y de las esencias: en Leibniz el de los puntos físicos y los puntos metafísicos (o puntos de vista) y en Hegel el de las figuras y los momentos o categorías264. A criterio de Deleuze incluso hay en Leibniz más profundidad, más de “orgiástico” o delirio báquico, que en Hegel, en el sentido de que el fondo lleva la iniciativa. Pero en ambos casos no parece que la representación infinita sea suficiente para volver al pensamiento de la diferencia independiente de la simple analogía de las esencias o de la simple similitud de las propiedades: no abandonamos el elemento de la identidad del concepto.

«C’est que, en dernier ressort, la représentation infinie ne se dégage pas

du principe d’identité comme présupposé de la représentation. C’est

pourquoi elle reste soumise à la condition de la convergence des séries chez Leibniz, et à la condition du mocentrage des cercles chez Hegel.» (DR, 70)

Tanto en Leibniz como en Hegel la diferencia permanece subordinada a la identidad, reducida a lo negativo, encarcelada en la similitud y la analogía. Esta es la razón de que en la representación infinita el delirio no sea más que un falso delirio preformado, que no turba en nada el reposo o la serenidad de lo idéntico.

«La représentation infinie a donc le même défaut que la représentation finie : celui de confondre le concept propre de la différence avec l’inscription de la différence dans l’identité du concept en général (bien qu’elle prenne l’identité comme pur principe infini au lieu de la prendre comme genre, et qu’elle étende au tout les droits du concept en général au lieu d’en fixer les bornes).» (DR, 71)

La conclusión, por tanto, es que aquí la reducción de la diferencia procede, de nuevo, por confusión, igual que en el caso del aristotelismo: la diferencia se inscribe en la identidad del concepto en general creyendo que se está construyendo un concepto propio de la diferencia. Toda una confusión con graves consecuencias.

3.1.2.1.3. La condena moral y el ostracismo civil –o la relación

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