Cuerpo, movimiento y cerebro son compañeros insepara- bles en el proceso de desarrollo humano. Este asombroso proce- so de interacción cerebro-cuerpo para la creación de movimien- tos está presente desde la etapa prenatal y corresponde a una organización neurológica por la cual pasa todo ser humano, principalmente, en los ocho primeros años de vida.
De las dimensiones del desarrollo, la dimensión motora desempeña un rol crucial desde la etapa prenatal y su desarrollo posiblemente sea el más notorio de todas las demás dimensio- nes, puesto que está relacionado también con los factores de crecimiento, con la salud y con habilidades motrices fundamen- tales para las actividades de la vida cotidiana.
Aunque cargado de componentes genéticos, el desarrollo de la dimensión motora está relacionado con las diferencias propias en los patrones de crecimiento que varían de persona a persona, con la madu- ración del sistema nervioso, del cerebro, de los sistemas esquelético y neuromuscular, y principalmente de las oportunidades que tiene el ser humano para la adquisición y práctica de habilidades físicas.
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El sistema nervioso es el sistema del cuerpo humano res- ponsable por el envío, recepción y procesamiento de impulsos nerviosos. Se encarga de mantener el cuerpo totalmente interco- nectado para que pueda realizar todas sus funciones.
Existen zonas esenciales del SN que están relacionadas directamente con varias habilidades motoras y/o movimientos característicos de cada etapa del proceso de organización neuro- lógica, el cual respeta algunas leyes:
El resultado final de este proceso de organización neuro- lógica está en la especialización y dominancia hemisférica y en las diferentes habilidades, que hacen al ser humano único en la tierra: el habla, la escritura y la lectura con comprensión. El hecho que un niño o niña llegue a desarrollar estas habilidades a los seis o siete años de edad, aproximadamente, está directa- mente relacionado con las oportunidades de ejercitación senso- rial y neuromotora a las cuales estuvo expuesto desde temprana edad.
Todo movimiento (¡y comportamiento!), es resultado de una red compleja de neuronas, terminaciones nerviosas y múscu- los, que responden a funciones esenciales designadas por los sis- temas sensoriales y motores, en los distintos niveles de control motor.
Es debido a este proceso que las habilidades motoras se van incrementando, volviéndose más complejas, pasando de Se da de manera organizada y gradual, en sentido vertical en dirección a la corteza, a medida que avanza el proceso de mielinización.
Está directamente relacionado con la información sensorial que el niño o niña recibe del mundo y de su propio cuerpo y se confirma con la aparición de diferentes habilidades de tipo motor.
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movimientos involuntarios o actos reflejos a movimientos vo- luntarios y luego a automatizados, demostrando así las respues- tas del sistema nervioso a las exigencias del medio interno (el propio cuerpo) o del medio externo (el ambiente).
El aprendizaje de habilidades motoras, y el desarrollo gradual de cada una de ellas, son coordinados por los sistemas motores que se encuentran en el cerebro.
Existen zonas cerebrales y circuitos neuronales que tienen participación activa en la interpretación y en la producción de movimientos los mismos que participan también de sistemas cognitivos, emocionales, sensoriales y sociales. De allí, la impor- tancia del movimiento tanto en el ámbito familiar como escolar desde los primeros meses de vida de un bebé.
Las investigaciones neurocientíficas han comprobado que la morfología (forma) de las neuronas puede ser modificada con la experiencia y con el ejercicio físico y además, que las conexio- nes neuronales se incrementan con el aprendizaje de tareas mo- toras, lo que redundará en una mejora consecutiva de otros aprendizajes.
Las habilidades motoras, por su parte, tienen en común la siguiente propiedad: “Cada habilidad tiene que ser aprendida para poder ser ejecutada de manera correcta”.
El movimiento es la base de la
dimensión motora y los
movimientos que realizamos, desde la etapa prenatal, están directamente relacionadas con la maduración de los niveles de control motor del SN.
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Por ejemplo, para que un bebé empiece a caminar, a pe- sar de ser una habilidad fundamental y relativamente sencilla, exige un aprendizaje previo y muchas horas de entrenamiento, además de todas las sub-habilidades que ya fueron adquiridas.
Padres y educadores necesitan entender que los niños y niñas solo adquirirán tales habilidades motoras si exploran el espacio, suben, bajan, trepan, se caen, se paran y vuelven a em- pezar.
Para cada año en la primera infancia los hitos del desarro- llo motor son muy notorios, y los patrones de movimiento se van refinando a cada día.
Estos patrones de movimiento constituyen una serie de actos motores interiorizados, ejecutados en grados menores de habilidad (en comparación a una habilidad motora que exige un alto grado de destreza) que está dirigida a la realización de una meta externa y más compleja.
La musculatura que envuelve el patrón de un movimiento generalmente es la “musculatura gruesa o grande” del cuerpo. El patrón de movimiento es el elemento básico del movimiento, es la estructura que se necesita para la realización de una habilidad específica- cuando el patrón adquirido no es el correcto, la habi- lidad motora involucrada tampoco es de calidad.
Como ejemplo, consideremos que el patrón de movi- miento de patear es el mismo para patear una pelota al arco, patear una pelota en caída libre o patear una botellita que en- contramos tirada en la calle. El “patrón cruzado” es el patrón más complejo y completo, pues exige que los dos lados del cuerpo trabajen juntos y que los dos hemisferios cerebrales com- partan esta tarea. Este patrón está presente en muchas habilida- des motoras que se aprenden y se afianzan en la primera infan- cia, como el arrastre, el gateo, la marcha, la corrida, etc. habili- dades que nos acompañarán por toda la vida.
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“El aprendizaje motor puede ser definido como un cambio in- terno en el individuo, deducido de una mejoría relativamente permanente en su desempeño, como resultado de la práctica”. “El desarrollo motor, es el resultado del cambio de comporta- mientos o conductas (en este caso motoras) relacionados al pro- ceso de crecimiento y desenvolvimiento del ser humano.”
Richard Magill (1998), Los sistemas motores, según Kandel (2005) generan tres categorías distintas de movimientos:
En la categoría de los movimientos voluntarios, se debe recalcar que el refinamiento del movimiento está directamente relacionado con la práctica: cuanto mayor la práctica, mayor el dominio y menor el esfuerzo cognitivo o control consciente del movimiento.
La oportunidad es el secreto, y solo las oportunidades de aprendizaje y de práctica de habilidades motoras y patrones de movimiento serán las que permitirán que los niños pasen de:
- la etapa de pensar demasiado en el cómo se hace, de in- tentar, equivocarse y volver a intentar a…
- la etapa autónoma, donde subir, bajar, agacharse, ensar- tar, lanzar, rasgar, pararse en un solo pie, colorear, son
Reflejos (retirar el dedo de la hornilla caliente),
Patrones motores rítmicos (andar, masticar- actos reflejos más actos voluntarios) y
Movimientos voluntarios (tocar piano- tiene propósito y mejora con la práctica).
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algunas de las muchas habilidades motoras que realizan de manera autónoma.