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GEoMoRFoLoGÍA y ESTRATIGRAFÍA

Esta unidad se ubica entre la Llanura de Fango inte- rior y la costa actual. Aparece en forma discontinua en

la Llanura Costera, aproximadamente desde el partido de Berisso hacia el norte, con anchos máximos de 5 km. Se halla conformada por sedimentos fluviales recientes aportados por la dinámica costera del Río de la Plata; tienen granulometría arenosa fina a muy fina, color cas- taño claro, e intercalaciones de capas de materiales más finos de color gris azulado a verdoso con predominancia de arcillas illíticas (Facies Arenosa de la Formación Río Santiago, Cavallotto 1995).

El área está sujeta a inundaciones frecuentes, par- ticularmente durante las sudestadas. El nivel freático se encuentra la mayor parte del año por encima de un metro de profundidad. Gran parte de los sectores anegables están cubiertos por pajonales. El sistema de drenaje está integrado por algunos cursos cortos que actúan como “canales de mareas” que pueden estar bordeados por pequeños albardones con suelos mejor drenados, donde se desarrolla la selva marginal. Otras geoformas ligeramente positivas de la Llanura Aluvional son cordones estrechos, dispuestos de manera paralela a subparalela a la actual línea de costa, constituidos por acumulaciones de valvas de moluscos (conchilla). Los cordones se depositaron durante la regresión marina y en ellos se desarrollan especies con exigencias de mejor drenaje (por ejemplo, el tala).

SUELoS

Los suelos se han formado a partir de sedimentos fluviales recientes de granometría contrastante, desde arenosa a arcillosa. En general, tienen perfiles de escaso desarrollo por la escasa edad de los sedimentos y el ambiente fluvial en que se encuentran. Poseen reacción ácida desde superficie, carecen de tenores significativos de sales solubles y el contenido de materia orgánica suele variar en forma irregular con la profundidad. Los suelos evolucionan en condiciones de hidromorfismo acentuado por nivel freático cercano a la superficie y anegamiento frecuente, lo que se manifiesta por rasgos hidromórficos tales como matices verdosos, azulados o cercanos al neutro, moteados de hierro y concreciones de hierro-manganeso. A pesar de estas características comunes, se pueden reconocer algunas diferencias en los suelos según las geoformas y posición topográfica (Hurtado et al. 2006). Así, en los suelos ubicados en los ambientes más deprimidos, generalmente ocupados por vegetación de pajonal se encuentran suelos clasifi- cados como Hidracuentes. Permanecen anegados gran parte del año y el nivel freático está aflorando o muy cerca de la superficie. Poseen generalmente en la parte

superior del perfil un horizonte orgánico constituido por restos vegetales poco o nada descompuestos (hori- zonte Oi), al que subyacen horizontes Cg constituidos por sedimentos de textura variable, aunque prevalen las texturas finas. Tienen reacción ácida (pH alrededor de 5,0) en la parte superior del perfil. Por debajo del horizonte orgánico, el suelo tiene colores glei (matices 2.5y o más verdes) debido a las condiciones reductoras que prevalecen gran parte del año.

Los suelos situados en albardones tienen condiciones de drenaje ligeramente mejores a los arriba menciona- dos ya que el período de anegamiento es menor y el nivel freático se encuentra algo más profundo (0,50-1,00 m). En la mayoría de los casos se clasifican como Fluvacuen-

tes. El horizonte orgánico se encuentra generalmente

ausente y la secuencia de horizontes más común es A-2C-2Cg, observándose a veces capas sepultadas de resaca de río (Fig. 3). La textura es muy variable, lo que se refleja en las numerosas discontinuidades litológicas de los perfiles. El horizonte A es generalmente de poco espesor (10 cm). Le subyace un horizonte 2C situado

mayores contenidos de hierro ferroso. Esto es confir- mado por el Eh, que llega en este horizonte a valores apreciablemente inferiores al horizonte suprayacente (190 mV) y contenidos mucho más elevados de Fe2+ (48

ppm) (imbellone et al. 2009).

Los suelos de los cordones de conchilla poseen un horizonte superficial A de colores oscuros, de espesor variable, bien provisto de materia orgánica, al que sub- yacen restos de valvas de moluscos enteras o en distinto grado de fragmentación. En este caso, a la escasa edad de los sedimentos, común a los otros suelos de la Lla- nura Aluvional, se ha sumado la acción floculante del calcio para explicar el escaso desarrollo del perfil. Estos suelos se pueden clasificar como Haprendoles cuando el horizonte A es más espeso (más de 18 cm).

BIBLIoGRAFÍA

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Figura 3. Perfil de un Fluvacuent, suelo común en albardones de arroyos de la Llanura Aluvional.

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Vegetación de las lagunas. Foto: Pablo Saibene

Citar como:

Herrera, R. y S. Torres Robles. 2012. Comunidades vegetales de la Reserva Natural Punta Lara. En 35-43: Roesler, i. y M.G. Agostini (eds). inventario de los Vertebrados de la Reserva Natural Punta Lara, provincia de Buenos Aires, Argentina. Temas de Naturaleza y Conservación,

INTRoDUCCIoN

La ribera del Río de La Plata, donde se encuentra ubicada La Reserva Natural de Punta Lara (RNPL), está formada por un albardón más o menos ancho, de 50 a 500 metros, en partes arenoso, en partes limoso-arcilloso, y en algunos lugares formados por cordones de conchilla (Cabrera y Dawson, 1944). Este albardón separa el río de los terrenos bajos e inundables que se extienden hacia el interior por varios kilómetros, hasta la antigua barranca del Río de la Plata (Cabrera y Dawson, 1944). Estas características fisiográficas determinan un mosaico de ambientes de alta biodiversidad y valor paisajístico.

Las comunidades leñosas presentes en la reserva son la selva marginal y bosques ribereños hacia la costa del río, sobre las partes arenosas y limosas del albardón; y talares ubicados sobre los suelos sueltos y profundos de la antigua barranca del río y sobre los cordones de conchilla (Torres Robles y Arturi, 2008).

Sobre los terrenos bajos, el escaso desnivel facilita la formación de bañados y lagunas de mayor o menor exten- sión que también determinan un mosaico de pajonales y pastizales húmedos y salados (Cabrera, 1949).

Los primeros en describir las comunidades vegetales de la reserva fueron Cabrera (1939), Parodi (1940) y Cabrera y Dawson (1944), pero estas descripciones solo alcanzaron la superficie y ubicación original que tenía la RNPL, esto es, la zona hoy circundante a la Oficina de Guardaparques, que en ese entonces no superaba las 30 hectáreas. Cabrera y Dawson (1944) mencionaron que el acceso al bosque de Punta Lara en la década del 40 era muy difícil “debiendo realizarse a pie, penosamente a través

de densos mimbrales o caminando por la playa en las bajantes, o bien en bote por el río”. Para ese entonces, Cabrera (1939,

1944 a, 1944 b) ya había señalado la importancia científi- ca, cultural e histórica del lugar y propuso la creación de una reserva que proteja a los restos de bosques indígenas en los alrededores de La Plata: “la selva más austral sobre la vertiente atlántica” y “el bosquecillo xerófilo de los talas”, resaltando el avance de la incipiente urbanización que se producía en Punta Lara.

Si bien finalmente se creó la RNPL, los ambientes que hoy vemos no tienen la misma fisonomía (aspecto) o las mismas especies que describiera Cabrera y algunos ambientes han sufrido el reemplazo de sus especies nativas por especies exóticas. La urbanización de distin- tos sectores (entre ellos la zona ribereña) produjo una modificación del suelo e introdujo numerosas especies exóticas. El cambio más notorio en la región quizás haya sido la creación de canales para permitir el escurrimiento rápido del agua proveniente de la terraza alta hasta el Río

de La Plata. Estos canales atraviesan los bajos y evitan que el agua quede retenida en los bañados y lentamente llegue al río. Otro cambio que altero la dinámica natural de la zona fue la creación del camino costanero para frenar el avance del río en toda la costa de Punta Lara hasta el sector conocido como Boca Cerrada; el camino se realizó elevando la línea de costa, lo que produjo una interrupción en los pulsos de inundación con la consecuente pérdida en el intercambio y renovación de diásporas (frutos y semillas) en este sector.

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