as I have successfully done in other calculations, it is evident
Section 3 of this chapter discusses the work of Durbin and Watson
Las aglomeraciones humanas en la capital mexicana fueron provocadas, entre otras razones, por la centralización de los servicios y oportunidades laborales. El tema de la higiene, como ya se mencionó anteriormente, fue parte de los estandartes políticos de los gobiernos revolucionarios. La labor del estado no se limitó a instaurar y promover políticas sanitarias, sino también legisló en torno a las relaciones matrimoniales para erradicar enfermedades hereditarias.374
El saneamiento de las ciudades industriales del siglo XIX ya había comenzado desde antes. Se propuso como planteamiento científico y médico y tuvo sus orígenes en el siglo XVIII a raíz de la pandemia de cólera de 1833375. Sus aplicaciones en el urbanismo de la modernidad 376remontan al “Plan de París” del Barón Haussmann (1859). De él derivó un ordenamiento de las avenidas junto con la creación de nuevas, más amplias y rectas; la pavimentación y la reforestación y las áreas de servicio, parques y equipamiento urbano. Su objetivo fue la de controlar a las movilizaciones populares. Se reforzó el mensaje político de vigilancia y controlaron las epidemias:
Conocer los principios generales a los que debe responder el trazo moderno de una ciudad, es el problema esencial que tiene por delante el urbanizador, después de haberse formado criterio sobre los antecedentes, origen de estas formas.
Sistema Haussmann de la transformación de París:
1.- Mejorar y ampliar la red de viabilidad, teniendo en vista el desenvolvimiento futuro, la higiene, la economía en el costo, la facilidad en el tránsito y la estética de la ciudad377
El ejemplo de París sirvió de modelo para muchas ciudades del mundo: Anspach en Bruselas (1867), el trazado del Ring en Viena (1857), la ampliación de Barcelona por Cerdá (1849) y Florencia (1864), el sistema de colectores y el metro
374
Óp. Cit. Suárez: Pp. 96
375
Quezada Torres, María Teresa, París y su influencia en los cambios urbanos durante el siglo XIX, El Colegio de San Luis, 2011, Pp. 8
376
Amorós Martínez, José, Arquitectura en la obra de julio Verne. Tesis Doctoral Universidad Politécnica Cartagena, 2009, Pp. 559-562
http://es.scribd.com/doc/53372152/23/LA-CIUDAD-HIGIENISTA-FRANCE-VILLE 377
Mujica y Diez de Bonilla, Francisco, “Segundo artículo sobre cuestión de urbanización”, Excélsior, México, 30 de marzo de 1924
de Londres (1848-1865).378 Al compartir problemáticas semejantes de salubridad, los programas y estrategias implantadas también fueron similares:
Aire, luz, comodidades, higiene, ¡ésto es lo que queremos! Que las habitaciones sean cómodas y abiertas, que las calles sean amplias, útiles de tránsito rápido; y si en su trazado se encuentran edificios importantes u obras de arte que se no se puedan mover (a menos de que no se trate de monumentos excepcionales) no queda más que demolerlos y a lo mejor, conservar el recuerdo con documentos gráficos.379
En México, en pleno conflicto armado, Alberto J. Pani fue encargado por Venustiano Carranza en realizar un estudio relativo al estado de salubridad e higiene del país. Sus investigaciones lo llevaron a concluir que:
Existe una relación necesaria de proporcionalidad directa entre la suma de civilización conquistada por un país y el grado de perfeccionamiento alcanzado por su administración sanitaria."380
Asumida como una política gubernamental, sirvió para desmeritar la labor del gobierno de Díaz, y según sus palabras, dedicadas a enaltecer la vanidad y con fines de lucro, justificar la lucha armada y enaltecer los triunfos de la Revolución.
Bajo estos preceptos Lourdes Díaz afirmó que la labor del Ingeniero Alberto J. Pani fue la de ser el “constructor del discurso revolucionario en torno a la higiene” y además el promotor del planteamiento de “organizar la administración sanitaria, decretar salubridad obligatoria para la ciudad y elevar el nivel moral, intelectual y económico”. Mediante un programa de participación ciudadana “que involucrara al Estado, instituciones privadas de beneficencia y a la sociedad civil”.381
Durante 1916, en la ciudad de Philadelphia, expuso que los ideales revolucionarios máximos, junto con la higiene, eran la enseñanza y educación382.
378
Benevolo, Leonardo, Orígenes de la Urbanística moderna, Ediciones Tekné, Argentina, 1967, Pp. 122.
379
Giovannoni, Gustavo, “Vecchie città ed edilizia nuova”, 1913. En Óp. Cit. De Benedetti (Antologia...). Pp. 143 380
Pani, Alberto J., En camino hacia la democracia, Dirección de Talleres Gráficos, México, 1928, Pp. 14
381
Díaz Hernández, María de Lourdes, Alberto J. Pani, promotor de la Arquitectura en México, 1916-1955, Tesis de Doctorado en historia del arte, UNAM, México, 2009. Pp. 125-140
382
Pani, Alberto J. “El gobierno constitucionalista”, Tres intelectuales hablan sobre México, Sin editorial, México, 1916. Pp.47-55
En 1922 aquellas propuestas de Alberto J. Pani se decretaron de manera oficial, incluyendo a la vivienda dentro de un programa a nivel nacional y popular:
Así pues, en lo que respecta a la casa misma, por un lado hay que prescribir en su construcción materiales y formas que no sean fácilmente limpiables (sic) o, de preferencia lavables (sic) y, por el otro, hay que dotarla de los medios adecuados para la evacuación rápida de todos los desechos.383
Prevalecía un estado insalubre en una gran parte de la población, que vivía de manera hacinada en casonas virreinales readaptadas como vecindades, jacales y tugurios, focos de infección y podredumbre. Alfonso Pallares promulgaba por una renovación de fondo como remedio ante tal miseria humana:
¿Cómo exigir un sentido estético de ellos, si no cuenta con nada superfluo donde poder desahogar la más rudimentaria percepción de la belleza que constituir podría del verdadero arte nacional?384
El discurso pedagógico se construyó de manera paralela a la alfabetización. No bastaba con construir escuelas, Alfonso Pallares sostuvo que había que enseñar a habitar, de manera sana, limpia. La higiene era un proceso de aprendizaje cuanto o más importante que aprender a leer y escribir, había que educar el cuerpo y al espíritu385.
¿Podrá exigirse a nuestros proletarios, llámense pastores, labriego, papeleros, peones, gentes de humildes oficios, que sean limpios, si en sus “casas” es decir en su pedazo de tierra, en su jacal, en su cuarto, en su accesoria no tienen agua en abundancia, ni recipientes debidamente acondicionados que exciten, que sugieran el baño? 386
Para el cuerpo, Alfonso Pallares apostó por el baño diario, dentro de las tendencias higienistas que promulgaban la limpieza corporal no sólo como un acto de civilidad y educación, sino de salubridad. Consiente de la pobreza de la gran mayoría de las viviendas carentes de servicio de agua potable, ideó un proyecto de carros-regadera387, que diese servicio a la gente más humilde.
Propuso la desinfección del cuerpo, de la ropa y la conciencia al cuidado infantil cómo principios de salubridad que, en conjunto a la recolección de basura,
383
Pani, Alberto J. “La salubridad en la habitación es cosa esencial para la salud opina don Alberto Pani ( del libro: “La higiene en México”), Excélsior, México, 26 de noviembre de 1922
384
Pallares, Alfonso, El hombre y las cosas, Inédito. Archivo Alfonso Pallares del Portillo, Buffalo, N.Y., Cat.: Historia Teoría Critica, Exp.: AP-B-036, sin fechar.
385
Óp. Cit. Pallares “¿Cómo Habita…?”
386
Óp. Cit. Pallares “El hombre…”.
387
el alcantarilladlo y la dotación de servicios fueron la base para mejores habitantes. El programa se complementó con la construcción de viviendas digna, derribando jacales sucios e antihigiénicos.388 Alfonso Pallares comulgó con la idea colectiva proclamada por intelectuales de la época: las personas serían mejores en cuanto su contexto los favoreciera, es decir, revolucionar desde el urbanismo y la arquitectura ligados al arte. Nuevamente me remito a la rama de la filosofía de Henri Saint-Simon mencionada reglones atrás.
No, “no sólo de pan vive el hombre”, hay que darle algo más; él ha menester para vivir humanamente, de una “casa”, es decir de un conjunto de habitaciones destinadas a ser agradables a las diversas fases de la vida humana, a dar albergue convincente a sus necesidades; también ha menester de una mesa limpia de dónde comer gustosamente, de un lecho donde poder engendrar noblemente, de un baño donde poder limpiar su cuerpo y fortificarlo; ha de menester de buena y alegre luz que penetrando en sus habitaciones las purifique embelleciéndolas, de aire en abundancia que le haga respirar amplia y sanamente, para bien de su cuerpo y de su espíritu.389
Alfonso Pallares sostuvo que el espíritu habita un cuerpo, dentro de una casa que está en un ambiente urbano como el principio de la habitabilidad. Una escala de valores que debía satisfacer necesidades físicas y espirituales individuales traducidos en un valor social, colectivo y común.
Así pues, el entonces Subsecretario de Agricultura propuso un programa de higienización, integrado por una comisión ejecutiva del Distrito Federal, cuyo objetivo se enfocó al barrido de las calles, la recolección de la basura, y un servicios de sanitarios y excusados gratuitos en lugares céntricos, junto con un programa de educación social.390Fue una especie de “Dictadura Higiénica”, apoyada en una campaña publicitaria, para trazar desde ahí la modernidad, el progreso y la higiene de los pueblos fuertes:
Un higienista francés pronunciaba estas palabras desde su asiento en la Sorbona de París: Los pueblos sanos son fuertes, alegres y sensatos, pues la base de estas tres cualidades residen en que son pueblos que gustan y practican la “higiene”.391
388
Pallares, Alfonso, “Llamamiento arquitectónico”, Excélsior, México, 17 de octubre de 1926.
389
Óp Cit. Pallares “El hombre…”
390
S/A, “Un vasto plan para higienizar a la capital de nuestra república” Excélsior, México, 18 de junio de 1922. 391
En el interior de la vivienda, se pregonaba y enseñaba por la recolección de desechos, la separación de los ámbitos de los animales y de las personas; la correcta ventilación, las alturas mínimas y el uso de materiales constructivos adecuados; la entrada del sol, el control de la temperatura, la separación de los humos y canalización de los fogones. Las sugerencias, siguiendo este procedimiento de higienización, estuvieron enfocadas a las viviendas nuevas y a la readaptación de antiguas.392
A pesar de que los grandes programas de higiene tuvieron como objetivo la regulación y control de la salud de la población, fue un problema social agravado por la ignorancia. No bastaba con el cumplimiento mínimo de la vivienda si no se intervenía desde el espacio urbano:
El saneamiento de una ciudad lo constituyen toda esa serie de trabajos sistemáticos de salubridad que requieren instalaciones adecuadas al efecto bajo la vigilancia del Estado para su perfecto funcionamiento. ..Distribución de aguas potables (sic) y la recolección y la esterilización de los deshechos de la población. Como servicios municipales sanitarios encontramos calles anchas y bien pavimentadas, parques, lugares convenientes para mercados, terrenos apropiados para campos de juego, edificios amplios y bien ventilados para escuelas, etc.393
Alfonso Pallares entendió a la “ciudad como una gran casa colectiva con distintas zonificaciones para cada uso y puntos de abastecimiento de aire purificado”394siguiendo los planteamientos de Uwin Raymond, quien propuso a los jardines como medio para higienizar los nuevos barrios.395 Su planteamiento, higiénico por zonificaciones, también fue similar a lo formulado por Halsey y Holmes para una ciudad de Londres limpia de desechos urbanos en 1903.396 También las ciudades Jardín de Ebenezer Howard de 1904 y la variante de Eugene Henard;397 fueron los principios de su propuesta para ciudad utópica. La conferencia fue dictada por Alfonso Pallares en 1911. Todos estos planteamientos
392
S/A (probablemente el Ing. Manuel Hernández) “De la higiene relativa a las Casa habitación” El Universal, México, 14 de mayo de 1922
393
Hernández, Manuel “El problema del saneamiento de las Ciudades de México”, El Universal, México, 14 de mayo de 1922.
394
Pallares, Alfonso, “Idealismos y realidades”, Excélsior, México, 8 de junio de 1924 395
Uwin, Raymond “Crecimiento de la ciudad y de la casa (capítulo 1 del arte cívico como la expresión de la vida cívica)
Town planning in practice” , Excélsior, México, 1 de noviembre de 1925 396
Halsey, Ricardo, Mrs. Basil Holmes (trabajo leído por el Honorable Conde de Meath) W. D. Caróe, M. T. T. S. A. (F) y T. Stirling Lee. “La Ciudad Ideal” El arte y la ciencia, Vol. IV Núm. 10, México, enero de 1903. Pp. 149
397
Hénard, Eugène, The Cities Of The Future, Royal Institute of British Architects, Town Planning Conference London, 10- 15 October 1910, Transactions (London: The Royal Institute of British Architects, 1911):345-367
fueron antecedentes análogos al más famoso Plan Voisin de París de Le Corbusier de una década después.
Cabe destacar que aquella visión del momento revolucionario enfocado a las cuestiones higiénicas urbanas, fueron aprovechadas por Alfonso Pallares para criticar las iniciativas gubernamentales cuya interpretación del concepto de higienizar que se confundía con el de embellecer.
Los programas que se emprendieron en la ciudad estaban disfrazados de higienización. Para Alfonso Pallares fue una oportunidad para criticar a las iniciativas del gobierno en las obras públicas que, según él, confundían higienizar con embellecer. En 1924 las autoridades propusieron una reforma urbana que consistió en abrir nuevas avenidas que ignoraban los problemas del centro. Ante esta situación, Alfonso Pallares reprochó directamente a su amigo Luis R. Ruiz, comisionado para las obras, de que “antes de tirar y abrir nuevas avenidas, hay que pavimentar las ya existentes”398:
…¿y hemos de permitir la apertura de GRANDES Y ADMIRABLES avenidas (qué quizá se reduzca al derrumbe de tres o cuatro pobres manzanas y a aumentar la desorganización urbana de la capital) hemos de anteponer, repetimos, los problemático, lo aparatoso, lo lujoso, el boato muy discutible, a resolver tan tremendos problemas tan inmediatos actuales, vivos como llagas ulceradas en nuestros organismo urbanos? ¿Hemos de preferir preciosísimos guantes y soberbios zapatos, y elegante flux para ocultar la podredumbre de nuestra piel, la miseria de nuestros músculos hambrientos? No.
… Qué se urbanice, higienice, y se haga morada humana lo que ahora es un núcleo inmundo, y luego se piense en embellecer, engrandecer, ampliar, etc.399
Para Alfonso Pallares salubridad e higiene debían satisfacer también a las leyes plásticas de belleza. La ciudad, la casa y los espacios públicos debían cumplir con su función de habitabilidad, estaban destinadas a formar parte integral de la formación espiritual del hombre, al igual que las máquinas, debían estar a su servicio. La higiene, pensada como ciencia, debía indicar con leyes específicas la altura de las casas en proporción con las calles para recibir el mayor aprovechamiento de luz, ventilación. Debía ocuparse de los servicios, de abastecimiento de agua y de la recolección de los deshechos, pero le correspondió al campo de la arquitectura ordenar estos elementos mediante el uso
398
Óp. Cit. Pallares, “Idealismos…”
399
de ritmo, proporción, armonía, variedad y diseño de las calles, higiénico, saludable y agradable400. Este concepto denominado “Arquitectura Cívica” también fue utilizado y, probablemente acuñado, por su colega y amigo José Luis Cuevas Pietrasanta401.
Para los primeros futuristas, la higiene del pueblo sería lograda por medio de la guerra, un exterminio de raíz para reconstruir desde cero. Para Alfonso Pallares, el concepto de higienización partió de la redención humana, elevando por medio de la educación, la dignidad y la calidad moral de los habitantes. La demolición se enfocó al origen de las fuentes infecciosas. La profunda reconstrucción social solo fue posible en cuanto se lograra
Dar estos elementos de vida al proletariado, enseñarle a usarlos y aprovecharlos debidamente, debería ser la base de toda legislación social. Dar aire, luz, agua en forma y medida tal que el más humilde albergue sea una verdadera “casa”, amable de generación en generación y donde la raza vaya trabajando su personalidad y liberación espirituales, constituiría las bases para echar una nueva y noble evolución social.402
A partir de estos primeros lineamientos se perfiló la propuesta de Alfonso Pallares de una arquitectura cívica y de manera integral. La creación de planes y leyes por parte de los gobiernos revolucionarios debían, por lo tanto, enfocarse en resolver esas problemáticas de la ciudad, trazo, higiene, drenaje y reglamento de construcción, empleando los recursos de manera honesta y no maquillando la ciudad “con pavimentos de asfalto, unos cuantos focos aparatosos y banquitas de ornato”.403
La vigencia de los planteamientos es impactante.
400
Pallares, Alfonso, “Ante el plano de la Ciudad de México”, Anuario SAM 1922-1923, México, Pp. 21-23.
401
Al regresar de Europa, José Luis Cuevas trajo consigo más de 70 títulos sobre la temática de urbanismo, planteando de tal manera la importancia que el tema tomó pocos años después. Cuevas José Luis, “Primeras hiladas para nuestro arte cívico”, Anuario SAM 1922-1923, Pp. 68-77.
402
Óp. Cit Pallares “El hombre…”
403
Pallares, Alfonso, “El Ayuntamiento y los problemas de la arquitectura cívica”, Excélsior, México, 20 febrero de 1927