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En este apartado se tiene en cuenta todo un conjunto de recomendaciones varias encaminadas a reducir el riesgo de contaminación, ya sea del lugar de trabajo o del medio ambiente. Como se verá, muchas de estas propuestas ya han sido recomendadas en apartados anteriores, especialmente en lo que hace referencia a las buenas prácticas medioambientales.

5.1. Localización de almacenes de productos

Como norma general, los almacenes se deberán situar tan cerca como sea posible del lugar donde se produce el consumo de los productos. Aunque es más recomendable siempre un único lugar de almacenamiento.

Evidentemente, habrá que situarlo también en un emplazamiento fácilmente accesible para los camiones de transporte.

5.2. Gestión del almacén

Sólo debería tener acceso al almacén un determinado número de personas, las cuales, entre otros aspectos, deberían disponer de suficiente información y formación básica relativas a las características y peligros que comportan los productos almacenados.

Como se ha visto anteriormente en otros apartados, hay que distribuir los productos evitando las mezclas, mediante su etiquetado visible, la confección de cubetas de retención separadoras (ácidos de bases y, especialmente, de cianuros), etc.

También es recomendable la preparación de fichas de estado de las existencias que permitan controlar las entradas y salidas de productos del almacén y reducir el riesgo de quedarse sin un aprovisionamiento adecuado de productos.

5.3. Cubetas de retención

Han de permitir recoger con suficiencia posibles derramamientos y garantizar un grado de estanqueidad alto.

Es conveniente que la cubeta permita recoger tanto los derramamientos verticales como los horizontales, procedentes de fugas en tanques altos.

Alternativas de prevención en origen de la contaminación en el sector de tratamiento de superficies Como se ha dicho en repetidas ocasiones, las cubetas han de ser de tipo separativo, evitando mezclas entre ácidos y cianuros, y aquellas otras mezclas que, por su naturaleza, dificulten o impidan la reutilización de los productos derramados.

5.4. Alimentación de agua

Lo más recomendable sería que la alimentación de agua al taller galvánico fuera única y dispusiera de un contador y de una electroválvula conectada a un sistema de medida del caudal: si el consumo se dispara de forma sostenida, se actúa sobre la electroválvula cerrando el sistema de alimentación. Un sistema recomendable es la instalación de una cuba de almacenamiento de agua, dimensionada para varias horas de funcionamiento, de forma que permita almacenar el agua depurada en malas condiciones. De este modo, se evitaría su vertido directo al exterior, en caso de depuración defectuosa o de accidente.

5.5. Protección de conducciones

Las conducciones de reactivos o de efluentes que han sido mal fijadas o poco protegidas pueden convertirse en fuentes de generación de corrientes residuales, a causa de roturas o fisuras.

Se precisará, por lo tanto, soportarlas adecuadamente y protegerlas con elementos resistentes para evitar estas posibilidades.

5.6. Diseño de las líneas de proceso

Teniendo en cuenta que los principales problemas medioambientales del sector vienen derivados del arrastre, habrá que prever, en el diseño de la planta galvánica, el mínimo número de cruzamientos de corredores, justamente para evitar que parte del arrastre producido con el movimiento entre cubas, acabe cayendo al suelo de la nave.

Alternativas de prevención en origen de la contaminación en el sector de tratamiento de superficies

Puesto que esto no siempre es factible – sobre todo en plantas manuales con diferentes acabados finales – hay que prever la colocación de bandejas bajo los corredores que recojan este goteo para evitar que llegue al suelo. Estas bandejas tienen que estar conectadas con el depósito correspondiente –preferentemente, en concentrados– para una posterior depuración del efluente. 5.7. Trasvase de efluentes

Los equipos de bombeo de efluentes y de otros líquidos han de cumplir asimismo una serie de aspectos:

• las bombas han de ser de la calidad adecuada al tipo de líquido de trasvase; por ejemplo, se ha de tener cuidado con el interior de las bombas destinadas a bombear efluentes o líquidos crómicos debido al fuerte ataque sobre el hierro e, incluso, sobre el propio acero inoxidable;

• tener la precaución de doblar las bombas destinadas a bombear los efluentes diluidos hacia la planta de tratamiento de aguas, ya que son los que más caudal aportan a la planta;

• en determinados casos, puede ser interesante la colocación de contadores horarios de funcionamiento de las bombas.

1 2 3 n 1 2 3 4 5 6 n n 10 9 1 2 3 4 5 6 7 8

Alternativas de prevención en origen de la contaminación en el sector de tratamiento de superficies 5.8. Recogida de efluentes

La recogida de los efluentes se ha de llevar a cabo en canalizaciones cerradas, por separado para cada tipo de efluente y de material resistente. Como precaución, hay que tener en cuenta el vaciado periódico y habitual de los baños de desengrase que pueden hallarse a unos 65-70ºC de temperatura: una conducción de PVC, por ejemplo, no resistirá el calentamiento producido y se deformará. Si esta misma conducción la realizamos en hierro, que resistirá bien la temperatura, no aguantará demasiado el ataque de la sosa, por ejemplo, y se irá perforando con el tiempo. Un buen material para este efluente es el acero inoxidable.

En cuanto a la segregación de efluentes, se precisan, como mínimo, las siguientes conducciones: 1. Concentrados ácidos y crómicos

2. Concentrados alcalinos

3. Concentrados cianurados (no mezclarlos con los anteriores por el riesgo de formación de complejos entre los metales de los baños cianurados y los complejantes presentes en los desengrasantes).

4. Diluidos ácidos y alcalinos no cianurados 5. Diluidos crómicos

6. Diluidos cianurados

Además, es interesante indicar que la recogida de efluentes ha de prever las futuras modificaciones en la planta de proceso. El sistema ideal consiste en una galería accesible en la que se fijan las conducciones.

5.9. Ambiente de trabajo

Un taller mojado de agua, con el suelo resbaladizo, con una atmósfera húmeda y corrosiva, favorece los accidentes de trabajo y las enfermedades. Es preciso trabajar en unas condiciones adecuadas de limpieza, de orden, disponiendo de los elementos, equipos, etc. idóneos para cada una de las tareas desarrolladas.

De otro modo, se está favoreciendo una dejadez generalizada que acabará repercutiendo en una mala calidad de la producción, un enrarecimiento del ambiente de trabajo y, probablemente, un aumento en la generación de corrientes residuales.

La experiencia demuestra que un taller sucio y contaminante es, generalmente, menos competitivo en el plano de la productividad.

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5.10 Automatización y programación de los procesos

Determinar cuáles son los parámetros de control de los procesos y automatizarlos es una de las vías a nuestro alcance para optimizar la actividad productiva, a la vez que se consigue la minimización de las corrientes residuales generadas. Además, permitirá que todas las piezas sean tratadas de igual forma de acuerdo con el estándar de calidad que tenga la empresa.

La viabilidad de la aplicación de esta alternativa dependerá enormemente de las características concretas de la empresa (tamaño, espacio, etc.).

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