4. Ability to take on the obligations of membership
4.27. Chapter 27: Environment and climate change
En la sociedad actual, la televisión juega un papel determinante en la difusión de noticias por la amplitud de su audiencia potencial. Además, el mismo medio intenta mostrarse serio y solvente, utilizando estrategias como la inclusión de expertos en toda materia posible o encuestas de distintas y dudosas procedencias. Sin embargo el noticiario televisivo ha devenido según muchos teóricos del medio en una ficción cuyo verdadero y quizá único fin es entretener al espectador medio. Ignacio Ramonet49 lo afirma basándose en el análisis textual de los
telediarios. Estos incorporan un número elevado de noticias intranscendentes en aras de despertar emociones variadas en los telespectadores:
Concebido en definitiva, como entretenimiento, este telediario de modelo hollywoodiense dedica una atención desproporcionada a las pequeñas noticias que giran en torno a la forma de vida de los individuos y que ofrece una visión del mundo más apetecible, menos sombría, menos desesperada. Su objetivo es provocar emociones: angustia, dolor, euforia, horror, sorpresa…Esa es la materia esencial de los telediarios. El ritmo de esta “espectacularización” del mundo no deja nada al azar, es el resultado de una exacta dosificación de tensiones, de dramas, de esperanzas y de consuelos. (1998:96)
Su estructura persigue, en definitiva, mantener el interés del público hasta el final y, como el cine más comercial, su objetivo principal es distraer construyendo un relato cerrado felizmente que infunda confianza, contribuya a la paz social y entretenga a la población. La cantidad de hechos noticiosos, y la rapidez con la que desfilan ante el receptor, provocan una saturación de información, o lo que es lo mismo desinformación. De ahí que las numerosas noticias, muchas de ellas sucesos y banalidades, que aparecen en los informativos televisivos son olvidadas casi de inmediato debido tanto a su intranscendencia como a su fugacidad.
No obstante, el ciudadano/elector de las democracias posmodernas se continúa informando básicamente a través del telediario, a pesar de su desconfianza hacia los medios y, en especial, hacia la televisión después de sus lamentables actuaciones a nivel global durante los
últimos años50. Si las encuestas a este respecto tienen razón, el problema reside en que los
elementos y mecanismos de este género televisivo apuntan más al entretenimiento que a la información de calidad. Margarita Rivière51 nos lo recuerda una vez más e incluye unas muy
interesantes palabras del director de cine Oliver Stone en torno al esquema narrativo utilizado por los informativos televisivos:
Desde la Guerra del Golfo, pues, sabemos con toda certeza que las imágenes no son garantía de verdad. Es un cambio cualitativo importante: del cine no se espera la verdad, en cambio de la televisión, en sus informaciones y noticias sí que se espera, al menos, la reproducción de la realidad. O se esperaba, porque, como ha dicho Oliver Stone: “Las noticias se han convertido en telefilms de acción en directo. Si hay un crimen a las tres de la tarde en un colegio, se filma el cuerpo del niño asesinado en el patio, se da una panorámica del cadáver en la bolsa, se entrevista a los padres y así hasta las cinco de la tarde, hora en que consiguen otro crimen. Eso mantiene a la gente enganchada a ese canal, y da mucho dinero. Porque ya no hablamos de noticias, sino de entretenimiento. De entretenimiento y de ganar dinero”. (1995:148–149)
El recurso retórico que la televisión utiliza con más frecuencia en sus informativos es la emoción. De hecho, la tematización emocional ha derivado en que el espectro televisivo de la sobremesa se encuentre presidido por los sentimientos. Culebrones, programas lacrimógenos o del corazón, se emiten tras los telediarios e incluso los enlazan. Se trata de conseguir que el espectador sienta tan intensa y verdaderamente que dé toda credibilidad a aquello que está viendo. El dogma de la religión televisiva parece ser: si lo veo y me emociona, me lo creo52. No hay, en consecuencia, verdadera reflexión en torno a los hechos que ayude a la comprensión de los problemas en su complejidad porque el tiempo concedido a cada noticia se encuentra muy restringido. Además, como hemos señalado anteriormente, la selección está determinada por la
50 La Guerra del Golfo del año 1991 se ha erigido en un momento cumbre de la manipulación informativa por
medio de la televisión. Dos ejemplos que comentaremos en detalle más adelante son una referencia de manual: el falso cormorán cubierto de petróleo que Sadam había vertido al mar para crear un desastre ecológico; y el montaje del caso de las incubadoras de los hospitales de Kuwait creado para convencer a la opinión pública norteamericana de la bondad de la intervención.
51 Rivière, Margarita: Op. cit.
52 Es una de las tesis que desarrolla Ignacio Ramonet al referirse a la relación entre medios y democracia, en
concreto, el papel que juega la televisión: “¿Qué es lo verdadero? ¿Las circunstancias que hacen que se produzca ese acontecimiento o las lágrimas que caen de mis ojos y que son, realmente, materiales y concretas? Y, además, como mis lágrimas son verdaderas yo creo que lo que he visto es verdadero. Y resulta evidente que se trata de una confusión que la emoción puede crear a menudo y contra la cual es difícil protegerse”. (1998:35)
cantidad de imágenes disponibles, la proximidad al momento de la retransmisión y la publicidad que debe contener. El resultado final está influido visiblemente por un medio presidido por la fragmentación y deviene en un collage de noticias nacionales e internacionales, sucesos, publicidad, deporte, el tiempo, etc. que entretienen pero que no informan en absoluto. En la misma línea de considerar el noticiario como entretenimiento está Neil Postman53, que añade un
rasgo más a este espacio televisivo:
Cualquier productor de noticiarios de televisión es consciente de estas cuestiones y, en consecuencia, será cuidadoso a la hora de seleccionar a sus actores, sobre la base de criterios adoptados por David Merrick y otros empresarios de éxito. Al igual que ellos, a la hora de escenificar el espectáculo, fijará su atención en los valores que aseguren el máximo entretenimiento. Por ejemplo, seleccionará un tema musical adecuado. Todos los programas de noticias en televisión comienzan, terminan, y en alguna parte son interrumpidos con música. He encontrado pocos estadounidenses que consideren esta costumbre como algo extraño, lo que he tomado como evidencia de la desaparición de líneas de demarcación entre el discurso público serio y el entretenimiento. ¿Qué tiene que ver las noticias con la música? ¿Por qué está allí? Asumo que está allí por la misma razón que la música se utiliza en los teatros y los films: para crear un estado de ánimo y motivo central del entretenimiento. (2001:106)
Estos espacios informativos igualan ver con comprender, y nada hay más lejos de la realidad porque el aspecto visible de un acontecimiento no explica su esencia, ni su complejidad. A esto hay que unir dos cosas más: la ideología del directo, heredada de las retransmisiones deportivas, y la repetición de las noticias, que se admiten como verdaderas porque todos los medios se copian y repiten. El análisis y la reflexión no son los parámetros dominantes en el mundo de la información televisiva. El concepto de veracidad queda relegado y se transforma en visibilidad de forma que sólo lo visible es verdadero. La consecuencia final de todos los rasgos comentados en torno al telediario televisivo es que no se trata de un intento riguroso de informar. Más aún, la rápida sucesión de hechos banales y espectaculares pueden conseguir una saturación en el espectador y, en definitiva, en su desinformación.
Los medios de comunicación de masas, con la televisión y sus informativos a la cabeza, realizan con la selección diaria de noticias lo que se llama agenda setting. Los medios dan relevancia a aquellas cuestiones que consideran de interés público, establecen su orden de importancia y las convierten en interesantes para la audiencia. Pero hay un proceso más amplio y de mayor alcance que se denomina tematización; a través de éste, los medios definen las grandes cuestiones políticas, los temas y problemas sociales y el punto de vista adecuado. La introducción y mantenimiento de un tema de interés para la opinión pública con un tratamiento específico tiene efectos a largo plazo, que modelan en los receptores una determinada visión del problema. Este proceso de tematización está presente a la hora de elegir las secciones de la prensa escrita o la programación de los medios audiovisuales54. En el ámbito de la selección de
noticias tendrá, por lo tanto, una influencia decisiva. Señalar, en definitiva, que los medios de comunicación seleccionan hechos para convertirlos en noticia atendiendo, no únicamente a esos rasgos de universalidad y neutralidad que Gomis plantea en su trabajo, sino a otros factores de diverso tipo; estos pueden ser políticos, comerciales o espectaculares. Sin embargo, esa selección condicionada a intereses propios puede tener en algunas ocasiones efectos contrarios a los deseados o esperados idealmente. El receptor del texto periodístico debe recibir la importancia que se merece, puesto que, aunque la propuesta textual que se le haga tenga una intención comunicativa clara, es el receptor el que reinterpreta el texto y lo puede hacer de forma contraria a la esperada. No obstante, hay que añadir que esto dependerá, sin duda, tanto de su nivel y fuentes de información, como de su capacidad crítica. Bienes escasos en los tiempos que corren, en los que las nuevas tecnologías y los medios de comunicación se ponen al servicio del control social y de la fabricación de opinión y consenso, respectivamente. Ignacio Ramonet55 tiene una posición muy pesimista a este respecto y llega inclusive a considerar a la
televisión como la información del pobre:
54 Teresa Velázquez (Los políticos y la televisión, Barcelona, Ariel, 1992) analiza el concepto y lo define por
contraposición a la “agenda setting function” que “ha sido definida como el establecimiento de un orden jerárquico en importancia de lo que los medios consideran de mayor interés para el público. En la elaboración de la agenda está implicado el staff medio en su actividad cotidiana. Por el contrario, la tematización es la introducción, establecimiento y mantenimiento de un tema que se considera de interés para la opinión pública, el cual produce un efecto a largo plazo que modela, en la memoria colectiva de los miembros de una sociedad consumidora del discurso de la comunicación de masas, una determinada visión sobre el tema. Si nos fijamos en los temas considerados de gran interés para el sistema social y político de una sociedad determinada, advertiremos una gran consonancia en la acción de la tematización entre los medios, auque difieran en las formas del tratamiento”. (1992:37)
La credibilidad de las informaciones televisadas es más elevada en la medida en que el nivel socioeconómico y cultural de los telespectadores es más bajo. Las capas sociales más modestas apenas consumen otros medios de comunicación y casi nunca leen periódicos; por eso no pueden cuestionar, llegado el caso, la versión de los hechos propuesta por la televisión. El telediario constituye la información del pobre. En eso estriba su importancia política. Manipula más fácilmente a los que menos defensa tienen. (1998:107)