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Según información suministrada por (Espitia, A. 2019). El Centro Educativo Rural Indígena Nuevo Horizonte comenzó hace 20 años con el proceso educativo de la comunidad liderado por José del Carmen Pitarrúa y otros líderes provenientes del resguardo San Andrés de Sotavento, Córdoba con el objetivo de fortalecer los procesos de identidad propia del pueblo Senú. Comenzó solamente recibiendo niños y jóvenes indígenas, hace aproximadamente cinco años empezaron a asistir también niños no indígenas. Actualmente el centro educativo cuenta con 110 niños y cinco docentes, uno de ellos no indígena; trabajan bajo la modalidad de educación propia6 intercultural fundamentado en el Proyecto Educativo Comunitario PEC. Se trabaja por pilares educativos, no por áreas como en el sistema convencional. Actualmente la coordinadora de la institución es Arnolis Montalvo, licenciada en educación básica con énfasis en tecnología e informática. El objetivo del PEC (Proyecto Educativo Comunitario) con el que trabajan las instituciones de la comunidad es:

6 El concepto de educación propia nace a mediados de la década del setenta, en el marco de la reflexión comunitaria sobre un proyecto educativo pertinente a los contextos indígenas, como parte del quehacer organizativo del Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC). (Bolaños, Tattay. 2012)

Fortalecer una educación propia que garantice la supervivencia y pervivencia física, cultural y territorial del pueblo Indígena Zenú en una sociedad intercultural, moderna y globalizada; que brinde las herramientas necesarias para responder a las exigencias y desafíos del devenir histórico, para dar solución a problemas cotidianos en todos los contextos, constituyendo un colectivo social crítico, propositivo, competente, creativo, líder, que valore y desarrolle los principios de unidad, territorio, cultura, autonomía, identidad y soberanía”. (Cabildo Mayor Regional del Pueblo Zenú, 2015)

Con este objetivo se logra inferir que si se está transformando la identidad y los procesos culturales no es porque ellos lo desearon pues en su mismo proyecto educativo está la lucha por su autonomía, sino por una cuestión de supervivencia en una sociedad intercultural.

Está bien que se conviva con otras culturas y se aprenda de ellas y viceversa, pero esto de ningún modo debe pasar por encima de la cultura propia, no se debe desconocer o dejar de lado lo tradicional porque al fin y al cabo es esto lo que identifica a una comunidad de otra. Son las formas de vivir y de ver la vida lo que hace que una comunidad se diferencie.

El Proyecto Educativo Comunitario cuenta con seis pilares educativos que son: espiritualidad y sabiduría, que abarca áreas como ética y valores, religión y democracia; gobernabilidad y autonomía, que cuenta con ciencias sociales, constitución, legislación, filosofía; interculturalidad, donde se aprendes lenguajes, tecnología e informática, idioma extranjero; arte y movimiento, en el cual ven educación física, artística, lúdica, danza, pintura; territorio y producción, que encierra ciencias naturales, medio ambiente, ecología, etnomatemática, estadística, cálculo, geometría; por último, historia y origen del pueblo Zenú, donde aprenden historia y geografía. Eder Peña, uno de los docentes indígenas de la institución habló sobre el tema de la interculturalidad el CER (Centro Educativo Rural).

En cada una de las áreas se ve la interculturalidad, tomamos de lo otro, pero también tomamos lo de nosotros. El fortalecimiento de la cultura se ve en el pilar de arte y movimiento, en el cual se ve el tema de la pintura, los dibujos, el tejido, artesanías, todo esto se ve allí. (Peña, E. 2019)

En la institución los docentes tienen el ideal de que la identidad cultural de los niños se va a fortalecer, sin embargo, estos a veces no se dan cuenta que si se pasa a un segundo plano el conocimiento ancestral esa identidad se va a ir transformando.

El PEC tiene como propósito ayudar a fortalecer el sistema de educación propia. En una entrevista que se le realizó a la actual coordinadora de la institución, Arnolis Montalvo, ella dijo que el modelo educativo que manejaban en el colegio era la etnoeducación.

Según el Ministerio de Educación la etnoeducación “es la que se ofrece a grupos o comunidades que integra la nacionalidad y que posee una cultura, una lengua, unas tradiciones y unos fueros propios y autóctonos” (Ministerio de Educación, 1994).

Al escudriñar en la historia se evidencia que los indígenas siempre lucharon por ser reconocidos como tal y por ser respetados, por lo tanto, ellos mismos le pidieron al gobierno que se les diera la oportunidad de tener una educación propia. “Son las Organizaciones Indígenas las que en mayor medida han presionado para que el proyecto etnoeducativo prospere y así mismo, fueron los miembros de comunidades indígenas dentro de la Asamblea Nacional Constituyente quienes exigieron un respeto por la diversidad y la multiculturalidad” (Arbeláez, J. Vélez, P. 2008).

No obstante, por más que el gobierno les haya brindado la oportunidad de tener su propio modelo comunicativo, de cierta manera también los obliga a aprender las materias establecidas por el Ministerio de Educación para todos los niños y niñas en el país, ya que son estas las que se les evalúa, sin importar su etnia, a la hora de realizar pruebas de Estado y a la hora de entrar a una universidad.

“La etnoeducación es un proceso educativo complejo, ya que su objetivo, el de enfrentar dos culturas con un mismo sujeto, es en sí mismo confuso. Su complejidad se debe a que el indígena se ubica entre la cultura mayoritaria y la tradicional, con principios que se contraponen y valores que contrastan”. (Arbeláez, J. Vélez, P. 2008)

Hay que aclarar que la etnoeducación tiene muchas ventajas, ya que el niño indígena se forma para sobrevivir en una sociedad occidental, pero sin desconocer lo propio. Aquí el problema es que el conocimiento occidental a veces pasa por encima del tradicional y se va perdiendo información necesaria para fortalecer la identidad, pues están tan ocupados aprendiendo los temas que el gobierno demanda que a veces no queda tiempo para aprender lo propio.

En las comunidades y pueblos indígenas la escuela ha tenido como función básica, y acaso durante mucho tiempo la única, garantizar la inserción de los jóvenes indígenas en la cultura de la sociedad dominante… Esta desigualdad se ignora por el hecho de que se contratan maestros que generalmente han sido formados dentro de la escuela occidental, con sus metodologías y asignaturas, y al final el carácter étnico se pierde y se insertan de tal manera en la cultura dominante que olvidan su lengua materna, de allí la preocupación de los ancianos de que se esté impartiendo una educación ajena. (Arbeláez, J. Vélez, P. 2008)

Se debe tener en cuenta que el conocimiento ancestral o tradicional es el que se transmite de generación en generación en una determinada comunidad y es fundamental para que se entienda la cultura y se tenga un sentido de pertenencia hacia ella; este fortalece la identidad. Por otra parte, está el conocimiento convencional, el cual no se puede ignorar, que es el que enseña áreas básicas para la vida: matemáticas, biología, física, química, entre otras. Si bien es cierto que los docentes de la institución fueron a universidades convencionales estos afirman que su identidad Senú permanece y que ellos intentan inculcarles el conocimiento ancestral a los niños de la comunidad, lo único que los frena en ese proceso o hace que este sea más lento y pase a segundo plano, son las demandas del gobierno nacional, tales como las pruebas de Estado.

Para hablar de contexto comunicativo se parte desde lo observado, las formas de vida y el relacionamiento con el otro. La comunicación “Es un proceso interactivo e interpersonal. Proceso, en cuanto se producen etapas, e interactivo e interpersonal, porque ocurre entre personas y está compuesto por elementos que interactúan constantemente” (Guardia de Viggiano, N. 2009).

Por consiguiente, la comunicación es mucho más que las palabras y la información; esta debe contar con interacción y retroalimentación. Al ingresar al Resguardo Indígena Los Almendros se puede evidenciar que en el lugar no solo vive la comunidad del pueblo Senú, ellos conviven con personas occidentales. La interculturalidad se ve marcada allí, ya que se puede ver que no se les hace complicado comunicarse unos con otros, es como si todos fueran de una misma comunidad.

La interculturalidad va más allá de un simple choque de culturas, es un intercambio que se debe dar con respeto, términos de igualdad y romper con esa brecha e idea de que existe una cultura subordinada a otra, en la interculturalidad deben existir unas metas por alcanzar y es el constante aprendizaje del otro y debe apostar a un desarrollo pleno de las capacidades de los individuos, por encima de sus diferencias culturales y sociales. (Walsh, 2005)

Lo mismo sucede en el Centro Educativo Rural Indígena Nuevo Horizonte, al cual no solo van niños indígenas sino también campesinos. Los indígenas y los occidentales se relacionan desde muy pequeños, aproximadamente desde los cinco años, y se comunican en español (ya que el pueblo Senú perdió su lengua hace mucho tiempo). En la institución todos aprenden por igual, tal como lo dijo Eder Peña, docente indígena de la institución:

Los que son indígenas como los que no son indígenas adquieren un mismo conocimiento, por lo tanto, es muy difícil notar las diferencias. Las diferencias se ven en el vivir, en el compartir; no se ven en la escuela sino en el hogar. Dentro del salón como tal todos adquieren el mismo conocimiento ya que en nuestra institución manejamos lo que se llama la interculturalidad, es decir, vemos temas occidentales, pero también incluimos lo de nuestra cultura como tal, entonces se va compaginando (Peña, E. 2019).

Se infiere entonces que en el contexto comunicativo de la institución prevalece la interculturalidad, y a la hora de aprender todos lo hacen por igual. Además, la institución se encuentra en una vereda que queda a 15 minutos de San Juan de Urabá, muy cerca al casco urbano, en el resguardo Los Almendros.

Imagen 5. Clase de física en el CER. Foto tomada por Maryoris Rodríguez

En contraste con esto, la profesora Cleodis Calle, también indígena, dice que sí hay una gran diferencia entre los niños: “los indígenas tienen doble conocimiento, los niños campesinos no lo tienen. Los niños indígenas tienen el conocimiento ancestral de nuestro pueblo Senú y tienen el conocimiento occidental que demanda el gobierno nacional” (Calle, C. 2019). Aunque esto debe ser así, en la enseñanza tanto indígenas como no indígenas aprenden exactamente lo mismo, temas ancestrales y occidentales, prevaleciendo el segundo.

Para terminar, Alexis Espitia, Consejero de Derechos Humanos de la organización, dice lo siguiente:

Lo que hemos planeado como indígenas para el proceso educativo de nuestros niños que se encuentra plasmado en el PEC está muy bien diseñado, y si se cumpliera no se estaría dando una transformación tan grande en la cultura, lo que pasa es que el Estado no deja que esto se dé así. Es una lucha en la que aún nos encontramos. (Espitia, 2019).

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