Son los diversos recipientes utilizados en la celebración litúrgica, principalmente el cáliz y la patena en los que se ofrecen, consagran y se toman el pan y el vino (OMR 289). Se tienen que hacer en materiales sólidos, que se consideren nobles según la
que sean no solo funcionales sino también bellos en su manufactura. Por su gran importancia de su poder significativo deben ser reemplazados o restaurados sin dejar pasar mucho tiempo.
El Cáliz: Es un vaso en forma de copa apto para beber la sangre del Señor. Era común en tiempo de Cristo. Se puede confeccionar en diversos materiales: metal dorado, vidrio, plata, cerámica. Es el vaso sagrado por excelencia. Debe ser de material sólido, noble que no absorba líquido, con la parte interior dorada, a no ser que sea de material inoxidable (OGMR 289-291). Se bendice antes de usarse. (OGMR 296).
Patena: Es un vaso sagrado en forma de bandeja o platillo, ligeramente cóncavo, donde se deposita el pan consagrado de la Eucaristía. Puede convenientemente usarse una sola patena más grande en la que se coloca el pan para el sacerdote, los demás ministros y los fieles (OGMR 293). El uso de una patena más grande evita la
presencia de más copones que se asemejan en su forma al cáliz, única copa de la unidad. Se bendice antes de usarse (Bend. 1186). Custodia: También se le llama Ostensorio. Es el vaso sagrado en el que se expone el Santísimo a la adoración de los fieles. Sirve para guardar, proteger y mostrar al Santísimo.
Copón: También se le llama Ciborio. Es una copa grande con tapadera suelta para el pan eucarístico. Debe ser hermoso, digno, sólido y de material noble (OGMR 290). Tiene bendición especial (Bend.1182,
1215).
Porta viático: Es la cajita pequeña que se utiliza para llevar la comunión a los enfermos o para guardar la forma que se coloca en la custodia para la exposición
del Santísimo
Viril: Es el soporte para la Hostia que se coloca en la custodia para la exposición del Santísimo. 1.6 LOS LIBROS DE LA CELEBRACIÓN
Se llaman libros litúrgicos a los que contienen los textos y las indicaciones para la celebración litúrgica oficialmente editados por la Iglesia. Son “signos y símbolos de las realidades del cielo en la acción litúrgica” (OLM.35) y, por ello, se pide que sean “verdaderamente dignos, decorosos y bellos” (OLM.35).
El Evangeliario. Es el libro que contiene los cuatro evangelios, distribuídos para la lectura en la liturgia. Es muy coveniente que exista en las catedrales y en las iglesias más grandes y concurridas. Debe ser hermoso en su ornamentación y distinto a los demás
libros (OLM. 36).
En la procesión de entrada de la misa lo puede llevar un diácono u otro misnistro, dejándolo sobre el altar cerrado. Al llegar al altar el presidente debe besar el altar y luego el evangeliario. Es expresivo el uso del evangeliario en algunos momentos y celebraciones como: la entrega en una etapa del proceso catecumenal, la entrega en la ordenación del diácono y en la ordenación del obispo a quien se le coloca sobre la cabeza; la entrega al nuevo párroco como uno de los signos de su ministerio; la colocación sobre el féretro en las exequias, y la entronización en los sínodos o concilios.
El leccionario.
Es el libro que contiene el si stema organizado de las lecturas bíblicas para uso en las celebraciones litúrgicas. Está dividido en varios volúmenes: dominical, en tres ciclos; ferial, en dos ciclos; santoral; ritual para los sacramentos; misas diversas y votivas, especial mención merece el de la misa de niños y de la Santísima Virgen María. Debe ser digno, decoroso, que manifieste en su apariencia misma el respeto que a la comunidad cristiana le merece su contenido: la Palabra de
Dios (OLM.35-37). Es más importante que el misal por contener la Palabra de Dios y el realce que se le de en la celebración debe reflejar esa importancia. No se deben usar panfletos para proclamar la Palabra de Dios (OLM. 37).
Es el libro oficial según el cual la Iglesia celebra la Eucaristía. Estrictamente está compuesto por dos partes: el oracional o libro de la sede y del altar y el leccionario. Generalmente vienen separados. Cuando están en un solo libro se llama Misal Plenario. El Pontifical
Es el libro litúrgico de rito romano que contienen los textos y las rúbricas de las celebraciones propias del Obispo. No se ha editado en un solo libro sino en varias partes: ritual de la confirmación, de las ordenaciones, de la dedicación de las Iglesias y altares, consagración de vírgenes, consagración de óleos.
El Ceremonial de los Obispos
Es el libro que contiene el sentido y las normas para las diversas celebraciones en las que interviene el Obispo.
El Ritual
Es el libro de los ritos de los sacramentos y los sacramentales. Existen en un solo libro o plenario y para cada uno de los sacramentos y sacramentales: iniciación cristiana de adultos, bautismo, confirmación, unción de los enfermos, matrimonio, exequias, bendiciones, etc.
Es el libro de las bendiciones. Forma parte del ritual romano y contiene las bendiciones que la Iglesia transmite en nombre de Dios. Se bendice a las personas, a las actividades humanas, los objetos litúrgicos, los elementos de devoción y otros.
La Liturgia de la Horas
Es el libro que contiene la oración litúrgica oficial de la Iglesia. Su nombre apunta al carácter de celebración, al ritmo del tiempo en la alabanza eclesial de cada jornada. Desde el siglo XIII hasta antes de la reforma se lo llamó breviario, expresión que ha quedado hoy superada porque limita su sentido litúrgico. Está editado en cuatro volúmenes, en un volumen principal con varios fascículos complementarios, o en diurnal, que contiene los rezos correspondientes al día.
El Ordo
También se le llama epacta o añalejo. Es el libro del calendario del año litúrgico.
Las Anáforas
Es el libro que contiene el canon de la misa o las plegarias eucarísticas. Significa lo que elevamos a Dios de alabanza o sacrificio. Es la oración central de la Eucaristía. Se usa para la concelebración eucarística.
1.7 LOS VESTIDOS LITÚRGICOS EN PARTICULAR