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CHAPTER FOUR: INTEGRATION OF THE DEEP LEARNING METHODOLOGY INTO MIXED REALITY

La alternativa a las Fichas de Registro de Incidentes puede ser el sistema de observación propuesto por O’Neill et al., (1997). El sistema de estos autores también parte de registrar episodios o sucesos completos de comportamiento problemático. Definen un episodio en los mismos términos que hemos expuesto al inicio de esta sección (un episodio empieza con la conducta problemática, pudiendo presentarse más de una conducta problemática y finaliza después de tres minutos de comportamiento no problemático).

Figura 8. Modelo de ficha de observación sistemática*

En la parte superior de la ficha de registro se anotan los datos de la persona que está siendo obser- vada y las fechas en las que se inicia y finaliza el registro. En la primera columna, empezando por la izquierda se indican los intervalos de registro, que pueden tener la duración que se estime ade- cuada (una hora, 30 minutos, 15 minutos, etc.) y en los que se puede indicar también el tipo de acti- vidad o contexto general donde tiene lugar el intervalo. La especificación de los intervalos de tiem- po, además de por las características de la conducta, puede guiarse por el horario habitual de la persona, e incluso, se pueden establecer intervalos distintos para momentos diferentes del día. Por ejemplo, intervalos de 15 minutos para momentos en los que la persona muestra con más frecuen- cia la conducta problemática y cuando desarrolla más actividades e intervalos de mayor duración cuando la persona está más desocupada y la probabilidad de conducta problemática es menor (por ejemplo por la tarde desde la merienda hasta la hora de cenar, o desde la cena hasta la hora de ir a acostarse).

En el primer renglón de la cuadrícula de registro se indican los datos básicos de la conducta, los antecedentes y las consecuencias. Las primeras cinco columnas son para las conductas que se han identificado durante las reuniones dedicadas a cumplimentar el Cuestionario de Evaluación

Nombre: ______________________________________________

Fecha y hora de inicio: ______________ De finalización: __________________ Función Percibida Conductas Antecedentes inmediatos Obtener Evitar

Consecuencia real Intervalo y

contexto Orden

Tarea difícil Transiciones Interrupción No atención Atención Objeto o actividad Autoesti- mulación Órdenes Actividad Persona

Otras / Desconocido Totales Episodios 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 3 0 3 1 32 3 3 3 4 3 5 3 6 3 7 3 8 3 9 4 0 4 1 4 2 4 3 4 4 4 5 4 6 4 7 4 8 4 9 5 0 Fecha *Adaptada de ONeill et al (1997)

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Funcional y que van a ser observadas. También se pueden anotar conductas apropiadas que pue- den ser de interés para la elaboración posterior del plan de apoyo (actos comunicativos o sociales con función similar a la conducta problemática). También se puede anotar la misma conducta en dos columnas distintas si ésta se presenta de dos formas distintas o con diferente intensidad. Por ejemplo, si la persona rompe material, pero en ocasiones lo hace con poca intensidad (por ejemplo dejándolo caer o golpeándolo levemente) y en otras ocasiones lo hace con gran intensidad lanzan- do objetos contra cristales o contra otros objetos. Así se pueden identificar diferencias y semejanzas entre conductas parecidas. Del mismo modo, cuando varias conductas ocurren simultáneamente o seguidas, se pueden anotar como una sola conducta. Por ejemplo, si la persona grita, golpea a otros, se autoagrede y tira objetos, se pueden registrar todas juntas como un episodio agresivo o una rabie- ta. Sin embargo, es importante tener cuidado a la hora de agrupar conductas, ya que la gran venta- ja que puede tener este sistema de observación es, precisamente, su capacidad para analizar las conductas específicas que aparecen juntas y las que aparecen aisladas. No siempre se comprueba la idea inicial de que ciertas conductas siempre aparecen juntas o combinadas con otras.

El siguiente grupo de columnas de la ficha de O’Neill sirve para registrar los sucesos o estímulos importantes que han sido considerados y anotados en el Cuestionario de Evaluación Funcional como predictores de la conducta problemática (estos datos se han anotado en los apartados 2 y 3 del cues- tionario). Normalmente estos estímulos ocurren justo antes o al mismo tiempo que la conducta problemática y suelen ser estímulos como por ejemplo una orden, la presentación de una tarea difí- cil, la transición de un lugar a otro del centro, o de una actividad a otra, una interrupción en una actividad preferida, o no prestar atención a la persona durante un tiempo. Pero para cada caso puede haber estímulos o acontecimientos específicos que predicen la conducta problemática. En las columnas en blanco se pueden anotar la situación específica de la persona que está siendo observada (ruido, actividades concretas, el nombre de una persona, cambios de horario, situaciones de barullo, etc.) y se puede dejar una columna en blanco con la etiqueta de "otros" o "desconocido" para regis- trar los predictores no identificados.

El siguiente grupo de columnas de la ficha sirve para registrar las funciones de la conducta problemá- tica. Recordemos que el proceso de evaluación funcional sirve para esto: identificar la función o fun- ciones de la conducta problemática en relación a las consecuencias que parecen mantenerlas. En este grupo de columnas se pide al observador que atribuya una función a la conducta problemática que está observando. Se trata de que registre por qué (el observador) piensa que la persona realiza la con- ducta problemática, qué trata de "comunicar" con esa conducta. Como se puede ver en la ficha, esta grupo de columnas está divido en dos grupos uno para la función de obtener (atención, objetos, etc.) y otro para evitar (actividades, personas, etc.). Se trata de anotar en estas columnas los objetos, acti- vidades, sucesos, etc, que la persona "trata" de obtener o evitar por medio de su conducta. Hay que dejar siempre una columna para anotar los casos en los que el observador no puede atribuir una fun- ción a la conducta que muestra la persona.

Este grupo de columnas reservado a atribuir funciones a las conductas puede ser difícil para algunos profesionales que no están acostumbrados a realizar evaluaciones funcionales, o que tienden a bus- car explicaciones de la conducta en características de la persona. Por ejemplo, puede que el profe- sional piense que el usuario hace la conducta problemática "porque está enfadado", o porque "le gusta molestar a otros", o porque "tiene autismo", o "porque el tiempo está de cambio". En estos casos, el profesional que está realizando la observación necesitará apoyo por parte del psicólogo o del miembro del equipo multiprofesional encargado de la evaluación. Se trata de explicar a ese profesional que es más operativo y más respetuoso para el usuario, partir de que existe una razón funcional para explicar la conducta problemática y no pensar que la conducta es una característi-

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ca personal o de personalidad del usuario, o que depende de factores que nosotros no podemos explicar o manejar.

Las dos últimas columnas de la ficha recogen información sobre la consecuencia real que sigue a la conducta problemática. Por ejemplo después de la conducta problemática la persona fue traslada- da a un área de aislamiento, se le dijo que no, se le ignoró, etc. Con esta información nos podemos hacer una idea de la consistencia de las consecuencias que se le proporcionan a la persona después de mostrar la conducta que está siendo registrada. También nos sirve para identificar si se está apli- cando una estrategia consistente de control de crisis y nos da pistas sobre la función de la conduc- ta problemática. Por ejemplo, si el observador atribuye una función de evitar la tarea y, cuando aparece la conducta, sistemáticamente se lleva a la persona a un área de aislamiento puede que la consecuencia real sea un refuerzo de esa conducta.

En la parte inferior de la ficha hay dos renglones destinados a contabilizar el número de episodios problemáticos codificados durante el tiempo que ha durado la observación y el total de conductas, predictores, funciones y consecuencias reales que han tenido lugar. El procedimiento de anotación consiste en marcar (con una cruz por ejemplo) el número 1 del renglón cuando aparece el primer episodio al iniciarse el registro y utilizar ese número en las casillas correspondientes al intervalo, a las conductas, los predictores, las funciones y las consecuencias. Cuando aparece el segundo epi- sodio se marca el número 2, luego el 3 y así sucesivamente. Al finalizar el día tendremos la suma total de episodios problemáticos con sólo mirar cual es el último número tachado y marcaremos en el renglón inferior que hasta ahí se llegó en ese día. Al día siguiente se empezaría con el primer número no marcado y así sucesivamente hasta finalizar el periodo de registro. Sumando las colum- nas destinadas a las conductas obtendremos cuantas conductas específicas han sido registradas durante el periodo de observación y, si se ha utilizado la misma hoja de registro durante todo el periodo. Se podrán observar consistencia y regularidades en predictores, funciones y consecuencias reales a lo largo del tiempo en los mismos contextos o intervalos de observación, lo que nos permi- tirá validar las hipótesis de partida anotadas en el Cuestionario de Evaluación Funcional.

Finalmente, en el dorso de la ficha hay un espacio amplio para que el observador realice anotacio- nes relativas a cada intervalo de observación.

Si bien en la ficha original de O’Neill este espacio estaba en la parte frontal, nuestra experiencia nos demuestra que se necesita más espacio que el proporcionado en la ficha original. Para que las ano- taciones sean plenamente útiles es importante que cada anotación vaya precedida del número asig- nado al episodio registrado, ya que en el mismo intervalo puede haber distintos episodios en dis- tintos días. También en este espacio se ha de anotar si durante ese intervalo algún día (o todos) no se han registrado episodios problemáticos. Tan importante es anotar los episodios problemáticos, como constatar los contextos o momentos en los que no hay conductas problemáticas. En este espa- cio también se usa para anotar si un determinado episodio registrado no ha sido observado direc- tamente y se a anotado teniendo en cuenta la información proporcionada por alguien diferente de quien está encargado de la observación.

Antes de exponer un ejemplo de aplicación de este sistema de observación vamos a enumerar los pasos del registro, ver tabla 4.

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Tabla 4. Pasos a seguir en el registro de observación sistemática Antes de iniciar la observación

1. Anotar los datos de identificación del usuario y fechas de observación. 2. Anotar los intervalos de observación en la primera columna de la ficha 3. Escribir las conductas a observar (columnas de conductas).

4. Escribir los sucesos contextuales y los antecedentes inmediatos que se piensa predicen la conducta problemática (columnas de antecedentes)

5. Anotar las posibles funciones de las conductas (columnas de función percibida) 6. Escribir consecuencias reales que se saben suelen seguir al episodio problemático

Durante el registro de un episodio

1. Se marca el primer número no tachado del renglón de episodios, situado en la parte inferior del registro y se pone ese mismo número en las celdas correspondientes a las columnas de conductas.

2. Se pone el mismo número en las celdas de Antecedentes, Funciones y Consecuencias reales. 3. Se tacha el número utilizado en el renglón de episodios

4. Se escriben los comentarios oportunos en el dorso de la ficha precedidos del número de la conducta rodeado con un círculo.

5. En caso de que sean varios los observadores, se escriben las iniciales del observador en el espacio para comentarios de ese intervalo.

6. Si no se registra ningún episodio en un intervalo se escriben las iniciales del observador y las anotaciones que se estimen oportunas en el espacio para comentarios del dorso de la ficha.