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Podemos comenzar por destacar que todo territorio está cargado de historia, tiene

configuraciones que le dan los sujetos que los habitan, y es lo que nos interesa reconocer, podemos comprenderlo como:

El territorio al cual se quiere hacer referencia no es el suelo, no son lo limites, las fronteras, aunque estas características sean un punto de referencia importante que lo determinan, pero no está marcado en los físico, lo material o lo espacial propiamente dicho. Más bien el territorio es el medio codificado de lo cultural, lo social, lo político y lo espacial. No se puede hablar de un solo territorio en términos concretos, sino de que se construye la noción de territorio, que implica muchas lógicas de abordaje sobre el mismo espacio. (Torres C. y., 2014, p.46)

Se busca reconocer las dinámicas y significación desde las relaciones que crean los sujetos, en este caso en los Muiscas que habitan en Bosa. Tratando de comprender como conciben y habitan el territorio, y los diferentes aspectos que confluyen alrededor de este y afectan directamente a la comunidad.

Partiremos de las comprensiones y miradas del mundo que tienen las comunidades indígenas, y en este caso los Muiscas de Bosa donde conciben a sus próximas generaciones como semillas partiendo de su relación estrecha de respeto y agradecimiento hacia la madre tierra o Hitcha Guaia en lengua Muisca, nos permitimos describir este caminar investigativo más que como un contar de sucesos o pasos dentro de un recorrido de construcción de conocimientos, mejor cómo las etapas para lograr construcción de saberes alrededor como se logran buenas cosechas que dan buen fruto , donde los niños y niños Muisca, se convierten en seres

humanos respetuosos de la vida, su comunidad, sí mismos y de otros, niños y niñas que se identifican como personas que viven en su realidad el “Ser”, “querer ser” y “sentir” Muisca, caracterizándose por ser felices, con espíritu reflexivo y de liderazgo enmarcado en un

trabajo comunitario, se buscara reconocer como cultivan para conseguir buenas semillas en su comunidad, mediante saberes y prácticas ancestrales orientados por sus abuelos y legados ancestrales, se hará un recorrido por reconocer quien es esta comunidad, su contexto cultural, político, social y porque de sus procesos de reconstrucción , también se buscara describir él porque es importante esta cosecha investigativa, desde argumentos propios de la

investigadora, a partir de sus comprensiones y conocimientos, desde referentes teóricos, las fases y los que se hizo en cada una de estas como escoger la semilla, limpiarla, preparar el terreno y embarcarse a sembrar junto a la comunidad, hasta lograr recoger la cosecha.

Conocer nuestra historia evita que cometamos los mismos errores que nuestros antepasados, donde si nos ubicamos desde lo sucedido en la colonia con los pueblos indígenas, fueron sometidos por los españoles, obligados a aceptar su religión, su idioma castellano, sus tradiciones y costumbres, además de ser torturados y forzados a trabajar, lo que se conoce como etnocentrismo occidental y etnocidio aborigen, situaciones y factores que hicieron que se perdieran poco a poco prácticas y saberes ancestrales , que hoy los lleva un proceso constante de reconstrucción de su cultura; que en la actualidad su desconocimiento podría llevar a atropellos a comunidades minoritarias como la indígena y la afro. Recordemos que dentro de toda cosecha se requiere tener en cuenta diversos factores para garantizar unas buenas semillas y frutos, por ello iniciamos reconociendo el territorio en el cual se llevara a cabo y en el cual pensamos contribuir con su cultivo, esto a nivel histórico pero también desde el recorrido directo de este, encontrando que no es un espacio físico de la ciudad, si no por el contrario la unión de cultura, historia y tradición entorno a la comunidad Muisca quien habita el espacio desde tiempos pasados, por herencia de sus familias y por el apropiarlo como el legado de sus ancestros.

En este capítulo se busca comprender la comunidad Muisca de Bosa desde el contexto histórico, cultural, político, normativo y social y como esto ha llevado a los procesos de reconstrucción cultural que llevan en su cotidianidad con los niños y niñas en espacios como CPI Uba Rhua “Espíritu de Semilla”, para su reivindicación y pervivencia cultural, que permitirá además comprender las configuraciones que poseen de su formación identitaria.

Comprendiendo el Territorio donde se quiere plantar, las semillas que lo habitan y las cosechas que se han dado (Historiografía de la comunidad Muisca de Bosa)

Para comprender a una comunidad o pueblo es necesario conocer su historia, desde la reconstrucción cultural e histórica que hace la comunidad en sus relatos, la cual permite el saber el porqué de sus tradiciones, costumbres y prácticas, y reconocer esa carga cultural que posee desde sus ancestros, al igual que los diferentes acontecimientos que les permiten tener y reafirmar su identidad, esto como punto de referencia para relacionarnos, identificarnos y mediar las diferentes interacciones con esta. Resulta vital comprender a las diferentes

poblaciones que confluyen en la ciudad que se habita, es por ello que reconocer la comunidad indígena Muisca de Bosa, es un buen inicio, un paso asertivo y adecuado en ese caminar del conocimiento del otro y nosotros mismos, en el marco de una sociedad hibrida y mestiza.

Históricamente los indígenas siempre han estado en la ciudad, Bogotá se ha caracterizado por la multiculturalidad, ya que en ella habitan diferentes grupos humanos donde converge la diversidad cultural y étnica. Durante las dos últimas décadas el estudio sobre los indígenas urbanos es un tema importante partiendo de una conciencia histórica. Partamos de que la presencia del Pueblo Muisca de la Sabana de Bogotá, se remonta a tiempos inmemorables, se plantea según investigaciones arqueológicas realizadas por Gonzalo Correal y Thomas Van Der Hammen, en el boquerón del Tequendama habitaron seres humanos entre los años 12.400 y 5.600 años antes del presente (Correal , 1973). Los diferentes estudios la

civilización Chibcha se desarrolla entre los años 3500 y 1200 d.c., en que ya los cacicazgos están establecidos y prospera una sociedad organizada en torno a la agricultura y fabricación de objetos de orfebrería y cerámica, representó el grupo indígena más avanzado que

encontraron los españoles en territorio colombiano, quienes estaban ubicados principalmente en la región andina en el altiplano Cundiboyacense.

Específicamente en la ciudad de Bogotá hay una carga simbólica fuerte de la identidad indígena la cual se puede ver no solo en Museo del Oro, sino en espacios como el aeropuerto quien tiene el nombre e imagen alusiva a la leyenda del Dorado, reconociendo los relatos de origen de Bochica y Bachué , al igual que hoteles y barrios que tienen nombres indígenas como Bacatá, Tequendama, Teusaquillo y entre otros símbolos de la cultura indígena, lo que permite concluir que la capital colombiana es muestra del legado del indígena urbano.

A medida que fue creciendo la ciudad y se han presentado problemáticas sociales como la violencia, así mismo fue aumentando el número de inmigrantes rurales que la fueron poblando. Es así como a partir de la década de los ochenta se presentan varios cambios en el accionar político y social del país, donde ya no existe un Estado mono cultural sino se transforma en pluriétnico y multicultural, y lo cual es consagrado en la constitución de 1991.

En esta perspectiva, las comunidades en Bosa y Suba, reclaman su condición indígena pertenecientes al pueblo Muisca, al igual que aquellas otras comunidades que habitan a lo largo de la ciudad, logrando el reconocimiento de Cabildos urbanos el día 18 de diciembre de 2005, con lo cual logran acceder a los derechos de educación, salud y vivienda, derechos que hasta el momento les habían sido vulnerados, y los cuales en la actualidad no han alcanzado una cobertura y funcionalidad acorde a las necesidades de estas comunidades.

Nosotros no hemos venido a la ciudad, la ciudad vino hacia nosotros…Nosotros siempre hemos estado acá, desde el resguardo, desde cuando se le entregan las tierras a la

comunidad, cuando se distribuye la tierra supuestamente, porque la mayoría de las tierras buenas los resguardos se las llevaron los particulares y el Estado y los que tenían intereses y a los indígenas les entregaron las tierras que en ese momento eran las peores que quedaban en el resguardo (…) Nosotros no estamos dentro de la ciudad, la ciudad fue la que nos llegó a nosotros con toda su problemática de violencia, de inseguridad, de mal desarrollo, de carencia de servicios, problema de contaminación del río (Entrevista a Reynel Neuta, gobernador del Cabildo Muisca de Bosa, 2006). (Hérnan, 2006, p.106)

La presencia de indígenas en la ciudad obedece a los procesos de migración emprendidos por distintas comunidades indígenas y a las dinámicas de expansión urbana, donde personas mestizas y campesinas que desde fines del siglo XIX y principios del siglo XX la habitaban. Los

indígenas de la ciudad en el contexto de Bogotá se encuentran caracterizados en tres categorías: originarios, quienes históricamente se encuentran concentrados en las localidades de Bosa y Suba, tienen sus raíces y orígenes en la ciudad, presenta una transición entre lo rural y lo urbano. Están ubicados en las veredas San José y San Bernardino de Bosa, también los migrantes y

desplazados los cuales son los que llegaron a buscar mejores oportunidades económicas y de vida, dentro de este grupo están las etnias Inga, Kamentzá, Kichwa, Wayuu, Nasa, Guambiano, Cofán y Uitoto.

La historia nuestra se remonta hacia los años de 1930. Somos una comunidad de

inmigrantes. Nuestro origen es de Otavalo, Ecuador, más exactamente de la provincia de Imbabura y somos uno de los pueblos concentrados allá, de Otavalo en Quicho,

Sancayamba, Tutaque y Caranque. Nosotros somos de Otavalo en Quenchuquí. Nuestros abuelos entraron por primera vez a Colombia hacia 1930, pero hay datos de que antes había más Kichwas que entraron hasta Popayán, Cali. Ya más o menos tenemos como cuatro o cinco generaciones de Kichwas bogotanos. En el censo actual tenemos una estadística de 750 indígenas Kichwas bogotanos.

Pues nos sentimos como colombianos y muchos de ellos inclusive ni conocen a Ecuador (…) Actualmente hablamos el Kichwa, mantenemos nuestra música, nuestras danzas, también nuestras tradiciones. Como lo venía comentando tenemos nuestra cultura. En cuanto a textiles los tejidos van con nuestro diario vivir, pero también hemos observado que acá en la ciudad por la falta de apoyo gubernamental algunas personas hemos tenido que hacer otras actividades (Entrevista a Nelson Tuntaquimba, gobernador del Cabildo indígena Kichwa, 2006) (Molina., 2006, p.108)

Los indígenas desplazados por el conflicto, por lo cual han abandonado su territorio, dentro de estos se encuentran los Embera Katio del departamento del Chocó, los Pijao del departamento del Tolima y los Kankuamo de la Sierra Nevada de Santa Marta.

La relación que tenemos con el territorio de acá de Bogotá, es más distante porque tiene que andar uno por medio de transporte. Allá por ejemplo, no pagamos un vaso de agua, aquí nos toca pagarlo. Si desea uno comerse un pescado, aquí tiene que comprarlo, si aquí uno quiere comerse una gallina, tiene que comprarla, mientras que uno allá la tiene. Uno allá anda es a pie, en burro o en caballo, mientras que aquí tiene que ser todo en bus o en Transmilenio (Entrevista a José Ermides Aguja Yate, gobernador del Cabildo Ambicá Pijao, 2006) (Molina., 2006,p.110)

Esto da muestra de cómo los procesos de movilización por factores como la urbanización, aspectos sociales y económicos han hecho que las poblaciones indígenas se vean obligadas a migrar dentro de la misma ciudad hablando de los Muiscas y las otras comunidades deban

adecuarse a la ciudad para poder subsistir lejos de sus territorios originarios.

Abonos que tiene la comunidad para sus semillas (Prácticas y saberes de la Cultura Muisca)

Dentro de la cultura inmaterial de los Muiscas se encuentran sus artesanías y tejidos, donde prendas y accesorios como prendas de vestir como las ruanas y las mochilas en fibras naturales como la lana de oveja, dan cuenta de su cultura desde las técnicas y colores que utilizan, al igual que sus creaciones en técnicas como la alfarería y orfebrería. Cada representación cultural tiene una carga simbólica y significado desde su espiritualidad, heredados de legados ancestrales donde la danza, la música y los rituales eran algo sagrado para la comunidad, ya que hacían parte de los pagamentos y rituales, y que se mantienen en la actualidad los cuales dan cuenta de las fusiones indígenas y españolas, y son utilizados en los festivales que realizan.

Las cosmogonías de la comunidad y Cabildo Muisca de Bosa encuentran su máxima

representación en prácticas culturales como los rituales, pagamentos, festivales y los círculos de palabra, donde se demuestra el legado y saberes heredados de sus ancestros, al igual que la importancia que le asignan a espacios como qusmuy y la Kansamaría, el cual representa el valor que tiene el territorio para esta comunidad indígena.

La historia no es lineal sino cíclica, por lo cual tiene relación con la noción de tiempo que

Fotografía 2. Pagamento realizado por sabedores en la Localidad de Bosa. (Agosto 09 de 2019- conmemorando el día del trueque, una tradición que tienen varias comunidades de nuestra cultura por ello participaron sabedor indígena y sabedora Afrocolombiana.

tienen los indígenas donde todo tiene relación para poder mantener el equilibrio de vida. Son múltiples los relatos de origen que posee los Muiscas, los cuales tienen una marca simbólica que estructura sus cosmogonías y cosmovisiones, entre estos se encuentran varios relatos de origen.

Tabla 1. Algunos Relatos de origen Muisca que demuestran sus cosmovisiones. (Enciclopedia Familiar Salvat, 2007)

RELATO DE ORIGEN

PROPIEDADES SIMBOLICAS ASIGNADAS

NARRACIÓN

Bague Creación En el principio sólo existía, la madre abuela. Entonces Bague gritó, y aparecieron los dioses, la luz, las plantas, los animales y los muiscas. Luego los dioses llenaron una olla con semillas y piedras, y sembraron luceros en el espacio. Tomaron las migajas que habían quedado en la olla y las lanzaron muy lejos, y ese fue el origen de las estrellas. Sin embargo, todo estaba quieto, nada se movía. Entonces los dioses fueron a visitar a Bague y le contaron su pesar porque nada se movía, ni crecía, ni sonaba. La madre abuela preparó una bebida que los dioses tomaron hasta quedar dormidos. Comenzaron a soñar y a tener visiones, y en sus sueños todo se movía, las aves cantaban, las casadas hacían ruido y los hombres se afanaban en sus labores cotidianas. Cuando los dioses despertaron, la luz se esparció por el universo, y todo tuvo movimiento, como en sus sueños.

Chiminigagua Creación Cuando era de noche, antes que hubiera nada en el mundo, estaba la luz metida en una cosa grande, llamada Chiminigagua, de donde después

salió. Chiminigagua comenzó a amanecer y a mostrar la luz que en sí tenía. Lo primero que creó fueron unas aves negras y grandes las cuales mandó que tuviesen ser y fuesen por todo el mundo echando aliento o aire por los picos. Y el aire que echaban era lúcido y resplandeciente. Y luego que hubieron recorrido el mundo, quedó todo claro e iluminado. Luego creó Chiminigagua todas las otras cosas que hay en el mundo, y entre todas, las más hermosas fueron el Sol y su esposa, la Luna.

Bachué Creación De la Laguna de Iguaque, poco después de la creación del mundo, salió una mujer llamada Bachué, también conocida como Furachogua, que

quiere decir “Mujer buena”. Traía consigo a un niño de la mano, de unos tres años de edad, y bajaron juntos desde la sierra hasta la sabana, donde hicieron una casa en la que vivieron hasta que el muchacho tuvo edad de desposar a Bachué. Tuvieron luego muchos hijos, y era Bachué tan fértil, que en cada parto paría a cuatro o seis hijos, de modo que muy pronto se llenó la Tierra de gente. Bachué y su esposo viajaron por muchos lugares, dejando hijos en todas partes, hasta que después de muchos años, estando ya viejos, llamaron a muchos de sus descendientes para que los acompañasen de regreso a la laguna de la que habían salido. Cuando estuvieron junto a la laguna, Bachué les habló a todos, exhortándoles a la paz, a vivir en concordancia y a guardar los preceptos y leyes que les había dado, en especial el culto de los dioses, al terminar se despidió en medio del llanto de ambas partes, convirtiéndose ella y su esposo en dos grandes culebras que se metieron en las aguas de la laguna para nunca más volver, aunque Bachué se apareció después en muchas partes.

Bochica Creación Desde los llanos del oriente llegó a la Sabana de Bogotá, hace mucho tiempo, un hombre desconocido, de piel blanca y ojos azules, con el cabello y la varaba larga hasta la cintura, cogida la cabellera con una cinta, con los pies descalzos, y vistiendo una manta hasta las pantorrillas, atada con un nudo sobre el hombro derecho. Entro por el pueblo de Pasca, y de allí paso a Bosa, donde se le murió un camello que traía, cuyos huesos conservaron los Muiscas. Este hombre conocido como Bochica les enseño a los Muiscas a hilar algodón y tejer mantas, pues antes de esto, se cubrían con unas planchas burdas de algodón en rama, atadas con cordezuelas de fique. Desde Bosa fue a Fontibón, Funza, Serrezuela (actual Madrid, Cundinamarca) y Zipacón, desde donde tomó rumbo hacia el Norte. En Cotá duro algunos días enseñando. En ese sitio hicieron después un santuario. Después prosiguió su viaje hacia el Nordeste, hasta llegar a la provincia de Guane en el actual departamento de Santander, y desde ahí se volvió hacia el Este y entró en la provincia de Hunza y el valle de Sogamoso, en donde desapareció.

Huitaca Creación Tiempo después de haber desaparecido Bochica, llegó una mujer de belleza turbadora, llamada Huitaca o Xubchasgagua, a veces identificada

como la misma diosa chía, o como hija de Chía. Huitaca enseñó doctrinas contrarias las enseñadas por Bochica. Afirmó que se podía tener una vida relajada, dedicada a los placeres, juegos y borrachera, y que no debían ayudar a los necesitados, ni aunque fuesen sus propios padres.

Tequendama Creación Como los Muiscas habían perdido el respeto por los dioses, ofendieron a Chibchacum, que antes había sido el más querido de sus dioses. Éste

decidió castigarlos inundando la sabana, para lo cual hizo nacer los ríos Sopó y Tivitó, que unieron sus cauces al del Funza (antiguo nombre del río Bogotá). La inundación acabó con muchos cultivos y vidas humanas, hasta que el pueblo clamó con ayunos y sacrificios a Bochica que los librase de aquella calamidad. Finalmente, una tarde, en medio de un gran estruendo, apareció Bochica sobre el arcoíris, con una vara de oro en la mano, la cual arrojó hacia la sierra que trancaba el agua, abriéndose al instante el Salto del Tequendama, que dio paso a las agua. En castigo por la inundación provocada, Bochica sentenció a Chibchacum a cargar el mundo sobre sus hombros para descansar, se produce un temblor en la tierra. A Huitaca la castigó Bochica Convirtiéndola en lechuza.

Factores que han dificultado los procesos de Siembra y permanencia (El Proceso Histórico de los Muiscas)

La comunidad indígena Muisca se cuenta desde antes y después de la conquista, a la llegada de los conquistadores españoles el pueblo Muisca había alcanzado un alto nivel de

organización sociopolítica, enmarcado en el concepto ampliamente difundido de los

cacicazgos (Entidades políticas centralizadas, que agrupaban distintas comunidades locales al

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