El clima de inversión actual es el más desafi ante que alguna vez usted haya enfrentado. Al menos desde fi nes de los setenta o tal vez desde los años 30. Esto se debe a que tanto la infl ación como la de- fl ación son posibilidades a corto plazo. La mayoría de los inversores pueden prepararse tanto para una como para la otra, pero prepararse para ambas al mismo tiempo es mucho más difícil. La razón para este medio desafi ante no es difícil de entender.
Analistas y consultores se han estado preguntando durante cinco años por qué la recuperación no es más fuerte. Siguen anunciando que un crecimiento mayor está a la vuelta de la esquina. Sus predicciones han fracasado año tras año y sus confusiones crecen. Tal vez usted está confundido, a pesar de haber visto negocios normales y ciclos crediticios funcionar y fracasar durante décadas.
Si este” ciclo” le parece extraño, hay una buena razón. La caída económica actual no es cíclica; es estructural. Esta es una nueva de- presión que durará de manera indefi nida hasta que existan cambios estructurales en la economía. Ejemplos de cambios estructurales son reducción o eliminación de impuesto a las ganancias, impuestos a los ingresos de sociedades y las formas más onerosas de reglamentación. Otros ejemplos son la construcción del oleoducto Keystone, refor- ma del gasto y la revocación de la reforma de salud de Obama. Estas son otras políticas estructurales que no tienen nada que ver con la impresión de la moneda por la Reserva Federal. Esta es la razón por la cual la impresión de la moneda no ha fi jado la economía. Al no haber cambios estructurales a corto plazo, la depresión continuará.
¿Qué es lo primero que se le viene a la mente al hablar de depre- sión? Si usted es como la mayoría de los inversores con quienes he hablado, debe recordar fotos blanco y negro de los años treinta de tra- bajadores desempleados haciendo cola para una sopa. O los precios cayendo. Más aún, hoy usted no verá fi las de personas pidiendo sopa, leerá que el desempleo es solo del 6,2% y observará que los precios por los general son estables. ¿Cómo puede entonces haber depresión? Bueno, tomemos una por una.
Las colas de sopa están acá. Están en su supermercado local. El gobierno emite estampillas para alimentos en forma de tarjetas de dé- bito para aquellos que lo necesitan, quienes pagan en la caja.
A pesar de creencias populares, el desempleo está al mismo nivel que en los años 30. Si el Comité de Estadísticas Laborales midiera la
tasa utilizando el método del período de la Depresión, sería mucho más alta que el 6,2%. También, millones de personas están reclaman- do hoy benefi cios por incapacidad cuando se terminen los benefi cios por desempleo – eso es otra forma de desempleo cuando las incapaci- dades no son reales o no son serias, como es a menudo el caso.
¿Qué pasa con los precios? Acá la historia es diferente a los años 30. Los precios cayeron agudamente desde 1929 a 1933, aproximada- mente un 25%, pero han estado relativamente estables desde 2009 a 2014, subiendo solo un 10% durante el período de cinco años.
La impresión de papel moneda de la Reserva Federal es respon- sable. La Reserva Federal tiene una política monetaria excesivamen- te laxa desde el 2009. Ben Bernanke, quien estaba a cargo en ese momento, reaccionó ante lo que él consideró política errónea de la Reserva Federal de los años 30. En un discurso del 2002 en ocasión del cumpleaños número 90 de Milton Friedman, Bernanke le dijo a Friedman: “Con respecto a la Gran Depresión, usted está en lo cierto,
nosotros la hicimos. Estamos muy dolidos. Pero gracias a usted, no lo volveremos a hacer”.
Pero esto no signifi có que Bernanke había descubierto a simple vista la solución para la depresión. Luchar contra la defl ación por sí misma no soluciona los problemas estructurales de la economía que llevan a un crecimiento deprimido. Por lo contrario, Bernanke, y, aho- ra Yellen, han creado una tensión dinámica inestable. Las Depresio-
nes son por naturaleza defl acionarias.
En una depresión, los deudores venden sus activos para incremen- tar el efectivo y pagar sus deudas. Eso tira para abajo a los precios de los activos. La caída de los precios en los activos, a su vez, angustia a otros inversores, causando futuras ventas de activos. Entonces conti- núa una caída de precios en espiral.
La impresión de papel moneda es naturalmente infl acionaria. Con más dinero persiguiendo a una cantidad dada de mercaderías y servi-
cios, los precios de dichas mercaderías y servicios tienden a estar en alza.
La estabilidad relativa de precio que usted está experimentando ahora es producto de la defl ación e infl ación actuando al mismo mo- mento. Lejos de una estabilidad de precios, lo que usted está viviendo es una situación extrema inestable. Piense en las fuerzas de la defl a- ción e infl ación como dos equipos batallando en una cinchada.
Finalmente, un lado gana, pero la batalla puede durar mucho tiem- po antes que uno de los dos lados se imponga al otro. Si los bancos centrales paran de causar infl ación, la defl ación inmediatamente su- perará a la economía. Si los bancos centrales no paran y siguen im- primiendo papel moneda para frenar la defl ación, fi nalmente tendrán más infl ación que la esperada.
Ambos extremos son muy peligrosos para usted como inversor. La economía está preparada al fi lo de una defl ación destructiva y una in- fl ación desenfrenada. Los precios inmediata e inesperadamente caen en una u otra forma.
Esto no signifi ca que usted debe levantar sus manos y decir “Yo no sé”. Cantidad de analistas le dirán por qué usted debe temer a la infl ación. Y una famosa legisladora como ser Christine Lagarde del FMI y Ma- rio Draghi del Banco Central Europeo han advertido sobre la defl ación. Es por esto que el análisis debe ser más que una tarea de investigación o tener una tendencia. El análisis correcto es que ambas tanto defl a- ción como infl ación son posibles. Cualquier persona que lo advierta solo como defl ación o infl ación está olvidando la mitad del rompecabezas.
Si usted supiera que la defl ación se acerca, tendría un tiempo fácil para armarse de una cartera rentable. Usted tendría algo de efectivo e invertiría principalmente en bonos. El valor del efectivo sube durante la defl ación al mismo tiempo que los precios caen, y los bonos se re- cuperan mientras que las tasas de interés bajan. Usted querrá tener alguna tierra virgen para ese momento.
Durante un período defl acionario, el valor nominal de la tierra puede bajar, pero los costos para desarrollar la tierra pueden bajar más rápido. La clave sería desarrollarlos en forma barata a tiempo para el próximo ciclo.
Si, por otro lado, usted sabía que la infl ación llegaría, sería fácil ar- marse de una cartera poderosa. Todo lo que necesitará hacer es com- prar commodities como ser oro y petróleo y acciones de compañías con activos tangibles en sectores como ser transporte, energía, recur- sos naturales y agricultura. Usted también podría comprar obras de arte el cual tiene propiedades excelentes de preservación en un medio infl acionario.
¿Qué debería hacer cuando el resultado está al fi lo y puede elegir entre defl ación o infl ación?
La respuesta es prepararse para las dos, observe cuidadosamente y sea ágil. Su cartera inicial debería tener oro, obras de arte, tierra virgen, efectivo, bonos, acciones seleccionadas y algunas alternativas en estrategias tales como fondo macro global de cobertura y capital de riesgo.
No todas esas estrategias funcionarán, pero algunas serán lo su- fi cientemente buenas para conseguir mejores resultados que otras y preservar la riqueza.
Una vez que la tendencia hacia la defl ación o infl ación sea clara, yo le advertiré para vender los activos posicionados para el resulta- do opuesto. De esa manera, usted puede hacer uso de ese mes para preparase ante el resultado dominante. Por ejemplo, en caso de que la infl ación esté fuera de control, yo le diría que convierta el efectivo y bonos en oro y tierra. Si la defl ación es la que prevalece, yo le acon- sejaría liquidar algunas de sus acciones en favor de mayor efectivo y bonos, y así sucesivamente.
En temas futuros de Inteligencia Estratégica, me mantendré cerca para observar la disputa entre defl ación e infl ación. Yo le daré
advertencias tempranas para elegir alguna de las dos. Por ahora, sin embargo, el resultado es incierto y usted debe apostar tanto infl ación como defl ación. Pero prepárese para reducir perdidas en perdedores y doblarlas en los ganadores, llegado el momento.
CAPÍTULO 2
CINCO ESCENARIOS DE CRISIS