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Se realizó una invitación abierta para formar parte del grupo de apoyo del DIF Municipal al cual pertenecían los facilitadores responsables, acudiendo aproximadamente 40 personas, hombres y mujeres de diferentes edades.

con mujeres del Municipio con presidentes de colonias

En una serie de 5 entrevistas grupales, una por semana, se planteó el objetivo del grupo que presentó dos vertientes que fueron encontrándose conforme nos integramos e intentamos organizar el trabajo; una era el conocimiento y promoción de los programas institucionales de asistencia social y la otra, lograr la participación comunitaria a través de estrategias de problematización y del establecimiento de relaciones interpersonales basadas en el respeto, la confianza y el aprecio; se requería para tal fin una formación que partiera de la reflexión, el autoconocimiento y el cambio de actitudes relaciónales lo que conducirla al desarrollo personal y grupal de capacidades y habilidades para la vivencia y el logro de la participación comunitaria activa y trascendente.

El inicio del proceso se llevó a cabo a través de la convivencia, reflexión, compromiso, descubrimiento y desarrollo de actitudes que favorecieron el crecimiento personal y grupal enfocándose en las personas como dignas de confianza, respeto y apoyo sin importar su ideología política, religiosa y social. Se compartió el deseo de llegar a conformar un grupo que al reflexionar individualmente sobre si mismos y sobre las necesidades y problemas comunitarios, tuviera la oportunidad de conocer su realidad personal y social, permitiéndose ir al encuentro de los demás;

principalmente de las personas de las comunidades rurales y semiurbanas del Municipio a quienes se les escucharla, comprenderla y apoyarla. De esta manera se favorecerla la formación de grupos autogestivos libres para expresar sus sentimientos y pensamientos, para reflexionar sobre sus problemas y las soluciones a los mismos y para llevar a cabo acciones y tareas conjuntas tendientes a mejorar su calidad de vida material, física, emocional y espiritual.

De igual manera se explicó que el formar parte de un grupo que pudiera, a través de su propio crecimiento trascender a los demás, no como una meta institucional inflexible y autoritaria, sino como un estilo de vida capaz de proyectarse; requería de personas que tuvieran la sensibilidad y voluntad de entrar en un proceso de ayuda mutua mediante el cual reflexionarían profundamente buscando cambios o mejoras en cuanto a actitudes, conductas, hábitos y costumbres; esto implicarla contar con tiempo y con disposición para enfrentar situaciones, momentos y experiencias que posiblemente les causarían confusión, angustias o conflictos personales y de grupo, por lo que se les pidió reflexionar a cerca de la disposición y responsabilidad de iniciar este proceso.

Al mismo tiempo que se llevaban a cabo las entrevistas grupales de información, a través de las cuales se logró una interacción de persona a persona y una convivencia más intima; el grupo comenzó a involucrarse en las comunidades por medio de los programas institucionales, lo que permitió tener un contacto más directo con las personas del Municipio, sus problemas, sus temores, sus dudas y esperanzas; asi se fueron conociendo las inconformidades y conflictos no sólo

Convivencia-reflexión con grupos de zonas rurales

Convivencia-reflexión con grupos de la zona centro urbana

con los aparatos gubernamentales sino consigo mismos, con la desintegración familiar que la mayoría manifestaba en sus platicas informales y formales, con la confusión e impotencia de no saber qué hacer ni cómo para mejorar su forma de vivir y de relacionarse entre padres e hijos, parejas, miembros de comunidades y grupos, con los vicios y pobreza a los que tenían que enfrentarse diariamente.

Este involucramiento permitió a los facilitadores responsables observar en los individuos interesados en formar parte del grupo; actitudes relaciónales y la disposición de conocer, reflexionar y cambiar en beneficio propio y de los demás.

Al cabo de cinco semanas algunas de las 40 personas se retiraron por diferentes causas como que: el objetivo del grupo no llenaba sus expectativas, no tenían el tiempo suficiente, les era muy difícil tener una actitud de apertura y de convivencia. Quienes sallan fueron siendo reemplazados por otros que llegaban y se identificaban con el grupo sus actividades y objetivos. Aproximadamente quedaron 36 personas que aceptaron iniciar el proceso y seguir trabajando en las diferentes comunidades del Municipio.

Grupo de apoyo del DIF Municipal Grupo de apoyo del DIF Municipal

De este grupo se invitaron directamente a diez personas para que formaran el Comité del DIF Municipal; tendrían a su cargo funciones y responsabilidades especificas para lo cual se requería de su tiempo completo y recibirían remuneración económica.

Comité Municipal del DIF

Las características de esta primera etapa fueron por parte de los facilitadores responsables: claridad para comunicar lo que se esperaba y necesitaba para formar el grupo que se deseaba, congruencia entre lo que sentían, pensaban y actuaban; escucha y comprensión empática cuando las personas compartían alguna duda, sentimiento, conflicto, ilusión, desconfianza, etc.

No fue fácil lograr esta actitud en su 100% pues algunos comentarios resultaban juicios e interpretaciones hacia miembros del grupo o hacia personas de la comunidad; sin embargo se logró dejar claro que lo importante era hablar de si mismo, de las problemáticas sociales que se vivían y de experiencias positivas o negativas personales y grupales que necesitaban ser sanadas y convertidas en actitudes constructivas de unidad y respeto. El aprecio como amor incondicional, no ciego, se manifestó en la aceptación de las personas sin emitir juicios; cuando se tenia que hacer alguna observación de conductas que dañaban a los demás, se trataba de hacerlo con un gran cariño y comprendiendo la historia personal de cada cual. El afecto brindado de esta manera permitió ir creando confianza en que se dijera lo que se dijera, habría respeto y escucha; se llegaron a aceptar las observaciones que partían de los facilitadores responsables y si estas eran hechas de manera que causaran molestia, también habla la confianza de decirlo.

En resumen este periodo inicial contó con los siguientes elementos:

Invitación abierta a formar parte del grupo a la cual acudieron 40 personas de diferentes sexos y edades, concluyendo el proceso y comprometiéndose 36 personas de las cuales 10 fueron invitadas específicamente a formar

parte del comité municipal del DIF como responsables de algún programa.

-► Cinco sesiones de entrevistas centradas en la persona en donde se informó sobre las características del grupo, objetivo del mismo y proceso grupal que se llevarla a cabo; asi como la importancia de la decisión ' libre, comprometida y responsable de pertenecer al mismo. Las sesiones se llevaron a cabo en las casas de algunas personas que formaban parte de este grupo, duraban aproximadamente 2 horas y se realizaron una vez a la semana; la forma de ponerse en contacto físico durante las sesiones era procurando sentarse siempre en circulo lo más cercanos posibles en donde, todos, pudiéramos vernos cara a cara, de la misma manera se tomó la decisión que no se sirvieran alimentos durante estas reuniones para evitar que se diera la competencia e incomodidad entre los participantes.

La actitud de los facilitadores fue de afecto, respeto, congruencia, comprensión y en ocasiones confrontando y orientando de manera personal algunas actitudes de los participantes.

Conforme los participantes se involucraban en estas cinco sesiones, fueron manifestando diferentes sentimientos y actitudes que en general se tratará de describir:

• Al acudir voluntariamente a la invitación se mostraron interesados y curiosos, la mayoría al escuchar las características y objetivos del grupo manifestaron sentirse confiados en que podrían participar en este proceso, retados a llevar a cabo una labor que les interesaba pero que en definitiva les causaba extrañeza se diera como una propuesta institucional. Se sentían animados de poder formar un . grupo del cual esperaban amistad y afecto, seguros de

que se lograría conformarlo y proyectarlo en apoyo a las diferentes comunidades del Municipio. Se sugirió que se pusiera atención especial a los jóvenes, familias y escuelas.

• Por otro lado manifestaron un poco de incertidumbre e inseguridad pues reconocían que el ambiente en general era difícil para cambiar ya que la mayoría de los grupos sociales que existían en el Municipio estaban en pugna y existía difamación, calumnias, resentimientos, falta de valores,' vicios y formas de relacionarse superficiales e intrascendentes, consideraban que había muchos y graves problemas sociales y familiares. Hablaban de la necesidad de

estar verdaderamente comprometidos para decidirse a cambiar de manera individual y para ayudar a cambiar a otros.

El contacto con las comunidades, la convivencia constante, las reflexiones y las actitudes de los facilitadores responsables, permitió que los participantes fueran dándose cuenta de lo que implicaba pertenecer al grupo, por lo que voluntariamente algunas personas fueron decidiendo no formar parte de él retirándose sin manifestar sus razones o manifestándolos como: no tener tiempo, no estar interesados en los objetivos del grupo y/o que existían personas en el grupo con las que no querían convivir; comprometiéndose al final 36 personas para continuar con el proceso. (Fig.4)

F I G U R A No. 4

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