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La morbilidad asociada al sobrepeso y la obesidad se ha comprobado en muchas alteraciones de salud, entre las que cabe destacar la diabetes mellitus tipo 2, la dislipemia, la hipertensión, la enfermedad coronaria y cerebrovascular, la colelitiasis, la osteoartrosis, la insuficiencia cardíaca, el síndrome de apnea durante el sueño, algunos tipos de cáncer, alteraciones menstruales o esterilidad (SEEDO 2000).

1.8.1 Síndrome metabólico

La obesidad central y la resistencia a la insulina se han considerado los ejes centrales del síndrome. La resistencia a la insulina, supone un incremento adicional del riesgo cardiovascular y de otras alteraciones asociadas a factores lipídicos, trombóticos e inflamatorios. La obesidad visceral, asociada al exceso de grasa corporal, confiere un aumento del riesgo de morbimortalidad (SEEDO 2000).

La obesidad abdominal es la que mejor se correlaciona con el síndrome metabólico. El manejo de la obesidad, aunque es complejo, es el factor más importante en el tratamiento del síndrome, ya que reducciones de 7 a 10% del peso inicial se asocian con una disminución en el riesgo de diabetes mellitus tipo 2 hasta en un 58% (Knowler, 2002).

Se ha demostrado que una pérdida de peso moderada se acompaña de una disminución significativa en la prevalencia del síndrome metabólico. Por cada kilogramo de peso perdido, el riesgo de padecer este síndrome disminuye en un 8% (Phelan, 2007), por lo que parece lógico motivar al paciente hacia hábitos de vida saludables, dieta y aumento de la actividad física.

1.8.2 Enfermedad cardiovascular

En el estudio DORICA se realizó un análisis comparativo de la sensibilidad y especificidad de diferentes indicadores antropométricos y se evaluaron distintos puntos de corte mediante curvas con que opera el receptor (ROC) para estimar la presencia de factores de riesgo cardiovascular asociados a la obesidad (Rubio, 2007). El perímetro de la cintura y el índice cintura/ altura expresaron los mejores resultados. En hombres entre 25 y 60 años la probabilidad de presentar factores de riesgo cardiovascular aumenta a partir de valores para el índice cintura/altura >=0,53 y en mujeres >=0,51. El riesgo de presencia de factores de riesgo cardiovascular se duplica en las mujeres a partir de un IMC de 27 y en los hombres a partir de un IMC de 30. El riesgo de presencia de factores de riesgo cardiovascular en las mujeres con valores para la circunferencia de la cintura de 80 centímetros es equiparable al riesgo para un IMC de 25.

Para valores de la circunferencia de la cintura de 88 cm la OR se estima en torno a 3,0, lo mismo que para un IMC de 30 kg/m2. En los varones, estos valores de la cintura son 88 y 98 cm, respectivamente.

1.8.3 Enfermedades digestivas.

Los obesos presentan con mayor frecuencia litiasis biliar, esteatosis hepática y hernia hiatal.

1.8.4 Síndrome de Apnea Obstructiva del Sueño

La obesidad ha sido considerada uno de los factores de riesgo más importantes para el desarrollo del síndrome de Apnea Obstructiva del Sueño (SAOS) y del síndrome de hipoventilación asociado a la obesidad. Aproximadamente, el 70% de los pacientes con SAOS son obesos, mientras que el 40% de los pacientes con obesidad presentan SAOS, aumentando la cifra en la obesidad mórbida (Schwartz, 2008).

El SAOS se caracteriza por la obstrucción de las vías aéreas durante el sueño, dando lugar a períodos de apnea (Pillar, 2008). La hipoxemia se ha asociado con mecanismos que favorecen el síndrome metabólico, la enfermedad cardiovascular, y el riesgo de muerte (Shamsuzzaman, 2003). Además de la anamnesis, preguntando al paciente y a algún familiar, la prueba diagnóstica se realiza con la polisomnografía.

Una disminución del 10 a 15% de peso conlleva la reducción del 50% en la gravedad del Síndrome de Apnea Obstructiva del Sueño (Schwartz, 2008).

1.8.5 Hipertensión arterial

De acuerdo con el estudio de Framingham, se puede considerar que alrededor del 80% y el 65% de la hipertensión esencial en hombres y mujeres, respectivamente, se puede explicar por la obesidad (Garrison, 1987). La distribución central del peso y la grasa visceral, se consideran los factores de riesgo más importantes.

1.8.6 Dislipidemia

Las dislipidemias que se presentan con mayor frecuencia en el individuo obeso son la hipertrigliceridemia y la hipoalfalipoproteinemia. Existe una relación lineal entre la concentración sanguínea de triacilgliceroles y el aumento del IMC (Denke, 1993).

1.8.7 Neoplasias

La asociación entre cáncer, sobrepeso y obesidad ha sido claramente demostrada en muchos estudios. El aumento del IMC se correlaciona con un aumento de la mortalidad por un proceso neoplásico. Las neoplasias que más se relacionan con la obesidad, son: linfoma no Hodgkin, leucemia, mieloma múltiple, cáncer renal, de páncreas, de colon, de recto, de próstata, mama, ovario y útero (Calle, 2003).

Se ha demostrado que la pérdida de peso reduce un 10% la incidencia de cáncer (Parker, 2003).

1.8.8 Diabetes Mellitus

La diabetes mellitus tipo 2 se debe considerar una de las manifestaciones a vigilar más de cerca en la obesidad. Cerca del 70% de los pacientes con diabetes mellitus tienen obesidad en el momento del diagnóstico (Maggio, 2003). El riesgo de desarrollar este padecimiento aumenta cuanto mayor es la duración de la obesidad, así como con la distribución central de la grasa corporal.

La dieta y el ejercicio físico han demostrado prevenir la diabetes en los pacientes con obesidad (Hu, 2001). Una reducción de peso de entre el 5% y el 10% en pacientes con obesidad supone una

mejoría en el control de la glucemia, en el perfil lipídico, la tensión arterial y la resistencia a la insulina (Joffe, 2007).

En el tratamiento farmacológico del paciente obeso con diabetes es necesario hacer una buena selección del fármaco que se prescribe, pues varios de los medicamentos antidiabéticos tienen como efecto secundario la ganancia de peso.

La insulina y sus secretagogos no pueden ser de primera elección en los pacientes con obesidad, porque aumentan el peso, y su uso se debe posponer hasta estar seguros de que el paciente está haciendo el máximo esfuerzo en lo que se refiere a dieta y ejercicio.

La metformina reduce el IMC (Golay, 2008). Es el antidiabético oral de elección en pacientes con obesidad.

Los inhibidores de la alfaglicosilasa permiten una discreta disminución de peso (Lee, 2007). Las triazolidinedionas inducen ganacia de peso por su efecto dosis dependiente (Lebovitz, 2001).

1.8.9 Patología osteomuscular

La articulación con una mayor relación causal es la rodilla (Sowers, 2001).

El dolor asociado a la patología osteomuscular limita la actividad físicas, lo que supone un aumento del peso y mayor riesgo de comorbilidades asociadas a la obesidad.

Con la reducción de peso se logra una mejoría funcional y una reducción del dolor osteomuscular, lo que aumenta la agilidad y la capacidad para realizar actividad física (Anandacoomarasamy, 2008).

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