GROUP II Heprinized flush
CHAPTER-V DISCUSSION
IV.3.1. Análisis de la concentración de ureidos en hojas.
De los resultados observados en el análisis de la nodulación, podríamos estimar que las cepas MCL, con mayor peso seco medio de nódulos y bajo número medio de nódulos por planta, deberían tener una eficiente fijación de nitrógeno y lo contrario debería ocurrir con las MCR.
Para corroborarlo, determinamos la concentración de ureidos en hojas. Este ensayo nos da una medida indirecta de cuán eficiente es la FBN a nivel global, ya que los ureidos son los compuestos mediante los cuales la soja transloca el nitrógeno asimilado, y de acuerdo con ello, se ha establecido una correlación positiva entre la FBN y la concentración de ureidos en hojas (Grageda-Cabrera et al. 2003). A cada muestra de hojas proveniente de cada planta, se le realizó la medida de concentración de ureidos por cuadriplicado. A los datos obtenidos de cada planta se le aplicó un análisis de varianza (p < 0,05) y en todos los casos se observó que los datos no mostraban diferencias estadísticamente significativas para los resultados de los cuadruplicados. Esto indicó que las cuatro medidas de cada planta eran consistentes y por lo tanto, se continuó el análisis de datos trabajando con la media obtenida en cada planta como una repetición.
Al analizar los datos por grupos de cepas MCL y MCR se observaron nuevamente dos comportamientos bien definidos (Fig. IV.3). Tal como esperábamos, las cepas MCL tuvieron en general una mayor concentración de ureidos en hojas que las MCR. Estas diferencias fueron estadísticamente significativas excepto para VT16S y CU42S (ambas MCL), que mostraron un comportamiento intermedio. La cepa USDA 110 no presentó diferencias estadísticamente significativas con ninguna de las cepas MCR o MCL, no obstante se siguió observando con ella la tendencia intermedia antes mencionada. Entre las cepas MCR, CA12S (Fig. IV.3) presentó una llamativamente mayor concentración de ureidos en hojas con respecto al resto del grupo y sin diferencias estadísticamente significativas con el grupo MCL. Este resultado no era el esperado a priori dado que, como observamos anteriormente, CA12S presentaba muchos nódulos de tamaño pequeño y bajo peso seco (Fig. IV.1 y IV.2), por lo que suponíamos que los mismos serían ineficientes para la FBN.
Con estos resultados y teniendo en cuenta lo observado con los parámetros nodulares podríamos interpretar que las cepas MCL tendrían una mayor actividad fijadora de N2 que las cepas MCR, e incluso podríamos proponer que CA61N y SA37S tendrían un
mejor comportamiento simbiótico general que la cepa E109. Para corroborarlo, analizamos la producción de biomasa total de la parte aérea.
IV.3.2. Análisis del peso seco de la parte aérea.
El interés agronómico en la eficiencia simbiótica es lograr un aumento en el rendimiento y la calidad de las leguminosas sin que esto implique una pérdida de nutrientes para el suelo. Teniendo esto en mente, nos preguntamos si el comportamiento observado con las diferentes cepas se vería reflejado en la biomasa total de la parte aérea de las plantas, la cual se traslada luego a la producción de granos. De este modo, y para poder concluir nuestro estudio sobre la eficiencia simbiótica, analizamos el peso seco promedio de la parte aérea (PSA, Fig. IV.4). Con este parámetro volvimos a corroborar que las cepas MCR y MCL se dividían en los mismos dos grupos que ya caracterizamos.
Las cepas MCR presentaron, tal como esperábamos, un PSA significativamente menor que las cepas MCL. Excepto CA12S, el resto de las cepas MCR no tuvo diferencias estadísticamente significativas con el control negativo. La cepa CA12S ya había sido notada como anómala en los análisis anteriores. Esta cepa produjo muchos nódulos de bajo peso seco, y promovió una concentración de ureidos del mismo orden que las cepas MCL. De este modo, no nos extrañó el hecho de que las plantas inoculadas con esta cepa tuvieran un PSA significativamente mayor que el resto de las cepas MCR. Sin embargo, y a diferencia de lo ocurrido con la concentración de ureidos, el PSA de estas plantas solo alcanzó al 73% del obtenido con E109. En el caso de las plantas inoculadas con las cepas MCL, excepto CU42S, el resto tuvo un peso medio de la parte aérea del mismo orden que USDA 110 y E109, y significativamente mayor que las cepas MCR. CU42S es un rizobio (Tabla IV.1) que ya había mostrado deficiencias en la producción de ureidos, y fue la cepa que produjo el menor número de nódulos por planta (Fig. IV.1-3)
De este modo, el agrupamiento MCL, realizado en base al peso seco de los nódulos, se reduce a un conjunto de bradirrizobios cuando consideramos al resto de los parámetros simbióticos. Este conjunto está formado por cuatro de las cinco cepas de bradirrizobios elegidas para este trabajo, a saber: CA61N, NJ33N, SA37S y VT16S. Por su parte, CU42S habría quedado incluida en este grupo MCL al ser una excepción entre las cepas de crecimiento rápido (en general de baja eficiencia simbiótica), por presentar algunos parámetros, tales como PSN y concentración de ureidos en hojas, compatibles con una moderada eficiencia en la FBN.
Por último, la cepa NJ33N también mantuvo la tendencia observada con los anteriores parámetros. Esta cepa siempre se comportó de manera similar a las cepas de referencia USDA110 y E109, aun cuando estas dos cepas pertenecen a un clado bien diferenciado, con una similitud menor al 40 % respecto de NJ33N (Fig. III.4).