4.4 Security Properties
4.5.3 Chaum et al Protocol
Luis Alejandro Ballesteros
Facultad de Lenguas, Universidad Nacional de Córdoba
Entre las muchas razones para el estudio del portugués en las universidades argentinas, tanto para una formación docente centrada en él como en condición de lengua adicional o con fines específicos, no puede dejar de mencionarse la más obvia, que es casualmente la más relevante: la importancia geopolítica del portugués en la región, que demanda su correlato en una glotopolítica explícita de enseñanza y de investigación no solo del ―portugués‖, sino de la lengua que ya no duda en llamarse ―portugués brasileño‖. Se ha polemizado mucho en Brasil respecto de los cambios de perspectiva que la identidad lingüística del portugués brasileño significa en términos de políticas lingüísticas y educativas. Esa polémica, incluso, ha tenido poco impacto en la Argentina, donde estimamos no puede estar ausente, en particular en la formación de profesores de portugués como lengua extranjera, y por ende tampoco de la investigación en el área, si partimos del supuesto de la necesaria articulación entre educación superior e investigación disciplinar. En este sentido, nos proponemos destacar los aportes de la lingüística brasileña actual al estudio de la temática, y lo hacemos focalizando brevemente cuatro campos de estudio del portugués brasileño: la gramática descriptiva, la sociolingüística, la ecolingüística y la lingüística crítica.
Castilho (2010) destaca las tres grandes etapas por las que pasó en Brasil la lengua que de manera general estamos acostumbrados a llamar simplemente ―portugués‖: en primer lugar, el ―portugués en Brasil‖, una lengua europea importada a América por los conquistadores, y que en los primeros tiempos se diferenció poco en tierra americana y en tierra europea; en segundo término, ―el portugués de Brasil‖, que presenta ya algunas particularidades que lo diferencian del portugués europeo, especialmente a partir del siglo XVIII cuando la reforma pombalina fija el estándar lingüístico portugués que desde entonces se quiso imponer y continúa queriendo ser impuesto en Brasil donde, sin embargo, la lengua de los conquistadores ya había empezado a transitar otro camino; y finalmente, el
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―portugués brasileño‖, etapa actual de la lengua hablada, y también en buena medida escrita en Brasil, lengua que tiene ya una identidad claramente diferenciada de la de Portugal en los distintos niveles de estructura del sistema lingüístico. El portugués brasileño, así, no se diferencia del portugués europeo apenas en la fonética y en parte del vocabulario, sino, lo que es más importante, en la morfología y la sintaxis, que constituyen el núcleo duro de una lengua y la piedra de toque de su diferencia respecto de su lengua madre.
Escribe Castilho (2010: 31) acerca de su gramática:
Esta Nova gramática do português brasileiro agrega um certificado a mais à nossa identidade. Não se trata de um certificado qualquer, pois é na língua que se manifestam os traços mais profundos do que somos, de como pensamos o mundo, de como nos dirigimos ao outro. Faltava clarificar a gramática do português brasileiro para dar status científico à sua percepção.
Perini (2010) habla también de ―portugués brasileño‖. Lo hace desde un criterio generativista, teniendo en cuenta que la lengua es el conocimiento implícito que los hablantes nativos de esa lengua tienen de ella. La tarea del lingüista, destaca el autor, es describir ese conocimiento lingüístico implícito, tornarlo explícito, y no juzgar como buenos ni como malos los usos en los que ese conocimiento se manifiesta, es decir, no pautar cómo los hablantes deben hablar, no intentar regular la actividad discursiva de los hablantes. Esta actitud del lingüista y del gramático, vale agregar, es la actitud científica que interroga los datos empíricos para describirlos y explicarlos. Es la actitud que ante ciertos usos calificados tradicionalmente como incorrectos no los juzga sino que se pregunta por qué acontecen y busca dar respuesta a esa pregunta. Bagno (2012) también usa el sintagma ―portugués brasileño‖, como lo había planteado ya en su libro de 2001, en el que afirmaba que la lengua de Brasil alguna vez sería simplemente ―brasileño‖ y que en la etapa presente era ya sin duda ―portugués brasileño‖ y no simplemente ―portugués‖.
Esta decisión –en este caso académico-investigativa– de usar el sintagma ―portugués brasileño‖ que encontramos en Castilho, Perini y Bagno es una muestra del acto político-lingüístico de ―nombrar‖ o ―renombrar‖ la lengua, al cual Calvet (2007) le asigna una importancia capital como instrumento de intervención y planificación lingüísticas.
Destacamos aquí a Castilho (2010), Perini (2010) y Bagno (2012) porque las suyas son las primeras gramáticas orgánicas del portugués brasileño, es decir, las primeras
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presentaciones, en un libro denominado ―gramática‖, de todos los niveles de una lengua comúnmente presentados en un libro que lleva ese título. De las presentaciones tradicionales, sin embargo, los diferencia la denominación ―portugués brasileño‖ y –entre otros factores– la explicitación minuciosa del sustento teórico desde el cual cada una de estas gramáticas está formulada, así como de sus intenciones políticas, en términos de política lingüística, a su vez asociada siempre con la educación lingüística. También las distingue el hecho de destacar algo que podría resultar obvio, pero que en la tradición metagramatical del portugués no lo es: que la gramática, en tanto que descripción del sistema de la lengua, no es un estudio ya cerrado y definitivo sino abierto a evoluciones y sujeto a desafíos, como cualquier conocimiento científico.
En este punto, si se quiere, pueden trazarse al menos dos diferencias de la investigación en o sobre el portugués en Argentina respecto de la focalizada en otras lenguas extranjeras. En primer lugar, el hecho de ser el portugués una lengua, diríamos, en proceso de formación, un proceso que excede la variación propia de toda lengua viva al punto de plantear, seriamente, una nueva denominación para referirse a ella. En segundo lugar, sobresale la dimensión geopolítica y glotopolítica del portugués en la región, dado que es la única lengua oficial, con relieve internacional, de Sudamérica y de América Latina diferente del español (panhispánico o no). Hay, como sabemos, documentos oficiales de diversa índole que resaltan esta situación del portugués en Argentina. No obstante, la presencia del portugués en planes de estudio de los diferentes niveles educativos es aún escasa, y la investigación en o sobre el portugués desde una perspectiva lingüística –subrayamos ―lingüística‖ para diferenciarla de ―literaria‖ y de ―didáctica‖– es más escasa aún. En este sentido, la investigación en o sobre el portugués y la presencia del portugués en la formación de posgrado son todavía un campo relativamente inexplorado en la Argentina. En comparación, las otras lenguas extranjeras tienen una tradición investigativa mucho mayor; la tradición de esas otras lenguas extranjeras en la formación de posgrado también es, sin duda, mayor.
Nos interesa destacar brevísimamente cuatro posibles líneas o áreas de investigación del portugués brasileño en las que hemos intentado transitar en los últimos años –con dos
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proyectos en los bienios 2010-201110
y 2012-201311
y uno actualmente en curso12
, todos ellos subsidiados por la Secretaría de Ciencia y Tecnología de la Universidad Nacional de Córdoba–. Sostenemos que esas líneas o áreas, si se avanza en ellas, pueden contribuir a un diálogo fructífero entre investigación y formación docente –de grado y de posgrado– que traiga al campo del portugués como lengua extranjera en Argentina polémicas que se han venido dando de manera muy productiva en el campo del portugués como lengua materna en Brasil.
En primer lugar, la gramática descriptiva a la que ya nos hemos referido. La gramática descriptiva aporta el fundamento científico, empírico, para el proceso de estandarización del portugués brasileño, esto es, el reconocimiento del portugués brasileño como lengua y el reconocimiento de esta lengua en ámbitos académicos universitarios en los que, no obstante, genera aun resistencias fuertes.
Así, por ejemplo, apunta Bagno en su Gramática pedagógica do português brasileiro:
Nessa gramática, vamos comparar sempre o VGB (vernáculo geral brasileiro) com a TGP (tradição gramatical do português), dando sempre ênfase e prioridade político-pedagógica ao VGB. Com isso, estamos assumindo a postura, igualmente política, de legitimar no ensino os usos mais difundidos no VGB, de forma a abandonar a arcaica separação ente ‗certo‘ e ‗errado‘. Não sugerimos que o aluno não tenha acesso à norma-padrão veiculada pela TGP, até porque ela vai surgir inevitavelmente nos textos que ele vai ler no seu processo de escolarização. Só reivindicamos que ela não seja usada como mecanismo didático de negação do VGB nem como instrumento para depreciar nossa língua materna. Não há por que negar legitimidade ao que já está legitimado por todos os falantes, inclusive pelos urbanos e altamente letrados, inclusive pela nossa melhor literatura dos últimos cem anos (Bagno 2012: 33).
La contrastación entre tradición gramatical del portugués (a menudo la única perspectiva tomada en cuenta) y el vernáculo general brasileño es enormemente productiva
10 El proyecto Sociolingüística, ecolingüística y gramática: para una descripción del portugués brasileño,
dirigido por el Dr. Luis Alejandro Ballesteros.
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El proyecto Portugués brasileño: gramática y representaciones sociales del lenguaje, dirigido por el Dr. Luis Alejandro Ballesteros.
12 El proyecto La argumentación en español y en portugués brasileño. Gramática y discurso, codirigido en el
área Portugués por el Dr. Luis Alejandro Ballesteros y diseñado, en lo que respecta a esa área, sobre la base de los dos anteriores, cuyos fundamentos, junto con algunas de sus conclusiones, se encuentran en Ballesteros (2013).
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para la discusión de la estandarización del portugués brasileño. Ahora bien, más allá del conocimiento científico en sí, es indudable que la gramática descriptiva del portugués brasileño trae desafíos también –en nuestro caso– para la enseñanza del portugués como lengua extranjera en Argentina. Y el primer paso ante esos desafíos es, sin duda, el conocimiento –y el reconocimiento– de la realidad lingüística del Brasil actual, lo cual exige a su vez, como punto de partida, el estudio del portugués brasileño en la formación de docentes en portugués lengua extranjera, y en el caso de docentes ya en actividad en distintos niveles del sistema educativo, lo que el mismo Bagno en otro lugar (Bagno, 2007) denomina ―reeducación sociolingüística del profesor‖, y que supone a su vez una ―pedagogía de la variación lingüística‖ (Faraco, 2007).
En segundo lugar, como se desprende de alguna manera del párrafo anterior, queremos destacar la sociolingüística desarrollada en universidades brasileñas desde la década de 1970 hasta la actualidad. La sociolingüística brasileña, entendida no ya como el estudio de fenómenos marginales de variación dialectal, sino como fundamento científico para el nuevo estándar lingüístico: la ―heterogeneidad ordenada‖ (Weinreich, Labov y Herzog, 2009) como condición normal de vida de las lenguas. Asimismo, el reconocimiento de la extensión del cambio lingüístico, necesario para la estandarización que la gramática descriptiva más actual lleva a cabo. Asimismo, la sociolingüística brasileña se destaca por su compromiso no solo con la descripción de la variación lingüística, sino principalmente con la revisión de preconceptos de profundo arraigo en el discurso social brasileño sobre la lengua (v. gr. Scherre 2005). Nuevamente Bagno (2013) destaca la necesaria relación, a propósito del portugués brasileño, entre sociolingüística y sociología del lenguaje, dado que las diferentes variedades no son equivalentes sino que se ordenan en una jerarquía cuyos extremos son el prestigio lingüístico y la estigmatización lingüística de los hablantes. Es precisamente frente a la estigmatización lingüística que la sociolingüística brasileña demuestra que buena parte de lo que el discurso social sobre la lengua juzga como fenómenos marginales son en realidad procesos de cambio lingüístico que marcan la identidad lingüística de los brasileños.
En tercer lugar, la ecolingüística. De ella extraemos la afirmación de la porosidad propia de los ecosistemas lingüísticos y la aserción del cambio como prueba de la vitalidad de una lengua. Escribe Couto (2012: 199):
38 Os normativistas não têm a mínima dose de razão quando consideram toda e qualquer inovação na língua como desvio. Pelo contrario, é a inovação, ou seja, a mudança que é a norma, no sentido de que é constante (...). Uma língua que não evolui deixa de servir como meio de comunicação entre os membros da comunidade a que pertence. Em suma, língua como maneira pela qual se comunica tradicionalmente é impermanente.
Asimismo, la ecolinguística aporta desde el paradigma ecológico a la visión político-lingüística de la diversidad lingüística y de la definición y defensa de una lengua nacional. Así, por ejemplo, leemos en Couto (2009: 133):
Para falar em multidialetalismo é preciso incluir na discussão a questão do que é dialeto vis-à-vis língua. Como todo Estado-nação almeja ter uma língua única que o represente, é preciso incluir também o assunto variedade padrão que, às vezes, aparece sob o nome de língua oficial, língua do Estado ou língua estatal, no caso do multilinguismo, ou, no caso que aqui interessa, dialeto padrão, oficial ou dialeto estatal. Nesse contexto, faz-se necessário incluir também o que os dirigentes do Estado chamam de língua nacional.
La ecolinguística constituye así un importante aporte teórico complementario de la sociolingüística para el reconocimiento de la diversidad de las lenguas. Diversidad, aquí, entre diferentes lenguas que coexisten en un mismo espacio –el portugués en relación con las lenguas indígenas y las lenguas de inmigración– y diversidad al interior de una lengua en particular, en nuestro caso de estudio el portugués brasileño. Para la ecolinguística, esta diversidad, como la de los ecosistemas estudiados por las ciencias naturales, es ya no solo una propiedad de las lenguas vivas sino una condición inexcusable de su supervivencia.
Así, lejos de ser signo de decadencia, el cambio lingüístico que la gramática descriptiva y la sociolingüística han registrado para el portugués brasileño, y que la gramática tradicional y normativista –y la educación lingüística a ella asociada– insisten en condenar, es en verdad una prueba de la vitalidad del portugués, de su proyección hacia el futuro. Lo mismo cabe decir respecto de la relación del portugués brasileño con las lenguas extranjeras y la consecuente incorporación de extranjerismos, especialmente provenientes del inglés. Esa incorporación no es señal de decadencia sino de vitalidad, porque una lengua aislada de las otras, sin contacto con ellas, acaba muriendo, como de hecho ha acontecido con muchas lenguas indígenas brasileñas, incluso antes de que llegaran a ser
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estudiadas y descritas, en períodos históricos anteriores al de la actual etnolingüística, que también ha alcanzado importante desarrollo en Brasil.
En cuarto y último lugar, destacamos la lingüística crítica, en la que encontramos el fundamento para la necesaria reformulación de los temas de interés de la investigación lingüística y su compromiso social. La lingüística crítica brasileña –desarrollada por Kanavillil Rajagopalan, y que constituye una versión tal vez más amplia del análisis crítico del discurso– es ―crítica‖ en el sentido que la Escuela de Frankfurt da a esta palabra: destaca que las cosas son como son no por naturaleza ni de forma inevitable, sino como resultado de procesos históricos, y que podrían haber sido y –más importante aún– podrían ser, de otra manera. De ahí su potencia de resignificación y de cambio. Así, por ejemplo, la norma lingüística, que se formula siempre en la asociación entre estandarización lingüística –o gramatización– y construcción de una nación, es la que es, pero podría ser otra si las políticas lingüísticas fueran otras, diferentes de cómo han sido en el pasado. La lingüística crítica contribuye con la revisión de la norma lingüística –en nuestro caso, la del portugués– y con su reformulación atendiendo ya no tanto –o no solo– a las propiedades estructurales de una lengua, sino especialmente al discurso social sobre la lengua, que también puede ser cambiado. Contribuye asimismo al reconocimiento de la identidad lingüística de una sociedad, de un país, en este caso Brasil. Contribuye también a poner en cuestión el papel social de la lingüística y la necesidad de análisis y revisión de sus postulados fundadores, y a destacar la necesidad de diálogo (necesario) entre lingüistas y legos. Así, leemos en Rajagopalan (2003: 102):
Para o linguista, o leigo é demasiado ingênuo e precisa ser devidamente instruído para pensar de forma correta. Para o leigo, perplexo diante daquilo que parece pura insensatez por parte do linguista, é preciso procurar outras fontes do saber quando o assunto é a língua nacional enquanto patrimônio público.
Por este motivo, Rajagopalan sostiene en otra publicación:
O único modo pelo qual nós, linguistas, podemos contribuir para os temas práticos que envolvam a linguagem é adotar um olhar crítico diante de nossa própria prática. Nunca é tarde demais para começar a fazer um exame de consciência e perguntar a nós mesmos se, por atos ou omissões, não
40 nos desviamos da responsabilidade de ver a linguagem como um fenômeno social com todas as implicações políticas e ideológicas que daí decorrem.
Em outras palavras, se nós, linguistas, temos realmente algo a dizer sobre temas como o ensino de língua ou planejamento linguístico, precisamos urgentemente convencer-nos das implicações políticas de nosso próprio trabalho (Rajagopalan 2004: 35).
Para concluir, cabe destacar la coincidencia de las cuatro perspectivas seleccionadas –gramática descriptiva, sociolingüística, ecolinguística y lingüística crítica– en acentuar la inevitable dimensión ideológica de todo estudio científico de una lengua; en otros términos, la inexcusable dimensión política de todo estudio lingüístico; o, también, que toda lingüística es siempre de algún modo política lingüística.
Las cuatro perspectivas destacan así la dimensión política constitutiva de nuestras prácticas como investigadores y como profesores universitarios, dos ámbitos de nuestra acción que, al menos desde el punto de vista que defendemos, es deseable que se integren, que dialoguen, sin necesariamente realizar investigación educativa, puesto que toda investigación lingüística, por más específicamente disciplinar que sea, aporta a los fundamentos y a la revisión de la educación lingüística. Ese es, quizá, el desafío en cada ámbito en el que cada uno de nosotros se mueve. En el caso del portugués como lengua extranjera en Argentina cobra particular resonancia. Desde nuestro lugar, que es el de la Lingüística y la Gramática en la formación docente en portugués como lengua extranjera en Argentina, la mirada crítica –con todos los fundamentos teóricos posibles– de la realidad lingüística, y de sus intentos descriptivos y normativos, tiene una importancia que precisa ser siempre reafirmada.
Referencias
Bagno, M. 2001. Português ou brasileiro? Um convite à pesquisa. São Paulo, Parábola.
_________ 2007. Nada na língua é por acaso. Por uma pedagogia da variação linguística. São Paulo, Parábola.
_________ 2012. Gramática pedagógica do português brasileiro. São Paulo, Parábola.
_________ 2013. Sete erros aos quatro ventos. A variação linguística no ensino de português. São Paulo, Parábola.
Ballesteros, L. A. 2013. ―Acerca del portugués brasileño y la formación docente en portugués en Argentina‖, en Farenzena, N. (Org.) 2013. VI Encontro Internacional de Investigadores de Políticas Linguísticas. Porto Alegre, UFRGS: 27-32.
41 Castilho, A. T. 2010. Nova gramática do português brasileiro. São Paulo, Contexto.