Goal 4 Organisational developments:
B. Choice of Presentation of the Annual Work Programme (Methodology)
Las verificaciones hechas sobre los puntos sensibles, los meridianos, la circulación de energía, la concepción de la enfermedad por exceso o insuficiencia de energía, debían lógicamente llevar a la idea de curar la enfermedad corrigiendo el exceso o la insuficiencia de energía constatada, ya sea «tonificando» o «dispersando».
Quizá pueda parecer que tonificar y dispersar hayan estado en el origen del método. En efecto, los textos más remotos de la alta antigüedad, es decir, de los neolíticos, mencionan que habían constatado cómo las ligeras quemaduras hacen enrojecer el cuerpo entero, activando la vida; y que las más ligeras heridas hacen palidecer, calman y relajan. Las prescripciones muy antiguas recomiendan las moxas para tonificar y la agujas para dispersar. Quizá observando que las quemaduras o los pinchazos con punzones de piedra (mencionados en el Nei-tsing) eran más eficaces en ciertas partes, se descubrieron los puntos, después los meridianos, después el método entero.
Desde la más remota antigüedad los chinos habían encontrado y desarrollado también la ley de biología de RUDOLPH ARNDT: «Las pequeñas excitaciones provocan la actividad vital, las excitaciones medias la aumentan. Las excitaciones fuertes la yugulan. Las excitaciones exageradas acaban con ella. Pero la excitación está proporcionada, grado a grado, con la excitabilidad del individuo.»
Aplicada a las agujas y a las moxas, la ley de Arndt, según las numerosas experiencias seguidas desde hace seis años en Francia, debería ser rectificada como sigue:
1.º Si se trata de acciones locales sobre los músculos, acción ejercida por puntos locales, una excitación ligera, rápida, bien por agujas o bien por moxas, aumenta la energía y la nutrición del músculo. Una acción prolongada debilita la energía y la nutrición del músculo.
2.º Si se trata de acción a distancia sobre los órganos internos o los músculos, mediante puntos alejados de la región afectada (lo que es la verdadera acupuntura), una excitación rápida, ya sea mediante agujas ya sea mediante moxas, disminuye el exceso de energía y la nutrición del órgano o del músculo. Una acción prolongada aumenta la energía y la nutrición del órgano y del músculo.
La acupuntura está de acuerdo con la ley de Arndt en cuanto a las excitaciones locales. Establece netamente lo contrario para las excitaciones a distancia. En éstas actúa otra ley. Indiquemos aún un hecho importante. Una misma excitación aplicada a órganos sanos o enfermos, no cambiará el órgano sano, pero tendrá una fuerte acción sobre el órgano enfermo. Europa sabe que un órgano enfermo es más fácilmente excitable, reacciona ante excitantes que no trastornan a un órgano sano.
He aquí una de las mayores garantías contra el error diagnóstico. Si el órgano excitado está sano, no responde. El organismo por sí mismo corrige los errores.
Las investigaciones hechas para tonificar y dispersar han sido numerosas, puesto que hace tantos siglos que un tercio de la humanidad trabaja en la cuestión. Las indicaré en el tratado completo que estoy preparando. Aquí no puedo sino resumir lo que la aplicación del método ha permitido constatar en Europa.
Tonificar un órgano interno es activar su funcionamiento si es insuficiente y traerlo a la normalidad. Tonificar un músculo es aumentar su energía y su nutrición, restituirle la contracción fácil mediante la voluntad, ayudarle a volver a su talla normal momentánea- mente perdida.
Dispersar un órgano interno es decelerar su funcionamiento exagerado y llevarlo a la normalidad. Dispersar un músculo es descontracturarlo, o ayudarle a adelgazar volviéndolo a la normalidad.
Se puede tonificar o dispersar tanto mediante agujas, como mediante moxas, y mediante masajes.
Muy antiguamente se pensaba que las moxas tonifican mejor que las agujas. Todavía en nuestros días se las recomienda para los viejos y los niños. La idea es que el método se sirve de las reservas de energía del enfermo. Las agujas excitan, pero no aportan más que su metal. Las grandes moxas tienen como ventaja el poder energético del fuego, añadido al de la artemisa. De hecho, dan mejores resultados para tonificar a los exhaustos, a los ancianos, a los enfermos por insuficiencia, especialmente en invierno. Los japoneses estiman que su clima húmedo y frío favorece las enfermedades por vacío: emplean mucho las moxas, y las recomiendan especialmente para los reumatismos por vacío.
Para tonificar con la aguja, ciertos metales dan efectos un poco superiores. En China se estima que los metales amarillos o rojos son iang y excitan mejor el calor y la vida. De hecho, el cobre rojo para tonificar parece dar resultados superiores a cualquier otro. El oro, metal amarillo, es casi igual de eficaz.
El pinchazo tonificante debe ser prolongado si se trata de acción a distancia, o rápido si se trata de acción local sobre los músculos. Actúa más cuanto más profundo es. Profun- didad y duración deben estar proporcionadas a la antigüedad del mal, y al estado del enfermo.
Los masajes, para ser tonificantes, deben ser prolongados sobre el punto doloroso del meridiano, y hechos con la uña.
Se puede dispersar con las moxas haciéndolas rápidas y ligeras. Pero para este caso la aguja es la soberana.
Algunos metales tienen una acción privadora muy fuerte, los metales blancos o grises sobre todo. La plata es el mejor. El acero, el cinc, el platino son algo menos eficaces.
La dispersión mediante masaje se consigue con una acción rápida y acariciante sobre el punto indicado del meridiano.
Se puede tonificar o dispersar los órganos, bien sea actuando directamente en los puntos del meridiano propio del órgano, o bien actuando indirectamente en puntos de los meridianos en relación con el órgano enfermo, según ciertas leyes.
Este último método indirecto resulta, a veces, indispensable. Y da siempre los resultados más profundos y duraderos. Pero las relaciones entre los órganos utilizadas no son siempre las descritas y explicadas por la ciencia occidental. Al margen de las relaciones anatómicas, hay que considerar, en efecto, relaciones de energía. Esta cuestión es tratada en el capítulo Relaciones entre los órganos.
Hay aún que considerar si la enfermedad es de la energía (iang) o de la sangre (inn). Si es de la energía, no es constante; se emplea el pinchazo a distancia. Si el mal está en la parte alta del organismo, se excita en la parte baja; si está en la derecha se excita a la izquierda, y recíprocamente, tonificando si hay vacío y dispersando si hay plenitud. Si la enfermedad es de la sangre (entonces es continua), se emplea más bien el método directo. Se obtiene un efecto suplementario dispersando un órgano en las dos horas en que la energía está al máximo en su meridiano; se tonifica más actuando durante las dos horas que siguen al máximo.
Estos son medios de aumentar el efecto de los pinchazos. En la práctica, generalmente, basta con tonificar un órgano en el punto de tonificación del meridiano, o con dispersar en el punto de dispersión. Y si el meridiano no responde, se actúa al mismo tiempo en el punto fuente.
El principio es armonizar y no combatir; se debe siempre tonificar primero los vacíos. La energía en exceso de las plenitudes es arrebatada así, sirviendo para llenar los vacíos. Si primero se dispersara, se correría el riesgo de enviar la energía hacia los órganos ya con exceso, o de que se desvanezca el enfermo.
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