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CHAPTER 2: METHOD

2.2. Choosing a Research Paradigm

La puesta en práctica de este modelo se centró en el proceso de entextualización en la

literatura, analizando un poema de la poeta rusa Anna Ajmátova. La pregunta directriz interrogaba

sobre los elementos que hicieron que esta poeta elaborara un texto innovador dentro del género

poesía. El punto de partida es el texto concreto del que se extraen categorías o elementos para su

análisis, ya que, dada la forma de ser la literatura, no todos los elementos de un texto literario

pueden resultar pertinentes al momento de estudiarlo. El siguiente movimiento consistía en una

forma de análisis intertextual mediante la pregunta por las exigencias: para las internas se

preguntaba por las maneras de hacer literatura que precedían a la autora en cuestión y qué

elementos de ésta tradición toma Ajmátova para interpelarlas; para las externas, se preguntaba por

la poética particular de la autora, el entorno artístico en el que se desenvolvió y algunos factores

sociales (estos últimos no fueron relevante para el análisis que se hizo del poema).

Interioridad y exterioridad se plantean teniendo como centro la tradición literaria. Las convenciones genéricas –agrupadas en las exigencias internas– de las que conoce el autor y se apropia están en la tradición, mientras que lo que aporta, gracias a su individualidad y a los entornos sociales y artísticos del momento que lo influyen, se encuentran fuera de la tradición literaria. Las exigencias literarias se pleantean, entonces, como el diálogo de sabres sobre hacer los textos dentro de concretos paramátros genéricos, como un diálogo entre la tradición y el presente.

Se tuvieron en cuenta para el análisis dos poemas; uno de Anna Ajmátova, una

representante del Acmeísmo ruso. Aquí el poema.

Y por última vez nos vimos aquel día, allí en el malecón de nuestras citas. Las aguas en el Neva estaban altas y la ciudad temía una riada.

Él hablaba del verano y de que ser poeta una mujer es algo absurdo

¡En mi recuerdo se alzan la gran casa del Zar y la fortaleza de Pedro y Pablo!

Porque el aire de ese día no era nuestro nos llegó como un regalo de los dioses. Y en aquella misma hora me entregaron el postrero de los cánticos dementes.

191412

Y uno de Alexandr Blok, La desconocida, representante del simbolismo ruso, del cual se

trae aquí un fragmento

Cada noche, a la hora convenida (¿o acaso estoy soñando?), un núbil cuerpo en sedas apresado se desliza en la ventana turbia.

12 Extraído de Myers, D. (2001a)

Moviéndose despacio entre los ebrios, sin compañía alguna, siempre sola, respirando perfumes y neblinas ella se sienta junto a la ventana

Sus sedas rutilantes, tersas

traen el aroma de leyenda antigua, y el sombrero de enlutadas plumas, y la estrecha mano ensortijada.

Y encadenado por la extraña intimidad yo miro más allá del velo oscuro, y vislumbro la encantada orilla, la encantada lejanía veo.

Me han confiado algún misterio oscuro, me han entregado un sol que me es ajeno, y todos los meandros de mi alma

están transidos por el vino acerbo.

Y veo en mi mente cómo oscilan unas plumas de avestruz caídas, y cómo florecen unos ojos

Yace en mi alma un tesoro enterrado ¡del que solo yo tengo la llave! ¡Tenías tú razón, monstruo borracho! Ahora ya lo sé: la verdad está en el vino13.

El primer criterio para relacionar estos poemas fue el del tema y los elementos recurrentes

de dicho tema. Como se puede ver, el vínculo entre el poema de Ajmátova y Blok es la temática

amorosa y los encuentros amorosos, que tienen en común el objeto de amor, los espacios en que

se da ese amor y la particular posición o forma de presentarse el “yo” lírico que evoca el evento

amoroso. El segundo criterio tiene que ver con la relación histórica establecida entre los dos poetas.

Ajamátova pertenece a la generación de los Acmeístas, una generación posterior -y que se oponían

explícitamente- a los Simbolistas rusos, entre los cuales Alexandr Block es un representante

(Myers, 2001b).

Este último criterio permitía la primera pregunta que se podría formular –e intentar

resolver– a través del modelo de análisis propuesto: ¿Qué hizo la poeta para construir un texto

diferente a otros textos producidos sobre un mismo tema, dentro de un mismo género literario?

Para solucionar este problema, resultaba necesario recurrir a otras dos preguntas que interrogaran

sobre los factores que influían en la creación de un texto, los factores internos o bien los factores

externos (que hemos llamado exigencias genéricas). Para los primeros, habría que preguntar por

la forma en que anteriormente se producían los textos literarios dentro de ese mismo género (el de

poesía) y concretamente sobre el tema amoroso, o el tratamiento de temas cercanos a lo amoroso.

En este caso, por el vínculo que se establece en los dos poemas seleccionados, los movimientos

que se oponían y la temática, la tarea consistía entonces en identificar la manera en que los

simbolistas hacían sus poemas sobre el amor, en este caso, seleccionado Alexandr Blok por ser un

buen representante, para luego, al momento de revisar las factores externos, revisar los poemas de

Amativa. De modo que para estos últimos factores, las exigencias externas a la tradición, la

pregunta debía interrogar sobre elementos como el tiempo –la particular organización social y

ambiente artístico de la época (movimientos)– y la poética de la poeta en cuestión, que se

vislumbraba en algunos poemas que, de una o otra forma, cumplían la función de artes poéticas.

En cualquiera de los dos factores, se examinaban los mismo elementos: el “yo” lírico, del cual se analizaba la forma en que se presentaba (epítetos, formas gramaticales, pronombres,

verbos, etc.); el objeto amorosos (sustantivos, adjetivos, verbos); los lugares en que se

desarrollaban las experiencias de los poemas (también sustantivos y epítetos). En otras palabras,

se realizaba una comparación en la que el resultado del análisis de cada uno de soso poemas

mostraba, en el caso del poema de Alexandr Blok, las exigencias internas presentes en la aparición

del texto de Ajmátova, mientras que en el análisis del poema ésta, junto con algunas de otros de

sus poemas, se mostraba las exigencias externas. Para cada uno de esas exigencias, fue necesario

cierta información acerca de los movimientos artísticos a los cuales cada poeta pertenecía. Para

Criterio y unidades lingüísticas

relevantes

Poema de Blok. Exigencias internas. Poema de Ajmátova. Exigencias externas

Yo lírico: pronombres personales, adjetivos (y cualquier forma de epíteto), verbos.

Es un ‘yo’ trascedental, ya que que tiene acceso a una realidad más allá de la que observa, es un “yo” que ve ‘más allá del velo oscuro’, que le ‘han confiado algún misterio oscuro” , y le “han entregado un sol que me es ajeno”.

“[…] el ‘yo’ de este poema aparece en muy pocas ocasiones (solo en “En mi recuerdo…” y “…me entregaron…”) y se adjudican –mas no realiza– dos acciones terrenales: recuerda y canta. Del yo, no encontramos la conjugación en la primera persona del singular, mientras que sí abundan en la tercera persona del singular y en la primera persona del plural. El yo, en suma, que se limita a aparecer en forma de pronombre reflexivo en función de objeto indirecto y también como pronombre posesivo, no resulta relevante en el poema” (Forero, 2018, p. 74)

Espacios: sustantivos, adjetivos (epítetos)

“La acción se desarrolla en las horas de la noche, en un entorno bohemio (‘Y cada noche suele reflejarse / en mi vaso un único amigo’) que a su vez define al ‘yo’ del poema, también bohemio, que gusta del vino” (Forero, 2018, p. 73)

“Las acciones descritas suceden un día cualquiera, no sabemos si de noche, tarde o mañana, y el lugar en que se realizan se presenta con adjetivos que pretenden anotar de manera concisa las propiedades del mismo: ‘Las aguas del Neva estaban altas’, y ‘En mi recuerdo se alzan la gran casa del Zar / y la fortaleza de Pedro y Pablo”’. (Forero, 2018, p. 75) Se trata de entornos cualesquiera, en Rusia.

Objeto amoroso: sustantivos, epítetos, verbos.

“La mujer descrita […] es un ser que parece no pertenecer al mundo terrenal y así lo confirman los adjetivos y algunas acciones referidos: ‘respirando perfumes y neblinas’, ‘Sus sedas rutilantes, tersas / traen el aroma de leyenda antigua’, etc” (Forero, 2018, p. 73)

“[…] el objeto amoroso –que en realidad no sabemos si es un objeto amoroso; sólo sabemos que es un personaje del recuerdo– no es descrito sino con sus acciones que son también mundanas: ‘Él hablaba del verano y de que / ser poeta una mujer es algo absurdo’”. (Forero, 2018, p. 75)

Cada uno de las exigencias habla de la poética de cada poeta pero también deja ver algunas

de las tendencias de los movimientos a los cuales cada uno pertenecía. La concreción en Ajmátova,

el regreso del yo lírico a la tierra, como un ser mundano, los espacios cualquesquiera, con personas

también mundanas, debe a la propuesta de los Acmeístas que en parte luchaban contra el

trascendentalismo de los simbolistas rusos quienes creían que la realidad eran signos que ocultaban

una realidad trascendental e incognoscible a la que sólo ellos, los poetas, podían acceder (visón

que Alexandr Blok representa), donde sus acciones se desenvolvían en lugares místicos, bohemios,

generalmente nocturnos. En estos poemas se ve, además, que la diferencia radica no en la manera

particular de realizar una forma poética (soneto, madrigal, oda, etc.) sino en la concepción misma

del género poesía, la función que esta debe cumplir y la función del poeta. Dicho en otros términos,

la transformación que se da aquí, como se ve, es una transformación genérica –a nivel del género

poesía– y que, en cuanto tal, influye en la producción de cualquiera texto dentro dicho género, sin

importar el subgénero dentro del cual un texto sea producido. Entre otras razones, esto es así

porque, “(…) si el futurismo fue una rebelión de medios contra medios, el acmeísmo fue una rebelión de esencia contra esencia” (Myers, 2001b, p. 11).